TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO B

DOMINGO XXVII

 

LUNES XXVII

 

MARTES XXVII

 

MIÉRCOLES XXVII

 

JUEVES XXVII

 

VIERNES XXVII

 

SÁBADO XXVII

 

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO B

DOMINGO XXVII

 

En la Arquidiócesis de Buenos Aires se celebra la misa propia de Nuestra Señora de Luján

 

Que el hombre no separe lo que Dios ha unido

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis    2, 18-24

 

Dijo el Señor Dios:

«No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.»

Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre.

El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.

Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío. Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.

El hombre exclamó: « ¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre.»

Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 127, 1-2. 3. 4-5. 6 (R.: cf. 5)

 

R.    Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

 

¡Feliz el que teme al Señor

y sigue sus caminos!

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás feliz y todo te irá bien.

 

Tu esposa será como una vid fecunda

en el seno de tu hogar;

tus hijos, como retoños de olivo

alrededor de tu mesa.

 

¡Así será bendecido

el hombre que teme al Señor!

¡Que el Señor te bendiga desde Sión

todos los días de tu vida:

que contemples la paz de Jerusalén

 

Y veas a los hijos de tus hijos!

¡Paz a Israel!

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos    2, 9-11

 

Hermanos:

A aquel que fue puesto por poco tiempo debajo de los ángeles, a Jesús, ahora lo vemos coronado de gloria y esplendor, a causa de la muerte que padeció. Así, por la gracia de Dios, él experimentó la muerte en favor de todos.

Convenía, en efecto, que aquel por quien y para quien existen todas las cosas, a fin de llevar a la gloria a un gran número de hijos, perfeccionara, por medio del sufrimiento, al jefe que los conduciría a la salvación. Porque el que santifica y los que son santificados, tienen todos un mismo origen. Por eso, él no se avergüenza de llamarlos hermanos.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos    10, 2-16

 

Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: « ¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?»

El les respondió: « ¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?»

Ellos dijeron: «Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella.»

Entonces Jesús les respondió: «Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.»

Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.

El les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio.»

Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.»

Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.

 

Palabra del Señor.

 

O bien más breve:

 

Lectura del santo Evangelio según San Marcos    10, 2-12

 

Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?»

El les respondió: «¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?»

Ellos dijeron: «Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella.»

Entonces Jesús les respondió: «Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.»

Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.

El les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • En la lectura del Génesis el hombre y la mujer rompen aquel equilibrio creador y dan rienda suelta a la tendencia humana de dominar, de codiciar el bien del otro y esto se convierte en norma social, es el momento cuando se comienza a actuar en contraposición de lo que implica ser modelado por la mano de Dios y ser portador del mismo querer de Dios

***

  • El autor de la carta a los hebreos pretende salir del paso de la dificultad que atormentaba a los primeros cristianos ante lo que se ha llamado «el escándalo de la cruz». El sufrimiento, la pasión y la muerte de Jesús son la revelación más patente del Amor. Unidos a Cristo doliente es como daremos sentido a nuestros inevitables sufrimientos y muertes personales. Es imposible separar amor y muerte, amor y sacrificio, ya que no es posible amar de verdad sin la dolorosa renuncia a nuestro egoísmo y a nuestro amor propio. Y esto es verdad tanto para amar a los hombres como para amar a Dios. El amor de Dios para con la humanidad será siempre el modelo y prototipo para el amor de los hombres entre sí y más aún de los esposos.

