TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO B

DOMINGO XXX

 

LUNES XXX

 

MARTES XXX

 

MIÉRCOLES XXX

 

JUEVES XXX

Santos Simón y Judas, apóstoles (F)

 

VIERNES XXX

 

SÁBADO XXX

 

TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO B

DOMINGO XXX

 

Maestro que yo pueda ver

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Jeremías    31, 7-9

 

Así habla el Señor:

¡Griten jubilosos por Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Háganse oír, alaben y digan: « ¡El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!»

Yo los hago venir del país del Norte y los reúno desde los extremos de la tierra; hay entre ellos ciegos y lisiados, mujeres embarazadas y parturientas: ¡es una gran asamblea la que vuelve aquí!

Habían partido llorando, pero yo los traigo llenos de consuelo; los conduciré a los torrentes de agua por un camino llano, donde ellos no tropezarán. Porque yo soy un padre para Israel y Efraím es mi primogénito.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO    Sal 125, 1-2b. 2c-3. 4-5. 6 (R.: 3)

 

R.    ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría!

 

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía que soñábamos:

nuestra boca se llenó de risas

y nuestros labios, de canciones.

 

Hasta los mismos paganos decían:

«¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!»

¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros

y estamos rebosantes de alegría!

 

¡Cambia, Señor, nuestra suerte

como los torrentes del Négueb!

Los que siembran entre lágrimas

cosecharán entre canciones.

 

El sembrador va llorando

cuando esparce la semilla,

pero vuelve cantando

cuando trae las gavillas.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos    5, 1-6

 

Todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y puesto para intervenir en favor de los hombres en todo aquello que se refiere al servicio de Dios, a fin de ofrecer dones y sacrificios por los pecados. El puede mostrarse indulgente con los que pecan por ignorancia y con los descarriados, porque él mismo está sujeto a la debilidad humana. Por eso debe ofrecer sacrificios, no solamente por los pecados del pueblo, sino también por sus propios pecados. Y nadie se arroga esta dignidad, si no es llamado por Dios como lo fue Aarón.

Por eso, Cristo no se atribuyó a sí mismo la gloria de ser Sumo Sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos    10, 46-52

 

Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!» Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!»

Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo.»

Entonces llamaron al ciego y le dijeron: «¡Animo, levántate! El te llama.»

Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?»

El le respondió: «Maestro, que yo pueda ver.»

Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • El profeta Jeremías consuela a su pueblo anunciándole que Dios se ocupa de los más débiles, de los desvalidos, que Él mismo recogerá y ayudará a los discapacitados a regresar a su tierra. Los cojos, los ciegos, todos aquellos que socialmente no cuentan son motivo de la preocupación de Dios. La insistencia de los profetas apuntará a que el pueblo descubra que los criterios de Dios son muy diferentes a los de los humanos. La marcha de la historia de la salvación no se deberá a los «grandes» humanamente porque los ojos de Dios están fijos e inmutables en los que no cuentan para nadie.

***

  • El autor de la carta a los Hebreos aclara en qué consiste el sacerdocio de Cristo y su dignidad. Lo hace destacando dos rasgos fundamentales que caracterizaban al servicio del A. T. que se dan con mayor perfección, en el sacerdocio de Cristo. Uno es la solidaridad con el pueblo, de donde ha sido tomado el sacerdote y a quien éste ha de representar delante de Dios. La experiencia de sus propias debilidades lo ayudará a no distanciarse del pueblo siendo comprensivo. El otro rasgo es la vocación; pues nadie puede arrogarse el honor de ser sacerdote si no ha sido llamado por Dios. Cristo, como sacerdote es el Mediador insustituible.

***

  • Los cuatro domingos marcados por el «camino hacia Jerusalén» encuentran hoy su culminación. En el evangelio de Marcos la historia de Bartimeo «como camino del discipulado» llega a su punto más alto. El relato, a partir de la observación de los gestos y actitudes del mendigo ciego nos presenta un camino de fe. A diferencia de todos los anteriores, este hombre ciego y pobre es el modelo del que sabe responder al llamado de Jesús, y pasa de estar «sentado a la orilla del camino» a «seguirlo por el camino»
  • La curación de Bartimeo ocurre después que Jesús ha dicho que ha venido a servir, y aquí presta un servicio a pesar que los discípulos intentan deshacerse del ciego que los está molestando.
  • Jesús con sus discípulos y una gran muchedumbre están a punto de llegar a la meta de su peregrinación a Jerusalén para celebrar la Pascua hebrea.
  • En la orilla del camino, aparece Bartimeo, ciego y mendigo que se ubica en el lugar por el que deben pasar los peregrinos porque tiene la esperanza de recibir más limosnas. Este es su «lugar de trabajo». Sin embargo todo se altera cuando se entera que muy cerca de él pasa Jesús.
  • Clama al Señor desde su indigencia y su clamor va aumentando gradualmente enfrentando los obstáculos de su ceguera y su pobreza. Es preciso anhelar la salvación, desearla, para acogerla. La salvación que Dios ofrece exige levantarse y caminar.
  • Clama misericordia presentándose como pecador arrepentido, que alejado de la comunión con Dios anhela tenerla.
  • Se despoja de todo para alcanzar esta misericordia. Arroja el manto que es el mayor bien de un pobre, su abrigo para el frío, su bolsa para la limosna, su mantel para la comida.
  • Bartimeo pide «ver», se abandona. La verdadera fe es dejar «actuar» a Jesús, es la apertura total a la salvación por la vía que Él como Maestro quiera realizar. El encuentro con Jesús cambia radicalmente la vida de Bartimeo. Su camino de fe pasa primero por el «oír» y de la ceguera pasa la visión. De la marginalidad en el camino pasa a ser un nuevo discípulo que ha recibido el don de la vista y se caracteriza por su fe. De entre todos los que Jesús ha curado a lo largo de su ministerio, este es el único que inicia un camino de seguimiento.
  • A Jesús se le conoce siguiéndolo, y el único modo de seguir a Jesús es caminando detrás de él. Caminar detrás de Jesús no es simplemente ir con el montón; seguir a Jesús es tener los ojos muy abiertos y el corazón dispuesto, admirarlo con los ojos y creerle por la fe.
  • Todos somos un poco ciegos y mendigos como Bartimeo. Nuestra condición humana se torna muchas veces angustiosa y dramática, porque nuestros deseos van más allá de lo que la vida en el tiempo puede proporcionarnos y el sentido de la vida se presenta como un gran interrogante. Muchos intentan dar respuesta engañándose con infinitos espejismos, asegurándose con falsas garantías, pero en el fondo de esas búsquedas estamos compadeciéndonos de nuestra propia condición, pidiendo misericordia y que algo o alguien nos rescate.
  • Sólo con la luz del Evangelio podremos iluminar el misterio de la vida. El misterio del hombre solo se esclarece a la luz de Jesucristo. El ciego ve porque quiere ver, y esa es la gran lección del Evangelio. Este deseo es el comienzo de su camino de fe. Para ver nos ha llamado Jesucristo. Para ver la vida desde una perspectiva especial. La fe es una opción libre y personal en la que se aclara el misterio de la existencia, no al margen de la vida, sino en la vida misma. No hablando sobre Dios, sino en el encuentro con Dios en Jesucristo. Creemos para entender más, no para desentendernos. La luz de la fe ilumina y da sentido a la vida del hombre porque pone claridad en el origen, de dónde venimos, y en el término, el fin de nuestro destino. La fe ilumina de una forma más cercana y cálida la vida de cada día individual y comunitaria: mi opción fundamental, lo que debo hacer en cada momento, el camino justo que debo emprender con lo que tengo y lo que soy. La fe es obediencia, es una respuesta concreta a la llamada del amor de Dios que se manifiesta en los gestos y palabras de Cristo y que piden encarnarse en mi vida concreta.
  • Por la fe comenzamos a ver todo lo que antes no veíamos: nuestro cuerpo, nuestra  inteligencia, nuestra afectividad, nuestra potencia creadora al servicio del algo más grande, de una vida plena que empezamos a intuir en Jesús.
  • El hombre de fe transforma los caminos de la vida en rutas hacia Dios, caminos con la luz propia y permanente del corazón que acoge el Evangelio y le encuentra sentido a todas las cosas.
  • La fe nos hace ver el Reino de Dios ya llegado con Cristo, y podemos reconocer su presencia en los que aman, en los que luchan en los que trabajan por la paz y la justicia, en los que se dan cotidiana y silenciosamente.
  • Todos buscamos realizarnos como individuos, como pueblo, como  comunidad y es en esta historia humana con sus luces y sombras donde se concreta. Dios se hace presente en nuestro hoy y aquí para gestar una nueva humanidad. La luz de la fe nos hace descubrir los signos de su presencia a través de los  cuales podemos vislumbrar la dirección de la historia.
  • Por la fe discernimos aquello viene de Dios  como valor y qué surge como producto del mundo de las tinieblas. La fe madura nos da ese criterio y sentido de la realidad para que no nos dejemos sepultar bajo el peso de los acontecimientos, sino para que  sepamos juzgarlos, evaluarlos, corregirlos y trasformar nuestra pequeña historia cotidiana, y a veces aparentemente insignificante, en historia de salvación.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Ante qué cosas me encuentro como ciego?
  • ¿La fe, de qué modo ha iluminado momentos de mi vida?
  • ¿Experimento la fe como luz que me permite discernir el paso y la llamada de Dios?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Señor…que vea

