PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Ezequiel            47, 1-2. 8-9. 12

En aquellos días:

El hombre me hizo volver a la entrada de la Casa, y vi que salía agua por debajo del umbral de la Casa, en dirección al oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la Casa, al sur del altar. Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho.

Entonces me dijo: «Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean saneadas. Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas partes adonde llegue el torrente.

Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio».

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9 (R.: 5)

R.        Los canales del río alegran la ciudad de Dios, la más santa morada del Altísimo.

El Señor es nuestro refugio y fortaleza,

una ayuda siempre pronta en los peligros.

Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva

y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar.  R.

Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios,

la más santa Morada del Altísimo.

El Señor está en medio de ella: nunca vacilará;

él la socorrerá al despuntar la aurora.  R.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

nuestro baluarte es el Dios de Jacob.

Vengan a contemplar las obras del Señor,

él hace cosas admirables en la tierra.  R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo

a los Corintios.                          1 Cor 3,9c-11.16-17

Hermanos:

Porque nosotros somos cooperadores de Dios, y ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios.

Según la gracia que Dios me ha dado, yo puse los cimientos como lo hace un buen arquitecto, y otro edifica encima. Que cada cual se fije bien de qué manera construye.

El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo.

Sobre él se puede edificar con oro, plata, piedras preciosas, madera, pasto o paja: la obra de cada uno aparecerá tal como es, porque el día del Juicio, que se revelará por medio del fuego, la pondrá de manifiesto; y el fuego probará la calidad de la obra de cada uno.

¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?

Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.

Palabra de Dios

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     2, 13-22

Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes;  desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio.»

Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá.

Entonces los judíos le preguntaron: « ¿Qué signo nos das para obrar así?»

Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar.»

Los judíos le dijeron: «Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»

Pero él se refería al templo de su cuerpo.

Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • El templo, centro religioso y símbolo nacional de Israel, se ha con­vertido en lugar de comercio y explotación. San Juan nos presenta a Jesús, expulsando a los vendedores y cambistas, que se habían ido apoderando poco a poco del lugar santo.
  • Juan junta el relato del agua convertida en vino en las bodas de Caná; con este de la purificación del templo, y la discusión con los judíos acerca de su destrucción y reconstrucción, aprovechando el marco de la celebración de la Pascua. La intención fundamental, es dar a entender mejor, cuál es el programa de su actividad evangelizadora. El vino que surge de las tinajas de agua, dispuestas para la purificación de los judíos, muestra la presencia del Hijo de Dios en la fiesta de boda. Pero la gran boda es la de Dios con su pueblo a través de su Hijo. Así que el gesto de Jesús en el templo, indica que era necesario que la novedad, su presencia, se hiciera sentir en un lugar tan paradigmático del pueblo judío como el templo.
  • La acción de Jesús contra los mercaderes es una excusa provocadora. Jesús está decididamente en contra, de quienes han obligado a una gran parte del pueblo, a vivir en condiciones injustas y hasta profanas. Los bandidos, son los dirigentes y manipuladores económicos que explotaban a los pobres con el fraude de lo sagrado, y saben que sus ganancias por el cobro de impuesto a los mercaderes ubicados allí, se van a venir abajo. Por eso increpan y piden una señal a Jesús para desautorizarlo y sacárselo de encima.
  • De ahí en adelante la vida y obra entera de Jesús estarán consagradas a generar una ruptura con aquellas modalidades, estructuras e instituciones que sean un obstáculo para la realización del proyecto de Dios.
  • La afirmación de Jesús sobre el nuevo templo proclama la destrucción definitiva de la distancia entre Dios y nosotros. No necesitamos ya ningún lugar separado para entrar en relación con Él porque todos los lugares pueden ser santos. El lugar por excelencia es el mismo cuerpo de Cristo. En éste, el templo nuevo, nosotros somos las piedras. La relación con Dios está ligada al reconocimiento de su presencia, en todos aquellos que constituimos el cuerpo de Cristo.
  • La dedicación o consagración de la basílica de san Juan de Letrán es celebrada en toda la iglesia católica por tratarse de la catedral del Papa, obispo de Roma. Se trata de la primera y de la cabeza de todas las iglesias del mundo católico. Fue mandada construir en el siglo IV por el emperador Constantino, el primero de los emperadores cristianos.
  • Desde muy antiguo, el ser humano ha sentido la necesidad de reservar espacios que favorezcan el encuentro con Dios. Al principio del cristianismo, los lugares de encuentro con Dios eran las casas particulares, en las que se reunían las comunidades para la oración y la fracción del pan. Con el paso del tiempo, las comunidades fueron construyendo edificios dedicados a las reuniones litúrgicas, la predicación de la Palabra y la oración. Y así es como en el cristianismo, con el paso de la persecución a la libertad religiosa en el Imperio Romano, aparecieron las grandes basílicas, entre ellas San Juan de Letrán, la catedral de Roma.
  • San Juan de Letrán es el símbolo de la unidad de todas las Iglesias del mundo con la Iglesia de Roma, y por eso, esta basílica, lleva el título de Iglesia principal y madre de todas las Iglesias.
  • Pero no debemos perder de vista que el verdadero lugar de encuentro del hombre con Dios, el auténtico templo, es Jesucristo que gracias a la entrega de su vida por nosotros, ha hecho de la comunidad de creyentes un templo vivo de Dios.

PARA DISCERNIR

  • ¿Experimento la presencia de Dios en los miembros de la Iglesia?
  • ¿Me siento piedra viva de este nuevo templo?
  • ¿Reconozco lo sagrado de cada vida?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

El templo de Dios es sagrado

PARA REFLEXIONAR

Destruid este Templo, y en tres días lo reedificaré

“… El Templo judío quedaba confinado a un solo lugar. El mundo entero no podía estar en él, ni tan sólo toda una nación, sino tan sólo algunos de la multitud. Pero el templo cristiano es invisible y espiritual, por tanto puede estar en todas partes… Jesús dijo a la Samaritana: «Vendrá el tiempo en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad» (Jn 4,23). «En espíritu y en verdad» porque, si no es invisible, su presencia no puede ser real. Lo que es visible no es lo real; lo que es material de desintegrará; lo que está en alguna parte no es más que un fragmento.

El templo de Dios, en el régimen cristiano, está en todas las partes donde hay cristianos en nombre de Cristo; él esta tan plenamente presente en cada lugar como si no estuviera en ninguna otra parte. Y nosotros podemos entrar y unirnos a los santos que lo habitan, a la familia celeste de Dios, de manera tan real como el judío entraba en los atrios visibles del Templo. Nosotros no vemos nada de nuestro templo espiritual, pero es la condición requerida para que él esté en todas partes. No estaría en todas partes si le viéramos en alguna parte; no vemos nada, pero gozamos de todo.

