TIEMPO DE ADVIENTO

DOMINGO III – CICLO C

LUNES III

MARTES III

MIÉRCOLES III

JUEVES III

17 de diciembre

18 de diciembre

TIEMPO DE ADVIENTO

DOMINGO III – CICLO C

¿Qué debemos hacer?

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Sofonías    3, 14-18a

¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal.

Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! ¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta.

Palabra de Dios.

SALMO         Is 12, 2-3 4abc. 5-6 (R.: 6)

R.      ¡Aclama y grita de alegría, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel!

Este es el Dios de mi salvación:

yo tengo confianza y no temo,

porque el Señor es mi fuerza y mi protección;

él fue mi salvación.

Ustedes sacarán agua con alegría

de las fuentes de la salvación. 

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

anuncien entre los pueblos sus proezas,

proclamen qué sublime es su Nombre. 

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:

¡que sea conocido en toda la tierra!

¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,

porque es grande en medio de ti

el Santo de Israel! 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los discípulos de Filipos         4, 4-7

Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios.

Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas     3, 10-18

La gente le preguntaba: « ¿Qué debemos hacer entonces?»

El les respondía: «El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto.»

Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?»

El les respondió: «No exijan más de lo estipulado.»

A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?»

Juan les respondió: «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo.»

Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible.»

Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.

Palabra del Señor.

 PARA REFLEXIONAR

  • Toda la liturgia de este domingo es una invitación a la alegría y a la fiesta. El profeta Sofonías, testigo de los grandes pecados de Israel y del duro castigo con que Dios va a purificar a su pueblo, preanuncia la restauración y redención que Dios va a obrar. A los beneficiarios de ella los llama el “resto”. Con este “resto” creará Dios un pueblo nuevo.  Al final de su libro Sofonías vislumbra algunas luces de esperanza invitando al pueblo con palabras de  consuelo a vivir la felicidad de la compañía del Señor.

***

  • San Pablo, en la segunda lectura, repite palabras muy semejantes a las del profeta. Llama a vivir gozosamente confiados en la  fuerza de aquel que nos ama. Hay una certeza: siempre y en cualquier  momento, por difícil y doloroso que sea, podemos mantener firmemente la confianza de que  el Señor está con nosotros y podemos colocarnos ante él con nuestras tristezas y esperanzas, nuestros anhelos y desengaños,  sabiendo que su Espíritu está verdaderamente dentro de nosotros y nos conduce hacia su  Reino.

***

  • El pasaje de Lucas nos habla del testimonio de Juan Bautista, el precursor,  figura predominante del Adviento, que se presenta como el predicador de la conversión como un cambio de mentalidad que se traduce en  acciones concretas. Por eso sus oyentes le preguntan qué  tienen que hacer para convertirse antes que llegue el Señor. Juan sencillamente les dice que procuren vivir sin hacer concesiones  al egoísmo: que  compartan con los demás los propios bienes, que no cometan extorsiones ni chantajes, que  no opriman a nadie.

 ***

  • Superar el egoísmo es una condición esencial de toda verdadera conversión y  supone un trabajo constante. Pero sólo es el primer paso. Juan se contenta con  esto porque la auténtica conversión será predicada por otro, más poderoso que él. Las  exigencias de Jesús van mucho más allá.  De una manera gráfica Juan lo expresará diciendo: «yo los bautizo con agua…  El los bautizará con Espíritu Santo  y fuego».
  • Ante la venida del  Señor que se acerca todo puede y debe cambiar. La esperanza que nos infunde la promesa es el motor del cambio, es  la fuerza para la conversión. Una fuerza que nos permite  hacernos cargo del presente; por más duro que sea; con alegría, responsablemente.
  • La conversión siempre es hacia adelante, y no consiste en detenerse para llorar o lamentarse de lo que pasa. El que espera de verdad no se pregunta qué es lo que  ha hecho, sino que se pregunta qué debe hacer. No se trata sólo de pensar, sino de hacer. La esperanza nacida de la fe en Jesús no es  una cuestión de mirada, de ojos nuevos, sino también de manos nuevas y trabajo adecuado  y eficaz en la construcción de la humanidad renovada en el amor. La fe cristiana, como esperanza del futuro,  no puede servir de coartada para evadirse del presente y ser somnífero del pueblo en lugar de  actuar como estímulo y empuje.
  • Para que la mente, el corazón  y el comportamiento del hombre estén de acuerdo con la justicia que exige el Reino, es necesario dejarse invadir por el Espíritu de Dios, liberarse de las ataduras del egoísmo y el acomodamiento, no temer al cambio y disponerse con alegría, con esperanza y entusiasmo a contribuir en la construcción de un futuro más humano, que sea verdadera expresión de la gracia que Jesús nos trae.
  • Porque el Señor está en medio de su pueblo y viene a salvarnos por eso todo habla de «alegre espera». La venida del Señor es motivo de alegría como lo es el encuentro de aquellos que se aman. La alegría humana es una realidad perfectamente válida para expresar la voluntad de Dios de encontrarse con su pueblo y lo que esto produce.
  • Adviento es invitación a la Alegría que no es superficialidad de moño rojo y regalo caro, ni despreocupación, ni pasividad. Pero sí es la convicción de  que Dios nos ama, que estamos en sus manos, que Cristo Jesús está presente en  nuestras vidas y nunca abandona. Es alegría que brota del corazón que sabe que aquello que espera se va a cumplir pese a las contrariedades; pero es alegría que comienza en el instante mismo en que suspendemos nuestro afán desmedido de búsqueda de la propia felicidad para procurar la de los otros.
  • Alegría que se hace respuesta al don de Dios. El amor que Dios vuelca en  nosotros pide trabajo serio, responsable y generoso en favor de  todos los hombres. Esta alegría se sostiene en el trabajo por la liberación de todo mal, por eso mismo exige que cada uno se  empeñe en poner lo mejor de sí mismo y de lo que tiene  a pesar de los límites. Los discípulos no estamos en este mundo para ganarnos el cielo, sino  para hacer que este mundo sea más humano y más conforme al sueño de Dios.
  • Desentenderse del mundo es desentenderse de los hombres, que son nuestros  hermanos. Nuestra alegría no es auténtica ni cristiana si pasamos de largo ante los que sufren y lloran, ante los que son tratados  injustamente, ante los marginados, ante el hambre, la violencia.
  • Ayudar y servir es lo que provoca la alegría del cristiano y son caminos necesarios y complementarios  para experimentar la presencia del Señor en medio de nosotros si queremos ser fieles a la Buena  Noticia que anunció Juan y que realizó Jesús. Aquella Buena Noticia que queremos celebrar en la próxima Navidad.
  • Que nuestra petición de este día y de este tiempo de Adviento sea especialmente pedir al Padre  más alegría para todos y mayor amor para cada uno de nosotros en nuestro servicio a  todos. Para que Jesús esté con todos, hoy y siempre.