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Quien ignora el esplendor de la eterna luz, es ciego. Con todo, si ya cree en el Redentor, entonces ya está sentado a la vera del camino. Esto, sin embargo, no es suficiente. Si deja de orar para recibir la fe y abandona las imploraciones, es un ciego sentado a la vera del camino pero sin pedir limosna. Solamente si cree y, convencido de la tiniebla que le oscurece el corazón, pide ser iluminado, entonces será como el ciego que estaba sentado en la vera del camino pidiendo limosna.

Quienquiera que reconozca las tinieblas de su ceguera, quienquiera que comprenda lo que es esta luz de la eternidad que le falta, invoque desde lo más íntimo de su corazón, grite con todas las energías de su alma, diciendo: ‘Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí’.

[…] Es tiempo de escuchar lo que fue hecho al ciego que pedía la vista o, también, lo que él mismo hizo. Dice todavía el Evangelio: ‘Luego él recuperó la vista y se puso a seguir a Jesús’. Ve y sigue a quien realiza el bien que conoció; ve pero no sigue aquel que igualmente conoce el bien, pero no se dedica a realizarlo.

Si, pues, hermanos carísimos, ya conocemos la ceguera de nuestro peregrinar; si, con la fe en el misterio de nuestro Redentor, ya estamos sentados en la vera del camino; si, con una oración contínua, ya pedimos la luz a nuestro creador; si, además de eso, después de la ceguera, por el don de la fe que penetra la inteligencia, fuimos iluminados, esforcémonos por seguir con las obras a aquel Jesús que conocemos con la inteligencia. Observemos hacia donde el Señor se dirige e, imitándolo, sigamos sus pasos. En efecto, sólo sigue a Jesús quien lo imita»

 

San Gregorio Magno, Homil. in Ev. 2, 2.8)

 

PARA REZAR

 

Canción de San Juan de la Cruz

 

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
mi alma en el más profundo centro!;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.

¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado!,
que la vida eterna sabe
y toda deuda paga;
matando, muerte en vida la has trocado.

¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores,
calor y luz dan junto a su Querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!

 

LUNES XXX

 

Se enderezó enseguida y glorificaba a Dios

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    8, 12-17

 

Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para vivir de una manera carnal. Si ustedes viven según la carne, morirán. Al contrario, si hacen morir las obras de la carne por medio del Espíritu, entonces vivirán.

Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abba!, es decir ¡Padre!

El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 67, 2 y 4. 6-7b. 20-21 (R.: 21a)

 

R.    Él es el Dios que nos salva.

 

¡Se alza el Señor!

Sus enemigos se dispersan

y sus adversarios huyen delante de él.

Los justos se regocijan,

gritan de gozo delante del Señor

y se llenan de alegría. R.

 

El Señor en su santa Morada

es padre de los huérfanos y defensor de las viudas:

él instala en un hogar a los solitarios

y hace salir con felicidad a los cautivos. R.

 

¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación!

El carga con nosotros día tras día;

él es el Dios que nos salva

y nos hace escapar de la muerte. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    13, 10-17

 

Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga. Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera. Jesús, al verla, la llamó y le dijo: «Mujer, estás curada de tu enfermedad», y le impuso las manos.

Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la multitud: «Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días para hacerse curar, y no el sábado.»

El Señor le respondió: « ¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber? Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?»

Al oír estas palabras, todos sus adversarios se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pablo nos ha presentado la salvación en Jesucristo como una «liberación» de la muerte, del pecado y de la Ley. Pero es una «liberación» que hay que ir completando sin cesar.
  • Encontramos aquí la comparación habitual en san Pablo, entre la «carne» y el «espíritu». La carne, para san Pablo, no es principalmente el cuerpo humano, es el «hombre entero cuando se ha apartado de la mirada de Dios». En los textos de san Pablo podríamos reemplazar la palabra «carne», por «el hombre sin Dios».
  • El espíritu es precisamente lo contrario, no es el alma solamente, es el hombre entero en cuanto que animado por Dios. Si vivimos «según el Espíritu», no «carnalmente», o sea, según los criterios meramente humanos; nos sentiremos hijos.
  • «Los que se dejan llevar por el Espíritu, esos son hijos de Dios». Jesús nos ha enseñado a llamar a Dios nuestro Padre. Esto es un foco de luz que ilumina y que transforma nuestra existencia.
  • Ser hijos significa no vivir en el miedo, como los esclavos, sino en la confianza y en el amor. Ser hijos significa poder decir desde el fondo del corazón, y movidos por el Espíritu: «Abbá, Padre». Ese término hebreo usado por san Pablo voluntariamente, es la palabra familiar de los niños pequeños judíos de la época: «¡papá!». Significa que somos «herederos de Dios y coherederos con Cristo»: hijos en el Hijo, hermanos del Hermano mayor, partícipes de sus sufrimientos, pero también de su glorificación.
  • Esta es la raíz de la dignidad de la persona humana, y del respeto que merece todo hombre y toda mujer, también los más alejados e insignificantes. Todos somos hijos.
  • «Dejarse conducir por Dios» es lo que reemplaza totalmente a la Ley. Se pasa de una «regla», con la cual se puede «estar tranquilo» cuando se ha cumplido; a un amor de Alguien, con el cual siempre se puede crecer un poco más.
  • Quienes creemos en Cristo, somos frágiles; y muchas veces actuamos conforme a nuestros desórdenes egoístas, pero tenemos la esperanza cierta de que lograremos la plenitud que en este mundo no podemos alcanzar. Dios nos ha comunicado su Espíritu Santo para que venga en nuestro auxilio. La presencia del Espíritu de Dios en nosotros nos lleva a vivir confiados en Dios, y actuar bajo sus inspiraciones. Por eso en medio de las luchas y tentaciones de esta vida, mientras no nos dejemos dominar por el mal y el pecado, nuestro destino no será la muerte, sino el llegar a ser herederos de Dios, junto con Cristo, participando de su misma gloria.