Es así como nos lo presentan ya los profetas del Antiguo Testamento. Isaías escribe: «Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor, en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos» (2,2). El templo cristiano ya fue desvelado a Jacob… cuando vio en sueños «una escalinata, apoyada en la tierra, y con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella» (Gn 28,12) y también al servidor de Eliseo: «Abrió el Señor los ojos del criado y vio que la montaña estaba llena de caballos y carros de fuego» (2R 6,17). Todo ello eran anticipaciones de lo que se tenía que establecer cuando Cristo vino y «abrió el Reino de Dios a todos los creyentes». Es lo que hace decir a san Pablo: «Os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, a la Jerusalén celestial, a miríadas de ángeles en fiesta, a la asamblea de los primogénitos cuyos nombres están inscritos en el cielo» (Hb 12,22)”…

 San John Henry Newman (1801-1890), PPS, Vol. 4, nº 12: «La Iglesia una casa para los solitarios»

PARA REZAR

Oración por la Iglesia

Que no olvide yo ni un instante

que Tú has establecido en la tierra

un reino que te pertenece;

que la Iglesia es tu obra,

tu institución, tu instrumento;

que nosotros estamos bajo tu dirección,

tus leyes y tu mirada;

que cuando la Iglesia habla,

Tú eres el que hablas.

Que la familiaridad que tengo

con esta verdad maravillosa

no me haga insensible a esto; 

que la debilidad de tus representantes humanos

no me lleve a olvidar, que eres Tú quien hablas

y obras por medio de ellos. Amén.

San John Henry Newman – Doctor de la Iglesia

Principio del libro de la Sabiduría 1, 1-7

Amen la justicia, ustedes, los que gobiernan la tierra, piensen rectamente acerca del Señor y búsquenlo con sencillez de corazón. Porque él se deja encontrar por los que no lo tientan, y se manifiesta a los que no desconfían de él.

Los pensamientos tortuosos apartan de Dios, y el Poder puesto a prueba, confunde a los insensatos. La Sabiduría no entra en un alma que hace el mal ni habita en un cuerpo sometido al pecado. Porque el santo espíritu, el educador, huye de la falsedad, se aparta de los razonamientos insensatos, y se siente rechazado cuando sobreviene la injusticia.

La Sabiduría es un espíritu amigo de los hombres, pero no dejará sin castigo las palabras del blasfemo, porque Dios es el testigo de sus sentimientos, el observador veraz de su corazón, y escucha todo lo que dice su lengua. Porque el espíritu del Señor llena la tierra, y él, que mantiene unidas todas las cosas, sabe todo lo que se dice.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 138, 1-3. 4-6. 7-8. 9-10 (R.: 24b)

R.        Señor, llévame por el camino eterno.

Señor, tú me sondeas y me conoces,

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares.  R.

Antes que la palabra esté en mi lengua,

tú, Señor, la conoces plenamente;

me rodeas por detrás y por delante

y tienes puesta tu mano sobre mí;

una ciencia tan admirable me sobrepasa:

es tan alta que no puedo alcanzarla.  R.

¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu?

¿A dónde huiré de tu presencia?

Si subo al cielo, allí estás tú;

si me tiendo en el Abismo, estás presente.  R.

Si tomara las alas de la aurora

y fuera a habitar en los confines del mar,

también allí me llevaría tu mano

y me sostendría tu derecha.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   17, 1-6

Jesús dijo a sus discípulos:

«Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Por lo tanto, ¡tengan cuidado!

Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: «Me arrepiento», perdónalo.»

Los Apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe.»

El respondió: «Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», ella les obedecería.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • El libro de la Sabiduría es el último escrito del Antiguo Testamento, unos cincuenta años antes de Cristo. Está dedicado a los judíos de la diáspora, sobre todo a los que vivían en Alejandría de Egipto, en medio de la cultura helénica, con problemas para mantener su propia identidad de pueblo de la Alianza. Todo el libro es un canto a la sabiduría verdadera, opuesta a la de los impíos, que no tienen la mentalidad de Dios.
  • El verdadero conocimiento de Dios no es el resultado de una operación intelectual, es un don que se ofrece con generosidad a cuantos se disponen a recibirlo con un corazón abierto.
  • La sabiduría es el mismo espíritu de santidad que procede de Dios, es «un espíritu amigo de los hombres»: porque «el espíritu del Señor, que llena la tierra y da consistencia al universo», «penetra en su interior».
  • No puede adquirirse sin la justicia. La encuentran «los que la buscan con corazón entero», huye de la falsedad, de la maldad y de las malas lenguas. El Señor sólo se da a conocer, mediante su sabiduría, a los sencillos, a los que no exigen pruebas ni desconfían de Él.
  • La sabiduría conoce todo, escruta todo, penetra todo y nada se le escapa: es «el espíritu educador y santo».

***

  • El texto nos presenta tres realidades importantes para la comunidad de discípulos y para la Iglesia futura: escandalizar a los pequeños, la falta de perdón y la fe de los apóstoles.
  • Jesús habla diciendo que son inevitables los escándalos y previene a los discípulos, pero se lamenta y condena a aquel que los propicia. El ambiente de la comunidad de Lucas es judeo-cristiano, es decir con miembros provenientes del judaísmo y del mundo gentil. Desde este contexto podemos descubrir algunos motivos de escándalo: existe un desequilibrio socio-económico; hay un reparto injusto de los bienes en el seno de la misma comunidad.
  • Por otro lado encontramos la dificultad de corregir al hermano y la resistencia a brindarle generosamente el perdón todas las veces que lo necesita. Una comunidad que quiere ser signo de que el Reino de Dios ha comenzado, no puede pasar por alto las exigencias de una justicia nueva y de una fraternidad basada en el verdadero amor al hermano; que alcanza su máxima expresión en el perdón y la reconciliación.
  • Los discípulos reconocen que son insuficientes sus fuerzas para asumir la responsabilidad que implica la construcción del reino. Estas actitudes sólo alcanzan sentido y posibilidad de ser vividas con integridad, desde la fe.
  • La corrección fraterna si se realiza con prudencia y con la delicadeza que brota del amor, va de la mano del perdón y la generosidad de corazón. Debemos hacer nuestra la petición de los discípulos.
  • Se hace imprescindible pedir confiadamente al Señor la fe,  para que Él obre en nosotros y con nosotros.

