TIEMPO DE NAVIDAD

II DGO DESPUÉS DE NAVIDAD

3 DE ENERO

4 DE ENERO

5 DE ENERO

6 DE ENERO – EPIFANÍA DEL SEÑOR (S)

7 DE ENERO

8 DE ENERO

TIEMPO DE NAVIDAD

II DGO DESPUÉS DE NAVIDAD

Y la Palabra era Dios

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Eclesiástico 24,1-2. 8-12

La sabiduría hace el elogio de sí misma y se gloría en medio de su pueblo, abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de su Poder: «Yo salí de la boca del Altísimo y cubrí la tierra como una neblina.

Levanté mi carpa en las alturas, y mi trono estaba en una columna de nube.

Entonces, el Creador de todas las cosas me dio una orden, el que me creó me hizo instalar mi carpa, él me dijo: «Levanta tu carpa en Jacob y fija tu herencia en Israel».

El me creó antes de los siglos, desde el principio, y por todos los siglos no dejaré de existir.

Ante él, ejercí el ministerio en la Morada santa, y así me he establecido en Sión;

él me hizo reposar asimismo en la Ciudad predilecta, y en Jerusalén se ejerce mi autoridad.

Yo eché raíces en un Pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su herencia.

Palabra de Dios

SALMO  Sal 147, 12-13. 14-15.19-20

R. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

Glorifica al Señor, Jerusalén,

alaba a tu Dios, Sión

El reforzó los cerrojos de tus puertas

y bendijo a tus hijos dentro de ti. R:

Él asegura la paz en tus fronteras

y te sacia con lo mejor del trigo. R:

Envía su mensaje a la tierra,

su palabra corre velozmente. R:

Revela su palabra a Jacob,

sus preceptos y mandatos a Israel:

a ningún otro pueblo trató así

ni le dio a conocer sus mandamientos.

¡Aleluya!

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta  del apóstol

San Pablo a los Efesios 1,3-6.15-18

Hermanos:

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

Por eso, habiéndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los hermanos, doy gracias sin cesar por ustedes recordándolos siempre en mis oraciones.

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente.

Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos.

Palabra de Dios

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     1,1-18

Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

Al principio estaba junto a Dios.

Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.

En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.

Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

El no era la luz, sino el testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.

Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.

Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.

Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.

Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él, al declarar: «Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo».

De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.

Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

Palabra del Señor

PARA REFLEXIONAR

  • El libro del Eclesiástico o del Ben-Sirá fue escrito a finales del siglo III a.C.; contiene la reflexión de un sabio de Israel sobre la historia de la salvación, la ley, la alianza y otros temas fundamentales del judaísmo antes de Jesucristo. Hoy nos habla de la sabiduría divina, personificándola, subrayando que no se trata de una sabiduría humana, sino de una sabiduría amorosa, la sabiduría con la que Dios creó el universo, la que se manifiesta en la historia de salvación. Una sabiduría salvadora que quiere habitar entre nosotros para que podamos vivir más humanamente, en armonía con todos los seres del mundo, en búsqueda de la armonía y la paz a las que Dios nos tiene destinados.

***

  • La segunda lectura nos dice con nombres propios: «que Dios nos bendijo en Cristo, nos predestinó a ser hijos adoptivos suyos por Jesucristo», «en El nos eligió, antes de la creación del mundo para que fuésemos santos…»  Dios, por medio de Jesús, se reveló a sí mismo como vida que se comunica y se entrega en forma de amor leal, y así, mostró cuál es su proyecto de hombre: que nos vayamos haciendo hijos suyos mediante la práctica de «un amor que responda a su amor».

***

  • El evangelio de Juan comienza con un «prólogo». Se trata de un himno a Jesucristo como Palabra eterna de Dios que se hace carne para salvar a la humanidad. El himno se inspira claramente en la personificación de la sabiduría divina como la que encontrábamos en la primera lectura. El término griego que emplea el evangelista es «logos», que significa palabra y significa también pensamiento. El pensamiento no se hace consciente sino cuando se expresa, así como la luz no se hace visible sino cuando se refracta. Jesús es la Palabra definitiva por la cual Dios hizo todas las cosas. Es la Palabra que estaba junto a Dios y era Dios, Él es la Palabra que se ha hecho carne y ha acampado entre nosotros para hacernos participar de su vida inmortal, dándonos a conocer plenamente a Dios, a quien nadie ha visto, pero que Él, el Logos, la Palabra encarnada, Jesucristo, nos ha dado a conocer.

***

  • El pensamiento divino se ha realizado en una existencia humana y, la plenitud de la vida se ha manifestado en Jesús, Palabra hecha carne. Palabra visible y accesible. La persona de Jesús es el gran mensaje de Dios a la humanidad, un mensaje que da sentido a la existencia.
  • Desde entonces, desde ese bendito momento en el que Él plantó su tienda entre las nuestras, podemos decir que mirándolo a Él estamos mirando a Dios, que conociéndolo a Él estamos conociendo a Dios. Porque si es verdad que nadie ha visto jamás a Dios, también es verdad que entre nosotros ha vivido un hombre que nos lo ha dado a conocer. Hay que mirarlo a Él.
  • En Jesús, Dios y el hombre se hacen uno, y podemos comenzar a comprender el misterio del hombre y comenzar a intuir el misterio de Dios. No hay que partir de conceptos filosóficos para acercarse a Dios; hay que partir de Jesús para acercarse al misterio del hombre y al misterio de Dios.
  • En Jesús todo es Palabra. A través de Él se ve a Dios, se experimenta la misericordia del Padre y se alcanza el conocimiento vivo de cómo es Dios mismo: «Para que conociendo a Dios visiblemente, Él nos lleve al amor de lo invisible»-(prefacio I de Navidad).
  • Por la fe, es decir, por la aceptación interna y personal de esta Palabra hecha carne, nosotros nos asimilamos a su condición de hijo.
  • No hay otro camino. Nuestro modo de entender, de imaginar a Dios, debe pasar, debe alimentarse según el estilo, la vida y la palabra de Jesús. Ser cristiano es adherirse a este anuncio del Padre que hace Jesús, en su vida y con su palabra. Sólo esta Luz puede llevarnos a Dios.
  • Creer en Jesús significa aceptar, a la vez, un modo de  vivir y adquirir una sabiduría que nos revela lo más profundo del mundo. La fe en Jesús hace la Palabra de Dios tan actual, viva y presente en el mundo, como aquella que hace mucho se escuchó en Galilea.
  • Por la fe, el misterio de Jesús, con menor intensidad y a otro nivel se repite en  cada hombre; la misma Palabra creadora se transforma en nuestro interior en Palabra salvadora,  que nos permite ser hombres según el plan de Dios que nos lleva a nuestra propia  realización humana. Al creer en Jesús de Nazaret, la Palabra que resonó imperiosamente en Jesús, sigue  pronunciándose hoy entre nosotros y podemos creer  en la acción que Dios está realizando en  nuestra historia. Por eso, cuando creemos en Jesús aceptamos hoy la salvación, no como  algo que pertenece al pasado, sino como una acción poderosa de Dios hoy y aquí.
  • Desde que el Verbo de Dios se ha acercado tanto a la humanidad que ha llegado a ser verdaderamente hombre, el carácter sagrado de la vida ha alcanzado el grado más elevado que jamás se pudiera imaginar. Gracias a la encarnación del Verbo, el amor humano, realidad tan entrañablemente ligada a la vida de los hombres, se ha convertido en el medio más poderoso para realizar en el mundo el amor de Dios. Desde que el Amor se ha hecho carne; la carne es receptáculo del Amor. Para un cristiano, todas las manifestaciones auténticas del Amor, desde las más espirituales hasta las más sensibles, pueden y deben ser expresión del amor de Dios por el mundo.
  • Nuestro camino de fe pasa por la encarnación. Como lo hizo Jesús, encarnarse es estar con el hombre como hermano entre los hermanos, no por encima, ni al margen, ni a distancia.
  • Así somos instrumentos de salvación, siendo solidarios, cercarnos, no por la ley, ni por la autoridad. Somos discípulos misioneros encarnándonos, yendo al hermano, acercándonos a él. Y esto vale para todos. Viendo a Jesús Niño, y viéndolo predicar, andar por los caminos de su pueblo   tenemos que reconocer nuestro modo de vivir la fe.
  • “Difícilmente seremos fieles a esta llamada de dar a conocer la luz de Jesucristo a la  gente de nuestro mundo paganizado, si no nos decidimos a salir de nuestro reducto eclesial y entablar una relación de verdadero diálogo, de igual a  igual, con el que no cree. No como quien habla desde un lugar «seguro» a quien está «fuera»,  sino como aquel que comparte la vida con los demás y, en el interior de esta vida  compartida, es capaz de comprender de verdad las reacciones del otro, y al mismo tiempo,  de compartir con ellos las esperanzas y anhelos que a él le mueven”. Es éste y no otro el estilo de la  Encarnación y de la evangelización. (M. D. Chenu, 1953).
  • Por medio de Jesús, Dios nos elige para ser discípulos de Cristo e hijos del Padre, Él que desde siempre nos llamó a la vida y a la filiación divina. Por medio de Jesús fuimos convocados para constituir la comunidad eclesial, para participar en la gestación de este lugar de encuentro y de salvación para todos los hombres.
  • Desde esta perspectiva, toda la vida de Jesús: palabras, actos, pensamientos, sentimientos es una inmensa palabra que llena la tierra como un sol que irradia sus rayos destruyendo las tinieblas.
  • En Jesús la palabra es auténtica porque los pensamientos se concilian con los actos, los actos con los sentimientos, y los sentimientos brotan de lo más profundo de su ser.
  • Hoy se nos invita a ser palabra de vida, a ser palabra que ilumina, a ser palabra que engendra vida.