***

  • Este capítulo de Marcos nos presenta a Jesús de camino alejándose lentamente de su Galilea natal, hasta llegar a Judea y a Jerusalén, meta de su peregrinación. La tensión que se produce por confrontación en aumento con los dirigentes judíos y la incomprensión evidente de los discípulos van preparando la soledad del maestro en el Gólgota.
  • En el tiempo de Cristo era muy fuerte entre los rabinos la discusión sobre la interpretación que debía dar a los pasajes del Pentateuco en los que se legisla sobre las posibilidades que tiene el hombre de repudiar a la mujer. Los fariseos querían saber la opinión de un maestro cualificado como Jesús. El ambiente para el que escribe Marcos está muy alejado de los problemas legales judíos por eso el tema se presenta como una enseñanza general sobre el matrimonio y el divorcio.
  • La legislación judía había admitido siempre el divorcio. Los fariseos intentan que Jesús tome partido en favor de la tendencia rigorista que sólo admitía el divorcio en casos graves; o por la liberal que lo aceptaba por cualquier causa. Jesús, basándose en la Escritura y mediante un método de argumentación típicamente rabínico, se coloca en el ideal del proyecto querido por Dios en el Génesis.
  • Jesús va más allá de lo puramente jurídico, no condena a Moisés como legislador que indicaba que en determinadas circunstancias la ley que estipula el divorcio podía ser legítima sino que plantea el ideal de plenitud mesiánica, como había hecho el sermón de la montaña y en otros momentos.
  • El Evangelio es plenitud del Antiguo Testamento. La ley de Moisés, con la posibilidad del repudio, estaba hecha para un mundo sometido al pecado en el cual los corazones no estaban plenamente absorbidos por la voluntad de Dios. Ahora con la presencia del mesías, tal como habían anunciado los profetas, el amor de Dios será grabado en el corazón de cada hombre. Ahora, el planteo de esta cuestión es la plena realización de lo que Dios había dicho al principio, cuando el pecado aún no había llegado al mundo y no había sido capaz de destruir la unión del hombre y la mujer llamados a ser algo inseparable como una sola carne. El pecado ha sido superado, y los corazones de los hombres han sido transformados por Dios.
  • Para el creyente el matrimonio, porque está basado en el amor y el amor proviene de Dios es algo estable, permanente e indisoluble, por encima de toda legislación, sea ésta civil o canónica. El pensamiento de Jesús sólo aparecerá claro para quien reciba sus palabras en la fe; el matrimonio para el creyente es indisoluble por su propia naturaleza y porque expresa: el amor entre Cristo y la Iglesia; amor de una vez para siempre.
  • El amor lejos de ser simplemente un sentimiento superficial y voluble es el ejercicio siempre creciente y siempre perfeccionable de una entrega total y plena para hacer feliz a aquel que se ama; no hay amor más grande que dar la Vida por los amigos.
  • El amor, si es verdadero, ha de ser fiel. El amor tiene la medida del hombre entero. No puede haber descuentos en el amor: o se toma, o se deja, o se da o se niega. Lleva el sello de lo definitivo. No se puede entrar en el amor con el reloj en la mano, con el cálculo mediocre de lo provisorio. Por eso excluye de antemano, valiente y generosamente, cualquier otro amor que pueda venir a hacerle sombra. El amor verdadero apuesta al todo y para siempre.
  • El amor indisoluble de: todos los días de mi vida, en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y las tristezas no lo garantiza un contrato firmado por dos corazones enamorados, sino Dios que lo hace Don para los que se unen y Sacramento para el mundo. Como Don se recibe con alegría y humildad, y se hace tarea cotidiana en la oración, en el diálogo sincero, en la comprensión tierna, en la mutua valoración y descubrimiento, en la capacidad de renuncia a los egoísmos personales y en el perdón cotidianamente ofrecido. Como Sacramento se anuncia para vida del mundo y es signo del reino.
  • Para poder acogerlo; Jesús culmina el evangelio con la imagen del niño. Nadie tiene acceso a los valores del reino si no lo recibe como un niño. No se trata de una candidez infantil, ni de una pretensión de permanecer en la infancia, sino el no estar endurecido por el propio egoísmo, ni por el orgullo de saber; sino vivir con la capacidad de admirar, confiar y abandonarse en entrega amorosa a lo que se le da.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Creo que los dones de Dios son irrevocables?
  • ¿Soy consciente que cada don que el señor me confía implica una tarea?
  • ¿He pretendido vivir los valores del reino con fuerza y voluntad?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Dame Señor un corazón de niño

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Dejad que los niños se acerquen a mí»

 

Puesto que los padres han dado la vida a los hijos, están gravemente obligados a la educación de la prole y, por tanto, ellos son los primeros y principales educadores. Este deber de la educación familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse. Es, pues, obligación de los padres formar un ambiente familiar animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezca la educación íntegra personal y social de los hijos. La familia es, por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales, de las que todas las sociedades necesitan. Sobre todo, en la familia cristiana, enriquecida con la gracia del sacramento y los deberes del matrimonio, es necesario que los hijos aprendan desde sus primeros años a conocer la fe recibida en el bautismo. En ella sienten la primera experiencia de una sana sociedad humana y de la Iglesia. Por medio de la familia, por fin, se introducen fácilmente en la sociedad civil y en el Pueblo de Dios. Consideren, pues, atentamente los padres la importancia que tiene la familia verdaderamente cristiana para la vida y el progreso del Pueblo de Dios.

 

Concilio Vaticano II

Declaración sobre la Educación cristiana « Gravissimum Educationis », 3

 

PARA REZAR

 

Oración por la Familia

 

Padre Celestial,
nos has dado un modelo de vida
en la Sagrada Familia de Nazaret.

Ayúdanos, Padre,
a hacer de nuestra familia otro Nazaret,
donde reine amor, paz y alegría.
Que sea profundamente contemplativa
y vibrante de alegría.

Ayúdanos a permanecer unidos
por la oración en familia
en los momento de gozo y de dolor.

Enséñanos a ver a Jesucristo
en los miembros de nuestra familia
especialmente en los momentos de angustia.

Haz que el corazón de Jesús
haga nuestros corazones mansos y humildes como el suyo
y ayúdanos a sobrellevar las obligaciones familiares de una manera santa.

Haz que nos amemos más y más unos a otros cada día
como Dios nos ama a cada uno de nosotros
y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas
como Tú perdonas las nuestras.

Ayúdanos, Padre,
a recibir todo lo que nos das
y a dar todo lo que quieres recibir
con una gran sonrisa.

Amén.

LUNES XXVII

 

¿Quién es mi prójimo?

 

Principio de la profecía de Jonás    1, 1-2, 1. 11

 

La palabra del Señor se dirigió a Jonás, hijo de Amitai, en estos términos: «Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y clama contra ella, porque su maldad ha llegado hasta mí.»

Pero Jonás partió para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Bajó a Jope y encontró allí un barco que zarpaba hacia Tarsis; pagó su pasaje y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor.

Pero el Señor envió un fuerte viento sobre el mar, y se desencadenó una tempestad tan grande que el barco estaba a punto de partirse. Los marineros, aterrados, invocaron cada uno a su dios, y arrojaron el cargamento al mar para aligerar la nave. Mientras tanto, Jonás había descendido al fondo del barco, se había acostado y dormía profundamente. El jefe de la tripulación se acercó a él y le preguntó: « ¿Qué haces aquí dormido? Levántate e invoca a tu dios. Tal vez ese dios se acuerde de nosotros, para que no perezcamos.» Luego se dijeron unos a otros: «Echemos suertes para saber por culpa de quién nos viene esta desgracia.» Así lo hicieron, y la suerte recayó sobre Jonás.