PARA DISCERNIR

  • ¿En qué se apoya nuestra alegría?
  • ¿Confundo diversión o pasarla bien con alegría?
  • ¿Soy capaz de hacer renuncias por la verdadera alegría?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Estemos  siempre alegres en el Señor

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

La alegría es oración. La alegría es fuerza. Es como una red de amor que toma las almas. Dios ama al que da con alegría. El que da con alegría, da más. No hay mejor manera de manifestar nuestra gratitud a Dios y a los hombres que aceptar todo con alegría.

Un corazón ardiente de amor es necesariamente un corazón alegre.

No dejéis nunca que la tristeza se apodere de vosotros hasta el punto de olvidar la alegría de Cristo resucitado. Continuad dando Jesús a los demás, no con palabras sino con el ejemplo, por el amor que os une a él, irradiando su santidad y difundiendo su amor profundo, id por todas partes. Que vuestra fuerza no sea otra que la alegría de Jesús. Vivid felices y en paz. Aceptad todo lo que Él da y dad todo lo que él toma con una gran sonrisa (Madre Teresa).

PARA REZAR

Vivir la alegría es vivir en Dios
a cada segundo que pasa.
Es corresponder con cada suspiro de corazón
a todo lo que habita a tu alrededor;
es penetrar en el interior y escuchar
el desmayo débil de un alma silenciosa
o el lloriqueo de un corazón herido.
Vivir en alegría es reconocer que la Vida
no es una carrera y que el futuro
es tan distante como el pasado.
Es permitir que cada momento
sea un descubrimiento,
un acto de gracia y belleza.
Vivir en alegría es descubrir el mundo
por primera vez cada mañana.
Es maravillarse y aspirar.
Es recibir por igual el triunfo y el fracaso,
la humildad y la pureza.
Entonces, podremos ser derrotados,
pero no destruidos.

J.Maurus 

 LUNES III

El bautismo de Juan ¿de dónde venía?

Lectura del libro de Los Números 24,2-7. 17a

Cuando alzó los ojos y vio a Israel acampado por tribus, el espíritu de Dios vino sobre él y pronunció su poema, diciendo: «Oráculo de Balaam hijo de Beor, oráculo del hombre de mirada penetrante; oráculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo; del que recibe visiones del Todopoderoso, en éxtasis, pero con los ojos abiertos.

¡Qué hermosas son tus carpas, Jacob, y tus moradas, Israel!

Son como quebradas que se extienden, como jardines junto a un río, como áloes que plantó el Señor, como cedros junto a las aguas.

El agua desborda de sus cántaros, su simiente tiene agua en abundancia. Su rey se eleva por encima de Agag y su reino es exaltado.

Entonces pronunció su poema, diciendo: «Oráculo de Balaam, hijo de Beor, oráculo del hombre de mirada penetrante; oráculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo; del que recibe visiones del Todopoderoso, en éxtasis pero con los ojos abiertos.

Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca: una estrella se alza desde Jacob, un cetro surge de Israel: golpea las sienes de Moab y el cráneo de todos los hijos de Set.

Palabra de Dios

SALMO    Sal 25(24), 4-5.6-7.8-9.

R: Señor, instrúyeme en tus sendas.

Señor, enséñame tus caminos,

instrúyeme en tus sendas:

haz que camine con lealtad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.

Recuerda, Señor, que tu ternura

y tu misericordia son eternas;

acuérdate de mí con misericordia,

por tu bondad, Señor. R.

El Señor es bueno y es recto,

y enseña el camino a los pecadores;

hace caminar a los humildes con rectitud,

enseña su camino a los humildes. R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   21, 23-27

Jesús entró en el Templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, para decirle: «¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te ha dado esa autoridad?».

Jesús les respondió: «Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas.

¿De dónde venía el bautismo de Juan? ¿Del cielo o de los hombres?». Ellos se hacían este razonamiento: «Si respondemos: ‘Del cielo’, él nos dirá: ‘Entonces, ¿por qué no creyeron en él?’.

Y si decimos: ‘De los hombres’, debemos temer a la multitud, porque todos consideran a Juan un profeta».

Por eso respondieron a Jesús: «No sabemos». El, por su parte, les respondió: «Entonces yo tampoco les diré con qué autoridad hago esto».

Palabra del Señor

 PARA REFLEXIONAR

  • Esta vez es el adivino Balaán el que nos anuncia la salvación de Dios.
  • El rey de Moab le encarga, por su fama de vidente, que maldiga al pueblo de Israel y sus campamentos. Pero Dios toca su corazón, y el adivino pagano se convierte en uno de los mejores profetas del futuro mesiánico. En sus poemas breves, en vez de maldecir, bendice el futuro de Israel. Anuncia la aparición de un héroe que dominará sobre todos los pueblos.
  • Dios, no se deja manipular ni entra en nuestros cálculos. 
  • Es una profecía que en un primer momento se interpretó como cumplida en el rey David, pero que luego los mismos israelitas dirigieron a la espera del Mesías.

***

  • De nuevo Jesús habla del Bautista y lo presenta como profeta enviado por Dios.
  • Después de expulsar a los mercaderes del Templo, las autoridades le preguntan en público: « ¿con qué autoridad haces esto?».
  • Jesús, como tantas veces en el evangelio, elude elegantemente la cuestión que no era sincera. Desenmascara a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo. No pueden contestar que es meramente autoridad humana, porque el pueblo tiene a Juan como profeta de Dios. Pero si su autoridad -la de Juan y en el fondo, la de Jesús- viene del cielo, entonces no se lo puede ignorar, hay que aceptarlo y hacerle caso. El pueblo sí  lo ha hecho, pero muchos de las clases dirigentes no.
  • Los dirigentes de Israel no quieren aceptar a Juan.
  • La peor ceguera es la voluntaria. Aquí se cumple una vez más lo que decía Jesús: que los que se creen sabios no saben nada, y los sencillos y humildes son los que alcanzan la verdadera sabiduría.
  • El Dios del ayer es el Dios del hoy y el Dios del mañana. El que vino, el que viene, el que vendrá. Cada día, no sólo en la Eucaristía, sino a lo largo de la jornada, en esos pequeños encuentros personales y acontecimientos, sucede una continuada venida de Dios a nuestra vida, si estamos despiertos y sabemos interpretar la historia.