 PARA DISCERNIR

  • ¿Qué palabras escucho y dejan huella en mi corazón?; ¿qué palabras pronuncio, de dónde brotan?
  • ¿Cómo he vivido hasta hoy este misterio de la encarnación en mi vida y en mi testimonio?
  • ¿Qué ideas, qué actitudes de vida me invita a revisar esta palabra de hoy?

 REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

Hoy nos ha nacido un Salvador, Cristo el Señor

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

El nacimiento del Salvador: la muerte de la muerte

¡Dios en la tierra, Dios entre los hombres! Ya no es el Dios que da su ley en medio de relámpagos y truenos, al son de trompetas sobre la montaña humeante, en medio de espesos nubarrones (cf Ex 19,18), sino aquel que conversa con los humanos con dulzura y bondad, revestido de un cuerpo humano. ¡Dios en nuestra carne!…

¿Cómo llegó la luz a todo el mundo? ¿De qué manera la divinidad habita la carne? Como el fuego en el hierro…comunicándosele. Sin dejar lo que es, el fuego comunica al hierro su propio ardor. No por esto queda disminuido el fuego sino que llena por completo el hierro al que se comunica. Del mismo modo, Dios, el Verbo que “plantó su tienda entre nosotros” (cf Jn 1,14) no ha abandonado su ser. El Verbo que se hace carne no ha sufrido ningún cambio. El cielo no está privado de aquel que lo contiene en sí…

Entra del todo en el misterio: Dios ha venido en carne para dar muerte a la muerte que se escondía en la carne. Del mismo modo que los medicamentos nos curan cuando son asimilados por el cuerpo, del mismo modo que la oscuridad de una casa se desvanece al encender una luz, así la muerte que nos tenía en su poder ha sido anihilada por la venida de nuestro Dios. Del mismo modo que el hielo formado durante la noche se derrite con el calor del sol, así la muerte ha gobernado hasta la venida de Cristo. Pero, cuando el Sol de justicia se levanta (Ml 3,20) la muerte ha sido engullida en la victoria (1Cor 15,4). No podía soportar la presencia de la vida verdadera…

 Demos gloria con los pastores, cantemos y dancemos en coro con los ángeles, “porque nos ha nacido un Salvador que es Cristo el Señor.” (Lc 2,11)… Celebremos la salvación del mundo, el día del nacimiento de la humanidad.

 San Basilio (330-379) monje, obispo de Cesarea de Capadocia, doctor de la Iglesia – Homilía para el día de la Natividad de Cristo 2,6; PG 31, 1459-1462)

PARA REZAR

«Canten mis labios las alabanzas del Señor,

de ese Señor por el que fueron hechas todas las cosas

y por el que fue hecho Él en medio de las mismas;

de ese Señor que es el manifestador del Padre

y el creador de su Madre;

Hijo del Padre Dios sin madre,

hijo del hombre de madre sin padre;

gran luz de los Ángeles,

pequeña en la luz de los hombres;

Palabra de Dios antes de los tiempos;

palabra humana en el tiempo oportuno,

creador del sol,

creado bajo el sol»

S. Agustín – Cuarto Sermón de Navidad, 1 PL 38, 1001

3 DE ENERO

El que permanece en Él no peca

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan          2, 29-3, 6

Queridos hermanos:

Si ustedes saben que él es justo, sepan también que todo el que practica la justicia ha nacido de él.

¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él.

Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

El que tiene esta esperanza en él, se purifica, así como él es puro. El que comete el pecado comete también la iniquidad, porque el pecado es la iniquidad.

Pero ustedes saben que él se manifestó para quitar el pecado, y que él no tiene pecado. El que permanece en él, no peca, y el que peca no lo ha visto ni lo ha conocido.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 97, 1. 3cd-4. 5-6 (R.: 3cd)

R.        Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

Canten al Señor un canto nuevo,

porque él hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria.  R.

Los confines de la tierra han contemplado

el triunfo de nuestro Dios.

Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos.  R.

Canten al Señor con el arpa

y al son de instrumentos musicales;

con clarines y sonidos de trompeta

aclamen al Señor, que es Rey.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     1, 29-34

Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A él me refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel.»

Y Juan dio este testimonio: «He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: «Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo»

Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • Hasta ahora Juan ha hablado sobre todo de la comunión y del conocimiento de Dios, ahora retoma el mismo tema, pero desde el punto de vista de la filiación. Engendrados por el don que Dios nos hace de su vida, los cristianos podemos ser llamados con todo derecho hijos de Dios.
  • No es una metáfora. Es el mejor resumen de la Navidad. El Hijo de Dios se ha hecho hermano nuestro, y por tanto todos hemos quedado constituidos hijos en el Hijo.
  • Pero esta filiación no está aun totalmente manifestada: tendrá su plena realización en el mundo futuro y sólo en ese momento se realizará, por gracia, la antigua ambición de ser semejantes a Dios. Juan enseña que el camino que conduce a la divinización pasa por la purificación, porque sólo los corazones puros verán a Dios.
  • A diferencia que en la antigua ley, la pureza no se adquiere ahora, por medio de abluciones o de inmolaciones, sino por el rendimiento filial de Cristo, a la voluntad de amor de su Padre, manifestada en el sacrificio. Podremos aspirar a la purificación que nos conduce a ver a Dios, en la medida en que compartimos con Cristo, una vida hecha de amor y de obediencia filial.
  • Nuestra filiación es un don y una tarea. Nadie puede servir a dos señores, dirá Jesús para expresar la misma realidad. El «nacer de Dios»  es algo serio, no se puede ir de un lado a otro. No se puede vivir la fe a medias.