PARA DISCERNIR

  • ¿Cuáles son las cosas que más me escandalizan?
  • ¿Cuáles son las cosas  con que más escandalizo?
  • ¿Puedo dar el perdón con generosidad?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Dame la fe de un grano de mostaza, Señor

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«Tú, perdónalo»

… «El amor disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites» (1C 13,7). Con ello el apóstol Pablo nos quiere enseñar que si esta virtud se puede mantener con una firmeza tal, es porque está unida a una paciencia a toda prueba. Y dice más: «Sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz» (Ef. 4,2).

No es posible mantener la unidad ni la paz si los hermanos no se esfuerzan en practicar la tolerancia mutua y el vínculo de la concordia, gracias a la paciencia. ¿Y qué decir aún de no jurar, ni maldecir, de no reclamar lo que nos han quitado, de presentar la otra mejilla a quien nos bofetea, de perdonar al hermano que ha pecado contra nosotros, no solamente setenta veces siete, sino todos sus errores, amar a nuestros enemigos, orar por nuestros adversarios y por los que nos persiguen?

¿Cómo conseguir todo esto si no se es firmemente paciente y tolerante? Es lo que hizo san Esteban cuando, en lugar de clamar venganza, pidió misericordia para sus verdugos diciendo: « ¡Señor, no les tengas en cuenta este pecado!» (Hch 7,60”…

San Cipriano (hacia 200-258), obispo de Cartago y mártir – Los Beneficios de la paciencia

PARA REZAR

Dios y Padre nuestro

que conocés nuestra poca fe

te pedimos que no desfallezca nuestra esperanza,

que tu Espíritu renueve

nuestro ardor, que se agota buscando

otras riquezas  y otros caminos.

Que tu palabra, sembrada en nuestro corazones,

crezca y dé fruto,

y así transforme nuestro mundo

y lo haga adelanto del reino definitivo.

Nos confiás el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,

que son anticipo del Reino definitivo;

Ellos son fruto de nuestra tierra y de nuestro trabajo,

y unidos a tu obra creadora

son ya las primicias de los tiempos nuevos.

Que sean también, para nuestro gozo,

el alimento y la fuerza para el camino

que nos conduce

a tu encuentro.

Lectura del libro de la Sabiduría   2, 23-3, 9

Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza, pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla.

Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento. A los ojos de los insensatos parecían muertos;  su partida de este mundo fue considerada una desgracia y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción;  pero ellos están en paz. A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.

Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto. Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos. Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre.

Los que confían en él comprenderán la verdad y los que le son fieles permanecerán junto a él en el amor. Porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 33, 2-3. 16-17. 18-19 (R.: 2a)

R.        Bendeciré al Señor en todo tiempo.

Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor:

que lo oigan los humildes y se alegren.  R.

Los ojos del Señor miran al justo

y sus oídos escuchan su clamor;

pero el Señor rechaza a los que hacen el mal

para borrar su recuerdo de la tierra.  R.

Cuando ellos claman, el Señor los escucha

y los libra de todas sus angustias.

El Señor está cerca del que sufre

y salva a los que están abatidos.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   17, 7-10

El Señor dijo:

«Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: «Ven pronto y siéntate a la mesa»? ¿No le dirá más bien: «Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después»? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?

Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: «Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber.»»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • El autor escribe sin duda durante la persecución que el pueblo sufrió en 88-80 antes de Jesucristo de parte de Ptolomeo Latiro. Quiere revelar a los miembros del pueblo elegido la significación del proceso que están viviendo.
  • El autor propone una doctrina inspirada en el helenismo, según la cual el alma subsiste después de la muerte. Dios creó al hombre para una existencia imperecedera, lo hizo imagen de su misma naturaleza. La muerte entró en el mundo por la envidia del diablo.
  • Esto permite al autor explicar que la muerte no es un final, sino una intervención del diablo que no ensombrece para nada el plan de Dios. Por tanto no hay qué inquietarse, porque no se acaba todo con la muerte y con todo derecho se puede buscar la retribución de los méritos mirando hacia Dios, porque Él recompensa después de la muerte.
  • El fiel puede ir a la muerte con confianza y ponerse en las manos de Dios. Los justos están destinados a la vida: «los insensatos pensaban que morían, pero ellos están en paz».

***

  • Nuevamente nos encontramos aquí con el personaje familiar del criado, igual que en la escena del banquete. Una vez más aparece subrayada la gratuidad del servicio como respuesta creativa a la necesidad.
  • Este pasaje, no lo podemos aislar del resto de enseñanzas e instrucciones que Jesús viene dando a sus discípulos; así como tampoco podemos ignorar que Jesús, enfrenta un sistema social y religioso basado en el cumplimiento de una cantidad de normas y leyes, a través del cual se tenía la ilusión de alcanzar el favor de Dios, y  el derecho para juzgar a los incumplidores. 
  • Esa actitud los fue llevando a dejar de lado valores esenciales del pueblo de la alianza, tales como la solidaridad y el compromiso con el hermano, especialmente con el débil y desprotegido.
  • Los cumplidores del culto y los preceptos, se sentían mejores y con derecho a sentarse a la mesa, para ser servidos por su amo. A estos, Jesús los llama «siervos inútiles», porque intentan hacer valer sus derechos sobre Dios y son, en realidad, ante Él, unos pobres siervos; totalmente incapaces de hacer algo auténticamente meritorio. Simplemente cumplen lo mandado.
  • Si bien esta parábola está dirigida inicialmente a los fariseos, Lucas la  coloca dirigiéndola a los apóstoles, para que eviten la soberbia farisaica de atribuirse a sí mismos méritos de una acción, que sin Dios sería imposible realizar. El mérito pertenece sólo al Espíritu de Dios, que actúa de forma eficaz y no a nuestra eficiencia profesional. Jesús apunta a lo que hay de fariseo y autoritario en el corazón de cada uno, cuando consideramos las ventajas y los privilegios de la misión que desempeñamos, como derechos a la vida eterna y cuando nos glorificamos a nosotros mismos en vez de «gloriarnos en el Señor».
  • Dios espera que seamos generosos trabajadores de su Reino, proclamando la Buena Nueva a todos, con un amor, que sea signo de su amor que se acerca a nuestros hermanos más ignorados por la sociedad.

PARA DISCERNIR

  • ¿Hacemos valer nuestros méritos frente a Dios?
  • ¿Pensamos que creer nos da derechos?
  • ¿Me limito a cumplir o trato de descubrir qué es lo que Dios quiere en cada momento?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Gracias Señor por invitarme a tu servicio

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«Somos unos pobres siervos»

…”Hay muchos grados de humildad. Hay quien es obediente y en todas las cosas se reprocha a sí mismo; esto es humildad.  Hay quien se arrepiente de sus pecados y se considera un miserable delante de Dios. Esto es también humildad. Pero otra es la humildad del que ha conocido al Señor por el Espíritu Santo: son diferentes su conocimiento y sus gustos.