***

  • No era extraño en tiempos de Jesús, que cualquier judío asistente, asiduo a la sinagoga, fuera invitado a hacer alguna de las lecturas de la Escritura y si quería decir algo o explicitar algo de lo leído, pudiera hacerlo. Después de la curación del hombre con la mano paralizada, Jesús no había vuelto a aparecer en una sinagoga.
  • El evangelista nos narra que era sábado, y que Jesús como buen judío, asiste a la sinagoga y además comenta la Escritura. Pero su enseñanza no se queda atada a las palabras: la fidelidad del Dios de la alianza se pone de manifiesto en la curación que Jesús realiza. Palabra y gesto en Jesús van juntos.
  • La acción esta vez recae sobre una mujer que hace dieciocho años permanece encorvada, según el modo de pensar de la época, a causa de Satanás que la tenía esclavizada. El primer desafío que Jesús realiza es llamar a la mujer para que se ponga en el centro de la sinagoga. Las mujeres y los niños, tenían su propio lugar tanto en el templo como en la sinagoga, que no era en absoluto el central. La mujer encorvada es símbolo del pecado que tiene sujeto a Israel y a sus dirigentes. La leyes y normas que estos imponen, en nombre de Dios, tienen un peso tan grande que han doblegado al pueblo, lo han encorvado. Jesús desata a esta hija de Abrahán, de las ataduras religiosas que le impedían disfrutar de la plena condición humana, devolviendo su dignidad al hombre, por encima del resto de la creación.
  • Realiza una acción claramente mesiánica, y la realiza en el día sábado para reafirmar, pero desde una nueva perspectiva, que el sábado es por excelencia el día del Señor. Jesús repite los gestos de la creación, se inclina sobre la pobre mujer y le impone sus manos, lo mismo que Dios se había inclinado sobre Adán sin vida para infundirle su espíritu. Jesús rehabilita a la mujer, devolviéndole, así al hombre, su armonía originaria.
  • En la curación de esta mujer se da un doble signo: cuestionar la dirigencia religiosa judía por su concepción legalista y deshumanizada del sábado, y presentarse como Mesías superior al sábado. Ante la crítica de los dirigentes, Jesús es contundente, y no deja lugar a la réplica. No puede haber mayor preocupación por un animal, que por un ser humano ni en sábado, ni ningún día.
  • Cuando se pierde el espíritu de la norma, ésta se vacía de contenido y todos los valores se tergiversan, se pierde la capacidad para el discernimiento verdadero y se termina siendo esclavo de esa misma norma que tiene la función de orientarnos y protegernos.
  • Una vez más queda establecido el señorío absoluto de Jesús sobre el sábado, las instituciones judías, y la misma ley; y se cumple lo que había proclamado en otra sinagoga de Galilea: no se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre.
  • Por el mundo siguen andando hombres y mujeres doblados y encorvados por el peso del hambre, de la pobreza, los hijos, las preocupaciones familiares. Hombres y mujeres doblados y encorvados por el peso de los trabajos, el esfuerzo y la lucha de la vida. Otros van doblados y encorvados por la incomprensión, la soledad, los malos recuerdos, los rencores, por los fracasos, las tristezas o el mismo pecado.
  • La reacción de Cristo es la misma. Dios no nos quiere oprimidos y esclavizados, ni caídos ni deprimidos ni postrados. Él nos quiere en pie, nos quiere libres. En pie significa libertad, confianza, transcendencia y esperanza. Dios no ha creado al hombre para que viva doblándose, sino para que viva con dignidad. Por eso Dios mismo intervino para liberar a su pueblo y se nos acerca en Cristo Jesús. Nos invita a poner nuestras cargas en Él.
  • Para ayudar a que la gente se enderece y pueda mirar con confianza, tenemos que recordar con la palabra y el gesto: que, en Cristo el Señor, somos hijos de Dios. Todos valemos mucho a los ojos de Dios, que no nos quiere como esclavos, sino como hijos. Que nuestras palabras y, sobre todo, nuestras obras toquen y enderecen a quienes pasan encorvados a nuestro lado, para que puedan alegrarse con las maravillas de Dios.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué cargas me aplastan y me doblegan?
  • ¿Estoy convencido de que el Señor me puede liberar?
  • ¿Qué cargas se me imponen y cuáles son las que yo mismo me impongo?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Cristo se ha entregado a sí mismo por mí

    

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…»La perfección de la vida cristiana consiste en unirnos con el alma, con las palabras y con los hechos de la vida misma a todos los términos que explican el nombre de Cristo. Alguien podría objetar que este bien es difícilmente realizable, puesto que sólo el Señor de lo creado es inmutable, mientras que la naturaleza humana es mutable y está inclinada a los cambios. El hombre no es mutable sólo en relación con el mal. La más bella manifestación de la mutabilidad está representada por el crecimiento en el bien: el ascenso a una condición mejor convierte en un ser más divino a quien se transforma en sentido bueno. Lo que nos parece temible (hablo de la mutabilidad de nuestra naturaleza) es, en realidad, un ala adaptada al vuelo hacia las cosas más excelsas. La verdadera perfección consiste, en efecto, precisamente en esto, en no detenerse nunca en el propio crecimiento y en no circunscribirlo dentro de un límite»…

 

Gregorio de Nisa, Hasta, profesión y perfección del cristiano.

 

PARA REZAR

 

Gracias Señor

 

Gracias Señor,

porque podemos ser fuertes.

Gracias Señor,

porque podemos ser sinceros.

Gracias Señor,

porque somos alegres

Gracias Señor,

por la vida que nos das.

Gracias Señor,

porque nos quieres libres.

Gracias Señor,

porque nos das responsabilidades.

Gracias Señor,

porque somos capaces de tener amigos.

Gracias Señor,

porque así podemos hacer un mundo de hombres hermanos.

 

MARTES XXX

 

El grano creció y se convirtió en un arbusto

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    8, 18-25

 

Hermanos:

Yo considero que los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros. En efecto, toda la creación espera ansiosamente esta revelación de los hijos de Dios. Ella quedó sujeta a la vanidad, no voluntariamente, sino por causa de quien la sometió, pero conservando una esperanza. Porque también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto. Y no sólo ella: también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente anhelando que se realice la redención de nuestro cuerpo. Porque solamente en esperanza estamos salvados.

Ahora bien, cuando se ve lo que se espera, ya no se espera más: ¿acaso se puede esperar lo que se ve? En cambio, si esperamos lo que no vemos, lo esperamos con constancia.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 125, 1-2b. 2c-3. 4-5. 6 (R.: 3a)

 

R.    ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros!

 

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía que soñábamos:

nuestra boca se llenó de risas

y nuestros labios, de canciones. R.

 

Hasta los mismos paganos decían:

« ¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!»

¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros

y estamos rebosantes de alegría! R.

 

¡Cambia, Señor, nuestra suerte

como los torrentes del Négueb!

Los que siembran entre lágrimas

cosecharán entre canciones. R.

 

El sembrador va llorando

cuando esparce la semilla,

pero vuelve cantando

cuando trae las gavillas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    13, 18-21

 

Jesús dijo:

«¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas.»