***

  • Jesús camina hacia la multitud y es señalado por Juan desde la imagen del «siervo» que evocará Isaías. Con ella presenta al recién llegado como el que «quita el pecado del mundo». Juan no conocía a Cristo, después de la revelación del Espíritu lo conoce, y a partir de allí, lo da a conocer.
  • Los símbolos del siervo y la paloma eran parte de la tradición y patentizarán la veracidad de la promesa de la que el mismo Juan da testimonio.
  • El Evangelio de hoy nos presenta dos tipos de bautismo: el de Juan con agua, es la preparación para recibir el nuevo bautismo de Jesús proveniente del Espíritu Santo. El bautismo instituido por Jesucristo, hace referencia a una novedad,  por la cual a la persona bautizada se le abren las puertas a una nueva vida en el seno de la Iglesia.
  • El Espíritu Santo da testimonio de que Jesús es Dios-con-nosotros, y de que Él tiene el poder de bautizarnos con el Espíritu Santo y de realizar lo anunciado por Juan: Jesús es el que quita el pecado del mundo.
  • El pecado del mundo es la opción por una vida de tinieblas que frustra el proyecto creador, es decir, que impide a los hombres la vida, la búsqueda de la ple­nitud. Jesús al quitar el pecado del mundo, va a liberar al hombre de la sumisión a todo tipo de esclavitud.
  • Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Él ha venido como nuestra reconciliación. Él cargó sobre sí los pecados del mundo, para que seamos santos como Dios es Santo. Quienes nos sumergimos en Él, participamos del mismo Espíritu de Dios. Somos hijos suyos, llamados con nuestro testimonio de amor y de servicio, a hacer creíble la historia de la Navidad, en la que Dios envió a su Hijo en carne humana para devolvernos a todos la alegría, la paz y la vida.

PARA DISCERNIR

  • ¿De veras nos sentimos hijos, oramos como hijos, actuamos como hijos?
    • ¿Qué prevalece en nuestra espiritualidad, el miedo, el interés o el amor?
    • ¿Nos dejamos inspirar por ese Espíritu de Dios que desde dentro nos hace decir: «Abbá, Padre»?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Yo lo he visto y doy testimonio

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo»

… “«Este es el Cordero de Dios» dice Juan Bautista. El mismo Jesús no dice nada; es Juan quien lo dice todo. El esposo acostumbra a actuar así; no dice nada a la esposa, sino que se presenta y se mantiene en silencio. Son otros los que le anuncian y lo presentan a la esposa. Cuando ella aparece, no es el mismo esposo quien la toma sino que la recibe de manos de otro. Pero después que la ha recibido de otro, se une tan estrechamente a ella que hace que ésta ya no se acuerde más de aquellos que ha dejado para seguirle.

Es lo que pasó respecto a Jesucristo. Vino para desposarse con la humanidad; no dio nada de sí mismo, no hizo más que presentarse. Es Juan, el amigo del Esposo, que ha puesto en sus manos la mano de la Esposa, es decir, el corazón de los hombres que persuadió con su predicación. Entonces Jesucristo los recibió y les colmó de tal cantidad de bienes que ya no regresaron al que les había conducido hasta él… Levantó a su Esposa de su condición tan humilde para conducirla a la casa de su Padre…

Es Juan, el amigo del Esposo, el único que estuvo presente en estas bodas; es él quien entonces lo hizo todo; dándose cuenta de que Jesús llegaba, dijo: «Este es el Cordero de Dios». Con ello demostró que no es solamente a través de su voz, sino también por los ojos, que daba testimonio de la presencia del Esposo. Admiraba al Hijo de Dios y, contemplándolo, su corazón saltaba de gozo y de alegría. Antes de anunciarlo, le admira presente, y da a conocer el don que Jesús vino a traer: «Este es el Cordero de Dios». Es él, dice, que quita el pecado del mundo, y lo quita siempre, no tan sólo en el momento de la Pasión al sufrir por nosotros. Si bien no es más que una vez que ofrece su sacrificio por los pecados del mundo, este único sacrificio purifica para siempre los pecados de todos los hombres hasta el fin del mundo”…

San Juan Crisóstomo (hacia 345-407) – Homilía sobre el evangelio de san Juan

PARA REZAR

Gastar la vida

Jesucristo ha dicho: “Quien quiera guardar su vida la perderá;

y quien la gaste por mí la recuperará en la vida eterna”.

Pero a nosotros nos da miedo gastar la vida, entregarla sin reservas.

Un terrible instinto de conservación nos lleva hacia el egoísmo,

y nos amenaza cuando queremos jugarnos la vida.

Señor Jesucristo: nos da miedo gastar la vida.

Pero la vida Vos nos la diste para gastarla;

no se la puede guardar en estéril egoísmo.

Gastar la vida es trabajar por los demás,

aunque no paguen;

hacer un favor al que no va a devolver;

gastar la vida es lanzarse aún al fracaso,  si hace falta,

es dar lo propio por el bien del prójimo.

Somos antorchas, sólo tenemos sentido cuando nos quemamos;

solamente entonces seremos luz.

La vida se da sencillamente, sin publicidad,

como el agua de la vertiente, como la madre da el pecho a su hijito,

como el sudor humilde del sembrador.

Enséñanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible,

porque detrás de lo imposible está tu gracia y tu presencia;

no podemos caer al vacío.

4 DE ENERO

¿Dónde vives?

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan          3, 7-10

Hijos míos, que nadie los engañe: el que practica la justicia es justo, como él mismo es justo. Pero el que peca procede del demonio, porque el demonio es pecador desde el principio. Y el Hijo de Dios se manifestó para destruir las obras del demonio.

El que ha nacido de Dios no peca, porque el germen de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque ha nacido de Dios. Los hijos de Dios y los hijos del demonio se manifiestan en esto: el que no practica la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 97, 1. 7-8. 9 (R.: 3cd)

R.        Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

Canten al Señor un canto nuevo,

porque él hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria.  R.

Resuene el mar y todo lo que hay en él,

el mundo y todos sus habitantes;

aplaudan las corrientes del océano,

griten de gozo las montañas al unísono.  R.

Griten de gozo delante del Señor,

porque él viene a gobernar la tierra:

él gobernará al mundo con justicia,

y a los pueblos con rectitud.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     1, 35-42

Estaba Juan con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: «Este es el Cordero de Dios.»

Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. El se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: « ¿Qué quieren?»

Ellos le respondieron: «Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?»

«Vengan y lo verán», les dijo.

Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.

Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro.

Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías», que traducido significa Cristo. Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas», que traducido significa Pedro.

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • Juan se preocupa mucho de preservar a sus lectores de posibles desviaciones. El mal y el error siempre pueden infiltrarse. Juan describe a los hijos de Dios y los contrapone a los «hijos del diablo».  Del mismo modo que se puede vivir «en comunión con Dios», se puede también «vivir con el diablo».
  • La frontera que separa a los hijos de Dios de los hijos del diablo, pasa por el propio corazón. Lo que distingue a los hijos de Dios de los hijos del diablo es la práctica de la justicia y del amor. El que no ama a su hermano no es de Dios.