Cuando a través del Espíritu Santo el alma ve cuán suave y humilde es el Señor, se humilla a sí misma hasta lo más hondo. Esta humildad es del todo particular y nadie puede describirla. Si los hombres, a través del Santo Espíritu pudieran saber qué Señor tenemos, cambiarían enteramente: los ricos menospreciarían sus riquezas; los sabios, su ciencia; los gobernantes su poder y su prestigio. Todos vivirían en una profunda paz y con amor, y reinaría sobre la tierra un gozo grande”…

San Silvano (1886-1938), monje ortodoxo – Escritos

PARA REZAR

Bienaventurado el DISCÍPULO que vive enamorado de Cristo, que se fía de Él como de lo más necesario y absoluto, porque no quedará desilusionado.

Bienaventurado el DISCÍPULO que mantiene su ideal y su ilusión por el Reino y no pierde el tiempo en cosas accidentales, porque Dios acompaña a los que siguen su ritmo.

Bienaventurado el DISCÍPULO que no tiene nada, y lo que es y posee lo gasta en servicio de sus hermanos, porque Cristo será toda su riqueza.

Bienaventurado el DISCÍPULO que se sabe necesario donde la Iglesia lo reclame, pero que en ningún lado se siente indispensable, porque experimentará el gozo del deber cumplido.

Bienaventurado el DISCÍPULO que sabe poner su oído en el corazón de Dios para escuchar sus deseos, porque el Espíritu lo ayudará a discernir los acontecimientos.

Bienaventurado el DISCÍPULO que no se enorgullece de sus éxitos y reconoce que el Espíritu hace todo en todos, porque se verá libre de ataduras.

Bienaventurado el DISCÍPULO que siempre tiene un tiempo para contemplar a Dios, a los hombres y al mundo, porque habrá entendido el valor de ser hijo, hermano y señor.

SAN MARTÍN DE TOURS, Obispo – Patrono de la Ciudad de Buenos Aires

Lecturas: Isaías 61, 1-3a

                 S.R. 88,2-5, 21-22.25.27

                 2 Corintios 5, 14-20

                 Mateo 25, 31 – 40

Lectura del libro de la Sabiduría   6, 1-11

¡Escuchen, reyes, y comprendan! ¡Aprendan, jueces de los confines de la tierra! ¡Presten atención, los que dominan multitudes y están orgullosos de esa muchedumbre de naciones! Porque el Señor les ha dado el dominio, y el poder lo han recibido del Altísimo: él examinará las obras de ustedes y juzgará sus designios.

Ya que ustedes, siendo ministros de su reino, no han gobernado con rectitud ni han respetado la Ley ni han obrado según la voluntad de Dios, él caerá sobre ustedes en forma terrible y repentina, ya que un juicio inexorable espera a los que están arriba.

Al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los poderosos serán examinados con rigor. Porque el Señor de todos no retrocede ante nadie, ni lo intimida la grandeza: él hizo al pequeño y al grande, y cuida de todos por igual, pero los poderosos serán severamente examinados.

A ustedes, soberanos, se dirigen mis palabras, para que aprendan la Sabiduría y no incurran en falta; porque los que observen santamente las leyes santas serán reconocidos como santos, y los que se dejen instruir por ellas, también en ellas encontrarán su defensa. Deseen, entonces, mis palabras;  búsquenlas ardientemente, y serán instruidos.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 81, 3-4. 6-7 (R.: 8a)

R.        Levántate, Señor, juzga a la tierra.

¡Defiendan al desvalido y al huérfano,

hagan justicia al oprimido y al pobre;

libren al débil y al indigente,

rescátenlos del poder de los impíos!  R.

Yo había pensado: «Ustedes son dioses,

todos son hijos del Altísimo.»

Pero morirán como cualquier hombre,

caerán como cualquiera de los príncipes.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   17, 11-19

Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaria y Galilea. Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!»

Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes.» Y en el camino quedaron purificados.

Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.

Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?» Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • El autor de «La Sabiduría» va mucho más lejos y se permite dar buenos consejos a las «autoridades» de su tiempo ya que han recibido el poder del Señor y el juicio será más exigente que para los demás.
  • Toda responsabilidad viene de Dios. Dios examinará la conducta, escrutará las intenciones y pedirá cuentas.

***

  • Todo el camino de Jesús es un encuentro con la miseria humana y un triunfo de su misericordia y su poder sobre el mal.
  • La lepra que aparece en la Biblia comprende una serie de enfermedades de la piel y no sólo la lepra en sentido propio. Los judíos consideran estas enfermedades como un castigo especial de Dios. De ahí que el leproso fuera tratado como un muerto para la sociedad y se le obligara a vestir como se vestía a los muertos: ropa desgarrada, cabello suelto, barba rapada. No podían vivir dentro de ciudades amuralladas, pero sí en las aldeas con tal de no mezclarse con sus habitantes. Todo lo que ellos tocaban se consideraba que quedaba impuro, por eso tenían que anunciar su presencia desde lejos.
  • Eran “impuros” ritualmente y en caso de quedar curados, debían presentarse a los sacerdotes para que les dieran el alta y fueran aceptados cultualmente en la comunidad.
  • Al curar a los leprosos, Jesús los reintegra a la sociedad y demuestra que en Él, se ha hecho presente el reino de Dios y la superación de toda forma de esclavitud y marginación. En Jesús la salvación llega hasta la salud del cuerpo, supera la resignación, se abre a la esperanza y se retorna a la alabanza a Dios.
  • Sólo uno ha comprendido esta realidad, y vuelve sobre sus pasos «para dar gloria a Dios», es decir, para reconocer que la curación obrada en él era obra exclusivamente de Dios, sin ningún mérito propio.
  • Los otros nueve, judíos, creían tener derecho a ser purificados por el hecho de ser miembros del pueblo elegido, y por lo tanto no tenían nada que agradecer. Vuelven a la religiosidad del templo, sin descubrir que se han encontrado con Dios, no en unas prácticas religiosas, sino en un hombre, en Cristo.
  • La salvación está abierta a todos; judíos, samaritanos, gentiles, pero es necesaria la humildad de saber reconocer la propia pobreza ante el don de Dios; y al mismo tiempo la actitud de alabanza y agradecimiento.
  • La fe hay que entenderla como la capacidad de acoger la presencia de Dios cerca de nosotros. El agradecimiento es la respuesta de corazón a lo que se ha recibido gratis. Fruto de ese agradecimiento ante el don de Dios es la misericordia, la compasión, que experimentamos ante el hermano pobre o necesitado. Y la cadena vuelve a empezar, porque al dejarnos llevar por esa misericordia nos hacemos testigos de la presencia de Dios para nuestros hermanos y hermanas.