Dijo también: «¿Con qué podré comparar el Reino de Dios? Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pablo nos presenta hoy nuestra filiación destinada a una plenitud mucho mayor de la que podríamos imaginar.
  • Esto incluye también al mundo, a la naturaleza creada, llamada a verse un día «liberada de la esclavitud de la corrupción». Pablo nos presenta una unidad de destino entre la humanidad y el cosmos: no es mera yuxtaposición lo que nos une a este mundo, sino que estamos enraizados profundamente en él.
  • Pero esta «filiación» divina, la grandiosa «adopción de amor» de la que somos objeto no suprime todo sufrimiento en este mundo. Ahora gemimos, «como con dolores de parto», «aguardando la hora de ser hijos de Dios», «la redención de nuestro cuerpo».
  • Hemos recibido las primicias del Espíritu Santo, pero esperamos nuestra adopción y la liberación de nuestro cuerpo. Fuimos salvados en esperanza: Dios nos va a dar una vida más gloriosa. Resulta que sólo tenemos «las primicias del Espíritu» y todavía no somos hijos en plenitud, ni estamos totalmente liberados de la esclavitud. Caminamos hacia esa «libertad gloriosa de los hijos de Dios».
  • La Iglesia, la humanidad y toda la naturaleza cósmica preñadas, con dolores de parto, están en espera de alumbrar un mundo nuevo.

***

  • A Jesús en este momento de su vida, cada vez más próximo a Jerusalén, le interesa que el reino que Él anuncia, sea comprendido por aquellos que quieran entrar en él.
  • Estas dos parábolas nos enseñan que el aparente fracaso forma parte del crecimiento del Reino de Dios. En una sociedad que no concede el mínimo de importancia a lo pequeño, a lo ínfimo, Jesús desconcierta; diciendo que es desde esta dimensión desde donde tiene que comenzar a germinar la realidad del reino de Dios. En su andar evangelizador Jesús revela que el reino está abierto y se construye con los que no cuentan, con los marginados, con los que la sociedad y su sistema político, económico y religioso descarta.
  • En línea con esta parábola donde no importa lo grande, Jesús propone que lo menos importante es la velocidad, el apuro. Así como la levadura en cantidades pequeñas puede fermentar con su tiempo toda la masa, así tienen que vivir quienes están comprometidos con la causa de Jesús; como la levadura deben ir fermentando lentamente, transformando poco a poco, toda la masa de la sociedad.
  • Jesús garantiza su palabra con su propia vida; el pequeño grano fue puesto en el huerto, fue sembrado, la levadura fue introducida en las tres medidas de harina. El cuerpo de Jesús insignificante para los hombres: será puesto en el sepulcro, pero al cabo de tres días resucitará. En la dinámica del Reino, de la muerte brota la vida.
  • El proyecto de Dios se realiza bajo los signos de la semilla y la levadura. El verdadero crecimiento es invisible a los ojos de los hombres. La abundancia del Reino es un don totalmente gratuito de Dios; pero no se puede recibir sin hacer nada. Exige una tarea que hay que cumplir y se realiza en un proceso de crecimiento. Decir que participamos de la abundancia, es afirmar que todo se cumplió en Jesucristo Resucitado, pero al mismo tiempo es afirmar que todo está por cumplirse. El Reino escatológico es una obra por hacer, un edificio por construir, un proyecto de catolicidad que se ha de realizar progresivamente.
  • Si se mira externamente el crecimiento de la Iglesia, podemos llegar a la conclusión de que es un fracaso. Aún hoy, existe la intolerancia, la persecución, el martirio. Se acrecienta en muchos ambientes la increencia que deshumaniza. La violencia y la pobreza siguen cobrándose víctimas. Pero el verdadero fracaso sería que la Iglesia estuviera a la altura o en pie de igualdad con las potencias de este mundo y que la eficacia que esperan los cristianos tomara los recursos y modelos de este mundo.
  • No es la capacidad de influencia, ni la presencia masiva en los medios de comunicación; ni las notas externas que causan admiración lo que da fecundidad a la Iglesia. En la presencia silenciosa y cotidiana transformará e impregnará de sentido la vida de los hombres. Con paciencia y constancia podrá empapar de la fuerza del Espíritu las estructuras humanas. Con amor generoso y sacrificado transformará toda la comunidad, para que alcance los niveles de servicio y de compromiso que reclama la realidad de los más necesitados. Lo más importante de la enseñanza de Jesús queda formulado con los rasgos más sencillos y menos estridentes; como todo lo importante según la escala de valores del Reino.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Creo en la fuerza de lo pequeño?
  • ¿Anhelo para la Iglesia el prestigio y el poder de este mundo?
  • ¿Sé actuar en lo secreto, en lo silencioso y en lo oculto?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Que venga tu Reino Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto»

 

… A propósito de eso que dice el Evangelio: «Un hombre toma y siembra en su huerto», ¿quién os parece que es este hombre que sembró el grano que había recibido, un grano de mostaza, en su pequeño huerto? Yo pienso que se trata del hombre de quien dice el Evangelio: «Había un hombre llamado José, miembro del Consejo, natural de Arimatea… Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús y, después de descolgarle, le envolvió en una sábana y le puso en un sepulcro excavado en la roca en el que nadie había sido puesto todavía» (Lc. 23,50-53). Esta es la razón por la que la Escritura dice: «Un hombre la tomó y la escondió en su huerto». En el huerto de José se mezclaban los perfumes de diversas flores, pero nadie había sembrado en él semejante grano. El huerto espiritual de su alma estaba perfumado con el perfume de sus virtudes, pero Cristo embalsamado aún no había sido depositado en él. Enterrando en el monumento de su huerto al Salvador, le acogió más profundamente en el hueco de su corazón…

 

San Máximo de Turín (?- hacia 420), obispo- Sermón 26

 

PARA REZAR

 

Dios, fuente de todo amor,

y de toda bendición

te damos gracias

por tu Iglesia, tu esposa bella y santa,

por tu alianza con ella

en Jesús, su Salvador y redentor.

 

Él se dio todo y se lo dio todo:

su corazón abierto en la cruz,

su sangre y su amor,

el pan, fermento del Reino,

y el vino nuevo alegría de las bodas.

 

Creemos que nos llamas a crecer en el amor,

necesitamos en nosotros el Espíritu de tu Amado Hijo

para ser su Cuerpo en este mundo;

derrama sobre nosotros tu misericordia

para que seamos la esposa de Cristo

resplandeciente, sin mancha ni arruga.

 

Dios y Padre nuestro,

bendícenos, para que te bendigamos eternamente.

 

MIÉRCOLES XXX

 

Traten de entrar por la puerta estrecha

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    8, 26-30

    

Hermanos:

El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina.

Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio.

En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 12, 4-5. 6 (R.: 6a)

 

R.    Señor, yo confío en tu misericordia.

 

¡Mírame, respóndeme, Señor, Dios mío!

Ilumina mis ojos,

para que no caiga en el sueño de la muerte,

para que mi enemigo no pueda decir: «Lo he vencido»,

ni mi adversario se alegre de mi fracaso. R.

 

Yo confío en tu misericordia:

que mi corazón se alegre porque me salvaste.

¡Cantaré al Señor porque me ha favorecido! R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    13, 22-30

 

Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: «Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?»

El respondió: «Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: «Señor, ábrenos.» Y él les responderá: «No sé de dónde son ustedes.»

Entonces comenzarán a decir: «Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas.» Pero él les dirá: «No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!»

Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.

Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Sigue Pablo insistiendo en la convicción de que todos somos hijos en la familia de Dios.
  • El destino que nos espera es optimista: «Dios nos predestinó a ser imagen de su Hijo, para que Él fuera el primogénito de muchos hermanos». El protagonista importante en esta relación es el Espíritu quien nos enseña a rezar a Dios, e intercede por nosotros, porque nos conoce a nosotros y conoce en profundidad a Dios. Por eso puede establecer ese puente entre Dios y nosotros que se llama oración. Y como todos somos débiles, es el Espíritu el que ora dentro de nosotros y viene en ayuda de nuestra flaqueza.
  • Al gemido de la creación que aspira ser liberada de la nada, clama el «grito inefable» del Espíritu Santo. A través de todo lo que gime en el mundo, Dios mismo clama por la transformación. Dios no está ausente de nuestras luchas, de nuestros esfuerzos, clamores y plegarias.
  • Es el Espíritu Santo quien clama en nosotros cuando pedimos la vida, el amor, la alegría. Él suscita en nuestro corazón la súplica para ser liberados de nuestras limitaciones, de nuestras flaquezas, y de cualquier carga que pese sobre nosotros.

***

  • Alguien se acerca y le hace una pregunta que tiene su origen en una curiosidad que siempre ha existido: «¿Cuántos serán los que se salven?». Jesús sabe que en la mentalidad del que pregunta, anidaba la idea de que sólo se salvarán, los que pertenecen al pueblo judío. Jesús, como de costumbre, no contesta esta pregunta, y aprovecha para dar su lección: «Esfuércense en entrar por la puerta estrecha». El Reino es exigente, no se gana cómodamente.
  • Hay personas que podrían parecer últimas y serán primeras, y otras que se consideraban primeras en el pueblo de Israel, serán últimas. El Reino es exigente y, a la vez, abierto a todos. No se decidirá por la raza o la asociación a la que uno pertenezca, sino por la respuesta de fe que hayamos dado en nuestra vida.
  • Para Jesús no hay israelitas privilegiados, ni siquiera el resto de Israel, que se ha constituido como núcleo del pueblo salvado por Dios. La ‘puerta estrecha’ es la entrada en la comunidad que vive las bienaventuranzas. No entrará en ella ninguno de los que «no practican la justicia», por mucho que hayan convivido con Él, y hayan escuchado su enseñanza. Ya no hay prerrogativas nacionales, incluso las del pueblo de Dios. Solamente entrarán los que hayan seguido su enseñanza, pertenezcan a Israel o no.
  • El pertenecer a una u otra raza no determina la entrada al banquete escatológico: judíos y paganos se sentarán a la misma mesa. Abraham, Isaac, Jacob, los Profetas, y los paganos venidos de todos los diversos países. Una sola condición es necesaria: haber reconocido a Jesús y haber tomado la decisión de seguirlo por la fe.
  • El evangelio de Lucas nos previene contra la tentación de creer que «ya estamos aprobados» y que, por lo tanto, da igual vivir de cualquier manera. Ya estamos salvados. Esta es la buena noticia. Precisamente por eso nos esforzamos en ofrecer signos de salvación, nos sentimos urgidos a vivir una vida nueva.
  • No basta con pertenecer a su Iglesia o haber celebrado la Eucaristía y escuchado su Palabra: podríamos correr el riesgo de que «se cierre la puerta y nos quedemos fuera del banquete». Depende de si hemos sabido corresponder a esos dones.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Vivo la pertenencia a la Iglesia como un privilegio?
  • ¿Experimento el trabajo por la justicia como condición para la entrada en el Reino?
  • ¿Me conformo con cumplir?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Ayudame Señor a elegir la puerta estrecha

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

…»Nuestra misión es una misión de amor. Es una misión de bondad, sobre todo hoy, en que hay tanta hambre de Dios. Noto que, con el tiempo, cada uno de nosotros se transformará en mensajero del amor de Dios. Para obtener esto, debemos ahondar en nuestra vida de amor, de oración, de sacrificio. Es muy difícil dar a Jesús a los otros si no lo tenemos en nuestros corazones. Si esto no nos interesa, estamos perdiendo el tiempo, porque limitarse a trabajar no es un motivo suficiente: sí lo es, en cambio, llevar la paz, el amor y la bondad al mundo de hoy, y para eso no tenemos necesidad ni de ametralladoras, ni de bombas. Necesitamos un amor profundo y una profunda unión con Cristo para ser capaces de dar a Cristo a los otros. Ahora bien, antes de poder vivir esta vida con el exterior, debemos vivirla en nuestras familias. El amor empieza en casa, y debemos ser capaces de mirar a nuestro alrededor y decir: «Sí, el amor empieza en la familia». Por eso nuestro primer esfuerzo debe ir encaminado a hacer de nuestras familias otros tantos Nazarets donde reinen el amor y la paz. Esto sólo se consigue cuando la familia se mantiene unida y reza unida.

A todos vosotros os ofrece una magnífica oportunidad la gran misión de vivir esta vida de amor, de paz, de unidad. Y, haciendo esto, proclamaréis a los cuatro vientos que Cristo está vivo»…

 

Madre Teresa de Calcuta, La alegría de darse a los otros.

 

PARA REZAR

 

Jesús, querido maestro,
quiero ayudarte a construir el Reino.
Dame fuerzas para vivir
siempre de acuerdo a tus enseñanzas.
Que ayude siempre a los demás,
que respete a todos,
y los trate de buenas maneras.
Que aprenda a perdonar
y no guarde rencor.
Que sepa compartir
y dar de corazón.
Enseñame a rezar con ganas
para que venga tu Reino.
Para que vivamos en una sociedad más justa,
donde no haya gente que sufra,
o le falte lo necesario para vivir.

 

Marcelo Murúa

 

JUEVES XXX

Santos Simón y Judas, apóstoles (F)

 

Eligió a doce de ellos y los nombró apóstoles

 

Lectura de la carta

a los cristianos de Éfeso 2, 19-22

 

Hermanos: Ya no son extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos del pueblo de Dios y miembros de la familia de Dios. Están edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor.

Por él también ustedes se van integrando en la construcción, hasta llegar a ser morada de Dios, por el Espíritu.

 

Palabra de Dios

 

Salmo Sal 18,2-5

 

R: El mensaje del Señor llega a toda la tierra

 

Los cielos proclaman la gloria de Dios

y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

Un día comunica su mensaje al otro día

y una noche se lo trasmite a la otra noche. R.

 

Sin que pronuncien una palabra,

sin que resuene su voz, a toda la tierra

llega su sonido y su mensaje hasta el fin del mundo. R.

 

Evangelio

Lectura del santo evangelio según San Lucas 6, 12-19

 

Por aquellos días, Jesús se retiró a la montaña a orar y se pasó la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el hijo de Alfeo, Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos.

 