***

  • El deseo de Juan el Bautista de  disminuir para que Jesús “crezca” no queda estéril; fructifica en el seguimiento de los primeros discípulos.  Ante la indicación de Juan, los discípulos siguen a Jesús comenzando el camino del discipulado. En este momento el diálogo con Jesús será muy significativo.
  • Ellos no pueden responder aún a un interrogante tan grande y contestan con una nueva pregunta. Estos hombres buscaban al Mesías esperado. Buscaban ser salvados. Por eso le preguntan: ¿dónde vives?, que es preguntarle ¿dónde encontrarte? ¿dónde encontrarte para poder encontrarnos y ser salvados? Jesús no los invita a un lugar sino a un seguimiento mayor, a compartir su vida. El «ver» en Juan, está asociado al creer, se ve a Jesús cuando se cree en Él.
  • Juan precisando la hora recuerda que estos discípulos se quedaron todo el día. Esto es normal, porque era su primera conversación con Jesús. El compartir un día con el Señor los llevó a reconocer su identidad y misión. Esto bastó para que Andrés salga a buscar a su hermano Pedro con el anuncio de haber encontrado al Mesías.
  • Fue la experiencia de un encuentro, de un diálogo y de dejarse interpelar. El descubrir a Jesús no es el resultado de una tarea intelectual, sino de un encuentro. Jesús reside en el lugar donde Él ha acampado y es allí donde brilla el amor fiel de Dios; está en la zona de la vida, donde están los hombres amando y dando vida. Este lugar sólo puede conocerse por experiencia personal. El lugar donde vive Jesús es la antítesis del lugar de las tinieblas y la muerte.
  • Comienza aquí la nueva comunidad, la del Mesías, compuesta por los que van a recibir la vida, el Espíritu, y van a hacer­se hijos de Dios. Es la comunidad de aquellos que están donde está Jesús y participan de su vida.
  • Comienza para estos hombres la aventura divina. Juan y Andrés eran amigos, pertenecían al mismo equipo de pesca sobre el lago. Además estaban unidos por el mismo ideal, en torno a Juan Bautista al que habían seguido primero.
  • Una vocación no nace en las nubes sino en todo un contexto humano. La buena nueva del evangelio no llega a individuos aislados, sino a personas, en relación con otras y de ese modo se propaga el encuentro con Jesús.
  • Juan el Bautista nos vuelve a señalar a Jesús para que vayamos a ver dónde vive y quedándonos con Él, podamos hacer una profunda experiencia de discipulado, sentarnos a sus pies y beber de sus palabras, abrirnos a su enseñanza, dejándonos iluminar por su luz hasta el punto de quedar transformados en verdaderos discípulos suyos.
  • Lo esencial en la vida cristiana es dejarse mirar por Jesús, ir y ver dónde se aloja, estar con Él y compartir. Y, después, anunciarlo. Es el camino y el proceso que han seguido los discípulos y los santos. Es nuestro camino.

PARA DISCERNIR

  • ¿Cuál es mi deseo, mi anhelo, “qué busco”?
  • ¿Renuevo cada día mi experiencia de encuentro, de diálogo con Jesús, me acerco a ver dónde vive?
  • ¿Contagio a otros este encuentro con el Señor?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Te sigo Jesús

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«Una luz se levanta sobre los que habitan en el país de las tinieblas y en sombras de muerte»

Jesús se retiró a Galilea. Y dejando Nazaret, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que el Señor había dicho por boca de Isaías: «… El pueblo que habitaba en las tinieblas ha visto levantarse una gran luz»… Seguramente que al hablar de la visión o mejor de levantarse una gran luz, Mateo quiere hacernos comprender la luminosa predicación del Salvador, el esplendor de la Buena Noticia del Reino de Dios; antes que otras han sido las tierras de Zabulón y de Neftalí las que la oyeron de la misma boca del Señor…

En verdad es en esta tierra que el Señor empezó a predicar, es en ellas que inauguró su predicación… Y los apóstoles, que fueron los primeros en ver esta luz verdadera en los territorios de Zabulón y de Neptalí, llegaron a ser ellos mismos «luz del mundo»… «Acrecentaste la alegría, continua el texto de Isaías, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín». Esta alegría será, efectivamente, la alegría de los apóstoles, «una alegría multiplicada», cuando «vendrán como segadores trayendo sus gavillas» «como se alegran al repartirse el botín», es decir, el diablo vencido…

En efecto, eres tú Señor y Salvador, que has quitado de sus hombros «el yugo que pesaba sobre ellos», ese yugo del diablo que, en otro tiempo, cuando en el mundo reinaba sobre todas las naciones haciendo doblegar las nucas bajo el yugo de una muy pesada esclavitud… Eres tú quien, sin ejército, sin efusión de sangre, en lo secreto de tu poder, has liberado a los hombres para ponerlos a tu servicio… Sí, el diablo será «quemado, devorado por el fuego eterno» porque «nos ha nacido un niño» el humilde Hijo de Dios «que lleva sobre sus hombros la insignia de su poder» puesto que, siendo Dios, puede, por sus propias fuerzas, poseer la primacía… Y «su poder se extenderá» porque reinará no sólo sobre los judíos como David, sino que su imperio se extenderá sobre todas las naciones «desde ahora y por siempre».

(Referencias bíblicas: Is 9,1-6; Mt 5,14; Sl 125,6)

Ruperto de Deutz (hacia 1075-1130), monje benedictino – Sobre la Trinidad y sobre sus obras, I. 42: sobre Isaías, 2

PARA REZAR

Señor, tu  poder cautivador,

está en acción a través de la mirada,

las palabras y las acciones de Jesús,

exigiéndolo todo, y todo de inmediato.

Jesús, con tu llegada,

una luz nueva alcanzó

el centro del corazón,

una fascinación se apoderó de mí.

Tu  mirada traspasó mi vida,

y quiero seguirte.

Tengo la certeza que me  arrastrarás

cada vez más lejos.

Quiero  vivir, que mis días no se esfumen,

agotados ya por el peso de la muerte.

Me has cautivado, fascinado.

Tu amor ardiente me arrastra,

y cada mañana me despierta

para emprender un camino sin término,

en busca del tesoro

por el que quiero dejarlo  todo.

En aquellas; mis cuatro de la tarde;

una palabra, una sola, la palabra que llevabas

en tu  corazón de Hijo leí en tu mirada:

que Dios es Amor, Dios lo es todo y te ama.

5 DE ENERO

Hemos pasado de la muerte a la vida

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan          3, 11-20

Queridos hermanos:

La noticia que oyeron desde el principio es esta: que nos amemos los unos a los otros. No hagamos como Caín, que era del Maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano, en cambio, eran justas.

No se extrañen, hermanos, si el mundo los aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la Vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida, y ustedes saben que ningún homicida posee la Vida eterna.

En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por nosotros. Por eso, también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos.

Si alguien vive en la abundancia, y viendo a su hermano en la necesidad,  le cierra su corazón, ¿cómo permanecerá en él el amor de Dios?

Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad.

En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 99, 1-2. 3. 4. 5 (R.: 1)

R.        Aclame al Señor toda la tierra.

Aclame al Señor toda la tierra,

sirvan al Señor con alegría,

lleguen hasta él con cantos jubilosos.  R.

Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño.  R.

Entren por sus puertas dando gracias,

entren en sus atrios con himnos de alabanza,

alaben al Señor y bendigan su Nombre.  R.

¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre,

y su fidelidad por todas las generaciones.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     1, 43-51

Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: «Sígueme.» Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.

Felipe encontró a Natanael y le dijo: «Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret.»

Natanael le preguntó: « ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?» «Ven y verás», le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: «Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez.»

« ¿De dónde me conoces?», le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.»

Natanael le respondió: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»

Jesús continuó: «Porque te dije: «Te vi debajo de la higuera», crees. Verás cosas más grandes todavía.»

Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • Juan ha subrayado que la filiación lleva consigo la separación de un mundo que niega la novedad de Dios. El amor mutuo es el criterio de los cristianos, es el mandamiento que conocen desde el comienzo de su conversión.
  • Contrapuesto a la caridad se encuentra el odio. Esta oposición, marca el ritmo de la vida del mundo desde los orígenes del hombre. El odio termina en la muerte del cristiano. Quien recibe la palabra de Jesús ha pasado de la muerte a la vida; y esa palabra no es otra que el mandamiento del amor. Para saber si poseemos la vida, no tenemos más que preguntarnos si vivimos en el amor. Entonces, aunque se nos arrebate la vida física, no se nos podrá quitar la vida eterna.
  • “Pasar de la muerte a la vida” porque amamos a los hermanos es más que una bonita frase. El amor verdadero no nos ahorra la muerte, sino que pasa por la muerte: pasa por la desaparición de uno mismo, pasa por el olvido y muchas veces por el aparente fracaso de la propia y humana realización. Ahí, es cuando surge la vida, cuando surge el fruto duradero y abundante. En el proceso ha habido dolor, ha habido muerte. Ese amor se ha actualizado en Jesucristo que ha ofrecido su vida por los hombres. El sacrificio de la cruz ha sido la victoria del amor sobre el odio.
  • El amor no es una teoría, sino un estilo de vida a seguir. No hay conocimiento abstracto de Cristo, como tampoco existe el amor al prójimo sólo de palabras. Si el discípulo debe reproducir el amor de Cristo que da su vida por los demás, debemos imitarlo cuando se trata de dar nuestros bienes a los pobres. El amor de Dios no ha sido una donación ideal y romántica. La nuestra tampoco puede serlo.