Entonces le dijeron: «Explícanos por qué nos sobrevino esta desgracia. ¿Cuál es tu oficio? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿A qué pueblo perteneces?»

El les respondió: «Yo soy hebreo y venero al Señor, el Dios del cielo, el que hizo el mar y la tierra.» Aquellos hombres sintieron un gran temor, y le dijeron: « ¡Qué has hecho!», ya que comprendieron, por lo que él les había contado, que huía de la presencia del Señor. Y como el mar se agitaba cada vez más, le preguntaron: « ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos calme?»

Jonás les respondió: «Levántenme y arrójenme al mar, y el mar se les calmará. Yo sé muy bien que por mi culpa les ha sobrevenido esta gran tempestad.»

Los hombres se pusieron a remar con fuerza, para alcanzar tierra firme; pero no lo consiguieron, porque el mar se agitaba cada vez más contra ellos. Entonces invocaron al Señor, diciendo: « ¡Señor, que no perezcamos a causa de la vida de este hombre! No nos hagas responsables de una sangre inocente, ya que tú, Señor, has obrado conforme a tu voluntad.» Luego, levantaron a Jonás, lo arrojaron al mar, y en seguida se aplacó la furia del mar. Los hombres, llenos de un gran temor al Señor, le ofrecieron un sacrificio e hicieron votos.

El Señor hizo que un gran pez se tragara a Jonás, y este permaneció en el vientre del pez tres días y tres noches.

Entonces el Señor dio una orden al pez, y este arrojó a Jonás sobre la tierra firme.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Jon 2, 3. 4. 5. 8 (R.: 7c)

 

R.    Tú me hiciste salir vivo de la fosa, Señor.

 

Desde mi angustia invoqué al Señor,

y él me respondió;

desde el seno del Abismo, pedí auxilio,

y tú escuchaste mi voz. R.

 

Tú me arrojaste a lo más profundo,

al medio del mar:

la corriente me envolvía,

¡todos tus torrentes y tus olas

pasaron sobre mí! R.

 

Entonces dije: He sido arrojado

lejos de tus ojos,

pero yo seguiré mirando

hacia tu santo Templo. R.

 

Cuando mi alma desfallecía,

me acordé del Señor,

y mi oración llegó hasta ti,

hasta tu santo Templo. R

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    10, 25-37

 

Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?»

Jesús le preguntó a su vez: « ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?»

El le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo.»

«Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida.»

Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: « ¿Y quién es mi prójimo?»

Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: «Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver.»

¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?»

«El que tuvo compasión de él», le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: «Ve, y procede tú de la misma manera.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El relato de Jonás escrito hacia el siglo V antes de Cristo no es la biografía de un hombre real. Jonás hijo de Amitai, profeta en tiempos de Jeroboán II, de quien se tienen escasas noticias sirve para convertirlo en protagonista de este «midrash», un relato imaginario con fines educativos. Quizá el mismo nombre haya servido para la elección: Jonás significa «paloma», nombre que se aplica a Israel, como símbolo no de inocencia, sino de estupidez en Oseas.
  • Esta parábola del Antiguo Testamento, nos recuerda que «todos los hombres, son llamados a la salvación». Es probable que fuera escrito en tiempos de Esdras y en contra de éste que, para asegurar la pureza de la fe del pueblo elegido en la época de la reconstrucción de Sión, con un excesivo nacionalismo, cerraba las puertas a los demás países.
  • El libro de Jonás reafirma fuertemente la «vocación misionera» del pueblo elegido. Dios no es solamente el Dios de Israel, sino el de todas las naciones. En esta historia todos los paganos que aparecen son buenos, desde el rey de Nínive y sus habitantes, hasta el ganado, pasando por los marineros del barco y la ballena que cumple también un papel importante. El único judío, Jonás, es el peor, un anti-profeta, personificación del espíritu mezquino, particularista y ridículo de buena parte de Israel.
  • El autor eligió como muestra de una ciudad pagana que se convierte, a Nínive, la capital de los asirios, famosa por su política despiadada y cruel.
  • En el momento en que Jonás recibe el encargo de ir a Nínive y anunciar allí el castigo de Dios, como mal profeta, toma un barco en dirección contraria yendo hacia tierras de Tarsis, en el sur de la actual España.
  • Cuando se forma la tempestad, los marineros aparecen como personas buenas, que temen a sus dioses y les rezan y les ofrecen sacrificios, y además respetan a Jonás, a pesar de que se ha declarado culpable. Tratan de hacer lo posible para salvarlo, pero al fin lo tienen que arrojar al mar. En el agua es donde entra en acción la ballena que lo retiene durante tres días hasta vomitarlo a tierra firme.
  • El único personaje judío de la parábola es el único que se resiste a Dios. Pero Dios al margen de lo que haga el hombre, consigue su fin. Las situaciones por las que pasa Jonás más que castigos, son hechos providenciales y destinados a forzar al profeta a cumplir su misión.