Palabra del Señor

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • «Judas» es una palabra hebrea que significa «alabanzas sean dadas a Dios». «Tadeo» quiere decir «valiente para proclamar su fe». El Apóstol Judas Tadeo, «el hermano de Santiago», era probablemente el hermano de Santiago el Menor; se lo menciona así por la notoriedad de Santiago en la Iglesia primitiva: «¿No es éste -se preguntan maravillados los habitantes de Nazaret, ante la fama que acompaña a Jesús- el carpintero, el hermano de Santiago y de Judas?».
  • Se atribuye a San Judas una de las epístolas canónicas, que tiene muchos rasgos comunes con la segunda epístola de San Pedro. No está dirigida a ninguna persona ni iglesia particular y exhorta a los cristianos a «luchar valientemente por la fe» que ha sido dada a los santos y amonesta contra los falsos maestros invitando a conservar la pureza de la fe.
  • Entre los apóstoles, parece que Simón y Judas tenían un sobrenombre para distinguirlos de otros apóstoles del mismo nombre. Simón era «Celotes», para distinguirlo de Simón Pedro. Judas era «Tadeo», para distinguirlo de Judas Iscariote.
  • Según la tradición occidental, San Judas Tadeo se reunió en Mesopotamia con San Simón y ambos predicaron varios años en Persia y ahí fueron martirizados. Existe un presunto relato del martirio de los dos Apóstoles; pero el texto latino no es ciertamente anterior a la segunda mitad del siglo VI. Dicho documento se ha atribuido a un tal Abdías, de quien se dice que fue discípulo de Simón y Judas y consagrado por ellos primer obispo de Babilonia.
  • Según dice la antigua tradición, a San Simón lo mataron cortándolo por el medio, y a San Judas Tadeo le cortaron la cabeza con un hacha y por eso lo pintan con un hacha en la mano. La Iglesia de occidente los celebra juntos, en tanto que la Iglesia de oriente separa sus respectivas fiestas.
  • El evangelio de hoy, con ocasión de la festividad de los apóstoles Simón y Judas, nos narra la elección de los doce. Jesús escoge a la mayoría de quienes serán roca de nuestra fe cristiana, de entre gente común. El ser llamados o escogidos al servicio de Dios, no es para envanecerse, ni gloriarse, mucho menos para ejercer el poder como lo hacen los poderosos de la tierra. Los llama al servicio y en la comunidad para que el Reino de Dios, se haga presente en medio de los hombres desde la vida de los mismos hombres.
  • Este llamado aparece en el evangelio en el marco de un día entero en la vida de Jesús. La convivencia humana con el maestro y entre ellos será el lugar de formación de estos hombres. No realizan un curso ni siguen un manual; la experiencia del discipulado se hace viviendo. Para aprender lo que significa «amar» era necesario que experimentaran el amor llevado hasta el extremo; no era cuestión de aprender a dar una definición sobre el perdón sino realizar el ejercicio de perdonar, y hacerlo de corazón. El modelo era Jesús, pero cada uno tiene que hacerlo carne en su propia vida.
  • Jesús no los eligió en calidad de doce líderes de la nueva comunidad, sino para que proclamen con su comportamiento la alternativa de vida nueva y sociedad renovada que quiere proponer a Israel, primero, y, por extensión, a toda la humanidad.
  • Jesús se ha quedado entre nosotros y el camino del discipulado continúa abierto. Jesús sigue buscando y llamando hombres y mujeres que quieran ser testimonio del amor de Dios, desde una vida que sabe amar y lo demuestra; que aprende a perdonar y es signo de la humanidad reconciliada; y que no se avergüenza de contar a todos lo que Dios ha obrado y sigue obrando en la historia.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Me siento llamado a ser apóstol de Jesús?

  • ¿Mi camino en la fe, es un discipulado junto al Señor?

  • ¿Vivo con gozo la experiencia de anunciar a Jesús con mi vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Gracias por tu llamado Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«Llamó a sus discípulos, escogió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles»

 

…»La Tradición apostólica no es una colección de cosas, palabras, como una caja de cosas muertas; la Tradición es el río de la vida nueva que viene desde los orígenes, de Cristo hasta nosotros, y nos implica en la historia de Dios con la humanidad. Este tema de la Tradición… es de gran importancia para la vida de la Iglesia. El Concilio Vaticano II ha subrayado, a este respecto, que la Tradición es apostólica primero en sus orígenes: «Dispuso Dios benignamente que todo lo que había revelado para la salvación de los hombres permaneciera íntegro para siempre y se fuera transmitiendo a todas las generaciones. Por ello Cristo Señor, en quien se consuma la revelación total del Dios sumo (2C 1,20; 3,16-4,6), mandó a los Apóstoles que predicaran a todos los hombres el Evangelio, comunicándoles los dones divinos. Este Evangelio, prometido antes por los Profetas, lo completó El y lo promulgó con su propia boca, como fuente de toda la verdad salvadora y de la ordenación de las costumbres» (Dei Verbum 7). El Concilio prosigue subrayando que este compromiso ha sido fielmente llevado a cabo «por los apóstoles que por la predicación oral, en los ejemplos e instituciones, transmitieron todo lo que habían aprendido de la misma boca de Cristo, viviendo con él y viéndole actuar; y también que ellos mismos gozaban de sugerencias dadas por el Espíritu Santo». Con los apóstoles, añade el Concilio, colaboraron también «unos hombres de su mismo entorno, los cuales, bajo la inspiración del mismo Espíritu Santo, consignaron por escrito el mensaje de salvación».

Cabezas del Israel escatológico, en número de doce tal como lo eran las tribus del pueblo elegido, los apóstoles continuaron la «cosecha» comenzada por el Señor y lo hicieron, ante todo, transmitiendo el don recibido, la Buena Nueva del Reino llegado a los hombres en Jesucristo. El número de doce expresa no sólo la continuidad con la raíz santa, el Israel de las doce tribus, sino también el destino universal de su ministerio, portador de salvación hasta los extremos de la tierra. Se puede captar eso a partir del valor simbólico de los números en el mundo semítico: doce es el resultado de la multiplicación de tres, número perfecto, por cuatro, número que nos remite a los cuatro puntos cardinales, es decir, al mundo entero»…

 

Papa Benedicto XVI – Audiencia general del 3-5-2006

 

PARA REZAR

 

Oración a San Judas Tadeo

 

Dios nuestro que nos has dado a conocer

a tu Hijo por la predicación de los Apóstoles,

por intercesión de tu santo apóstol Judas Tadeo,

bendice y protege nuestra familia

y líbranos de todo mal, para que cada día conozcamos

y amemos más a Cristo y a nuestros semejantes.

Concédenos Señor, también por su intermedio,

la gracia de dedicar nuestra vida,

nuestras cualidades y nuestros esfuerzos

a hacerte conocer y amar y,

al final de nuestras vidas, lograr, como él,

un puesto junto a Ti en el cielo
Por Cristo nuestro Señor.

 

VIERNES XXX

 

Hacer el bien en todo tiempo

 

Principio de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma 9,1-5

 

Hermanos:

Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo.

Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 147

 

  1. Glorifica al Señor, Jerusalén.

 

Glorifica al Señor, Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sión:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

 

Ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz. R.

 

Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    14, 1-6

 

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Delante de él había un hombre enfermo de hidropesía.

Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: « ¿Está permitido curar en sábado o no?» Pero ellos guardaron silencio.

Entonces Jesús tomó de la mano al enfermo, lo curó y lo despidió. Y volviéndose hacia ellos, les dijo: «Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?»

A esto no pudieron responder nada.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pablo dedica tres capítulos, a manifestar el dolor que siente por la obstinación de su pueblo Israel y a reflexionar sobre su futuro.
  • Él se siente judío y desearía que todos sus «hermanos de raza y sangre», hubieran aceptado a Cristo, como él lo ha hecho. Pero no es así. La mayoría del pueblo elegido se ha quedado fuera de la Iglesia cristiana: «siento una gran pena y un dolor incesante».
  • Pablo reconoce que Israel tiene valores muy ricos: «la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas». De ese pueblo ha nacido el Mestas, Jesús. ¿Cómo puede ser que no le hayan aceptado?
  • Pablo, allí donde iba, predicaba primero en las sinagogas, a los judíos, los herederos primeros de la promesa, y sólo cuando allí era rechazado pasaba a predicar a los paganos.
  • Pablo sufre. No con un dolor personal, sino por la salvación del mundo. ¡Un auténtico misionero!