***

  • El relato de la vocación de los primeros discípulos, continúa hoy con el llamado de Felipe y el de Natanael.
  • Natanael es un hombre recto, es un modelo en su género, probablemente era un escriba. Quizá por esa razón estuviera sentado debajo de una higuera, costumbre peculiar de los sabios de la época y compartiera  como ellos el desprecio por todo lo que pudiera proceder de Nazaret. 
  • A este hombre arraigado en una visión rabínica de las cosas, Felipe le propone: ir y ver. Este es un llamamiento a la conversión, porque ver para Juan no significa tan solo una mirada material sobre la persona de Cristo, sino una contemplación de su gloria y de su divinidad.
  • Cristo llama a Natanael para realizar esa «conversión de la vista» y actúa con habilidad comenzando por elogiarlo: es «verdaderamente hijo de Israel».
  • Lo mismo que Jacob tuvo la clara visión de Yahvé en Betel, Natanael verá así a Dios en la persona de Cristo. Pero la conversión de Natanael es gradual. Primero verá a Jesús hijo de José, luego profesará la mesianidad de ese Jesús y, finalmente reconocerá a la vez su divinidad y su humillación.
  • Juan propone al presentar la conversión progresiva de Natanael un itinerario catecumenal.
  • La mirada humana basta para ver la humanidad de Cristo, pero se necesita fe para leer la mesianidad de Cristo, en los signos que irán apareciendo a lo largo de la vida de Cristo. Sólo la verdadera fe puede leer el signo por excelencia, la humillación y la glorificación del Hijo del hombre en su misterio pascual.
  • A Natanael le costó mucho descubrir al Hijo de Dios en los signos pobres de Jesús de Nazaret. Pero dio el paso definitivo tomando una opción fundamental por Cristo.
  • Desde la encarnación del Hijo de Dios, los discípulos sabemos que el camino para el descubrimiento y conocimiento del Salvador se da en signos pobres, nada elocuentes por sí mismos. Necesitamos pedir la fe.
  • El evangelio de hoy también nos muestra que para hacer este proceso es necesario estar abiertos, en una búsqueda constante de la verdad, con honestidad y rectitud de corazón.

PARA DISCERNIR

  • ¿Qué conversión necesita hoy mi manera de “ver”?
  • ¿Qué muerte tengo que vivir en este tiempo para alcanzar la vida abundante?
  • ¿Cómo discípulo/a me dejo sorprender y me abro a  los signos sencillos descubriendo en ellos a Dios?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Es Jesús de Nazaret

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«Es que de Nazaret puede salir algo bueno»

…”Nazaret no ha interesado a los pintores…Ese nombre evoca  la manera demasiado sentimental con la cual se ha transformado la vida de Jesús transcurrida en una idílica pequeña burguesía, engañosa porque atenúa el misterio. Es preciso buscar en otra parte el origen de la veneración hacia la Sagrada Familia. … Es a partir de Nazaret que se descubre que la casa y la familia son una iglesia y que se tiene en cuenta la responsabilidad sacerdotal del cabeza de familia. En la «Galilea de los paganos» (Mt 4,15) Jesús recibe una educación judía; sin ir a la escuela, aprende en casa a conocer la Escritura… Las breves y escasas alusiones de Lucas son suficientes para darnos una idea del espíritu de responsabilidad y de apertura, de fervor y rectitud, que caracterizaba a esta comunidad y que hicieron de ella una realización  del verdadero Israel. Pero es, sobre todo, en el actuar de Jesús, que conoce las Escrituras y las tradiciones rabínicas con la misma seguridad que un maestro, donde reconocemos en qué manera la vida común que se llevó en Nazaret ha sido fructífera para aprender todo ello. Y todo esto ¿no nos concierne en absoluto, a nosotros que vivimos en una época en la que la mayor parte de cristianos se ven forzados a vivir en una «Galilea de paganos»?

La Grande Iglesia no puede ni crecer ni prosperar si se la deja ignorar que sus raíces están escondidas en la atmósfera de Nazaret… Nazaret tiene un mensaje permanente para la Iglesia. La Nueva Alianza no tiene su comienzo en el Templo, ni sobre el Monte Santo sino en la pequeña habitación de la Virgen, en la casa del trabajador, en uno de los lugares olvidados de la «Galilea de los paganos» de la que nadie esperaba nada bueno.

No es sino a partir de ahí que la Iglesia podrá comenzar de nuevo y sanar. Jamás podrá dar una respuesta satisfactoria a la revuelta de nuestro siglo contra el poder de la riqueza, si en su mismo seno Nazaret no es una realidad vivida.

Joseph Ratzinger (Papa Benedicto XVI) – El Dios de Jesucristo

PARA REZAR

Tu voz

Desde todos los rincones,

me está llamando tu voz.

Siento tu mirada en muchos ojos que me miran.

Oigo tu palabra en muchas voces que me gritan.

Y en aquellos que me necesitan,

veo tu mano extendida.

Eres Tú quien me pregunta

cuando veo a ese niño hambriento,

o a esa madre extenuada con su hijo a la espalda.

Sé de muchos hombres que no oyen tu Evangelio,

y de otros que viven en chozas mal olientes

y de muchos más que roban para poder seguir viviendo.

Y todos ellos me gritan en silencio,

que no viva tranquilo.

¿Qué puedo hacer yo?

Esos niños que juegan en el barro

porque no hay sitio para ellos en las escuelas,

y ese hombre sin ganas de vivir

porque no encuentra el sentido de su vida,

y tantos que sufren en las cárceles,

y los que, libres, no tienen libertad,

porque otros les niegan la palabra…

Pero también en todos ellos

y desde todos los rincones de la tierra

me está llamando tu voz.

6 DE ENERO – EPIFANÍA DEL SEÑOR (S)

Sobre ti brillará el Señor

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías           60, 1-6

¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti.

Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora.

Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos.

Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones

llegarán hasta ti. Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios.

SALMO         Sal 71, 1-2. 7-8. 10-11. 12-13 (R.: cf.11)

R.        Que se postren ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Concede, Señor, tu justicia al rey

y tu rectitud al descendiente de reyes,

para que gobierne a tu pueblo con justicia

y a tus pobres con rectitud.  R.

Que en sus días florezca la justicia

y abunde la paz, mientras dure la luna;

que domine de un mar hasta el otro,

y desde el Río hasta los confines de la tierra.  R.

Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas

le paguen tributo.

Que los reyes de Arabia y de Sebá

le traigan regalos;

que todos los reyes le rindan homenaje

y lo sirvan todas las naciones.  R.

Porque él librará al pobre que suplica

y al humilde que está desamparado.

Tendrá compasión del débil y del pobre,

y salvará la vida de los indigentes.  R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    3, 2-6

Hermanos:

Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes.

Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.

Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   2, 1-12

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: « ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo.»

Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. «En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel.»

Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje.»

Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • La fe de estos hombres que nos presenta el evangelio sigue un itinerario: descubrir la estrella, dejarse iluminar, ser obedientes a la llamada sin desfallecer, informarse, buscar, preguntar, encontrar, caer de rodillas y adorar. Es el símbolo del itinerario de fe de todo hombre que se abre a ella.
  • Lo que ocurre en el evangelio de hoy, también ocurre en el itinerario de la fe de los creyentes de nuestros días: el amigo o familiar creyente, el sacerdote, la lectura del evangelio, la devoción a María, alguna  actividad de la Iglesia; se hacen estrella que nos  iluminan en un momento determinado y nos conducen al encuentro con Jesús. Después estará nuestra decisión personal ante la gracia que Dios nos ofrece.
  • Cuando esta decisión se asume desde la libertad y el amor, nos libera, nos compromete a una tarea de transformación en el mundo.
  • La fe es la luz por la que reconocemos a Dios. Es una estrella que nos lleva a Cristo. Es un don de Dios, no una propiedad nuestra; es una iluminación, no es esclavitud, ni carga sino fuente de libertad y de vida plena.
  • La luz de la fe es algo que puede y debe ser compartido. Así como necesitamos el testimonio de otros, que se hacen estrella en el itinerario de nuestro caminar; también nosotros estamos llamados a «dar testimonio de la luz». El testimonio de una vida buena, de una fe viva, se hace mucho más eficaz que todo un torrente de palabras. Ese es el mensaje de la estrella de epifanía.
  • Porque la fe es una luz que guía para andar, no para quedarnos parados. Guía para  aventurarnos con plena confianza, aunque no siempre con plena claridad, día tras día, año tras año por este largo y a menudo  difícil camino que es nuestra vida. Un  camino que es de continua búsqueda por conocer mejor a Dios y por amar más al hermano. 
  • Los hombres vivimos como deslumbrados ante el mundo y las estrellas fugaces que va apareciendo y cegándonos en el esfuerzo de tener una mirada que trascienda lo que aparece. Bajo las estrellas que brillan en el mundo tecnificado y glamoroso, hay que buscar un signo más profundo y más humanizador. Si investigamos, si buscamos, si no desfallecemos, encontraremos al final la llamada de Dios, la llamada de la fe que nos conduce al Dios hecho hombre, al Mesías Salvador de todos los hombres.
  • La Iglesia tiene hoy la misión de ser “epifanía” de Cristo en este mundo. Como comunidad y cada uno de nosotros podremos ser epifanía si por nuestras palabras y obras somos signos de comunión, de paz, de justicia y liberación.
  • Somos luz y epifanía cuando individual y grupalmente, orientamos,  abrimos y marcamos caminos nuevos, en la realización de un mundo según el querer de Dios, que tiene en cuenta a todos. Somos epifanía cuando conducidos por el espíritu, tenemos el valor y el coraje inusitado de animarnos a lo bueno y a lo justo, en medio de un mundo que vive claudicando. Somos epifanía y profetas de luz que guían los pasos del pueblo, cuando somos capaces de poner nuestra vida al servicio de la humanidad.
  • Somos epifanía cuando defendemos el derecho de los más débiles aunque no estemos contados entre ellos. Somos epifanía en la vida cuando infundimos confianza y esperanza, y podemos decir que hemos iluminado cuando prestamos atención, nos fijamos en los otros y los aceptamos como son; cuando escuchamos con hondura y verdad, no para responder ni dar soluciones prefabricadas; cuando amamos y nos identificamos con los otros; cuando tratamos a los demás como personas y no como instrumentos a utilizar. Somos epifanía de Dios cuando lo reconocemos por la adoración sencilla, fiel y contagiosa.
  • Somos epifanía cuando soportamos  y no bajamos los brazos ante las pruebas, las purificaciones, las oscuridades, las dificultades; y hasta los pecados. Hay testimonio de luz cuando en el encuentro con el Señor, nos dejamos iluminar y transfigurar.
  • Esta es nuestra misión, aunque sabemos que no se vive siempre en plenitud. Esto no nos debe hacer caer en el derrotismo, que nos hace pensar que no sirve nada de lo que se ha hecho o se hace. La perfección se alcanzará sólo en el último día. Pero esa meta debe alentar nuestro esfuerzo sin interrupción. El camino de transformación y compromiso de la Iglesia  tiene la vertiente personal por la cual, cada uno como cristiano y miembro consciente de la Iglesia, se esfuerza para ser “señal” más íntegra y transparente de Cristo.

PARA DISCERNIR

  • ¿Nuestra actividad eclesial nos hace luz en el mundo de hoy?
  • ¿Manifestamos a Cristo o lo ocultamos?
  • ¿Somos libres por la fe y liberadores de las distintas realidades?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Jesús, Luz para alumbrar a las naciones

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«Cristo es nuestra paz…de los dos pueblos (Israel y gentiles) hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad (Ef. 2,14)

…”En los hombres reunidos en torno al pesebre tenemos una imagen de la Iglesia y de su desarrollo. Los representantes de la antigua dinastía real, a la cual le había sido prometido el Salvador del mundo, y los representantes del pueblo creyente constituyen el lazo de unión entre la Antigua y la Nueva Alianza. Los Reyes del lejano Oriente representan a los gentiles, a los que desde Judea les llegó la salvación. Así tenemos aquí «la Iglesia de los judíos y de los gentiles.» Los magos son ante el pesebre los representantes de todos los que buscan. La gracia los había conducido, si bien no pertenecían aún a la Iglesia visible.

En ellos vivía un deseo puro de alcanzar la verdad que no se deja contener en las fronteras de las doctrinas y tradiciones particulares. Puesto que Dios es la verdad y quiere dejarse encontrar por todos aquellos que le buscan de todo corazón, tarde o temprano tenía que iluminar la estrella a esos sabios para indicarles el camino de la verdad. Y así se presentan ante la verdad encarnada, se postran ante ella en profunda adoración y depositan sus coronas a sus pies, pues todos los tesoros del mundo no son más que polvo en comparación con ella”….

Santa Teresa Benedicta (Edith Stein) l891-l942, carmelita descalza, doctora de la Iglesia y co-patrona de Europa – Vida escondida y Epifanía; trad. Monte Carmelo 1998, Burgos

PARA REZAR

Te bendecimos, Dios nuestro Padre,

por la estrella que has revelado a los Magos,

y por la luz de la fe que has reavivado en nuestro corazón.

Te bendecimos Señor, eternamente,

por la alegría con que nos has colmado

de encontrar al Niño con María su Madre,

y por la alegría que nos das

de encontrarte en medio de nuestros hermanos.

Te bendecimos, Dios nuestro Padre,

por las ofrendas que tu bondad ha aceptado

de los reyes de oriente,

y por la ofrenda de nuestro amor que aceptas,

a pesar de ser pobre y muchas veces inútil.

Te bendecimos, Dios nuestro Padre,

por la herencia que has preparado a tu pueblo Israel,

y por la gracia de hacernos participar de ella.

Te bendecimos, Dios nuestro Padre

porque en nuestras almas,

has encendido la estrella de la fe.

Guarda en nosotros su luz hasta el día en que,

en nuestro corazón, se levantará la Estrella de la mañana,

Cristo Jesús, tu Hijo, nuestro Salvador y hermano.

Santos Benetti

7 DE ENERO

Jesús proclamaba la Buena Noticia del Reino

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan          3, 22-4, 6

Queridos hermanos:

Dios nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

Queridos míos, no crean a cualquiera que se considere inspirado: pongan a prueba su inspiración, para ver si procede de Dios, porque han aparecido en el mundo muchos falsos profetas.

En esto reconocerán al que está inspirado por Dios: todo el que confiesa a Jesucristo manifestado en la carne, procede de Dios. Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el Anticristo, por el que ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo.

Hijos míos, ustedes son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque aquel que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo.

Ellos son del mundo, por eso hablan el lenguaje del mundo y el mundo los escucha.

Nosotros, en cambio, somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha, pero el que no es de Dios no nos escucha. Y en esto distinguiremos la verdadera de la falsa inspiración.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 2, 7-8. 10-12a (R.: 8a)

R.        Te daré mi reino como herencia.

Voy a proclamar el decreto del Señor:

El me ha dicho: «Tú eres mi hijo,

yo te he engendrado hoy.

Pídeme, y te daré las naciones como herencia,

y como propiedad, los confines de la tierra.»  R.

Por eso, reyes, sean prudentes;

aprendan, gobernantes de la tierra.

Sirvan al Señor con temor;

temblando, ríndanle homenaje.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   4, 12-17. 23-25

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:

¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.

A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca.»

Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente. Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • La verdadera comunión con Dios está reservada para la eternidad pero ya está actuando en la vida presente, aunque de manera misteriosa. La seguridad de esa comunión, de que Dios mora en nosotros se reconoce por la manera en que guardamos los mandamientos.
  • Por esta observancia de los mandamientos estaremos seguros ante Dios hasta el punto de poder pedirle con la seguridad de ser escuchados. El mandamiento que nos dará la seguridad delante de Dios y nos garantiza su presencia entre nosotros es doble: creer en el nombre de Jesucristo y amarnos los unos a los otros.
  • Juan presenta estos dos preceptos de tal manera que parecen constituir uno. Para Juan no hay dos virtudes distintas: la fe por una parte y la caridad por otra. Esas dos virtudes no son más que dos dimensiones de una sola actitud: somos hijos de Dios por nuestra fe y de esa filiación deriva la caridad entre los hermanos.
  • Creer en Jesucristo, es creer que el Padre ama a todos los hombres a través de su propio Hijo y querer vivir ese mismo amor.

***

  • Habiendo oído que Juan estaba preso, Jesús se retiró a Galilea. Jesús deja el pueblo donde había vivido hasta ahora y va a una ciudad más importante no sin una razón. Es un signo. Este gesto tiene una significación misionera. Galilea tenía fama de región gentil, contaminada de paganos, desinteresada de la Ley y de la oficialidad del templo, foco de revolucionarios.
  • Durante toda su vida oculta, Jesús ha vivido en un pueblo bien protegido; ahora va al lugar donde piensa que podrá evangelizar a muchos de aquellos que viven aún «en las tinieblas» y que esperan la luz.
  • Anuncia que el Reino de los cielos ha llegado, Dios está con nosotros, si queremos acogerlo. No es una predicación moralizante que dice lo  que hay que hacer. Es ante todo una nueva actitud que lo cambia todo, hasta  nuestros comportamientos morales.
  • Los pobres se sentían acogidos por Jesús y los ricos se sentían desplazados, pero a todos les pedía conversión. Para Jesús, el problema del Reino era un problema de transformación del corazón, pero una transformación real, de las que se demuestran con obras.
  • El signo de que Dios está obrando es que le traían a todos los que sufrían, curaba toda enfermedad y toda dolencia. La misión de Jesús incluye también la sanación, la curación de los enfermos. Su misión es decir y hacer, proclamación y transformación. El Niño de Belén ahora se manifiesta como el Mesías enviado por Dios enseñando, proclamando el Reino, curando a los enfermos, liberando a los posesos. Y, la multitud cree en Él y lo sigue.
  • La fe en Jesucristo como Hijo de Dios hecho hombre, como Palabra encarnada de Dios, es esencial al cristianismo; y debe demostrarse primeramente en el amor compasivo y solidario que irradiará sobre el mundo necesitado de este testimonio.
  • Nosotros, como discípulos de Jesús, hemos de continuar su tarea, con el gozo, el entusiasmo y la plena dedicación con que Él vivió. Hoy también hay muchas enfermedades y dolencias que necesitan ser curadas; y no sólo físicas: el egoísmo, anidado en muchos corazones que busca lograr los propios objetivos a costa de pisotear los derechos de los otros. La ambición desmedida y enfermiza de poseer, que no mide en medios ni en consecuencias. Otros que sin encontrar el sentido de la propia vida, pretenden olvidarse de sus propias pobrezas o tristezas, enviciándose o envileciéndose. No podemos quedarnos contemplando dolencias de la gente de nuestro tiempo.
  • Nos urge anunciar el reino poniéndonos en camino, para tratar de remediar todos esos males, no por nuestras propias fuerzas, sino por la fuerza de Dios que habita en nosotros y nos impulsa para que seamos un signo de Cristo que salva para nuestros hermanos.
  • Ser discípulo de Jesús no puede ser sino reproducir en nosotros una respuesta ante la vida, idéntica a la de Jesús: «vivir y luchar por la misma causa», el Reinado de Dios. Nuestra vida tiene que anunciar el «Evangelio del Reino», la buena noticia que está llegando, y hacerlo ayudando, curando heridas, liberando de angustias y miedos; «haciendo el bien», como se dijo de Cristo Jesús.

PARA DISCERNIR

  • ¿Me siento identificado con la causa de Jesús?
  • ¿Cuál es mi compromiso para “hacer el bien”?
  • ¿Vivo con entusiasmo mi vocación de discípulo misionero o me domina la pereza, la comodidad, mis pobrezas y miserias?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

El Reino de los Cielos está cerca

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

..”Reino de Dios significa que Dios reina. Y ¿cómo reina Dios? Preguntémonos: En el fondo, ¿qué es lo que impera rea/mente sobre nosotros? En primer lugar, los hombres. También las cosas señorean sobre mí. Las cosas que ambiciono, las cosas que me estorban, las cosas que encuentro en mi camino (…). ¿Qué ocurriría si Dios reinase verdaderamente en mí? Mi corazón, mi voluntad lo experimentarían como Aquel que da a todo evento humano significado pleno (…). Yo percibiría con temor sagrado que mi persona humana es nada excepto por el modo en que Dios me llamó y en el que debo responder a su llamada. De aquí me vendría el don supremo: la santa comunidad de amor entre Dios y mi sola persona. Pero el nuestro es un reino del hombre, reino de cosas, reino de intereses terrenos que ocultan a Dios y sólo al margen le hacen sitio. ¿Cómo es posible que el árbol a cuyo encuentro voy me sea más real que El? ¿Cómo es posible que Dios sea para mí sólo una mera palabra y no me invada, omnipotente, el corazón y la conciencia? y ahora Jesús proclama que después del reino de los hombres y de las cosas ha de venir el reino de Dios. El Poder de Dios irrumpe y quiere asumir el dominio; quiere perdonar, santificar, iluminar, no por la violencia física, sino por la fe. Los hombres deberían apartar su atención de las cosas y dirigirla hacia Dios, así como tener confianza en lo que Jesús les dice con su palabra y actitud: entonces llegaría el reino de Dios”…

Romano Guardini, El Señor, Madrid 1965.

PARA REZAR

Tu Reino Señor

Tu Reino, Señor Jesús, habita dentro de mí

tu Reino es como un tesoro escondido dentro de un campo;

llevo en el fondo de mi ser la libertad y el amor,

la justicia y la verdad, la luz y la belleza.

Llevo dentro de mí  el amor de tu Padre que me llama:

la gracia de tu amor que me salva y libera,

la amistad y la comunión de tu Espíritu que me hace fuerte.

¡Tu Reino, Señor, habita dentro de mí, gracias!

Tu Reino, Señor, habita en medio del mundo.

Tu Reino está presente oculto en medio de los hombres.

Donde el amor es más fuerte que el odio, allí está tu Reino.

Donde el perdón es más fuerte que la venganza,

allí está tu Reino.

Donde la verdad es más fuerte que la mentira,

allí está tu Reino.

Donde la justicia es más fuerte que la opresión,

allí está tu Reino.

Donde la libertad es más fuerte que la esclavitud,

allí está tu Reino.

Donde la ternura es más fuerte que el desamor,

allí está tu Reino.

¡Tu Reino, Señor, habita en el corazón de los hombres

que te aman, se aman y te siguen!

8 DE ENERO

El Señor me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan          4, 7-10

Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 71, 1-2. 3-4ab. 7-8 (R.: cf. 11)

R.        Que se postren ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Concede, Señor, tu justicia al rey

y tu rectitud al descendiente de reyes,

para que gobierne a tu pueblo con justicia

y a tus pobres con rectitud.  R.

Que las montañas traigan al pueblo la paz,

y las colinas, la justicia;

que él defienda a los humildes del pueblo,

socorra a los hijos de los pobres.  R.

Que en sus días florezca la justicia

y abunde la paz, mientras dure la luna;

que domine de un mar hasta el otro,

y desde el Río hasta los confines de la tierra.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6, 34-44

Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde. Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a comprar algo para comer.»

El respondió: «Denles de comer ustedes mismos.»

Ellos le dijeron: «Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos.»

Jesús preguntó: « ¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver.»