***

  • Jesús contó esta parábola dedicándosela al doctor de la ley, a una persona que tenía la función de indicar a los demás los deberes de la religión. Este maestro de la ley que interroga a Jesús tiene la intención de ponerlo a prueba.
  • No era fácil decidir entre los 613 mandatos o mandamientos, cuál de todos era el más importante. Jesús no se atiene a la línea de ningún rabino de la época ni a ninguna escuela en particular, simplemente hace que su interlocutor vuelva a la fuente, a la Ley de Moisés, a lo que recordaban en el Shemá Israel los judíos practicantes tres veces al día: amar a Dios con todo el ser y al prójimo como a sí mismo. Sólo estos dos son suficientes para obtener la vida.
  • Ante la pregunta sobre quién es el prójimo, Jesús acudirá a un ejemplo que los sacará del marco teórico para insertarlos en la vida. Una historia totalmente ordinaria, un hecho más de los que sucedían habitualmente y a los que hoy estamos acostumbrados. Un hombre anónimo, un cualquiera, una víctima de la rapiña pero también del odio racial, de los prejuicios y de la indiferencia. Pasan un sacerdote y un levita que dan un rodeo. No se acercan, no es de los suyos. Jesús quiere poner de manifiesto lo deshumanizante de la ley cuando la búsqueda del bien no la sustenta. Ambos seguramente, se dirigían a Jerusalén a cumplir con sus respectivos turnos de servicio en el templo, que exigía una estricta pureza legal y ritual que hubieran quedado rota al contaminarse con la sangre del herido.
  • A través de esa historia Jesús va a revelar la extraña novedad del evangelio. Porque para Jesús la regla de oro de la moral, no es la observación de un marco de leyes bien definido, sino la que surge de la vida vivida y se elabora en el corazón que, porque ama a Dios, está empapado de misericordia y compasión.
  • La compasión marca el sello distintivo de esta ley superior a toda ley. La misma compasión que tuvo Jesús con la viuda de Naím; con la multitud que lo seguía abatida y con hambre; y que tuvo el padre con el hijo que regresa.
  • Este buen samaritano es Cristo, en el que Dios se acerca al hombre herido y lo carga sobre sí para curar sus heridas. Este hombre bajaba de Jerusalén a Jericó; Jesús recorrerá el camino inverso: irá a Jerusalén, y allí El será el samaritano, ahora herido porque la compasión lo lleva a cargar nuestras heridas. En Jesús colgado al borde del camino, dejado por muerto, de quien todos se apartan, Dios manifiesta su rostro de misericordia y de amor universal.
  • El «amor» a Dios no se puede reducir a una frase adornada con oraciones cumplidoras y prácticas externas. El amor al prójimo brota de la compasión y nos lleva a ponernos en camino de hacer lo mismo que aquel samaritano.
  • La salvación está del lado del corazón capaz de compadecerse. Jesús con su palabra y con su vida, invita y reclama para la vida del mundo un corazón misericordioso, porque la misericordia es el corazón de Dios.

 

Para discernir

 

  • ¿Qué nos exige hoy nuestro amor a Dios?
  • ¿Qué nos exige hoy nuestro amor a los hermanos?
  • ¿Me dejo sanar por la compasión y la misericordia de Dios?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Dame una vida compasiva Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Un Samaritano… llegó donde estaba él, y al verlo le dio lástima»

 

…»Un samaritano bajaba por el camino. «Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre» (Jn 3,13). Viendo que estaba medio muerto ese hombre a quien nadie, antes de él, había podido curar…, se le acerca; es decir que, aceptando de sufrir con nosotros se hizo nuestro prójimo y compadeciéndose de nosotros se hizo nuestro vecino.

«Le vendó las heridas, echándoles aceite y vino». Este médico tiene muchos remedios con los cuales está acostumbrado a curar. Sus palabras son un remedio: tal palabra venda las heridas, tal otra les pone bálsamo, a otra vino astringente… «Después lo montó en su cabalgadura». Escucha cómo él te acomoda: «Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores» (Is 53,4). También el pastor ha colocado a su oveja cansada sobre sus espaldas (Lc 15,5)…

«Lo llevó a una posada y lo cuidó»… Pero el Samaritano no podía permanecer largo tiempo en nuestra tierra; debía regresar al lugar del que había descendido. Pues «al día siguiente» -¿cuál es este día siguiente sino el día de la resurrección del Señor, de aquel que se ha dicho: «Este es el día que hizo el Señor» (Sl 117, 24)?- «sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: Cuida de él». ¿Qué son estas dos monedas? Quizás los dos Testamentos, que llevan la efigie del Padre eterno, y al precio de los cuales nuestras heridas has sido curadas… ¡Dichoso este posadero que puede curar las heridas de otro! ¡Dichoso aquel a quien Jesús dice: «Lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta»!… Promete, pues, la recompensa. ¿Cuándo volverás, Señor, si no es en el día del juicio? Aunque siempre estés en todas partes, teniéndote en medio de nosotros sin que te reconozcamos, llegará el día en que toda carne te verá venir. Y darás lo que debes. ¿Cómo lo pagarás tú, Señor Jesús? Has prometido a los buenos una amplia recompensa en el cielo, pero darás todavía más cuando dirás: «Muy bien, siervo bueno y fiel, has sido fiel en lo poco, yo te confiaré mucho más; entra en el gozo de tu señor» (Mt 25,21)»…

 

San Ambrosio (hacia 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia – Comentario al evangelio de Lucas, 7, 74s

 

PARA REZAR

 

Dios de ternura y de piedad,

Que te inclinas sobre nuestra pobreza

y cuidas de nosotros, que somos tus hijos.