PARA DISCERNIR

  • ¿Me siento separado de Dios por mis límites y pecados?
  • ¿Experimento que su salvación llega a toda mi vida?
  • ¿Me hago transmisor de la misericordia y el perdón recibidos?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Gracias, Señor

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«Los otros nueve ¿dónde están?»

…”En nuestros días se ve a mucha gente que ora, pero, desgraciadamente, no hay muchos que se den cuenta de lo que deben a Dios y le den gracias… « ¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve ¿dónde están?» Creo que os acordáis que es con estas palabras que el Señor se lamentaba de la ingratitud de los otros nueve leprosos. Leemos que bien sabían «orar, suplicar, pedir» porque levantaron la voz para exclamar: «Jesús, hijo de David, ten compasión de nosotros». Pero les faltó una cuarta cosa que es la que reclama san Pablo: «la acción de gracias» (1Tm 2, 1), porque no regresaron y no dieron gracias a Dios.

También vemos en nuestros días que hay un cierto número de personas que piden a Dios con insistencia lo que les hace falta, pero tan sólo un número reducido de entre ellos parece reconocer los beneficios recibidos. No hay nada malo en pedir con insistencia, pero lo que hace que Dios no nos escuche es porque se da cuenta que nos falta agradecimiento. Al fin y al cabo es quizás un acto de su clemencia el no dar a los ingratos lo que piden, para que no sean juzgados con más rigor a causa de su ingratitud… Es pues a causa de su misericordia que Dios, a veces, retiene su misericordia…

Podéis bien ver cómo todos los que son curados de la lepra del mundo, quiero decir de desórdenes evidentes, no se aprovechan de su curación. En efecto, muchos están secretamente afectados de una úlcera peor que la lepra, tanto más peligrosa porque es más interior. Es por esta razón que el Salvador del mundo pregunta dónde están los otros nueve leprosos, porque los pecadores se alejan  de la salvación. Por eso Dios preguntó al primer hombre después de su pecado: « ¿Dónde estás?» (Gn 3,9)”…

San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia – Sermones diversos, nº 27

PARA REZAR

Gracias Señor…

Gracias Señor…
Porque en la tormenta,

me haces escuchar el suave susurro de tu voz.
Gracias Señor…
Pues envías rayos de luz que iluminan mi camino,

en medio de las adversidades.
Gracias Señor…
Por cada instante y cada problema,

que me recuerda mi necesidad de Ti.
Gracias Señor…
Porque hasta en lo alto del cielo,

y en la profundidad del océano,

tus oídos están siempre atentos a escuchar mi clamor.
Gracias Señor…
Porque sigues enviando sol y lluvia sobre todos sin distinción.
Gracias Señor…
Por este día, en el que me das la oportunidad,

de buscarte nuevamente 
Gracias Señor…
Por cada ser humano que se cruza en mi camino,

pues algo deseas que aprenda de él.
Gracias Señor…
Por Ti mismo, que escuchas esta humilde oración,

Gracias Señor.
Amén

Lectura del libro de la Sabiduría   7, 22-8, 1

En la Sabiduría hay un espíritu inteligente, santo, único, multiforme, sutil, ágil, perspicaz, sin mancha, diáfano, inalterable, amante del bien, agudo, libre, bienhechor, amigo de los hombres, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, lo observa todo y penetra en todos los espíritus: en los inteligentes, los puros y hasta los más sutiles.

La Sabiduría es más ágil que cualquier movimiento; a causa de su pureza, lo atraviesa y penetra todo. Ella es exhalación del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del Todopoderoso: por eso, nada manchado puede alcanzarla. Ella es el resplandor de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios y una imagen de su bondad.

Aunque es una sola, lo puede todo; permaneciendo en sí misma, renueva el universo; de generación en generación, entra en las almas santas, para hacer amigos de Dios y profetas.

Porque Dios ama únicamente a los que conviven con la Sabiduría. Ella, en efecto, es más radiante que el sol y supera a todas las constelaciones; es más luminosa que la misma luz, ya que la luz cede su lugar a la noche, pero contra la Sabiduría no prevalece el mal.

Ella despliega su fuerza de un extremo hasta el otro, y todo lo administra de la mejor manera.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 118, 89. 90. 91. 130. 135. 175 (R.: 89a)

R.        Tu palabra, Señor, permanece para siempre.

Tu palabra, Señor, permanece para siempre,

está firme en el cielo.  R.

Tu verdad permanece por todas las generaciones;

tú afirmaste la tierra y ella subsiste.  R.

Todo subsiste hasta hoy conforme a tus decretos,

porque todas las cosas te están sometidas.  R.

La explicación de tu palabra ilumina

y da inteligencia al ignorante.  R.

Que brille sobre mí la luz de tu rostro,

y enséñame tus preceptos.  R.

Que yo viva y pueda alabarte,

y que tu justicia venga en mi ayuda.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   17, 20-25

Los fariseos le preguntaron cuándo llegará el Reino de Dios. El les respondió: «El Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: «Está aquí» o «Está allí.» Porque el Reino de Dios está entre ustedes.»

Jesús dijo después a sus discípulos: «Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán. Les dirán: «Está aquí» o «Está allí», pero no corran a buscarlo. Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día.

Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • Salomón, rey de Israel reconoce humildemente su condición de hombre mortal, hijo de la tierra, no es sabio por descender de David sino que ha obtenido la sabiduría como fruto de una plegaria suplicante, como don gratuito de Dios.
  • La lectura de hoy forma parte del grupo de textos que hablan de la sabiduría en sí misma. El autor enumera cualidades de la sabiduría. Hay en la «sabiduría» un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, ágil, penetrante, puro, sincero, amable… amigo de los hombres, apacible…
  • Es un hálito del poder de Dios, es única y lo puede todo. Sin salir de sí misma, renueva todas las cosas.
  • La Sabiduría de Dios trabaja en el corazón del hombre y de todo hombre. En todas las edades, entrando en las almas santas, la Sabiduría forma en ellas amigos de Dios y profetas.

***

  • Jesús, intenta sin duda desanimar a sus discípulos para que no sigan pensando en la fecha concreta de la llegada del Reino. Quiere cambiarles la mentalidad acerca de una venida del Reino que se pueda calcular, son ellos los que deben prepararse a la venida del Espíritu «dentro de los corazones».
  • La expresión Reino de Dios, para los judíos, contenía como en concentrado, toda la espera de Israel del día en que Dios tomaría el poder, y salvaría a su pueblo de todos sus opresores. Era la espera de días mejores, la espera de la gran noche, el deseo de una humanidad feliz.
  • Sin embargo, Lucas plantea que el Reino ya está presente en la vida de cada uno; y este esperar masivamente los acontecimientos de tipo apocalíptico, como expresiones de la llegada del Reino, es no comprender esta interpretación.
  • No son los signos de la naturaleza los que anuncian el tiempo del reino, sino que, el mismo hombre lo define, mediante su compromiso con la realidad cotidiana.
  • Cristo no esperó un “día extraordinario”; vivió hasta el final siendo fiel a su condición de hombre, y “su día” fue continuamente el día de su fidelidad a Dios, en lo que la realidad le iba presentando.
  • El reino de Dios es una realidad palpable aquí y ahora. Allí donde, Dios a través de Jesús interviene y salva una vida; allí donde, hay hombres que tienen el valor y la fe suficientes para comprender que la salvación es un don de Dios, y abrirla a los demás hombres; allí donde, hombres y mujeres se comprometen en la justicia por el bien de todos; allí ha empezado ya el reino de Dios.

PARA DISCERNIR

  • ¿Qué imagen tengo del reino de Dios?
  • ¿Trabajo por el reino, quiero que venga?
  • ¿Cuál es mi aporte para el establecimiento del reino?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Que venga tu Reino Señor

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

El Reino de Dios está en medio de vosotros

...”El Verbo de Dios, por quien fueron hechas todas las cosas, hecho El mismo carne y habitando en la tierra, entró como hombre perfecto en la historia del mundo, asumiéndola y recapitulándola en sí mismo. Él es quien nos revela que «Dios es amor» (1Jn 4,8), a la vez que nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana, es el mandamiento nuevo del amor… Así, pues, a los que creen en la caridad divina les da la certeza de que abrir a todos los hombres los caminos del amor y esforzarse por instaurar la fraternidad universal no son cosas inútiles. Al mismo tiempo advierte que esta caridad no hay que buscarla únicamente en los acontecimientos importantes, sino, ante todo, en la vida ordinaria. El, sufriendo la muerte por todos nosotros, pecadores, nos enseña con su ejemplo a llevar la cruz que la carne y el mundo echan sobre los hombros de los que buscan la paz y la justicia.

Constituido Señor por su resurrección, Cristo, al que le ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra (Mt 28,18), obra ya por la virtud de su Espíritu en el corazón del hombre, no sólo despertando el anhelo del siglo futuro, sino alentando, purificando y robusteciendo también con ese deseo aquellos generosos propósitos con los que la familia humana intenta hacer más llevadera su propia vida y someter la tierra a este fin. Mas los dones del Espíritu Santo son diversos: a unos llama a dar testimonio manifiesto con el anhelo de la morada celestial y a mantenerlo vivo en la familia humana, a otros los llama para que se entreguen al servicio temporal de los hombres, y así preparen la materia del reino de los cielos. Pero a todos les libera, para que, con la abnegación propia y el empleo de todas las energías terrenas en pro de la vida, se proyecten hacia las realidades futuras, cuando la propia humanidad se convertirán en oblación acepta a Dios.

«Señor, que fructifique en nosotros la celebración de la Eucaristía con la que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón». (Misal romano: oración de postcomunión del 1er domingo de Adviento)”…

Concilio Vaticano II – Constitución sobre la Iglesia en el mundo de hoy «Gaudium et spes», 38

PARA REZAR

El Reino, los cielos nuevos y la tierra nueva,

que anuncia Jesús no tiene un estilo espectacular,

llamativo o estrepitoso.

Para Jesús es como el fermento,

que actúa en lo escondido,

es como la semilla que sepultada en la tierra,

va produciendo su fruto.

Jesús, que «venga a nosotros tu Reino».

Tu Reino es imprevisible, está oculto,

pero ya está actuando: en la Iglesia,

en su Palabra, en los sacramentos,

en la fuerza y entrega de tantos cristianos,

que creen en el evangelio y lo viven sin medir consecuencias.

Ya está presente en los humildes y sencillos,

en los limpios de corazón y en los que buscan la paz,

en los que lloran y en los que ríen,

en todos los que te buscan con sincero corazón.

Lectura del libro de la Sabiduría   13, 1-9

Sí, vanos por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios, los que, a partir de las cosas visibles, no fueron capaces de conocer a «Aquel que es», y al considerar sus obras, no reconocieron al Artífice.

En cambio, tomaron por dioses rectores del universo al fuego, al viento, al aire sutil, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a los astros luminosos del cielo.

Ahora bien, si fascinados por la hermosura de estas cosas, ellos las consideraron como dioses, piensen cuánto más excelente es el Señor de todas ellas, ya que el mismo Autor de la belleza es el que las creó.

Y si quedaron impresionados por su poder y energía, comprendan, a partir de ellas, cuánto más poderoso es el que las formó. Porque, a partir de la grandeza y hermosura de las cosas, se llega, por analogía, a contemplar a su Autor.

Sin embargo, estos hombres no merecen una grave reprensión, porque tal vez se extravían buscando a Dios y queriendo encontrarlo; como viven ocupándose de sus obras, las investigan y se dejan seducir por lo que ven: ¡tan bello es el espectáculo del mundo! Pero ni aun así son excusables: si han sido capaces de adquirir tanta ciencia para escrutar el curso del mundo entero, ¿cómo no encontraron más rápidamente al Señor de todo?

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 18, 2-3. 4-5b (R.: 2a)

R.        El cielo proclama la gloria de Dios.

El cielo proclama la gloria de Dios

y el firmamento anuncia la obra de sus manos;

un día transmite al otro este mensaje

y las noches se van dando la noticia.  R.

Sin hablar, sin pronunciar palabras,

sin que se escuche su voz,

resuena su eco por toda la tierra

y su lenguaje, hasta los confines del mundo.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   17, 26-37

Jesús dijo a sus discípulos:

«En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempo de Noé. La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.

Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía. Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos. Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.

En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.

Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado; de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada.»

Entonces le preguntaron: « ¿Dónde sucederá esto, Señor?»

Jesús les respondió: «Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • El autor piensa que la creación puede dejar al descubierto a su Autor. La belleza de la creación revela al Creador. Fueron insensatos todos los hombres que ignoraron a Dios y que a través de los bienes visibles no fueron capaces de conocer a «Aquel que es». Los paganos tenían que haber reconocido a Dios a través de la naturaleza creada.
  • De la hermosura y del vigor de lo creado tenían que haber pasado a calcular «cuánto más poderoso es quien los hizo». Pero han sido necios y se han quedado en lo creado, sin dar el salto al Creador. Se han dejado encandilar por la hermosura y la grandeza de las cosas, y tienen por dioses al fuego, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa, a los astros celestes.
  • Para Israel el mundo ha sido creado merced a una iniciativa libre y amorosa de Dios, pero al mismo tiempo afirman la certidumbre de que el mundo ha sido confiado al hombre. Dios es el autor del mundo, pero no a la manera de los dioses creadores del Oriente. La creación es considerada, además, como el primer acto de un Dios que dirige la historia hasta la salvación, mediante una serie de intervenciones gratuitas, que suponen la colaboración del hombre.
  • La relación del hombre con su Creador no está condicionada por las leyes naturales, sino por la relación libre y gratuita de Dios y de su vivir en el mundo. El autor se siente orgulloso de que su fe judía le proporcione la idea de un Dios personal y trascendente.

***

  • Si ayer nos anunciaba Jesús que el Reino es imprevisible, hoy refuerza su afirmación comparando su venida a la del diluvio en tiempos de Noé y al castigo de Sodoma en los de Lot.
  • El juicio se desvela en forma de sorpresa. El diluvio sorprendió a la mayoría de las personas muy entretenidas en sus comidas y fiestas. El fuego que cayó sobre Sodoma, encontró a sus habitantes muy ocupados en sus proyectos.
  • Lo cotidiano de una existencia con las preocupaciones nos absorbe, no se llega a ver nada más allá de todo esto; de tal forma que se olvida la dimensión de profundidad de la vida. Dios nos llama y quiere convertirnos a la auténtica verdad de nuestra vida. Ante esta llamada pueden darse dos tipos diferentes de fracaso: el de aquéllos que están demasiado ocupados en sus cosas y simplemente prefieren no escuchar, como los habitantes de Sodoma; o el de aquéllos que escuchando la llamada sienten la nostalgia del mundo que dejan, retornando hacia lo antiguo como la mujer de Lot.
  • La venida del reino establece en el mundo sus propias fronteras. La venida y el encuentro con Jesús dividen nuestra vida en un «antes» y en un «ahora». No podemos seguir a Jesús en la novedad de la vida del reino y vivir como antes.
  • Dios no se ocupa de apariencias. Lo que realmente importa es la actitud, la decisión fundamental, aquella hondura en que se deciden los valores y las opciones fundamentales de la vida.
  • «Donde está el cadáver se reunirán los buitres». Con esta expresión que corresponde a un antiguo refrán popular, que significa «en todas partes», Jesús responde a la pregunta acerca de, el «dónde» del juicio. 
  • Jesús nos invita a tomarnos en serio lo único que tenemos: la vida. Y en la vida, este momento presente, del que disponemos ahora. Si la pretendemos guardar egoístamente para nosotros se nos escapa. Sólo compartiéndola con los hermanos podremos disfrutarla y gozarla en plenitud. Compartiendo «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de las personas de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren». Gaudium et Spes, 1

PARA DISCERNIR

  • ¿Cómo vivo el presente?
  • ¿Vivo una sana tensión hacia el futuro?
  • ¿Qué actitudes revelan el valor que define mi vida?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

El amor consiste en vivir según sus mandamientos

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

La vida es una oportunidad, tómala

La vida es belleza, admírala.

La vida es bienaventuranza, saboréala.

La vida es un sueño, conviértela en una realidad.

La vida es un desafío, afróntalo.

La vida es un deber, cúmplelo.

La vida es un juego, juégalo.

La vida es preciosa, cuídala.

La vida es una riqueza, consérvala.

La vida es amor, gózalo.

La vida es un misterio, descúbrelo.

La vida es promesa, cúmplela.

La vida es tristeza, supérala.

La vida es un himno, cántalo.

La vida es una lucha, combátela.

La vida es una aventura, córrela.

La vida es felicidad, merécela.

La vida es la vida, defiéndela.

Madre Teresa de Calcuta.

PARA REZAR

Oración de Abandono

Qué difícil es alabarte en medio de la prueba Señor,

pero hoy lo quiero hacer.

Qué difícil es abandonarme a tu Santa Voluntad,

pero hoy lo quiero hacer.

Qué difícil es confiar en medio de las malas noticias,

pero hoy lo quiero hacer.

Por eso en medio de toda la prueba,

gracias Señor por las cosas que permites.

Hoy me abandono por completo en tus manos,

al enfrentarme a cosas tan grandes para mí,

pero tan pequeñas para tí.

Y hoy, hoy confío en que tengo un Padre Celestial

para quien las malas noticias que yo recibo,

son la forma de mostrar su poder y su amor.

Por eso aunque no pueda entender, te alabo.

Aunque me sea difícil, me abandono.

Y aunque las malas noticias caigan de todas partes,

hoy confío en ti, Señor.

De esta forma seré testigo de tu poder,

tu amor, tu grandeza y de cómo enseñas estas cosas

a los mansos y humildes,

para confundir a los poderosos y fuertes de este mundo.

Amén.

Piera Ferrari

Lectura del libro de la Sabiduría   18, 14-16; 19, 6-9

Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas, y la noche había llegado a la mitad de su rápida carrera, tu Palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, como un guerrero implacable, en medio del país condenado al exterminio.

Empuñando como una espada afilada tu decreto irrevocable, se detuvo y sembró la muerte por todas partes: a la vez que tocaba el cielo, avanzaba sobre la tierra.

Porque la creación entera, obedeciendo a tus órdenes, adquiría nuevas formas en su propia naturaleza, para que tus hijos fueran preservados incólumes.

Se vio a la nube cubrir el campamento con su sombra y emerger la tierra seca de lo que antes era agua; apareció en el Mar Rojo un camino despejado y una verde llanura, entre las olas impetuosas: por allí pasó todo un pueblo, protegido por tu mano, contemplando prodigios admirables. Eran como caballos en un pastizal y retozaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su liberador.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 104, 2-3. 36-37. 42-43 (R.: 5a)

R.        Recuerden las maravillas que obró el Señor.

¡Canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas!

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor!  R.

Hirió de muerte a los primogénitos del aquel país,

a las primicias de todo ser viviente;

sacó a su pueblo cargado de oro y plata,

y nadie desfalleció entre sus tribus.  R.