Después de averiguarlo, dijeron: «Cinco panes y dos pescados.»

El les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde, y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta.

Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente.

Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado. Los que comieron eran cinco mil hombres.

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios, y, a su vez, el que no ama no ha conocido a Dios, de ahí que el amor se constituye en el camino que nos acerca y nos introduce en el mundo de Dios.
  • «Conocer» a Dios en la mentalidad bíblica, semita, no es un acto intelectual; no es algo que pertenezca exclusivamente al mundo de la razón. Juan lo dice claramente: conoce a Dios quien lo ama. Sólo se conoce verdaderamente a Dios desde el amor.
  • Si Dios es amor, todo amor tiene algo de Dios. «El amor es de Dios», dice Juan en el texto concreto de hoy, tomado de su carta primera. Y «todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios». Este conocimiento no es abstracto porque Dios no se ha quedado en hermosas declaraciones. Dios ha manifestado, concretado y probado su amor. Dios ha «encarnado» su amor. Jesús es el amor de Dios por el mundo. Es el Hijo único, entregado.
  • Otra prueba de la veracidad y desmesura del amor de Dios, es que existe no porque lo amáramos nosotros, sino porque El nos amó a nosotros. Dios no nos ha esperado. Tomó la iniciativa de amarnos, antes incluso de conocer cómo responderíamos a ese amor. Hasta el pecador puede tener la certeza que es esperado y amado, en los momentos en que el hombre no piensa en Dios ni ama a Dios; Dios no deja de pensar en él y de amarlo.
  • La gratuidad total es la característica fundamental del amor divino. No está condicionado a nuestra respuesta positiva.
  • El amor de Dios, fue un amor «hasta el derramamiento de sangre» de Cristo que se sacrificó por nosotros. Jesús ha sido la víctima de «mis» pecados. Jesús se sacrificó, nos ama hasta el extremo de ser capaz de renunciar a su propia vida «para que vivamos».

***

  • Marcos inaugura una nueva sección de su Evangelio. Ya no son los primeros pasos apostólicos de Jesús, ni sus victorias sobre la enfermedad y los demonios, sino una sección en torno al tema del pan: dos multiplicaciones de panes, discusiones sobre el sentido de las abluciones antes de comer el pan, la falsa levadura, una pagana que solicita las migajas de pan, etc.
  • Toda la sección de los panes está concebida de tal forma que Cristo aparece como ese nuevo Moisés que ofrece el verdadero maná.
  • Jesús obra el milagro de la multiplicación de los panes porque siente compasión de la multitud, pero también lo hace con el fin de formar a sus apóstoles. Los compromete con los preparativos del banquete y los llevará  a reflexionar sobre el alcance de este milagro.
  • La mirada se centra en Jesús. Los discípulos están ante el pueblo con las manos vacías, se reconocen incapaces de remediar la necesidad. No pueden hacer nada si no interviene el Señor. Jesús toma la iniciativa: va a utilizar la totalidad del alimento de que dispone el grupo. Dios quiere seguir alimentando a los demás por medio de las pobres provisiones de los hombres.
  • Pronuncia la bendición, «Bendito sea Dios que nos da este pan». Era el rito judío de la santificación de la comida en la mesa: como buen judío, Jesús santifica cada uno de sus gestos con una bendición, una plegaria.
  • Luego, encarga a los discípulos que sirvan el pan y los peces; han de estar en la comunidad como servidores. El Espíritu que Jesús infunde, lleva a darse a los demás para comunicar vida. Los discípulos, que poseían el pan y los peces con su servicio, transmiten la generosidad y el amor de Dios creador y dador de vida.
  • Este milagro es un signo, un símbolo de la Iglesia que continúa hoy lo que hizo Jesús: compadecerse de los que andan como ovejas sin pastor, estar cerca de los que sufren, de los que buscan, no estar alejado del pueblo, sino en medio de él, dar lo que se tiene, no dejarse vencer por la impotencia y el egoísmo. La Iglesia tiene que ser colaboradora de Cristo en la distribución de la gracia para todos los hombres. Al igual que el Señor, la Iglesia ha de pasar haciendo el bien.
  • Dios se hace presente, como en este relato, cuando igual que los discípulos nos comprometemos con el pueblo hambriento y aportamos de lo propio dejando que Jesús haga el resto. Los problemas y las distintas “hambres” no sólo se solucionan con dinero; el amor es una fuerza milagrosa que hay que despertar.
  • El amor es entrega: Dios que entrega a su Hijo, Cristo Jesús que se entrega a sí mismo en la cruz y repite el memorial de pasión en cada Eucaristía. El pan multiplicado que nos ofrece cada día Cristo Jesús es su Cuerpo y su Sangre. Conoce lo arduo del camino y que el cansancio, el hambre y la sed acosan a lo largo de nuestra vida. Por eso quiso ser Él mismo nuestro alimento.
  • El pan sólo se multiplicará cuando se multiplique el amor. La Eucaristía es llamado y fuerza para hacer crecer la solidaridad, haciendo comunión, sin distinción, con los hermanos que estén a mi lado. Por eso la Eucaristía será siempre expresión del amor compasivo que Dios siente por el pueblo en una multiplicación de los panes.
  • En la medida en que la mesa de Cristo constituya para nosotros la experiencia del amor, en esa misma medida conoceremos a Dios revelado en su Hijo.

PARA DISCERNIR

  • ¿Cómo es nuestro amor a los hermanos?
  • ¿Somos capaces de entregarnos por los demás?
  • ¿Termina nuestro amor apenas decrece el interés o empieza el sacrificio?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Dios es amor

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

..”Dios mío, bienaventurada Trinidad, deseo amaros y haceros amar, trabajar por la glorificación de la santa Iglesia, salvando las almas que viven sobre la tierra y librando a las que sufren en el purgatorio.

Deseo cumplir perfectamente vuestra voluntad y llegar al grado de gloria que me habéis preparado en vuestro Reino; en una palabra: deseo ser santa, pero siento mi impotencia y os pido, Dios mío, que seáis vos mismo mi santidad.

Puesto que me habéis amado hasta darme vuestro único Hijo para que fuese mi Salvador y mi Esposo, los tesoros infinitos de sus méritos son míos: yo os los ofrezco con alegría, suplicándoos que no me miréis sino a través de la Faz de Jesús y en su corazón abrasado de amor. Siento en mi corazón inmensos deseos y os pido con confianza que vengáis a tomar posesión de mi alma. No quiero amontonar méritos para el cielo, sino trabajar sólo por vuestro amor, con el único fin de agradaros, de consolar vuestro corazón sagrado y de salvar almas que os amen eternamente.

En la tarde de esta vida compareceré ante vos con las manos vacías. No os pido, Señor, que contéis mis obras. Todas nuestras justicias son imperfectas a vuestros ojos. Quiero, por ello, revestirme de vuestra propia justicia y recibir de vuestro amor la posesión eterna de Vos mismo. No quiero otra cosa que Vos, mi Amado”…

Santa Teresita del Niño Jesús.

PARA REZAR

Señor quisiera

Señor, quisiera ser de aquellos

que arriesgan su vida, que dan su vida.

Señor, Tú que naciste al azar de un viaje,

y moriste como un malhechor,

tras haber recorrido sin dinero,

todas las rutas del destierro,

del peregrinaje y las predicaciones caminantes,

arráncame de mi egoísmo y de mi confort.

He de empeñar mi vida, Jesús, por tu palabra.

He de empeñar mi vida, Jesús, por tu amor.

Ya pueden los demás ser cuerdos,

Tú me has hecho para que crea en el amor.

Otros creen que hay que conservar,

Tú me has dicho que más vale dar.

Otros se instalan,

Tú me has exhortado a marchar,

dispuesto a la alegría y al dolor,

al fracaso y al éxito,

a vivir la vida cristiana

sin preocuparme de sus consecuencias.

A no poner mi confianza en mí, sino en ti,

y finalmente, a arriesgar mi vida

contando sólo con tu amor.

Por Mari