Reconocemos tu amor y tu misericordia,

Que podamos por tu gracia

ser hombres de corazón, consagrados a la caridad.

Danos entrañas de misericordia ante toda miseria humana,

inspiranos el gesto y la palabra necesaria

ante todo dolor y sufrimiento

Que ella sea hoy nuestra misión,

nuestra tarea y nuestra felicidad.

 

MARTES XXVII

 

Eligió la mejor parte, la que no le será quitada

 

Lectura de la Profecía de Jonás    3, 1-10

 

La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos: «Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré.»

Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla. Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: «Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida.»

Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño.

Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza. Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio: «Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado: no pasten ni beban agua; vístanse con ropa de penitencia hombres y animales; clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos. Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos.»

Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 129, 1-2. 3-4. 6c-8 (R.: 3)

 

R.    Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir?

 

Desde lo más profundo te invoco, Señor,

¡Señor, oye mi voz!

Estén tus oídos atentos

al clamor de mi plegaria. R.

 

Si tienes en cuenta las culpas, Señor,

¿Quién podrá subsistir?

Pero en ti se encuentra el perdón,

para que seas temido. R.

 

Como el centinela espera la aurora,

espere Israel al Señor,

porque en él se encuentra la misericordia

y la redención en abundancia:

él redimirá a Israel

de todos sus pecados. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    10, 38-42

 

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.

Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.»

Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria, María eligió la mejor parte, que no le será quitada.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jonás, después de dar muchas vueltas, se encuentra de nuevo ante la llamada. El Señor no lo ha soltado y le renueva la orden misionera. Jonás se da cuenta de que no puede desobedecer, se levanta, va a Nínive a proclamar el mensaje que se le ha encargado.
  • Nínive era una ciudad extraordinariamente grande: se necesitaban tres días para atravesarla. Jonás hizo un día de camino recorriendo la ciudad proclamando que en cuarenta días, Nínive sería destruida.
  • Aparecen nuevamente los reparos del profeta que cuestiona el tener que hablar a estos «pérfidos paganos». Jonás, en el fondo de sí mismo, continúa detestando a los habitantes de Nínive y no es esto lo que Dios quiere.
  • Pero para sorpresa de Jonás, todos se convierten, desde el rey hasta el último de los súbditos pasando por el ganado. Viendo Dios como se apartaban de su mala conducta, «se compadeció» y desistió de aplicar el castigo con el que los había amenazado. Dios es el que perdona.
  • El protagonista del relato de hoy es ese Dios que ama y perdona con facilidad. Dios escucha las súplicas de todo hombre de buena voluntad, pues Él ama a todos, más allá de las fronteras que ponemos los hombres.
  • En Él puede más el amor que el pecado de los hombres, no se complace en la muerte del malvado, sino en que se convierta de su conducta y viva.
  • Mientras que durante siglos la predicación de los profetas no logró que el pueblo de Israel se convirtiera, la predicación de solo un día, fue suficiente para que cambiara el corazón de los menospreciados ninivitas.

***

  • Jesús sigue su camino y hace un alto poco antes de llegar a Jerusalén. El evangelio nos presenta la conocida escena en la casa de Betania, donde Marta y María, sus amigos de siempre lo reciben.
  • Como suele ocurrir en muchas casas, la demasiada preocupación por los preparativos para recibir bien a los invitados hace que se pase por alto lo esencial: el visitante. Todo tiene que estar bien preparado para que no pase nada nuevo e inesperado.
  • Sin embargo María ha elegido «la mejor parte»: escucha al Señor mientras que Marta; está «atareada en muchos quehaceres». La historia se estropea cuando Marta trata de apartar a María de la tarea de escucha y de adoración que había elegido. Eso es lo que le reprocha Jesús, y no su deseo de servirlo. Jesús la invita a llegar hasta el fondo de su servicio, a encontrase con la raíz y no quedarse en lo superficial.
  • Marta y María aparecen como las dos formas de escuchar la Palabra, dos formas que no se niegan sino que son complementarias entre sí. La mejor parte consiste saber adorar a Dios, lo mismo en el templo que en la vida.
  • María saborea las palabras de Jesús que quedarán grabadas en lo más íntimo de su corazón y serán una fuente de seguridad gozosa que más allá de las evidencias de la muerte, la harán capaz de descubrir la novedad de la Pascua. La misma que ahora contempla a Jesús, es la que correrá hasta el sepulcro cuando esté apagada la esperanza de los hombres.
  • Como Iglesia estamos invitados a recoger con la palabra del Maestro. Estar en su presencia, aunque luego haya que improvisar un poco de comida. Una Iglesia que prefiere lo provisorio de las tiendas del desierto, a la seguridad de las casas demasiado estables, que no tardan en convertirse en cargas o prisiones.
  • Necesitamos por la contemplación ver más allá de la dura realidad humana y descubrir la imposible novedad pascual y la otra cara de las cosas. Una Iglesia que sólo se preocupa de las muchas cosas, puede transformarse en empresa en cadena, donde todo está programado y donde todo irá bien, pero no habrá novedad ni fiesta.
  • Una Iglesia que no pasa del estar con el Señor a la acción comprometida, vive alienada de la historia: no ha contemplado al Señor; simplemente lo ha mirado.
  • Como Iglesia, para cumplir verdaderamente nuestra misión, necesitamos pasar primero por el discipulado «a los pies del Señor». De este modo, nuestra acción en el mundo no será únicamente un conjunto de actividades en favor de un proyecto, sino una forma de hacer crecer la presencia de Dios, su Reino, entre los hombres. Y para esto, necesitamos de la palabra del Maestro, que nos guíe, ilumine y revele «el quehacer necesario e importante» en cada momento.
  • «Dichosos los de escucha atenta y acción vigorosa, los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica».