***

  • Otra curación en sábado. Hoy es con un hombre aquejado del mal de la hidropesía, la acumulación de líquido en su cuerpo.
  • Uno de los 39 trabajos que se prohibían en sábado era el de curar. Una reglamentación que impida ayudar al que está en necesidad, no puede venir de Dios. La Ley que algún día los constituyó como pueblo libre y autónomo, era convertida en instrumento de esclavitud y dominación.
  • El hecho milagroso se cuenta con pocos detalles porque lo fundamental es el diálogo que mantiene Jesús con sus adversarios sobre el sentido del sábado: vuelve a repetir que la mejor manera de honrar este día santo, es ejercer la caridad con los necesitados. Jesús les reprocha que cuando se pone en juego su interés personal, pueden aplicar más benignamente la ley. Si para ayudar a un animal de su propiedad pueden quedar eximidos del cumplimiento de la ley del descanso, cuánto más si se trata de ayudar a un enfermo.
  • Jesús pone a la persona humana por encima de las leyes absurdas de aquel entonces. Pareciera ser que durante toda la semana no hace grandes cosas y reserva sus manifestaciones de liberación especialmente, para los días sábados en los que todo estaba prohibido. Cura, perdona y libera a quienes se encuentra en su camino y como conoce la dureza del corazón de sus perseguidores, les cuestiona sobre la veracidad de su cumplimiento, cuando se ponen en juego sus intereses, para que descubran que el proyecto de Dios está muy por encima de ellos y de cualquier mezquindad humana.
  • Dar culto a Dios, en este sentido, no es sólo arrodillarnos ante Él, sino además, identificarnos con Cristo que, como Buen Pastor, salió al encuentro de la oveja descarriada y herida, empobrecida y hambrienta, enseñándonos, así, que también nosotros tenemos que dar culto a Dios amando como el Señor nos ha amado y enseñado, que Él no descansó, sentándose en la Gloria de su Padre, sino que trabajó y se esforzó hasta dar su Vida, para liberarnos de todo tipo de esclavitud.
  • Hoy como ayer, descubrimos muchas veces en nuestra sociedad que la «Ley» que se impone moviendo cielo y tierra es para conseguir beneficios individuales o de grupos, a costa del dolor de muchos hombres. Ante el sufrimiento, ante la pobreza, ante las injusticias, ante el pecado, no podemos pasar de largo dejando a quien lo padece hundido en su mal. No podemos dejar para mañana, el hacer el bien a quien hoy lo reclama, porque lo necesita. Cada día debemos ser la Iglesia de Cristo que no sólo anuncia el Nombre de Dios, sino que, además, sirve con gran amor a los que sufren.
  • Los cristianos somos testigos del Memorial de la Pascua de Cristo, no sólo porque contemplamos agradecidos el amor que Dios nos tiene, sino porque el encuentro con el Señor Resucitado, nos ha llenado de su amor y nos ha enviado para que hagamos nosotros, lo mismo que Él ha hecho por nosotros y en nosotros. Igual que Cristo; no pasemos de largo ante el dolor, ante el sufrimiento, ante la pobreza de nuestros hermanos y, si es necesario, «amemos hasta que nos duela», con tal de que recobren su dignidad y alcancen su salvación en Cristo.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Qué lugar le doy a la ley?
  • ¿La manejo según mi conveniencia?
  • ¿Qué leyes rigen mi vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Dame tu libertad de amor, Señor

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

El sábado se hizo para el hombre (Mc 2,27)

 

…»Al acabar la obra de toda la creación, el «shabbat», el séptimo día bendecido y consagrado por Dios, se une inmediatamente a la obra del sexto día en el que Dios hizo al hombre «a su imagen y semejanza» (Gn 1,26). Este lazo tan estrecho entre el «día del Señor» y el «día del hombre» no se les escapó a los Padres cuando meditaron sobre el relato bíblico de la creación. Ambrosio dice referente a él: «Doy gracias al Señor nuestro Dios, que ha hecho una obra tal en la que pueda descansar. Ha hecho el cielo, pero no leo que descansara; hizo la tierra, pero no leo que descansara; hizo el sol, la luna y las estrellas, y tampoco allí no leo que descansara, pero leo que hizo al hombre y que entonces sí descansó teniendo a alguien a quien perdonar sus pecados». Así, el «día del Señor» estará para siempre unido directamente al hombre».

Cuando el mandamiento de Dios dice: «Te acordarás del día del sábado para santificarlo» (Ex 20,8), la pausa ordenada para honorar el día que le es consagrado no es de ninguna manera un mandamiento agobiante para el hombre, sino más bien una ayuda que le permite reconocer la dependencia vital i liberadora respecto al Creador, así como su vocación a colaborar a su obra y acoger su gracia. Honorando el «descanso» de Dios, el hombre se redescubre plenamente a sí mismo; así el día del Señor se revela profundamente marcado por la bendición divina (Gn 2,3), y, gracias a ella, se podría decir, dotado como los animales y los hombres de una especie de «fecundidad» (Gn 1,22.28). Esta fecundidad se expresa, sobre todo, en lo que el sabbat revive y, en un sentido, «multiplica» al mismo tiempo, haciendo crecer en el hombre, por la memoria del Dios viviente, el gozo de vivir y el deseo de promover y dar vida»…

 

     San     Juan Pablo II – -Carta apostólica «Dies Domini», 61

 

PARA REZAR

 

Un pobre ha gritado,

y en seguida se levanta Jesús a curarlo:

el Reino es gracia,

porque Dios tiene corazón.

Por los enfermos, los débiles y los que están solos,

por los que viven duramente cada día,

Pidamos al Señor de los pobres.

por los humillados sin voz,

Por los que están aplastados,

por una ley que debería defenderlos,

Por los que son víctimas del orden establecido,

pidamos al dios de las misericordias.

Por todos los hijos perdidos, por los pobres en virtud,

por aquellos a los que nadie tiende

una mano compasiva y fraterna,

pidamos al Señor de la ternura.

 

SÁBADO XXX

 

El que se humilla será ensalzado

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    11, 1-2a. 11-12. 25-29

 

Hermanos:

¿Dios habrá rechazado a su Pueblo? ¡Nada de eso! Yo mismo soy israelita, descendiente de Abraham y miembro de la tribu de Benjamín. Dios no ha rechazado a su Pueblo, al que eligió de antemano.

Yo me pregunto entonces: ¿El tropiezo de Israel significará su caída definitiva? De ninguna manera. Por el contrario, a raíz de su caída, la salvación llegó a los paganos, a fin de provocar los celos de Israel.

Ahora bien, si su caída enriqueció al mundo y su disminución a los paganos, ¿qué no conseguirá su conversión total?

Hermanos, no quiero que ignoren este misterio, a fin de que no presuman de ustedes mismos: el endurecimiento de una parte de Israel durará hasta que haya entrado la totalidad de los paganos. Y entonces todo Israel será salvado, según lo que dice la Escritura: De Sión vendrá el Libertador. El apartará la impiedad de Jacob. Y esta será mi alianza con ellos, cuando los purifique de sus pecados.

Ahora bien, en lo que se refiere a la Buena Noticia, ellos son enemigos de Dios, a causa de ustedes; pero desde el punto de vista de la elección divina, son amados en atención a sus padres. Porque los dones y el llamado de Dios son irrevocables.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    Sal 93, 12-13a. 14-15. 17-18 (R.: 14a)

 

R.    El Señor no abandona a su pueblo.

 

Feliz el que es educado por ti, Señor,

aquel a quien instruyes con tu ley,

para darle un descanso después de la adversidad. R.

 

Porque el Señor no abandona a su pueblo

ni deja desamparada a su herencia:

la justicia volverá a los tribunales

y los rectos de corazón la seguirán. R.

 

Si el Señor no me hubiera ayudado,

ya estaría habitando en la región del silencio.

Cuando pienso que voy a resbalar,

tu misericordia, Señor, me sostiene. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas    14, 1. 7-11

 

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:

«Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: «Déjale el sitio», y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.

Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: «Amigo, acércate más», y así quedarás bien delante de todos los invitados. Porque todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

  • Pablo sigue la reflexión sobre la suerte de su pueblo y la pena que le da su obstinación contra Cristo, pero está convencido de que Dios sigue siendo fiel a sus promesas.
  • Dios ama a aquellos que no le aman. Dios no rechaza a nadie.
  • Pablo, tomando de nuevo la tesis de los profetas según la cual sólo un «pequeño resto» subsistiría, hace notar que hay un grupito de judíos, como él, por ejemplo, que son los testigos de ese amor.
  • Afirma que, aunque parezca que el rechazo de Cristo es definitivo, llegará al fin la conversión de Israel: «entonces todo Israel se salvará».
  • Pablo alude al «hecho histórico» del rechazo de los judíos que lo ayudó a no encerrarse en el mundo judío e ir a los paganos. Expulsado de la sinagoga y de la comunidad judía, se halló casi obligado a dirigirse a los paganos.
  • Así el rechazo de la fe, de los judíos, lejos de contradecir el amor salvador de Dios por todos los hombres, es una ilustración concreta de ese amor universal.
  • La incredulidad de los judíos es la prueba dramática del fracaso del hombre que quiere salvarse por sí mismo.
  • Como tal, esta «incredulidad» tiene un aspecto positivo, pone en evidencia que nos salvamos «por pura misericordia»: más entonces los judíos pueden también beneficiarse, y se beneficiarán de ello. Los dones de Dios son «irrevocables».

***

  • Tener prestigio era muy importante en Israel. Tenía tanto valor y categoría como la riqueza y el poder. Entre los líderes populares, maestros y todos aquellos que no tenían riquezas, ni poder político la única manera de ser alguien importante, era el camino de la buena fama. Por eso, en las fiestas y en las comidas buscaban los primeros puestos, para hacerse notar entre los invitados. Esto hacía que entre los aspirantes a ser Maestros de la Ley, u hombres famosos se diera una competencia descarnada.
  • En el marco de una cena, Jesús sugiere que el ocupar los primeros puestos en los banquetes y en las asambleas, el ser saludados en las plazas no es el modo de ser el más importante; siempre existe la posibilidad que alguien por uno u otro motivo, tenga mayores méritos que uno y sea reconocido.
  • Los fariseos y sus seguidores seguramente pensarían que delante de Dios, ocuparían el primer lugar. Con esta parábola, Jesús les está diciendo a los que se creen con derecho a ocupar el primer puesto, porque dedicaron su vida a cumplir preceptos externos y a mostrarse delante de todos; lo que Dios hará exactamente. Los «primeros puestos» en el reino, están reservados para quienes como Jesús, empeñaron su vida y sus fuerzas en construir el reino atendiendo a los pobres y menesterosos.
  • Al relatar esa escena, Lucas pensaba en las «asambleas eucarísticas», donde, en su tiempo surgían dificultades entre clases sociales. Santiago y san Pablo, se encontraban con esos mismos problemas en sus comunidades.
  • Jesús exhorta a sus discípulos a no entrar en el juego de las apariencias. La verdadera grandeza del hombre, del ser humano no está en el prestigio, en aparecer como persona destacada, en pertenecer a un nivel social alto. La grandeza del ser humano está en el servicio permanente y desinteresado a los demás. La mayor «gloria de Dios es que el hombre viva».
  • Todos los discípulos de Jesús, por el solo hecho de su profesión de fe, ocupamos en el mundo un lugar que nos expone a la tentación de encontrar en nuestra fe, el motivo de una diferencia y desmedido orgullo. Todos podemos ser de esos fariseos que buscan un lugar de reconocimiento. Se mantiene en pie que las advertencias de Jesús, se refieren sobre todo a aquellos que, por sus responsabilidades, destacan en el seno de la comunidad.
  • Los discípulos de Jesús tenemos que ser conscientes de nuestra debilidad y de la única y total soberanía de Dios y de su enviado Jesucristo. Por eso necesitamos estar alertas ante la gran tentación que el Maestro denuncia en los fariseos: ostentar, vanagloriarse, buscar ser servidos en lugar de servir.
  • Somos un pueblo de hermanos con un Padre, un único Señor y Maestro que se anonadó totalmente tomando la condición de esclavo para servirnos desde la entrega total. De Jesucristo aprendemos a vivir la libertad; no buscando lugares de relieve, sino siendo servidores unos de otros, encontrando en esto la dignidad más grande.
  • En la vida del reino sólo podrá ser grande quien se haga pequeño, sólo podrá ser maestro quien se sienta discípulo del único Maestro, padre quien se sienta hijo del único Padre, jefe quien se sienta seguidor del único Señor. Y todo esto se hace verdad real no por la designación de cargos, sino por el ejercicio de vivir como hermanos.

 

PARA DISCERNIR

 

  • ¿Experimento en la humildad un camino de santidad?
  • ¿Me cuesta negarme a mí mismo?
  • ¿He podido doblegar mi orgullo y la búsqueda de gloria personal?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Dame un corazón humilde

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

«El que se humilla será enaltecido»

 

…La humildad no consiste sólo en desconfiar de nosotros mismos, sino también en confiar en Dios; la desconfianza en nosotros y en nuestras propias fuerzas produce la confianza en Dios, y de esta confianza nace la generosidad de espíritu. La santísima Virgen, nuestra Señora, nos ha dado un ejemplo muy remarcable a este respecto cuando pronuncia estas palabras: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra» (Lc. 1,38). Al decir que es la esclava del Señor hace el acto de humildad más grande que jamás se pueda hacer, de tal manera que opone a las alabanzas que le dice el ángel –que será madre de Dios, que el niño que saldrá de su seno será llamado Hijo del Altísimo, la dignidad máxima que jamás se haya podido imaginar- digo, que opone a todas estas alabanzas y grandezas su bajeza e indignidad diciendo que es la esclava del Señor. Pero notad bien que después de haber hecho este deber de humildad, seguidamente hace un acto de generosidad muy grande, diciendo: «Hágase en mí según tu palabra».

Es verdad, quería decir, que no soy, de ninguna manera, capaz de esta gracia teniendo en cuenta lo que soy por mí misma, pero en tanto que lo que en mí hay de bueno es de Dios y lo que tú me dices es su santísima voluntad, creo que esto se puede hacer y se hará; y sin dudar en absoluto, dice: «Hágase en mí según tu palabra»…

 

San Francisco de Sales (1567-1622), obispo de ginebra y doctor de la Iglesia

Conversación 5

 

PARA REZAR

 

Letanías de la Humildad

-Jesús manso y humilde de Corazón,…Óyeme.

-Del deseo de ser estimado,…Líbrame Jesús

-Del deseo de ser alabado,
-Del deseo de ser honrado,
-Del deseo de ser aplaudido,
-Del deseo de ser preferido a otros,
-Del deseo de ser consultado,
-Del deseo de ser aceptado,
-Del temor de ser humillado,
-Del temor de ser despreciado,
-Del temor de ser reprendido,
-Del temor de ser calumniado,
-Del temor de ser olvidado,
-Del temor de ser puesto en ridículo,
-Del temor de ser injuriado,
-Del temor de ser juzgado con malicia,

-Que otros sean más estimados que yo,…Jesús dame la gracia de desearlo


-Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
-Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
-Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
-Que otros sean preferidos a mí en todo,
-Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda.

 

Cardenal Merry del Val