PARA DISCERNIR

  • ¿Me abro a la propuesta  que la Palabra me hace cada día?
  • ¿Discierno la realidad desde la meditación y la oración de la Palabra?
  • ¿Dejo que Dios me sorprenda y acojo su voluntad?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Haz Señor que  camine con lealtad

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

…“¿De verdad quieres convertirte? ¿Quieres ser transformado? ¿O bien mantienes fuertemente con una mano tus viejos modos, mientras con la otra suplicas a la gente que te ayude a cambiar?

La conversión es algo que no puedes regalarte a ti mismo. No es cuestión de fuerza de voluntad. Tienes que confiar en la voz interior que te muestra el camino. Conoces esa voz. Te miras en ella a menudo.

Pero después de haber oído con claridad lo que se te pide que hagas, empiezas a poner pegas y a buscar la opinión de los demás. De esa forma te ves atrapado en una incontable variedad de opiniones, sentimientos e ideas contradictorios, y pierdes el contacto con Dios que está contigo. Así terminas por depender de las personas que te has buscado para que estén a tu alrededor.

Sólo con una atención constante a la voz interior te convertirás a una nueva vida libre y gozosa”…

H. J. M. Nouwen, La voz interior del amor, Madrid 1997, 20.

PARA REZAR

De luz nueva se viste la tierra,
porque el Sol que del cielo ha venido
en el seno feliz de la Virgen
de su carne se ha revestido.

El amor hizo nuevas cosas,
el Espíritu ha descendido
y la sombra del que es poderoso
en la Virgen su luz ha encendido.

Ya la tierra reclama su fruto
y de bodas se anuncia alegría,
el Señor que en los cielos moraba
se hizo carne en la Virgen María.

Gloria a Dios, el Señor poderoso,
a su Hijo y Espíritu Santo,
que en su gracia y su amor nos bendijo
y a su reino nos ha destinado. Amén.

Himno de Adviento

MARTES III

Vino Juan…y los pecadores le creyeron

Lectura de la profecía de Sofonías           3, 9-13

Así habla el Señor:

¡Ay de la rebelde, de la impura, de la ciudad opresora! Ella no escuchó el llamado, no aprendió la lección, no puso su confianza en el Señor ni se acercó a su Dios.

Entonces, yo haré que sean puros los labios de los pueblos, para que todos invoquen el nombre del Señor y lo sirvan con el mismo empeño. Desde más allá de los ríos de Cus, mis adoradores, los que están dispersos, me traerán ofrendas.

Aquel día, ya no tendrás que avergonzarte de las malas acciones con las que me has ofendido, porque yo apartaré a esos jactanciosos prepotentes que están en medio de ti, y ya no volverás a engreírte sobre mi santa Montaña.

Yo dejaré en medio de ti a un pueblo pobre y humilde, que se refugiará en el nombre del Señor. El resto de Israel no cometerá injusticias ni hablará falsamente; y no se encontrarán en su boca palabras engañosas. Ellos pacerán y descansarán sin que nadie los perturbe.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 33, 2-3. 6-7. 17-18. 19 y 23 (R.: 7a)

R.        El pobre invocó al Señor, y él lo escuchó.

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren.  R.

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.  R.

El Señor rechaza a los que hacen el mal,

para borrar su recuerdo de la tierra.

Cuando los justos claman, el Señor los escucha

y los libra de todas sus angustias.  R.

El Señor está cerca del que sufre

y salva a los que están abatidos.

El Señor rescata a sus servidores,

y los que se refugian en él no serán castigados.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   21, 28-32

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

« ¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: «Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña.» El respondió: «No quiero.» Pero después se arrepintió y fue.

Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: «Voy, Señor», pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?»

«El primero», le respondieron.

Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios.

En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • Sofonías escribe un siglo después de Isaías, aproximadamente en el 640. La historia del pueblo escogido es una larga serie de infidelidades: idolatrías, injusticias sociales, hipocresía religiosa.
  • Los primeros versículos que leemos hoy constituyen una queja dolorosa de Dios, al ver que Jerusalén, lejos de oír su voz, de buscarlo y arrepentirse con sincera conversión, se ha vuelto ciudad rebelde, manchada, opresora, ciudad materialista. Es tarea de los profetas denunciar ese mal.
  • Pero en la última parte del texto, Dios redunda en promesas de restauración mesiánica. Y no sólo para Jerusalén, sino para todos los pueblos, a los que dará «labios puros» para que «le invoquen y lo sirvan unánimes».
  • El profeta tiene una visión mesiánica y universalista; anuncia que las desgracias que sobrevendrán a Jerusalén, la purificarán y que será el comienzo de una era nueva, que verá la conversión y la afluencia de paganos en el pueblo de Dios.
  • Un pueblo que experimenta su debilidad y su pobreza, encontrará su fortaleza en una vuelta sincera a Dios, reconociéndose pobre y débil ante Él. Este reconocimiento es lo que lo hace grato a los ojos de Dios.

***

  • La conversación con los doctores de la ley viene seguida de la parábola de los dos hijos.  Mientras uno de los hijos dice “sí”, sin medir las consecuencias, el otro reflexiona y vuelve sobre su primera afirmación y termina por cumplir la misión que su Padre la había confiado.
  • Jesús coloca a los fariseos como delante un espejo. De poco les sirve un piadoso cumplimiento y un santo discurso, si existe la distancia de dos mundos entre las palabras y las acciones.
  • No deja de asombrar el evangelio cuando Jesús coloca los publicanos y las prostitutas encabezando el cortejo que entra en el Reino de Dios. Jesús no hace apología del robo, ni de la prostitución. Detrás de estas comparaciones busca mostrar que a Dios sólo le interesa la confianza que el hombre es capaz de tener en su palabra de vida y salvación.
  • Los publicanos son justificados no por haber robado, sino por haber creído en quien los invitó a seguirlo. La salvación no se alcanza por acumular méritos, sino por creer en la gracia del que salva a los pobres y a los que se convierten de corazón. Juan Bautista recibió el odio de los fariseos, de los sacerdotes y de los ancianos por haber recibido a todo hombre sin pedirle otra cosa que la conversión del corazón, sin importar tanto el pasado, sino  la vida nueva de la gracia, que mira siempre hacia adelante.

PARA DISCERNIR

  • ¿Somos capaces de volver sobre nuestros pasos cuan do nos equivocamos?
  • ¿Juzgamos a los demás según su pasado o damos oportunidades?
  • ¿Nos detenemos en el pasado o confiamos en lo que Dios puede obrar en nosotros?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Quiero hacer tu voluntad Señor

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

…”Oh pueblos, oh tierra entera, gritemos al Señor, y escuchará nuestra oración, porque el Señor se alegra del arrepentimiento y de la conversión de los hombres. Todas las potencias celestes esperan que también gocemos de la suavidad de Dios y contemplemos la belleza de su rostro. Cuando los hombres conservan el santo temor de Dios, la vida en la tierra es serena y dulce. Ahora, sin embargo, los hombres han comenzado a vivir según su propia voluntad y su razón, y han abandonado los santos mandamientos, y esperan encontrar felicidad sin el Señor, no sabiendo que sólo el Señor es nuestra verdadera alegría y sólo en el Señor el hombre encuentra felicidad.

Él caldea el alma como el sol reaviva las flores del campo y como el viento le acuna, infundiéndole vida.

Señor, dirige tu pueblo hacia ti, para que conozca tu amor y todos vean en el Espíritu Santo la mansedumbre de tu rostro: que todos gocen aquí en la tierra de la visión de tu rostro y -viéndote como eres- se asemejen a ti. Gloria al Señor, porque nos ha concedido el arrepentimiento y por medio del arrepentimiento todos seremos salvados sin excepción”…

Archimandrita Sofronio, Silvano del Monte Athos

PARA REZAR

De luz nueva se viste la tierra,

porque el sol que del cielo ha venido

en el seno feliz de la Virgen

de su carne se ha revestido.

El amor hizo nuevas las cosas,

el Espíritu ha descendido

y la sombra del que es poderoso

en la Virgen su luz ha encendido.

Ya la tierra reclama su fruto

y de bodas se anuncia la alegría,

el Señor que en los cielos moraba

se hizo carne en la Virgen María.

Gloria a Dios, el Señor poderoso,

a su Hijo y Espíritu Santo,

que en su gracia y su amor nos bendijo

y a su reino nos ha destinado.

Amén

14 de diciembre

San Juan de la Cruz

Oremos

Oh Dios, que inspiraste a San Juan un amor extraordinario a la cruz y a la renuncia de sí mismo, concédenos seguir intensamente su ejemplo, para alcanzar la gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

MIÉRCOLES III

Anuncien a Juan lo que han visto y oído

Lectura del profeta Isaías 45,6b-8.18.21b-25

«Yo soy el Señor y no hay otro: artífice de la luz, creador de las tinieblas, autor de la paz, creador de la desgracia; yo, el Señor, hago todo esto. Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad la victoria; ábrase la tierra y brote la salvación, y con ella germine la justicia; yo, el Señor, lo he creado.»

Así dice el Señor, creador del cielo _él es Dios_, él modeló la tierra, la fabricó y la afianzó; no la creó vacía, sino que la formó habitable: «Yo soy el Señor, y no hay otro. No hay otro Dios fuera de mí. Yo soy un Dios justo y salvador, y no hay ninguno más. Volveos hacia mí para salvaros, confines de la tierra, pues yo soy Dios, y no hay otro. Yo juro por mi nombre, de mi boca sale una sentencia, una palabra irrevocable: «Ante mí se doblará toda rodilla, por mí jurará toda lengua»; dirán: «Sólo el Señor tiene la justicia y el poder». A él vendrán avergonzados los que se enardecían contra él; con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.»

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 84

Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad al Justo.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:

«Dios anuncia la paz

a su pueblo y a sus amigos.»

La salvación está ya cerca de sus fieles,

y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,

la justicia y la paz se besan;

la fidelidad brota de la tierra,

y la justicia mira desde el cielo. R.

El Señor nos dará la lluvia,

y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchará ante él,

la salvación seguirá sus pasos. R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 7,19-23

En aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a preguntar al Señor: «¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?» Los hombres se presentaron a Jesús y le dijeron:

«Juan, el Bautista nos ha mandado a preguntarte:

«¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?»

Y en aquella ocasión Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista. Después contestó a los enviados: «Vayan a anunciar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Y dichoso el que no se escandalice de mí.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

El único que puede salvar es Dios. Él es el todopoderoso, el creador de la luz y las tinieblas, de la paz y de las tribulaciones. Sólo a El podemos clamar pidiendo salvación y justicia.

Los profetas intentaban recordar al pueblo, la existencia y la actuación de ese Dios trascendente, el único, el «todo Otro», lleno de poder y de misericordia a la vez, Señor del cosmos y de la historia.

De esta convicción brota la oración más propia del Adviento: «cielos, lloved vuestro rocío, ábrase la tierra y brote el Salvador». El único que puede concedernos eso es Dios.

***

El Bautista, sigue siendo el personaje de esta semana. Envía desde la cárcel  a los discípulos con la pregunta crucial: «¿eres tú, o esperamos a otro?». El Bautista orienta a sus discípulos hacia Jesús.

La respuesta de Jesús es muy concreta y está llena de sentido pedagógico.

Sus obras, son las que demuestran que en Él se cumplen los signos mesiánicos que anunciaban los profetas y que hemos ido escuchando en las semanas anteriores: devuelve la vista a los ciegos, cura a muchos de sus achaques y malos espíritus, resucita a los muertos, y a los pobres les anuncia la Buena Noticia. Ésa es la mejor prueba de que Dios está actuando: el consuelo, la curación, la paz, el anuncio de la Buena Noticia de la salvación.

Todo cristiano puede, en este Adviento, ante todo crecer él mismo en su fe, y luego transmitirla a los demás, evangelizar, conducir a Jesús. Todo el que está trabajando en el campo de la evangelización, está acercando la salvación a este mundo, está siendo profeta y precursor de Adviento para los demás. Para que no sigan esperando a otro, y se enteren que ya ha venido el Salvador enviado por Dios.

El programa mesiánico sólo está inaugurado, sigue en marcha hasta el final. Y somos nosotros los que lo llevamos adelante.

PARA DISCERNIR

  • ¿Actuamos como el Bautista, siendo precursores de una Buena Noticia?
  • ¿Qué respuestas tenemos para las búsquedas, para las esperas de los hombres de hoy?
  • Nuestras obras ¿hablan del Dios de la Vida?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Venga a nosotros tu Reino

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«La Buena Nueva es anunciada a los pobres»

La luz del sol, vista con los ojos de nuestro cuerpo, anuncia el sol espiritual, el «Sol de justicia» (Ml 3,20). Verdaderamente, es el más dulce sol que haya podido amanecer para los que, en aquel tiempo, tuvieron la dicha de ser sus discípulos, y pudieron mirarle con sus ojos todo el tiempo que él compartió la misma vida de los hombres como si fuera un hombre ordinario. Y, sin embargo, por naturaleza era Dios verdadero; por eso fue capaz de devolver la vista a los ciegos, hacer andar a los cojos y oír a los sordos; purificó a los leprosos y, con sólo una palabra, llamó a los muertos a la vida.

 Y aún ahora no hay nada más dulce que fijar la mirada de nuestro espíritu sobre él para contemplar y representarse su inexpresable y divina belleza; no hay nada más dulce que estar iluminados y embellecidos por esta participación y comunión con su luz, tener el corazón pacificado, el alma santificada, y estar llenos de esta alegría divina todos los días de la vida presente… En verdad, este Sol de justicia es, para los que le miran, el proveedor del gozo, según la profecía de Isaías: «¡Los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría!» Y también: «¡Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren!» (Sl 67,4; 33,1)

San Gregorio de Agrigento (hacia 559-hacia 594), obispo – Comentario sobre el Eclesiastés, 10,2

PARA REZAR

Tiempo de Cambio y Conversión

Adviento,

tiempo de cambio y conversión.

Para preparar el nacimiento del Señor

hay que enderezar los caminos…

nos enseña Juan el Bautista,

que a su vez lo aprendió de Isaías,

y a los dos los encontramos

en los textos bíblicos del Adviento.

Porque para vivir como Dios pide

el camino es su Palabra.

¿Qué deberás allanar en tu camino

hacia el Padre y su proyecto?

En tu vida personal, en la mía, en la nuestra…

¿Cuáles son los escollos

que ofrecemos a la senda

que el Señor nos propone?

Adviento, tiempo de cambio.

Reencuentro con Dios-Esperanza,

que busca un lugar para nacer

en nuestro corazón,

y desde allí alimentar

nuestra conversión y sostenerla…

Porque lo difícil es

perseverar en el cambio,

y por eso te pedimos,

Señor de la Esperanza,

camina con nosotros,

camina cerca nuestro,

tómanos de la mano

para no desviar el rumbo.  

Ayúdanos a vivir este Adviento

como tiempo de conversión,

para aprender a dar la vuelta,

reconocer tus pasos,

y caminar, con decisión,

por el sendero del Evangelio.

Caminar al encuentro del Dios de la Vida,

abriendo el corazón a su Palabra,

aprendiendo a escuchar su llamado,

y respondiendo con compromiso de vida.

Por el camino de la justicia y la paz,

por el camino de la opción por los pobres,

por el camino de la vida comunitaria

y la esperanza tozuda en un mañana distinto,

por el camino de Jesús, con el aliento del Espíritu,

hacia el Reino del Padre…

que asoma como brote nuevo y siempre vivo

en cada Navidad.

– Que así sea –

Marcelo A. Murúa

JUEVES III

Juan es el mensajero que prepara el camino del Señor

Lectura del libro del profeta Isaías     54, 1-10


¡Grita de alegría, estéril, tú que no has dado a luz; prorrumpe en gritos de alegría, aclama, tú que no has conocido los dolores del parto! Porque los hijos de la mujer desamparada son más numerosos que los de la desposada, dice el Señor.

¡Ensancha el espacio de tu carpa, despliega tus lonas sin mezquinar, alarga tus cuerdas, afirma tus estacas! Porque te expandirás a derecha y a izquierda, tu descendencia poseerá naciones enteras y poblará ciudades desoladas.

No temas, porque no te avergonzarás; no te sonrojes, porque no serás confundida:

olvidarás la ignominia de tu adolescencia y no te acordarás del oprobio de tu viudez.

Porque tu esposo es aquel que te hizo: su nombre es Señor de los ejércitos; tu redentor es el Santo de Israel: él se llama «Dios de toda la tierra.»

Sí, como a una esposa abandonada y afligida te ha llamado el Señor: « ¿Acaso se puede despreciar a la esposa de la juventud?», dice el Señor. Por un breve instante te dejé abandonada, pero con gran ternura te uniré conmigo; en un arrebato de indignación, te oculté mi rostro por un instante, pero me compadecí de ti con amor eterno, dice tu redentor, el Señor.

Me sucederá como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé
no inundarían de nuevo la tierra: así he jurado no irritarme más contra ti ni amenazarte nunca más. Aunque se aparten las montañas y vacilen las colinas, mi amor no se apartará de ti, mi alianza de paz no vacilará, dice el Señor, que se compadeció de ti.


Palabra de Dios.


SALMO
    Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13b (R.: 2a)


R. Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste.


Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste
y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí.
Tú, Señor, me levantaste del Abismo
y me hiciste revivir,
cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.

Canten al Señor, sus fieles;
den gracias a su santo Nombre,
porque su enojo dura un instante,
y su bondad, toda la vida:
si por la noche se derraman lágrimas,
por la mañana renace la alegría. R.

Escucha, Señor, ten piedad de mí;
ven a ayudarme, Señor.
Tú convertiste mi lamento en júbilo.
¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.


EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     7, 24-30

Cuando los enviados de Juan partieron, Jesús comenzó a hablar de él a la multitud, diciendo:

« ¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que llevan suntuosas vestiduras y viven en la opulencia, están en los palacios de los reyes. ¿Qué salieron a ver entonces? ¿Un profeta? Les aseguro que sí, y más que un profeta.

El es aquel de quien está escrito: Yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino.

Les aseguro que no hay ningún hombre más grande que Juan, y sin embargo, el más pequeño en el Reino de Dios es más grande que él.

Todo el pueblo que lo escuchaba, incluso los publicanos, reconocieron la justicia de Dios, recibiendo el bautismo de Juan. Pero los fariseos y los doctores de la Ley, al no hacerse bautizar por él, frustraron el designio de Dios para con ellos.


Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • El poema que leemos hoy en Isaías está lleno de imágenes. Dios es el esposo siempre fiel. Israel, la esposa que ha sido infiel y ha tenido que vivir como esposa abandonada, estéril, llena de vergüenza. Ahora Dios la invita a volver a su amor.
  • «El que te hizo te tomará por esposa». «Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor». «Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré, con misericordia eterna te quiero, dice el Señor». Es un lenguaje entrañable, muestra los planes de salvación que Dios tiene para con su pueblo. Dios ofrece el perdón a Israel, le muestra su afecto, lo invita a retornar.
  • Dios nos asegura su amor eterno. La iniciativa es de Él. Él es el que ama primero.

***

  • Una alabanza del Bautista en labios de Jesús. Juan no es una caña agitada por el viento. No se doblega ni ante las presiones ni ante los halagos. Ha mostrado su reciedumbre hasta el testimonio de la muerte. Un ejemplo admirable de austeridad.
  • Un auténtico profeta, un mensajero de Dios que prepara los caminos de Cristo. De Juan debemos aprender la lección de su honradez de profeta y precursor: no se buscó a si mismo, no sintió ninguna clase de envidia ni celos por el éxito de Jesús entre sus discípulos. La figura del Bautista nos interpela.
  • Y el Adviento, y la Navidad, es una ocasión para revisar nuestra vida y volver al amor primero.

PARA DISCERNIR

  • ¿Actuamos como el Bautista, siendo precursores de una Buena Noticia?
  • ¿Qué respuestas tenemos para las búsquedas, para las esperas de los hombres de hoy?
  • Nuestras obras ¿hablan del Dios de la Vida?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Mi amor por ti es eterno

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

“¿Pertenecemos al grupo de los que sufren por este mundo? ¿De los que miran más allá de lo invisible, hacia lo invisible? ¿Pertenecemos a los que esperan, aguardan al que debe venir? Estas son las preguntas del adviento. Si somos de éstos, nuestra pregunta, como la del Bautista, se dirige a Jesús: « ¿Eres tú el que ha de venir?». Es de verdad él, el que trae consigo el reino de la paz? Si fuese él ya se debería haber efectuado. Si es él quien debe venir, ya ha existido desde hace más de 1.900 años. ¿Se ha transformado el mundo?

Esto es lo que afirma la comunidad cristiana: él ya ha venido y ha traído con él el mundo nuevo y, sin embargo, él es todavía uno que debe venir. Gracias a su venida se ha transformado totalmente nuestro modo de ver el mundo y el tiempo. Su venida no es un acontecimiento de la historia de mundo que aconteció y pasó sin más; se trata más bien de un acontecimiento que significa el final de la historia.

Los que creen en él se sustraen a la corriente del tiempo para sumergirse en la eternidad; poseen la verdad, la pureza, la vida; como la miseria es la muerte, ya no pueden caer en desesperación, ni el mal puede espantarnos ni fuera ni dentro de nosotros: ha desaparecido, absorbido por la gracia de Dios.

De todo esto el cristianismo está seguro por la fe. Y la peculiar situación de los cristianos es tal que, mientras esté en la tierra, deben recorrer su camino en la fe y no en la visión. Esos, que en Cristo no pertenecen a este mundo ni a este evo, aunque continúan estando en el tiempo. Y dado que la venida de Jesús no es un mero acontecimiento del pasado, sino el fin de toda la historia, el que ha venido es a la vez el que debe venir y será así hasta el fin del mundo y del tiempo. Para nosotros, que continuamos viviendo en la historia, él es siempre el que Viene, el que siempre nos arranca, nos levanta más arriba de la vida y de la actividad temporal y de cuanto en ello existe de perecedero y mísero, del pecado y la muerte”. 

R. Bultmann, Sermones de Marburg, Brescia 1973,221-222.

PARA REZAR

Verbo que del cielo bajas,

Luz del Padre que, naciendo,

socorres al mundo mísero

con el correr de los tiempos:

Ilumina el corazón,

quema de amor nuestro pecho,

y borren tus enseñanzas

tantos deslices y yerros,

para que, cuando regreses

como juez de nuestros hechos,

castigues el mal oculto

y corones a los buenos.

Que la maldad no nos lance

por nuestras culpas al fuego,

mas felices moradores

nos veamos en tu reino.

A Dios Padre y a su Hijo

gloria y honor tributemos,

y al Espíritu Paráclito,

por los siglos sempiternos. Amén.

17 de diciembre

De María nació Jesús llamado Cristo

Lectura del libro del Génesis         49, 1-2. 8-10

Jacob llamó a sus hijos y les habló en estos términos:

«Reúnanse, para que yo les anuncie lo que les va a suceder en el futuro:

Reúnanse y escuchen, hijos de Jacob, oigan a Israel, su padre.

A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, tomarás a tus enemigos por la nuca y los hijos de tu padre se postrarán ante ti. Judá es un cachorro de león. -¡Has vuelto de la matanza, hijo mío!- Se recuesta, se tiende como un león, como una leona: ¿quién lo hará levantar?

El cetro no se apartará de Judá ni el bastón de mando de entre sus piernas, hasta que llegue aquel a quien le pertenece y a quien los pueblos deben obediencia.»

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 71, 1-2. 3-4ab. 7-8. 17 (R.: cf. 7)

R.        Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz eternamente.

Concede, Señor, tu justicia al rey

y tu rectitud al descendiente de reyes,

para que gobierne a tu pueblo con justicia

y a tus pobres con rectitud.  R.

Que las montañas traigan al pueblo la paz,

y las colinas, la justicia;

que él defienda a los humildes del pueblo,

socorra a los hijos de los pobres.  R.

Que en sus días florezca la justicia

y abunde la paz, mientras dure la luna;

que domine de un mar hasta el otro,

y desde el Río hasta los confines de la tierra.  R.

Que perdure su nombre para siempre

y su linaje permanezca como el sol;

que él sea la bendición de todos los pueblos

y todas las naciones lo proclamen feliz.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   1, 1-17

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:

Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; Jesé, padre del rey David.

David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías. Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá; Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías. Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón, padre de Josías; Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.

Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.

El total de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • La escena del Génesis nos prepara para escuchar luego la genealogía de Jesús.  La salvación futura, se perfila de un modo ya bastante concreto en este poema, en boca del anciano Jacob, que se despide de sus hijos. Es la familia de su hijo Judá, la elegida por Dios, para que de ella nazca el Mesías.

***

  • Mateo empieza su evangelio con el árbol genealógico de Jesús. No se trata de una enumeración de los antepasados de Jesús. Es la historia del «adviento» de Jesús que nos ayuda a entender mejor el misterio del Dios-con-nosotros.
  • El Hijo de Dios, la Palabra eterna del Padre, se ha encarnado plenamente en la historia humana arraigándose en el pueblo concreto de Israel. Pertenece con pleno derecho a la familia humana. Jesús, no sólo está profundamente enraizado en nuestra historia, sino que es el culmen de la historia humana.
  • Lo importante es que los nombres que aparecen no son los de una letanía de Santos. El se ha unido con el ser humano y no con el más limpio y puro, sino con una familia en la que entre sus antepasados hay personajes famosos e ilustres, y también criminales y pecadores de todo tipo. Jacob le arrancó con trampas su primogenitura a Esaú. Judá vendió a su hermano José. David es una mezcla de santo y pecador. La mayoría de los reyes son idólatras y asesinos. Aun las mujeres nombradas no tienen un legajo muy recomendable: incestuosas como Tamar, prostitutas como Rahab, adúlteras como Betsabé; la única que no tiene nada reprochable es Rut, pero pertenecía a Moab, un pueblo odiado por los israelitas.
  • Después del destierro hay muy pocos que se distingan por sus valores humanos y religiosos hasta llegar a los dos últimos nombres, José y María.  Los pensamientos de Dios no son los de los hombres. Dios va construyendo la historia de la salvación a partir personas concretas.
  • Pero el Mesías salvador nace por una intervención directa de Dios en la historia humana. Jesús no es un hombre cualquiera. El nacimiento virginal, por obra del Espíritu Santo, nos muestra esta acción de Dios como una segunda creación, que supera la descrita en el Génesis.
  • Jesús se arraiga en la humanidad al cabo de una historia marcada por el pecado, pero también por la esperanza. Todos somos solidarios de Cristo, primero por la carne y luego por la fe.
  • También la Navidad de cada año, la celebramos hombres y mujeres débiles, pecadores y con un pasado tal vez cargado de muchas sombras.  Dios quiere conceder su gracia a personas que tal vez tampoco son un modelo de santidad. Esto es una invitación a mirar a todos con ojos nuevos, sin menospreciar a nadie. Nadie está imposibilitado para recibir la salvación. Jesús viene a sanar a los enfermos y a salvar a los pecadores, no a felicitar a los sanos, a canonizar a los buenos. En esto se apoya nuestra confianza.
  • En cada Navidad, el Señor quiere darnos la oportunidad de rehacer nuestra vida, de tal forma que en adelante, nos podamos manifestar como hijos de Dios, llenos de amor, de perdón y de ternura, como Él se ha manifestado con nosotros.
  • Este tiempo de adviento es un tiempo para mirarnos, reconocernos, aceptarnos, para dejar que Dios nos ame y nos salve, en y desde la historia concreta de cada uno.

PARA DISCERNIR

  • ¿Acepto mi historia y mi presente?
  • ¿Puedo leer mi vida como una historia que vamos haciendo codo a codo con Dios?
  • ¿Tengo esperanza en las promesas de Dios?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Que te reconozca Jesús

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

…”Los largos y prodigiosos siglos que preceden al primer nacimiento no están vacíos de Cristo, sino penetrados por su potente influjo.

Es la agitación de su concepción la que mueve las masas cósmicas y dirige las primeras corrientes biosféricas. La preparación de su nacimiento es la que acelera el progreso del instinto y hace que el pensamiento desemboque en la tierra. No nos escandalicemos ingenuamente de la interminable espera que nos ha impuesto el Mesías.

Se requería nada menos que las espantosas y anónimas fatigas del hombre primitivo, la durable belleza egipcia, la espera inquieta de Israel, el perfume destilado del misticismo oriental, la sabiduría cien veces refinada de los griegos, para que del tronco de Jesé y de la humanidad germinase un retoño y pudiese abrirse la Flor.

Todas estas preparaciones eran cósmicamente, biológicamente necesarias para que Cristo entrase en la escena humana. Y toda esta agitación se movía por el desvelo activo y creador de su alma en cuanto que esta alma era elegida para animar al Universo.

Cuando Cristo aparece en brazos de María, en él se elevaba todo el mundo.

No, yo no me escandalizo de estas esperas interminables y de estos largos preparativos. Todavía lo contemplo en el corazón de los hombres de hoy, que, de luz en luz, caminan lentamente hacia aquel que es la luz. Caminan hacia esta Palabra que ha sido pronunciada, pero todavía no escuchada, algo así como el esplendor de las estrellas que emplean tantos años para llegar a nuestros ojos”…

P. Teilhard de Chardin, El medio divino.

PARA REZAR

Ven Señor Jesús

Ven Señor Jesús, hijo de Dios

que entraste en el mundo como uno de tantos,

que podamos en tu Iglesia mostrarte

como único salvador y redentor.

Ven Señor Jesús, a nuestra historia

de miseria y de pecado para que comprendiendo

tu amor redentor descubramos que cada momento

de nuestra existencia

forma parte de una historia de salvación.

 Ven Señor Jesús, y danos tu sabiduría y dulzura

que nos permita trabajar en las cosas cotidianas

dejando una impronta de tu presencia.

18 de diciembre

Salvará al pueblo de todos sus pecados

Lectura del libro del profeta Jeremías      23, 5-8

Llegarán los días -oráculo del Señor- en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país. En sus días, Judá estará a salvo e Israel habitará seguro. Y se lo llamará con este nombre: «El Señor es nuestra justicia.»

Por eso, llegarán los días -oráculo del Señor- en que ya no se dirá: «Por la vida del Señor que hizo subir a los israelitas del país de Egipto», sino más bien: «Por la vida del Señor que hizo subir a los descendientes de la casa de Israel, y los hizo llegar del país del Norte y de todos los países adonde los había expulsado, para que habiten en su propio suelo.»

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 71, 1-2. 12-13. 18-19 (R.: cf. 7)

R.        Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz eternamente.

Concede, Señor, tu justicia al rey

y tu rectitud al descendiente de reyes,

para que gobierne a tu pueblo con justicia

y a tus pobres con rectitud.  R.

Porque él librará al pobre que suplica

y al humilde que está desamparado.

Tendrá compasión del débil y del pobre,

y salvará la vida de los indigentes.  R.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

el único que hace maravillas.

Sea bendito eternamente su Nombre glorioso

y que su gloria llene toda la tierra.

¡Amén! ¡Amén!  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   1, 18-24

Este fue el origen de Jesucristo:

María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.»

Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • A pesar de las muchas infidelidades, sigue en pie el amor de Dios por su pueblo. Así como lo libró una vez de Egipto, en el primer éxodo, será grande la intervención de Dios liberándolo del destierro de Babilonia, y haciéndolos volver a Jerusalén. Con debilidades continuas por parte del pueblo, y con fidelidad admirable por parte de Dios, sigue adelante la historia de la salvación y el Señor reafirma su promesa.
  • Un nuevo rey, un vástago de la casa de David reinará como verdadero rey, será inteligente y prudente, practicará el derecho y la justicia en la tierra. En oposición a lo que han conocido, éste será un rey justo, prudente que salvará y dará seguridad a Israel. Por eso se llamará «el Señor, nuestra justicia». De modo que, en la humanidad pecadora hay un «germen justo», un germen de Dios. En la dinastía de David, tan condenable, hay un germen de Mesías. Toda una tradición presentaba al Mesías como un descendiente de la familia de David.  María está comprometida con «José, descendiente de David».

***

  • Según las costumbres judías el matrimonio se celebraba en dos etapas: el contrato y luego la vida matrimonial. El contrato los constituía como matrimonio, sólo que la mujer seguía viviendo bajo la autoridad y en la casa de su padre. Entre estos dos momentos transcurría un tiempo, que podía durar hasta un año. El contrato podía hacerse desde que la joven tenía doce años; el intervalo daba tiempo a la maduración física de la esposa. La fidelidad que debía la desposada a su ma­rido, era la misma de una mujer casada, de modo que, la infidelidad se consideraba adulterio.
  • José y María están unidos por contrato, pero aún no vivían juntos. El desconcierto de José, es muy grande y comprensible al notar que María está embarazada sin haber convivido. La ley, ordenaba denunciar a la mujer que había sido infiel a su prometido y apedrearla frente a la casa de su padre.
  • José, ama demasiado a María como para buscar esa condena para ella; y por eso decide abandonarla en secreto. De ese modo, no habrá esposo que la denuncie y al creer que el hijo es de José, se evitarán habladurías.
  • La intervención de Dios se hace necesaria para que José participe y no quede fuera  del misterio de la Encarnación. El ángel disipa sus dudas, le anuncia el nacimiento y le encarga, como a padre legal, imponerle el nombre Jesús, que significa «Dios salva». Jesús hará lo que es propio del Mesías, restablecer la justicia: librar al hombre oprimido bajo el peso del pecado.
  • Así prepara Dios para su Hijo, un hogar en el mundo, padres que lo eduquen y lo protejan hasta que se valga por sí mismo, un nombre, unos antepasados que lo vinculan a las más queridas esperanzas de Israel. Un ambiente en el cual pueda crecer en la realización de su misión. La historia de Jesús, es la historia de una esperanza cumplida, que ya estaba presente en su pueblo, pero que se presenta con otras constantes: el silencio, la pobreza, la misericordia, la debilidad, la compasión. Creer en Jesucristo, como hijo de Dios, supone aceptar la presencia de Dios que está con nosotros, desde dentro de la historia humana.
  • La obediencia de José, nos enseña que a Dios hay que dejarlo ser Dios y no encasillarlo en las lógicas humanas. Dios rompe la medida de nuestros planteos y especulaciones. Aún es posible que Dios se revele y nos invite a ver las cosas de manera diferente.
  • En este Adviento, somos invitados para que con una disponibilidad y obediencia como las que tuvieron José y María, nos hagamos instrumentos del nacimiento de Cristo en muchas personas, para que experimenten la cercanía y ternura del Emmanuel, que es Dios con nosotros.

PARA DISCERNIR

  • ¿Cómo experimentamos a Jesús en nuestra vida?
  • ¿Dejamos que alguien nos revele el misterio de Jesús?
  • ¿De qué me tengo que dejar salvar?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Quiero testimoniar tu cercanía y ternura Señor

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

…”Frente al misterio divino, José ha sabido mantener el tono justo. No se dejó llevar por sentimientos humanos. No puede comprender lo que percibe en María y no quiere penetrar el misterio. Más bien se retira aparte, con tímida y respetuosa veneración, abandonándose a la voluntad de Dios y dejando en sus manos todo lo demás.

Pero en cuanto comprende cuál es la voluntad divina, no duda un instante ni opone dificultades, en seguida lleva a la práctica lo que el ángel le había mandado. Sólo él, totalmente dispuesto a obedecer al Señor, podrá escuchar su Palabra y colaborar en su obra, porque sólo sabe obedecer quien sabe escuchar. Y José obedece a la Palabra, la pone en práctica, declarándose con sus obras dócil instrumento en manos del Altísimo. José no quiere nada para sí, sólo pretende estar sencillamente a disposición de Dios.

Toma consigo a María, su esposa, pero no para poseerla como esposa, sino para cumplir la voluntad de Dios, para que ella pueda dar a luz a su Hijo. Pero será él, José, también por obediencia, quien imponga el nombre al hijo. Ese nombre en torno al cual gira el universo y por cuya voluntad todo ha sido creado: Jesús, el Mesías.

El Antiguo y el Nuevo Testamento, las palabras de los profetas y las de Dios, el nombre y su significado, lo divino y lo humano confluyen en aquel que une todo y. a todos: Jesús, el Mesías Salvador”…

R. Grotzwiller, Meditaciones sobre Mateo.

PARA REZAR

Ven Señor Jesús

Ven Señor Jesús,

para que podamos fortalecer

de tal manera nuestras palabras,

que se transformen

en acciones que nos tomen la vida.

Ven Señor Jesús,

para que la transparencia de tu vida

nos anime a transparentar,

sin miedo lo que hay en nosotros,

para que lo transfigures y lo redimas.

Ven Señor Jesús,

y dirige hacia nosotros tu palabra

para que podamos hacerla nuestra,

y desde nosotros,

sea de todos los que te buscan con sincero corazón,

para que los transfigures y los redimas.

Ven Señor Jesús,

para que sintamos el gozo de tu amor,

la certeza de tu paciencia inacabable

y la esperanza que nos da tu misericordia.

Por Mari