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué es lo necesario para ser discípulo, según Jesús?
  • ¿Qué privilegio en mi vida de fe: la acción o la escucha?
  • ¿Qué espacio de nuestra vida dedicamos a la escucha de la Palabra?
  • ¿Qué lugar le doy a la acción?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quiero escucharte Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…»Jesús no responde a nuestro estilo de vida, marcado por las preocupaciones, diciendo que no deberíamos dedicarnos tanto a los asuntos de este mundo. No intenta alejarnos de los acontecimientos, de las actividades y de las personas que forman parte de nuestra vida. No dice que todo lo que hacemos es insignificante, carente de valor o inútil. Ni siquiera nos sugiere que nos retiremos de todas las actividades en las que estamos comprometidos, para vivir en quietud y tranquilidad lejos de las tensiones del mundo.

La respuesta de Jesús a las preocupaciones que colman nuestra vida es muy diferente. Nos pide que transfiramos el centro de gravedad, que traslademos el centro de nuestra atención, que cambiemos el orden de nuestras prioridades. Jesús quiere que nos traslademos desde las «muchas cosas» a la «única cosa necesaria». Es importante que nos demos cuenta de que Jesús no quiere en absoluto que abandonemos nuestro mundo, tan complejo. Su voluntad, más bien, es que vivamos en él, firmemente arraigados en el centro de todas las cosas. Jesús no habla de que cambiemos de tipo de actividad o de que modifiquemos nuestras relaciones, ni siquiera de que disminuyamos el ritmo. Jesús nos habla de un cambio del corazón. De una disposición diferente del corazón que haga todo diferente, aun cuando todo parezca seguir como antes. Eso significa: «Buscad primero el Reino de Dios… y todas estas cosas se os darán por añadidura». Lo que cuenta es el empleo de nuestro corazón.

Cuando nos asaltan las preocupaciones, nuestro corazón se encuentra en el lugar equivocado. Jesús nos pide que traslademos el corazón al centro, allí donde todo lo demás está en su sitio»…

 

H. J. M. Nouwen, Invitación a una alta vida espiritual, Brescia 1998.

 

PARA REZAR

 

Ayudanos Señor a saber a escuchar,
que puestos a tus pies,

dejemos que tu palabra nos empape

como suave rocío.

Que al rumiarla
en la lectura de cada día,
se fecunde nuestra vida.

Enséñanos Señor
a escuchar tu Palabra;
que se haga carne de nuestra carne,

luz de nuestros ojos

para mirar la vida
según tu voluntad,

para que cada uno

de nuestros gestos y acciones

sean expresión de tu reino ya comenzado.

 

MIÉRCOLES XXVII

 

Señor enséñanos a orar

 

Lectura de la profecía de Jonás     4, 1-11

 

Jonás se disgustó mucho y quedó muy enojado. Entonces oró al Señor, diciendo: « ¡Ah, Señor! ¿No ocurrió acaso lo que yo decía cuando aún estaba en mi país? Por eso traté de huir a Tarsis lo antes posible. Yo sabía que tú eres un Dios bondadoso y compasivo, lento para enojarte y de gran misericordia, y que te arrepientes del mal con que amenazas. Ahora, Señor, quítame la vida, porque prefiero morir antes que seguir viviendo.»

El Señor le respondió: « ¿Te parece que tienes razón para enojarte?»

Jonás salió de Nínive y se sentó al este de la ciudad: allí levantó una choza y se sentó a la sombra de ella, para ver qué iba a suceder en la ciudad. Entonces el Señor hizo crecer allí una planta de ricino, que se levantó por encima de Jonás para darle sombra y librarlo de su disgusto. Jonás se puso muy contento al ver esa planta. Pero al amanecer del día siguiente, Dios hizo que un gusano picara el ricino y este se secó. Cuando salió el sol, Dios hizo soplar un sofocante viento del este. El sol golpeó la cabeza de Jonás, y este se sintió desvanecer. Entonces se deseó la muerte, diciendo: «Prefiero morir antes que seguir viviendo.»

Dios le dijo a Jonás: « ¿Te parece que tienes razón de enojarte por ese ricino?» Y él respondió: «Sí, tengo razón para estar enojado hasta la muerte.»

El Señor le replicó: «Tú te conmueves por ese ricino que no te ha costado ningún trabajo y que tú no has hecho crecer, que ha brotado en una noche y en una noche se secó, y yo, ¿no me voy a conmover por Nínive, la gran ciudad, donde habitan más de ciento veinte mil seres humanos que no saben distinguir el bien del mal, y donde hay además una gran cantidad de animales?»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 85, 3-4. 5-6. 9-10 (R.: 15b)

 

R.    Tú, Señor, eres lento para enojarte, rico en amor.

 

Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor,

porque te invoco todo el día;

reconforta el ánimo de tu servidor,

porque a ti, Señor, elevo mi alma. R.

 

Tú, Señor, eres bueno e indulgente,

rico en misericordia con aquellos que te invocan:

¡atiende, Señor, a mi plegaria,

escucha la voz de mi súplica! R.