El se acordó de la palabra sagrada,

que había dado a Abraham, su servidor,

e hizo salir a su pueblo con alegría,

a sus elegidos, entre cantos de triunfo.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   18, 1-8

Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:

«En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: «Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario.»

Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: «Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme.»»

Y el Señor dijo: «Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia.

Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • En esta última página que leemos del libro de la Sabiduría, su autor reflexiona sobre la décima plaga que cayó sobre Egipto para que el Faraón se decidiera finalmente a dejar salir a los judíos hacia el desierto.
  • La descripción es cósmica: en el silencio de la noche, sucede la intervención poderosa de Dios, su Palabra desciende como espada afilada, pisa la tierra y llena el cielo y siembra de muerte a los enemigos del pueblo elegido, mientras que todos los elementos naturales -la nube, la tierra, el mar y su oleaje- se ponen de parte de los israelitas.
  • El éxodo de los israelitas fue una poderosa figura del definitivo éxodo, la muerte y resurrección de Jesús, su paso a través de la muerte a la nueva existencia, guiando, como nuevo Moisés, al pueblo de los salvados.
  • Esta lectura nos prepara para la celebración del domingo y nos ayuda a refrescar nuestra admiración por las maravillas que ha obrado Dios. Nunca será suficiente nuestra gratitud y nuestros cantos de alegría.

***

  • En el mundo bíblico la viuda equivale a la mujer casada que perdió no sólo al esposo, sino también y especialmente el soporte financiero de algún miembro masculino de su familia, y necesita, por tanto, protección legal. El acento recae, por tanto, en las consecuencias de la viudez. Su condición era considerada incluso como un oprobio. La viuda era la imagen más viva de soledad y desamparo. También en aquellos tiempos abundaba la figura del juez como un personaje corrupto y siniestro.
  • En el libro del Éxodo se dice que Dios escucha el clamor de las viudas y sale en su defensa contra los que abusan de ellas; los profetas denunciaron frecuentemente la corrupción de la justicia. Esta viuda de la parábola, en principio, no tiene posibilidad alguna de ser escuchada por el juez injusto. Sin embargo insiste hasta conseguir que el juez le haga justicia, aunque no sea más, que para sacársela de encima.
  • La insistencia en pedir justicia es el tema central, tanto de la parábola como del comentario. Esa insistencia explica la necesidad de orar siempre.
  • Si un juez injusto no puede resistir el pedido insistente de una viuda desamparada, con mayor razón Dios, que es bueno, escuchará a los elegidos que le piden justicia. Sin embargo, pedir insistentemente justicia a Dios es luchar igualmente con insistencia para establecer entre los hombres la justicia.
  • El texto invita a los seguidores de Jesús a tener plena y total confianza en Dios. El discípulo de Jesús debe saber y sentir que Dios toma partido por él en cuanto oprimido y perseguido por causa del Reino.
  • La necesidad de la oración de la que trata el texto es la plegaria, el grito, la súplica del perseguido por causa del Reino de Dios. También la oración de los elegidos de Dios es una oración para pedir a gritos, día y noche, justicia.

PARA DISCERNIR

  • ¿Es insistente mi oración?
  • ¿Bajo los brazos y abandono los esfuerzos con facilidad?
  • ¿Mi oración busca la justicia?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Señor te invoco de todo corazón, respóndeme

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

…”La fe, aunque por su nombre es una, tiene dos realidades distintas. Hay, en efecto, una fe por la que se cree en los dogmas y que exige que el espíritu atienda y la voluntad se adhiera a determinadas verdades; esta fe es útil al alma, como lo dice el mismo Señor: Quien escucha mi Palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio; y añade: El que cree en el Hijo no está condenado, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.

¡Oh gran bondad de Dios para con los hombres! Los antiguos justos, ciertamente, pudieron agradar a Dios empleando para este fin los largos años de su vida, mas lo que ellos consiguieron con su esforzado y generoso servicio de muchos años, eso mismo te concede a ti Jesús realizarlo en un solo momento. Si, en efecto, crees que Jesucristo es el Señor y que Dios lo resucitó de entre los muertos, conseguirás la salvación y serás llevado al paraíso por el mismo que recibió en su Reino al buen ladrón. No desconfíes ni dudes de si eso va a ser posible o no: el que salvó en el Gólgota al ladrón a causa de una sola hora de fe te salvará también a ti si crees.

La otra clase de fe es esa que Cristo concede a algunos como don gratuito: Uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu. Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe, y otro, por el mismo Espíritu, el don de curar.

Esta gracia de fe que da el Espíritu no consiste solamente en una fe dogmática, sino también en esa otra fe capaz de realizar obras que superan toda posibilidad humana; quien tiene esta fe podría decir a una montaña que viniera aquí, y vendría. Cuando uno, guiado por esta fe, dice esto y cree sin dudar en su corazón que lo que dice se realizará, entonces este tal ha recibido el don de esta fe.

Es de esta fe de la que se afirma: Si fuera vuestra fe como un grano de mostaza… Porque así como el grano de mostaza, aunque pequeño de tamaño, está dotado de una fuerza parecida a la del fuego y, plantado aunque sea en un lugar exiguo, produce grandes ramas donde pueden cobijarse las aves del cielo, así también la fe, cuando arraiga en el alma, en pocos momentos realiza grandes maravillas. El alma, en efecto, iluminada por esta fe, alcanza a concebir en su mente una imagen de Dios y llega incluso a contemplar al mismo Dios en la medida en que eso es posible; le es dado recorrer los límites del universo y ver, antes del fin del mundo, el juicio futuro y la realización de los bienes prometidos.

Procura, pues, llegar a esa fe que de ti depende y que conduce al Señor a quien la posee, y así el Señor te dará también esa otra que actúa por encima de las fuerzas humanas”…

 Cirilo de Jerusalén, Catequesis 5, sobre la fe y el símbolo, 10-11

PARA REZAR

El Dios de la fe

En medio de la sombra y de la herida

me preguntan si creo en Ti. Y digo:

que tengo todo, cuando estoy contigo,

el sol, la luz, la paz, el bien, la vida.

Sin Ti, el sol es luz descolorida.

Sin Ti, la paz es un cruel castigo.

Sin Ti, no hay bien ni corazón amigo.

Sin Ti, la vida es muerte repetida.

Contigo el sol es luz enamorada

y contigo la paz es paz florida.

Contigo el bien es casa reposada

y contigo la vida es sangre ardida.

Pues si me faltas Tú, no tengo nada:

ni sol, ni luz, ni paz, ni bien, ni vida.

José Luis Martín Descalzo