 

Todas las naciones que has creado

vendrán a postrarse delante de ti,

y glorificarán tu Nombre, Señor,

porque tú eres grande, Dios mío,

y eres el único que hace maravillas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    11, 1-4

 

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.»

El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Jonás como profeta es impresentable, muestra un corazón mezquino. Su reacción ante el perdón de Dios es incomprensible, se escandaliza cuando descubre que su Dios es «un Dios clemente y misericordioso, tardo a la cólera y rico en amor».
  • Jonás, que se creía solamente encargado de anunciar un castigo contra Nínive, cuando vio que Dios perdonaba a los habitantes de Nínive, se disgustó y se irritó mucho; al punto de reclamarle a Dios, entrando en una crisis de depresión, hasta desearse la muerte.
  • Jonás salió de Nínive y se sentó. El Señor hizo que una planta de ricino creciese por encima de Jonás, para dar sombra a su cabeza y librarle así de su malestar. Jonás se puso muy contento por aquel ricino. Pero al día siguiente, al amanecer, el Señor mandó a un gusano que picó al ricino que se secó. Y al salir el sol, por el sofocante viento del este, Jonás sufrió insolación y sintiéndose desfallecer, se deseó la muerte.
  • Dios dijo a Jonás: «¿Te parece bien irritarte por este ricino? Tú sientes lástima de un ricino, por el que nada te fatigaste, que no hiciste crecer, que en una noche creció y en una noche desapareció».
  • Jonás parecía preferir ese ricino providencial, que tan sólo le había dado sombra, a la ciudad entera de Nínive. Dios le muestra que la humanidad que vive en Nínive le ha costado mucha pena y trabajo.
  • En el relato el autor quiere presentar la cerrazón de los judíos, en contraste con los paganos, que sí, se convierten a Dios. El que queda mal, en la historia, es el pueblo judío, que no supo realizar su papel de «mediador de bendición para todos los pueblos», como Dios le había anunciado a Abrahán y se encerró en su propio egoísmo.
  • A veces nos entristecemos más porque desaparece aquello que nos daba seguridad, como el dinero o los bienes materiales, que porque muchos, lejos del Señor, viven al borde de perderse para siempre.

***

  • Jesús aparece orando «en cierto lugar». Jesús ora porque necesita ir a la raíz de su experiencia filial, porque necesita respirar el cariño de su Abbá. Y, desde esa raíz se encuentra con todo y con todos. Su acción despierta un deseo en los discípulos: «Señor, enséñanos a orar». Querían una fórmula. Jesús en cambio les ofrece la oportunidad de un diálogo, un lugar, una identidad, un estilo de vida. Querían aprender unas formas como las que Juan enseñó a sus discípulos. Jesús les presenta e inaugura una forma de orar inaudita.
  • La oración judía oficial se realizaba en el templo; Jesús convierte el sitio donde se encuentra en «lugar, nuevo templo» posible, para la oración y el encuentro con Dios. Y por primera vez, ante la sorpresa de sus discípulos, hay quien se dirige a Dios con confianza filial: «Abba». La oración de Jesús, manda al piso cualquier barrera que se pueda interponer ante la presencia de Dios. No hay lejanía entre Dios y las personas, cada uno se puede dirigir a Él directamente sin necesidad de intermediarios.
  • Padre nuestro: con estas dos palabras nos lleva a penetrar en la intimidad divina y en un modo de ser frente a Dios. Al decir «Padre» llamo a Dios para que me engendre a su propia vida y al decir «nuestro» llamo, reúno y creo fraternidad entre todos los hombres.
  • Al decir «Padre nuestro», unido a la humanidad entera, me arrojo en los brazos de un Dios que quiere ser totalmente Padre y le pido nos abra a su acción re-creadora. Me gozo porque vuelve a tomar incansablemente la obra ya comenzada de su creación, porque su paternidad es siempre actual, deliberada, querida y nos recrea, nos remodela, nos hace recobrar el verdadero lugar de nuestra existencia.
  • Al llamarlo Padre le pedimos para nosotros y para todos, que vivamos como hijos suyos, animados del amor de su Hijo. Para Lucas, rezar es un compromiso de vida, una manera de ser. Por eso la oración de Jesús es una acogida incondicional de la voluntad del Padre expresada en Lucas a través de cuatro peticiones esenciales: el reino, el pan, el perdón, la preservación en la tentación.
  • Clamamos para que el Reino de justicia e igualdad, se haga efectivo aquí y ahora. La realización del Reino de Dios, tiene como consecuencia la posibilidad de una vida digna, en que sea factible el acceso al alimento de todos los días; y dónde se pueda experimentar a Dios en el perdón de las deudas, propio del año de gracia. Permanecer en ese ámbito de la gracia es el don que imploramos de un Dios que no nos abandona a una prueba superior a nuestras fuerzas en nuestro trabajo por hacer presente el reino.

 

Para discernir

 

  • ¿Cuáles son mis sentimientos cuándo oro con el Padre Nuestro?
  • ¿Confío plenamente en mi Padre Dios como lo hacía Jesús?
  • ¿Llevo mi oración a la vida y la vida a la oración?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Venga tu Reino, Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…»Cuando, a solas o con otros, no sabemos cómo orar, nos tranquiliza saber que se puede orar con casi nada. A veces nuestros labios permanecen cerrados, nos quedamos en silencio, pero nuestra alma está abierta ante Dios, le habla, y el Espíritu Santo ora en nosotros.

¿Hay otros valores que hagan bella la vida? Está la sencillez del corazón, que lleva a la sencillez de vida. Un día, oyó Cristo a un creyente que le decía: «Creo, pero ven en ayuda de mi incredulidad». Cristo comprende estas dudas y esta petición de ayuda, puesto que ya había dicho en el evangelio: « ¿Quién de vosotros, por más que se preocupe, puede añadir una sola hora a su vida?». Así comprendemos que lo esencial es vivir con toda sencillez lo poco, sí, lo poquísimo que hayamos cogido del evangelio.

Con mis hermanos, tanto los que viven aquí en Taizé como los que viven entre los más pobres en distintas partes del mundo, tengo conciencia de que nuestra vocación nos llama a ser sencillos, como pobres del Evangelio. Eso significa no imponernos, no ser maestros espirituales, sino hombres que escuchan para comprender a los otros y discernir en ellos la belleza profunda del espíritu humano. Una de las afirmaciones más luminosas de nuestro tiempo ha sido pronunciada en el último concilio del Vaticano: «Cristo está unido a todo ser humano sin excepciones, aunque éstos no tengan conciencia de ello». En efecto, hay en la tierra multitudes de personas que ignoran que Dios nos busca incansablemente. ¿Lo sabemos bastante? Todos podemos hacer bella la vida a aquellos que están cerca o lejos de nosotros. ¿Cómo? Con nuestra acogida, con la sencillez de nuestro corazón y de nuestra vida»…

 

Tomado de Atelliers et presses de Taizé, 1999

 

PARA REZAR

 

Padre Nuestro Misionero

 

Padre nuestro, que estás en el Cielo
Padre de Jesús, tu Enviado,
Padre de todos los bautizados,
Padre de los que te ignoran,
Padre de los que te combaten,
Padre de todos los hombres.

Santificado sea tu nombre
En toda la tierra,
en todas las culturas y pueblos,
en todas las razas de la universal familia humana,
como lo ha santificado tu Hijo Jesús,
siendo fiel a tu proyecto sobre Él y sobre el mundo.

Venga a nosotros tu Reino
Sí, que tu Reino de alegría,
de servicio, de compartir con los demás,
reine en la vida de los que te conocen;
y que los que vivan ya del espíritu de tu Reino sin saberlo,
te descubran en el corazón de sus vidas.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo
En la tierra, danos tu mirada limpia
de los santos del Cielo,
para servirte con un corazón sin divisiones
y un amor a los hermanos
semejante al que tú nos tienes.

Danos hoy nuestro pan de cada día
El pan de cuerpo y del espíritu,
el pan de la comunión contigo
y danos el compartir generosamente nuestro pan
con todos nuestros hermanos,
sin excluir a nadie.

Perdona nuestras ofensas,
como nosotros perdonamos a los que nos ofenden
Las mías, lo mismo que las de mis hermanos.
Todas ellas juntas, son el obstáculo
para que tus planes sobre el hombre
y sobre el mundo se conviertan en realidad.

No nos dejes caer en la tentación
En ninguna tentación
y, sobre todo,
en la tentación contra la ESPERANZA
y contra la certeza de que Tú nos amas.

Líbranos del mal.

Amén.

 

JUEVES XXVII

 

Pidan y se les dará

 

Lectura de la profecía de Malaquías    3, 13-20a

 

Ustedes hablan duramente contra mí, dice el Señor, y todavía preguntan: « ¿Qué hemos dicho contra ti?» Ustedes dicen: «Es inútil servir a Dios, ¿y qué ganamos con observar sus mandamientos o con andar enlutados delante del Señor de los ejércitos? Por eso llamamos felices a los arrogantes: ¡prosperan los que hacen el mal; desafían a Dios, y no les pasa nada!»

Entonces se hablaron unos a otros los que temen al Señor. El Señor prestó atención y escuchó: ante él se escribió un memorial, en favor de los que temen al Señor y respetan su Nombre. Ellos serán mi propiedad exclusiva, dice el Señor de los ejércitos, en el Día que yo preparo. Yo tendré compasión de ellos, como un hombre tiene compasión de su hijo que lo sirve. Ustedes volverán a ver la diferencia entre el justo y el impío, entre el que sirve a Dios y el que no lo sirve.

Porque llega el Día, abrasador como un horno. Todos los arrogantes y los que hacen el mal serán como paja; el Día que llega los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen mi Nombre, brillará el sol de justicia que trae la salud en sus rayos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: 399, 5a)

 

R.    ¡Feliz el que pone en el Señor toda su confianza!

 

¡Feliz el hombre

que no sigue el consejo de los malvados,

ni se detiene en el camino de los pecadores,

ni se sienta en la reunión de los impíos,

sino que se complace en la ley del Señor

y la medita de día y de noche! R.

 

El es como un árbol

plantado al borde de las aguas,

que produce fruto a su debido tiempo,

y cuyas hojas nunca se marchitan:

todo lo que haga le saldrá bien. R.

 

No sucede así con los malvados:

ellos son como paja que se lleva el viento.

Porque el Señor cuida el camino de los justos,

pero el camino de los malvados termina mal. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    11, 5-13

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: «Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle», y desde adentro él le responde: «No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos.»

Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.

También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.

¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!»

 

Palabra del Señor

 

Si de la memoria: