TIEMPO PASCUAL – CICLO A
TIEMPO PASCUAL – CICLO A
DOMINGO III DE PASCUA
Lo reconocieron al partir el pan
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 2, 14. 22-33
El día de Pentecostés, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo:
«Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido. Israelitas, escuchen:
A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles. Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él.
En efecto, refiriéndose a él, dijo David: Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque él está a mi derecha para que yo no vacile. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza, porque tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción. Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia.
Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono. Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción. A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos. Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen.»
Palabra de Dios.
SALMO Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: 11a)
R. Señor, me harás conocer el camino de la vida.
Protégeme, Dios mío,
porque me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien.»
El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,
¡Tú decides mi suerte! R.
Bendeciré al Señor que me aconseja,
¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Señor:
él está a mi lado, nunca vacilaré. R.
Por eso mi corazón se alegra,
se regocijan mis entrañas
y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregarás a la Muerte
ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.
Me harás conocer el camino de la vida,
saciándome de gozo en tu presencia,
de felicidad eterna a tu derecha. R.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 17-21
Queridos hermanos:
Ya que ustedes llaman Padre a aquel que, sin hacer acepción de personas, juzga a cada uno según sus obras, vivan en el temor mientras están de paso en este mundo.
Ustedes saben que fueron rescatados de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata,
sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto,
predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos para bien de ustedes.
Por él, ustedes creen en Dios, que lo ha resucitado y lo ha glorificado, de manera que la fe y la esperanza de ustedes estén puestas en Dios.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 24, 13-35
Aquel día, el primero de la semana, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. El les dijo: « ¿Qué comentaban por el camino?»
Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: « ¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!»
« ¿Qué cosa?», les preguntó.
Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron.»
Jesús les dijo: « ¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?» Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adónde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba.»
El entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.
Y se decían: « ¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?»
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!»
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Palabra del Señor.
PARA REFLEXIONAR
- La llegada del Espíritu Santo en Pentecostés transforma a los apóstoles en hombres nuevos, en testigos ardientes y animosos del Resucitado, conscientes de que ahora se realiza la promesa escatológica de Dios. La primera lectura de este domingo toma el discurso de Pedro el mismo día de Pentecostés y es el prototipo del primer anuncio que realizaban los apóstoles. Proponían con valentía la muerte en la cruz y la Resurrección de Jesús de Nazaret como el acontecimiento más importante de la historia de la salvación.
***
- En la segunda lectura, este texto de la carta de Pedro insiste poderosamente en el anuncio del misterio de la Pascua. De manera absoluta afirma que no es el oro y el poder lo que cambiará la historia. En el misterio de la Pascua se abre el camino de la verdadera esperanza y de la vida que permanece para siempre.
***
- En el evangelio, el mismo día de la resurrección dos discípulos caminan hacia la aldea de Emaús situada a unos once kilómetros al noroeste de Jerusalén. Habían sido seguidores de Jesús y ahora se encuentran con que ha muerto y consideran esta muerte como un fracaso y la desaparición de su acción en el mundo. Derrotados, decepcionados y entristecidos vuelven a su antigua vida y mientras caminan van comentando lo que ha pasado.
- Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos como un peregrino más. No lo pueden reconocer porque tienen cegados los ojos a la novedad pascual: nunca se ha visto que un cadáver recobre la vida y salga de su sepulcro. Están tristes, quizá no tanto por la muerte de Jesús como por el fracaso de sus planes mesiánicos triunfalistas. Esperaban «que fuera el futuro liberador de Israel», que terminara con la opresión de los romanos, que implantara el orden nuevo de la justicia y de la libertad sobre la tierra.
- No pueden ver nada. Ellos y su preocupación están en el centro de toda la charla. No les interesa saber quién se les ha sumado. No han podido ahondar en el sentido del aparente fracaso del viernes santo. No podrán ver a Jesús mientras no modifiquen la idea que se han formado de Él, mientras no comprendan que su reino no tiene nada que ver con el poder, porque es el reino del amor en el servicio fraternal.
- En la confusión que llevan dentro no distinguen nada con claridad. Su falta de fe y de esperanza les impide descubrir su presencia.
- A pesar de todo, la decepción que viven tendrá un giro. Cuando terminan de lamentarse, Jesús comienza a echarles en cara la superficialidad con que han leído las Escrituras y la ligereza con que han tomado sus enseñanzas acomodándolas a sus deseos. Después les explica el sentido de todo lo que ha pasado y el sentido de la historia humana. Necesitaban salir de sus expectativas personales para llegar a la promesa de Dios recordando las palabras de Jesús.
- La conversación del camino concluye con una invitación a compartir la mesa del atardecer. El compañero todavía desconocido, como era costumbre, bendijo, partió y dio el pan. La Palabra se hizo comida, sacramento, y el amigo hasta entonces visible desaparece. Los discípulos que hasta ahora habían visto sin conocer, ahora conocen sin ver.
- Su comprensión de la vida de Jesús es «otra». La muerte ya no es el fracaso definitivo de la humanidad, reconocen en ella el paso necesario. El reino que proclamaba Jesús se abre en otra dirección muy distinta a la que ellos habían interpretado. Ahora los dos discípulos, olvidando su cansancio y que la noche ya había llegado, se levantan y corren llenos de alegría a comunicar la gran noticia al resto de discípulos. El descubrimiento los lleva necesariamente a compartir, a comunicar. Nada puede ser ya como antes.
- Vuelven con sus hermanos para contarles que han reconocido a Jesús en la fracción del pan. Solamente desde la experiencia pascual se puede entender la Palabra que se cumple en la Eucaristía.
- Su lugar es con los demás discípulos, construyendo la comunidad de seguidores de Jesús en el testimonio y la misión.
- Partir el pan de la vida, partir el pan de la eucaristía con alegría y sencillez de corazón en comunidad se transforma en el lugar privilegiado de la presencia del Resucitado y fuerza silenciosa que nos empuja para salir a anunciarlo. La señal más convincente y plena de la resurrección es la comunidad renovada por la palabra, la eucaristía y el amor servicial que se pone en marcha para seguir la tarea iniciada por Jesús.
PARA DISCERNIR
- ¿Dónde descubro hoy la presencia del Resucitado?
- ¿Experimento que camina a mi lado?
- ¿Leo mi vida a la luz de la Palabra de Dios?
REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DIA
¡Quédate con nosotros, Señor!
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
…Mientras los dos viajeros se encuentran de camino hacia su casa llorando lo que han perdido, Jesús se acerca y camina con ellos, pero sus ojos son incapaces de reconocerlo. De improviso, ya no son dos, sino tres las personas que caminan, y todo se vuelve distinto. El desconocido empieza a hablar, y sus palabras requieren una seria atención. Lo que había empezado a confundir hasta hace un momento, comenzaba a presentar horizontes nuevos; lo que había parecido tan oprimente, comenzaba a hacerse sentir como liberador; lo que había parecido tan triste, empezaba a tomar el aspecto de la alegría. Poco a poco empezaban a comprender que su pequeña vida no era después de todo tan pequeña como pensaban, sino parte de un gran misterio que no sólo abarcaba varias generaciones, sino que se extendía de eternidad en eternidad.
El desconocido no ha dicho que no hubiera motivo de tristeza, sino que su tristeza formaba parte de una tristeza más amplia, en la que estaba escondida la alegría. El desconocido no ha dicho que la muerte que estaban llorando no fuera real, sino que se trataba de una muerte que inauguraba una vida verdadera. El desconocido no ha dicho que no hubieran perdido a un amigo que les había dado nuevo valor y nueva esperanza, sino que esta pérdida había creado un camino para una relación que habría ido mucho más allá que cualquier amistad. El desconocido no tenía el más mínimo miedo de derribar sus defensas y de llevarlos más allá de su estrechez de mente y de corazón. El desconocido tuvo que llamarlos tontos para hacerles ver. ¿Y en qué consiste el desafío? En tener confianza. Alguien tiene que abrirnos los ojos y los oídos para ayudarnos a descubrir qué hay más allá de nuestra percepción. Alguien debe hacer arder nuestros corazones…
H. J. M. Nouwen, La fuerza de su presencia, Brescia, pp. 31-35
PARA REZAR
Como en Emaús
Nos acercamos con alegría,
a recibirte Señor Jesús,
con tu presencia nos iluminas
como lo hiciste en Emaús.
Necesitados de tu consuelo,
vamos en busca del mismo pan,
que nos dejaste como alimento,
en nuestro diario peregrinar.
Tomen y coman este es mi Cuerpo,
tomen y beban mi Sangre es,
que por ustedes hoy yo me entrego,
y con ustedes yo me quedaré.
Qué gran misterio la Eucaristía,
principio y fuente de la unidad,
que nos enseña a gustar la vida,
a compartirla con los demás.
Gracias Señor por el Pan del cielo,
que recibimos de tu bondad,
la Iglesia vive en tu mismo Cuerpo,
al celebrar este Memorial.
Dale Señor a tu pueblo santo,
tu compañía y tu bendición,
en las tristezas y en el cansancio,
se fortalezca la comunión.
Que seamos uno y el mundo crea,
al ver creyentes de corazón,
que sin medida su vida entregan,
como aprendimos de vos, Señor.
Néstor Gallego
LUNES III DE PASCUA
Trabajen por el alimento que permanece hasta la Vida eterna
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 6, 8-15
Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo.
Algunos miembros de la sinagoga llamada «de los Libertos», como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra, sobornaron a unos hombres para que dijeran que le habían oído blasfemar contra Moisés y contra Dios. Así consiguieron excitar al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y llegando de improviso, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín.
Entonces presentaron falsos testigos, que declararon: «Este hombre no hace otra cosa que hablar contra el Lugar santo y contra la Ley. Nosotros le hemos oído decir que Jesús de Nazaret destruirá este Lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés.»
En ese momento, los que estaban sentados en el Sanedrín tenían los ojos clavados en él y vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30 (R.: 1)
R. Felices los que siguen la ley del Señor.
Aunque los poderosos se confabulen contra mí,
yo meditaré tus preceptos.
Porque tus prescripciones son todo mi deleite,
y tus preceptos, mis consejeros. R.
Te expuse mi conducta y tú me escuchaste:
enséñame tus preceptos.
Instrúyeme en el camino de tus leyes,
y yo meditaré tus maravillas. R.
Apártame del camino de la mentira,
y dame la gracia de conocer tu ley.
Elegí el camino de la verdad,
puse tus decretos delante de mí. R.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 22-29
Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.
Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo llegaste?»
Jesús les respondió: «Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello.»
Ellos le preguntaron: « ¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?»
Jesús les respondió: «La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado.»
Palabra de Dios.
PARA REFLEXIONAR
- Hoy aparece como protagonista de la vida de la primera comunidad uno de los diáconos, elegido por los apóstoles para el servicio de las mesas. Esteban, dará testimonio de Cristo ante el pueblo y las autoridades, con la misma valentía y lucidez que Pedro y los demás apóstoles.
- Su manera de pensar y de hablar provocaba el descontento incluso de los judíos «libertos», que se llamaban así porque, después de haber sido llevados como esclavos fuera de Palestina, habían sido liberados y devueltos. Estos eran más abiertos que los judíos de Jerusalén. Por eso tenían sinagoga propia. Aún a ellos les resulta inadmisible que Esteban, lleno del Espíritu, les muestre con su elocuencia cómo Jesús, el Resucitado, ha superado la ley y el Templo, y que sólo en Él está la salvación.
- Esteban ha comprendido que el verdadero templo de Dios, el lugar donde Dios habita, no es una construcción de piedra, sino el pueblo de Dios en su totalidad. Allí donde haya un creyente, allí hay un templo donde Dios habita.Conoce bien al mundo griego, sabe que el universo no se reduce a Jerusalén: por todas partes hay hombres que esperan la salvación. Comprende que la Iglesia no ha de quedar reducida a un gheto en medio del mundo judío.
- El desenlace esperado es su martirio, precedido de su transfiguración donde declara que ve «al Hijo del hombre a la derecha de Dios». Sus últimas palabras son semejantes a las de Jesús: «Recibe mi espíritu… No les tomes en cuenta este pecado». Así termina la misión en Jerusalén.
***
- Jesús y sus discípulos, durante la noche, se trasladaron de los alrededores de Tiberíades a la ciudad de Cafarnaún. Al amanecer, la gente que había participado en el milagro de la multiplicación de los panes, al no encontrarlos, se fue a buscarlos. Pero Jesús les tiene que echar en cara que la motivación de esta búsqueda no es porque han visto signos, sino porque comieron pan hasta saciarse. Se quedan en el hecho, pero no llegan al mensaje.
- Con sus milagros, Jesús quiere que los hombres descubran su persona, su misión: que crean en el Dios que lo ha enviado.
- Jesús va conduciendo con paciencia a sus oyentes hacia la verdadera fe, a que descubran que Él es la Luz, la Vida, el Pastor. A partir del pan que han comido con gusto y abundantemente, los ayudará a creer que es el pan que da la vida eterna.
- Para un pueblo de hombres sencillos y trabajadores, agobiados por una Ley que oprimía, guiados por dirigentes religiosos legalistas y sometidos a un reinado local ambicioso y a un Imperio que exigía tributos desmesurados: creer al enviado de Dios, significaba reconocer al Mesías político que los liberaría de su dolorosa situación.
- Pero Jesús propone una transformación radical interior, una inversión de los valores. Creer en Dios y en su enviado, significa no esperar pasivamente que todo llegue por su fuerza y poder, sino afrontar la realidad y comprometerse en unión con otros a cambiar la situación en que viven, desde el cambio personal y viviendo la experiencia del amor fraternal.
- Como sus discípulos vamos al encuentro del pan que Jesús nos da. La Eucaristía no es como el maná del desierto: un símbolo perecedero. La Eucaristía es un encuentro permanente con Dios en la persona de Jesús.
- El Pan eucarístico es la Carne salvadora de Cristo. Recibirlo es reconocerlo como único camino de salvación. Esta conciencia nos debe llevar a vivir el día a día mucho más decididamente en el seguimiento de ese Cristo Jesús, que es a la vez nuestro Alimento y nuestro Maestro en el camino de la vida.
PARA DISCERNIR
- ¿Por qué buscamos a Jesús?
- ¿Buscamos lo que nos da o lo buscamos a Él?
- ¿Qué le aporta a mi vida comulgar?
REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA
La obra de Dios es creer en aquel que Él ha enviado
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
…Debemos dar un tono de valentía a nuestra vida cristiana, tanto a la privada como a la pública, para no convertirnos en seres insignificantes en el plano espiritual e incluso en cómplices del hundimiento general. ¿Acaso no buscamos, de manera ilegítima, en nuestra libertad un pretexto para dejarnos imponer por los otros el yugo de opiniones inaceptables?
Sólo son libres los seres que se mueven por sí mismos, nos dice santo Tomás. Lo único que nos ata interiormente, de manera legítima, es la verdad. Esta hará de nosotros hombres libres (cf. Jn 8,32). La actual tendencia a suprimir todo esfuerzo moral y personal no presagia, por consiguiente, un auténtico progreso verdaderamente humano. La cruz se yergue siempre ante nosotros. Y nos llama al vigor moral, a la fuerza del espíritu, al sacrificio (cf. Jn 12,25) que nos hace semejantes a Cristo y puede salvarnos tanto a nosotros como al mundo…
San Pablo VI, Audiencia general del 21 de marzo de 1975.
PARA REZAR
Sí, es justo que te alabemos y te adoremos,
Dios Eterno, pues escoges las cosas consideradas
locas e insignificantes,
indicas caminos de vida inclusivos y revelas
tu poder en la tarea diaconal.
Gracias te damos, porque Jesús oyó el clamor
de las personas excluidas y no se inclinó ante el poder que pisa.
Por amor a un nuevo mundo de relaciones solidarias,
él se ofreció en sacrificio por nosotros.
Cristo ha muerto, Cristo ha resucitado,
Cristo vendrá otra vez.
Envía tu Espíritu Santo, para que transforme corazones,
valores y estructuras.
Concede que, en la mesa de comunión,
al recibir el pan de vida y la copa de la salvación,
sea fortalecido nuestro empeño por un mundo al revés,
en el que prevalezcan los valores de la vida, la justicia, la paz y la libertad.
Ven, Espíritu Santo, ven atiende nuestro llamado.
Acuérdate, Señor, de las personas que, en todas las épocas,
culturas y lugares, ofrecieron su vida
en defensa de los necesitados y de la solidaridad.
Guíanos, con ellas, y con todos nuestros seres queridos ya fallecidos,
a la alegría de la fiesta en el Reino que, en Cristo, nos preparaste.
Traducido y ampliado por G. Oberman – Dora Sipowicz – Pedro Casaldáliga
El que viene a mí jamás tendrá hambre
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 7, 51-8, 1a
Esteban decía al pueblo, a los ancianos y a los escribas:
« ¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres. ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes, los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron.»
Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.»
Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre; y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo.
Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»
Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.»
Y al decir esto, expiró. Saulo aprobó la muerte de Esteban.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 30, 3cd-4. 6ab y 7b y 8a. 17 y 21ab (R.: 6a)
R. Señor, yo pongo mi vida en tus manos.
Sé para mí una roca protectora,
un baluarte donde me encuentre a salvo,
porque tú eres mi Roca y mi baluarte:
por tu Nombre, guíame y condúceme. R.
Yo pongo mi vida en tus manos:
tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.
Confío en el Señor.
¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R.
Que brille tu rostro sobre tu servidor,
sálvame por tu misericordia;
Tú los ocultas al amparo de tu rostro
de las intrigas de los hombres. R.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 30-35
La gente dijo a Jesús:
« ¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo.»
Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo.»
Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.»
Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.»
Palabra de Dios.
PARA REFLEXIONAR
- Lucas hace un cierto paralelismo entre la muerte del diácono Esteban, que sigue siendo el protagonista de la lectura de hoy, y la de Jesús: los dos son acusados de blasfemos ante el Sanedrín por unos testigos falsos, los dos son ajusticiados fuera de la ciudad, los dos mueren entregando su espíritu en manos de Dios y perdonando a sus enemigos.
- Escuchamos el testimonio final de Esteban antes del martirio. Delante del Sanedrín en pleno, pronuncia un largo discurso, del que sólo escuchamos aquí el final. Es una catequesis muy clara de la historia de la salvación, a partir de los grandes personajes del Antiguo Testamento para llegar al Mesías esperado en la plenitud de los tiempos.
- Esteban, les echa en cara a los judíos que se han resistido una vez más al Espíritu, no han sabido reconocer al Mesías y lo han traicionado y asesinado. Sus oyentes reaccionan furiosamente cuando oyen lo que ellos consideran una blasfemia. Esteban afirma que ve a Jesús, el Hijo del Hombre, en la gloria, de pie a la derecha de Dios. Entonces, lo sacan de la ciudad y se abalanzan sobre él para matarlo, con la colaboración de un joven llamado Saulo.
***
- En el Evangelio, Juan nos presenta la respuesta de la multitud a las exigencias de Jesús. Por el signo de los panes y los peces, la gente estaba dispuesta a aceptarlo como líder político. Pero, ante la exigencia de aceptarlo como término de la fe, piden signos que lo acrediten como el enviado de Dios.
- Jesús, como enviado de Dios, les parecía poco comparado con Moisés y le echan en cara que Moisés, en el desierto, los alimentó con el maná y junto al pan para el sustento del cuerpo, también les dio el pan de la ley para el sostenimiento de la comunidad.
- Esto da lugar a Jesús para que realice el discurso sobre el Pan de Vida. Todo el discurso, es como una gran predicación en torno al tema del pan: el pan que multiplicó Jesús el día anterior, el maná que Dios dio al pueblo en el desierto, y el Pan que Jesús quiere anunciar.
- Se presenta un paralelismo entre Moisés y Jesús, entre el pan que no perece y no sacia, y el pan que da vida eterna.
- Jesús va llevando a los oyentes de este pueblo, a una comprensión más profunda del Pan con el que Dios los quiere alimentar. Si en el desierto, el maná fue la prueba de la fidelidad de Dios a la promesa que había hecho a su pueblo, ahora el mismo Dios quiere dar a la humanidad el Pan verdadero, el pan que da la vida. Ese Pan es Jesús mismo, en el que hay que creer.
- Jesús se proclamará como el pan de vida. Este pan, que es Jesús mismo, es un don continuo del amor del Padre; la adhesión a Él satisface toda necesidad del hombre. En cada Eucaristía, el Señor, ahora Glorioso y Resucitado, se nos da Él mismo como alimento de vida.
- La vida en Cristo se transforma en plenitud. Alimentados por Jesús vivimos dejándonos guiar por Él y sin temor.
PARA DISCERNIR
- ¿Cuáles son los panes que alimentan mi vida?
- ¿Qué lugar tiene el pan vivo de Jesús en mis opciones cotidianas?
- ¿Me dejo transformar por la Eucaristía o quiero que la eucaristía transforme mágicamente mi vida?
REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA
El que cree en Jesús jamás tendrá hambre y jamás tendrá sed
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
…Edith Stein, enviada al campo de concentración, escribía en agosto de 1942:
«Soy feliz por todo. Sólo podemos dar nuestra aquiescencia a la ciencia de la cruz experimentándola hasta el final. Repito en mi corazón: «Ave crux, spes unica, “Salve, oh cruz, única esperanza”».
Y leemos en su testamento: «Desde ahora acepto la muerte que Dios ha predispuesto para mí, en aceptación perfecta de su santísima voluntad, con alegría. Pido al Señor que acepte mi vida y mi muerte para su gloria y alabanza, por todas las necesidades de la Iglesia, para que el Señor sea aceptado por los suyos y para que venga su Reino con gloria, para la salvación de Alemania y por la paz del mundo. Y, por último, también por mis parientes, vivos y difuntos, y por todos aquellos que Dios me ha dado: que ninguno se pierda».
Edith estaba preparada: «Dios hacía pesar de nuevo su mano sobre su pueblo: el destino de mi pueblo era el mío»….
PARA REZAR
Cerca de Ti
Qué bien se está cerca de ti, Jesús Eucaristía!
pareciera como si todas las tormentas del espíritu
se disiparan y las inquietudes se volvieran humo
que se lleva el viento.
Cerca de ti, es comenzar a vivir el gozo del cielo
abrir desmedidamente los ojos luminosos del corazón
y dejar que nos invada el misterio santo,
el gozo inefable de la bendita iluminación.
Cerca de ti, el alma encuentra paz, y el corazón
descanso y los anhelos pronta satisfacción.
Cerca de ti, ¡Jesús Eucaristía!,
cómo cambian las cosas,
de qué manera tan diferente
contemplamos las creaturas y sus enigmáticos
procederes.
Cerca de ti, adquieren su verdadera
dimensión, su valor e importancia todas las cosas.
Así quiero vivir mi existencia, cerca de ti, Jesús
Eucaristía…
Adorándote, amándote…
en una contemplación sin mediodía, ni ocaso,
como será allá en el reino de los cielos.
MIÉRCOLES III DE PASCUA
El que ve al Hijo tiene Vida Eterna
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 8, 1b-8
Ese mismo día, se desencadenó una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, excepto los Apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría.
Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar. Saulo, por su parte, perseguía a la Iglesia; iba de casa en casa y arrastraba a hombres y mujeres, llevándolos a la cárcel.
Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra.
Felipe descendió a una ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo. Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe. Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados. Y fue grande la alegría de aquella ciudad.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 65, 1-3a. 4-5. 6-7a (R.: 1)
R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Canten la gloria de su Nombre!
Tribútenle una alabanza gloriosa,
digan al Señor: « ¡Qué admirables son tus obras!» R.
Toda la tierra se postra ante ti,
y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.
Vengan a ver las obras del Señor,
las cosas admirables que hizo por los hombres. R.
El convirtió el Mar en tierra firme,
a pie atravesaron el Río.
Por eso, alegrémonos en él,
que gobierna eternamente con su fuerza. R.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 35-40
Jesús dijo a la gente:
«Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.
La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día.»
Palabra del Señor.
PARA REFLEXIONAR
- La muerte de Esteban desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción de los Apóstoles se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría. La persecución ha provocado el comienzo de la gran «expansión» misionera del evangelio. El movimiento ha comenzado: el evangelio no queda encerrado en Jerusalén ni en el mundo judío.
- La Iglesia, tal como Jesús la ha querido, llevará el evangelio hasta los «confines de la tierra». El evangelio está destinado a todas las naciones y debe ser proclamado en todas las lenguas. El simbolismo del milagro de Pentecostés tenía que hacerse realidad.
- Felipe huye y en su camino pasa por Samaria. Los judíos despreciaban a los samaritanos, considerándolos un pueblo que al haberse mezclado con gentiles, habían adquirido costumbres heréticas.
- La multitud unánimemente escucha con atención las palabras de Felipe acerca de Jesús, y su predicación obtiene un gran éxito en ese mundo nuevo, que no está aferrado a sus propias certezas y prejuicios.
- La Palabra de Dios, es anunciada en «palabras de hombres», y toca el corazón provocando una gran alegría.
***
- En el evangelio vemos como Cristo se esfuerza en hacer pasar a sus interlocutores del recuerdo de los signos realizados por Moisés, a la constatación de los que Él mismo realiza, y desde estos, al misterio de su propia persona y de su misión.
- El Padre toma la iniciativa porque quiere «salvar» a los hombres. La respuesta por parte del hombre es “ir a Jesús”. «Ver» al Hijo, es reconocer su relación con el Padre, expresada por la obediencia a su voluntad y su misión. Para Juan esto debe reproducirse en la relación de Jesús con el discípulo.
- El Hijo, obediente al Padre es enviado; el discípulo obediente al Hijo es enviado en su nombre.
- «Creer» y «venir a Jesús», aparecen aquí como equivalentes. La fe, es una «actitud vital de adhesión a la persona de Cristo», más que ser el «asentimiento intelectual a una suma de verdades » aunque no las excluye. «Venir a Jesús», es imitarlo, es reproducir su actitud en nuestra vida.
- El mismo Jesús quiere saciarnos en el hambre que tenemos de una existencia abierta a la trascendencia, al anhelo de felicidad, justicia, paz y amor verdaderos; a la vida en la plenitud de sus posibilidades y de su perfecta realización; lo que el evangelista llama sintéticamente “vida eterna”.
- Y lo hace con su propia vida, que se nos da como alimento. En Él, encontramos la fuerza para vivir como discípulos, y continuar trabajando como testigos de su resurrección. Este Pan de Vida nos hace uno con Él, para que continúe su obra de salvación en el mundo y su historia.
- Sólo unidos a Él, debemos ser un pan que se entrega por el bien de los demás. Si bien el mal existe en el mundo; mucho más fuerte es la misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Saciar las hambres, levantar a nuestro prójimo de sus miserias, compartir lo propio con todos, es nuestra contribución para que la resurrección de Cristo se haga realidad en el mundo.
PARA DISCERNIR
- ¿Soy testigo con mi vida de la resurrección de Cristo?
- ¿Me acerco a la Eucaristía como a un encuentro con Jesús resucitado?
- ¿Experimento la necesidad del Pan de Vida para vivir cristianamente?
REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DIA
Grandes son tus obras Señor
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
…Existe una compenetración entre el sufrimiento —llamémoslo cruz, una palabra que lo resume y transfigura— y el compromiso apostólico, esto es, la construcción de la Iglesia. No es posible ser apóstol sin cargar con la cruz. Y si hoy se ofrece el deber y el honor del apostolado a todos los cristianos de manera indistinta, para que la vida cristiana se revele hoy tal cual es y debe ser, es señal de que ha sonado la hora para todo el pueblo de Dios: todos nosotros debemos ser apóstoles, todos nosotros debemos cargar con la cruz.
Para construir la Iglesia es preciso esforzarse, es preciso sufrir. Esta conclusión desconcierta ciertas concepciones erróneas de la vida cristiana presentada bajo el aspecto de la facilidad, de la comodidad, del interés temporal y personal, cuando su rostro tiene que estar siempre marcado por el signo de la cruz, por el signo del sacrificio soportado y realizado por amor: amor a Cristo y a Dios, amor al prójimo, cercano o alejado. Y no es ésta una visión pesimista del cristianismo, sino una visión realista. La Iglesia debe ser un pueblo de fuertes, un pueblo de testigos animosos, un pueblo que sabe sufrir por su fe y por su difusión en el mundo, en silencio, de modo gratuito y con amor…
San Pablo VI, Audiencia general del 1 de septiembre de 1976.
PARA REZAR
Gracias Señor por la Eucaristía
Gracias Señor, porque en la última cena
partiste tu pan y vino en infinitos trozos,
para saciar nuestra hambre y nuestra sed.
Gracias Señor, porque en el pan y el vino nos entregas
tu vida y nos llenas de tu presencia.
Gracias Señor, porque nos amaste hasta el final,
hasta el extremo que se puede amar:
morir por otro, dar la vida por otro.
Gracias Señor, porque quisiste celebrar tu entrega,
en torno a una mesa con tus amigos,
para que fuesen una comunidad de amor.
Gracias Señor, porque en la eucaristía nos haces UNO contigo,
nos unes a tu vida, en la medida en que estamos
dispuestos a entregar la nuestra.
Gracias, Señor, porque todo el día puede ser una preparación
para celebrar y compartir la eucaristía.
Gracias, Señor, porque todos los días puedo volver a empezar,
y continuar mi camino de fraternidad con mis hermanos,
y mi camino de transformación en ti.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 8, 26-40
El Ángel del Señor dijo a Felipe: «Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto.» Él se levantó y partió.
Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y camina junto a su carro.»
Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: « ¿Comprendes lo que estás leyendo?»
El respondió: « ¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?»
Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente:
Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?
El etíope preguntó a Felipe: «Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?»
Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús.
Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: «Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?» Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó.
Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino.
Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 65, 8-9. 16-17. 20 (R.:1)
R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!
Bendigan, pueblos, a nuestro Dios,
hagan oír bien alto su alabanza:
él nos concedió la vida
y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.
Los que temen al Señor, vengan a escuchar,
yo les contaré lo que hizo por mí:
apenas mi boca clamó hacia él,
mi lengua comenzó a alabarlo. R.
Bendito sea Dios,
que no rechazó mi oración
ni apartó de mí su misericordia. R.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 44-51
Jesús dijo a la gente:
«Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios.
Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.
Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.
Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.»
Palabra del Señor.
PARA REFLEXIONAR
- El evangelio se encamina ya hacia los “confines de la tierra”, el diácono Felipe convertirá a un alto funcionario de la Reina de Etiopía.
- Por el camino dos vehículos se cruzan y el espíritu le dijo a Felipe que se acerque y alcance ese carruaje. Los dos conductores dialogan. El etíope está leyendo la Biblia que debió comprar en su viaje a Jerusalén. Se trata de un creyente en el Dios de los padres que había ido a adorar en Jerusalén. Está leyendo en el profeta Isaías, el poema del Siervo y hay un pasaje que no entiende. Se sorprende de que el “justo” sea conducido al matadero como un cordero mudo, de que la vida del “justo” sea humillada y de que termine en el fracaso.
- Felipe partiendo de ese texto bíblico le anunció la Buena Nueva de Jesús. La humillación de Jesús es un fracaso aparente, sólo es un paso. La finalidad de la vida de Jesús no ha sido la muerte en el calvario, sino la alegría de Pascua.
- La finalidad de la vida del hombre no es el sufrimiento y la muerte, ni la opresión y la injusticia para siempre sino la vida eterna, la vida resucitada. Era necesario que Cristo sufriera para entrar en su gloria.
- Felipe que ofrece a su discípulo una catequesis itinerante desemboca en el bautismo. El gesto sacramental realiza lo que la palabra proclama: el eunuco recibe el bautismo porque ha recibido antes la palabra de Dios, y nace a la nueva vida cristiana. Ha encontrado la plenitud de la salvación de Dios en Cristo Jesús por eso su camino toma un nuevo sentido.
***
- Jesús en el discurso en la sinagoga de Cafarnaúm insiste en la necesidad de la fe, como condición para la Vida. Lo resume asegurando que el que cree tiene vida eterna. A la actitud de “ver”, “venir” y “creer” agrega “dejarse atraer”. La fe es un don de Dios, al que se responde con la decisión personal. El Padre dador de vida instruye desde su amor al hombre. Quien perciba esto se sentirá atraído hacia Jesús.
- El que cree posee vida definitiva. La adhesión a Jesús es poseer una plenitud de vida que realiza al hombre haciéndolo superar la muerte y asegurando así su liberación. Para los oyentes es un escándalo que Jesús, cuyo origen y padres creían conocer, se presentara como el enviado de Dios, y que hubiera que creer en Él para tener vida.
- Al final de la lectura de hoy empieza a sonar el verbo «comer». La expresión de Jesús: «yo soy el pan vivo» se amplía porque el pan que Jesús dará es su carne para la vida del mundo. El lugar por excelencia donde Jesús realiza esta entrega fue la cruz. Las palabras que siguen apuntarán también claramente a la Eucaristía, donde celebramos y participamos sacramentalmente de su entrega en la cruz.
- La Vida eterna es Jesucristo y la vida eterna que Cristo nos ofrece en plenitud es el amor. El verdadero amor, que para ser amor a Dios tiene que ser, necesariamente, amor al prójimo, al hermano necesitado.
- Nuestra experiencia de Dios no puede quedarse sólo en la oración individualista sino que tiene que reproducir en la vida cotidiana, con los demás, lo que nosotros hemos vivido con gozo.
PARA DISCERNIR
- ¿Qué vida espero y sueño?
- ¿Por qué clase de vida doy mi vida?
- ¿Cuál es la vida que siento que tengo que vivir? ¿Creer en Jesús y recibirlo sacramentalmente nos está ayudando a vivir más alegres, más fuertes, más llenos de vida?
REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA
El pan que nos da Jesús es su carne para la Vida del mundo
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
« El que coma de este pan que baja del cielo, vivirá para siempre»
La Virgen María dio a luz a Jesucristo, lo calentó entre sus brazos, lo envolvió con pañales y lo rodeó de cuidados maternales. El cuerpo que ahora recibimos y la sangre redentora que bebemos en el sacramento del altar es este mismo Jesús. Esto es lo que tiene como verdadero la fe católica, y lo que la Iglesia enseña fielmente.
¡Ninguna lengua humana podrá glorificar suficientemente a aquella de quien tomó carne «el mediador entre Dios y los hombres»! (1 Tm 2,5). Ningún elogio humano tiene talla para estar a la medida de aquella cuyas entrañas purísimas han dado el fruto que es el alimento de nuestras almas; aquel que, dicho de otra manera, da testimonio de sí mismo con estas palabras: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre». Y, efectivamente, nosotros que fuimos echados del paraíso de delicias a causa de un alimento, es también por un alimento que encontramos de nuevo los gozos del paraíso. Eva tomó un alimento, y nosotros hemos sido condenados un ayuno eterno; María nos ha dado un alimento, y nos ha sido abierta la entrada al festín del cielo.
San Pedro Damián (1007-1072) – benedictino, obispo de Ostia, doctor de la Iglesia –
Sermón 45
PARA REZAR
Jesucristo, vida en abundancia,
tú soportaste hasta el final
la debilidad de nuestra carne.
Tú, rostro humano de Dios,
plenitud de Dios en fragilidad de carne
te anonadaste
hasta convertirte en pan para nosotros.
Que vivamos de tu Espíritu
los que comulgamos en tu carne:
que la muerte no venga a agotar
la vida que nos das
y que será plena
por los siglos de los siglos.
Obispos Argentinos
El que coma de este pan vivirá eternamente
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 9, 1-20
Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres.
Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: « Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»
El preguntó: « ¿Quién eres tú Señor?»
«Yo soy Jesús, a quien tú persigues, le respondió la voz. Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer.»
Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber.
Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: « ¡Ananías!»
El respondió: «Aquí estoy, Señor.»
El Señor le dijo: «Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. El está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista.»
Ananías respondió: «Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre.»
El Señor le respondió: «Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre.»
Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: « Saulo, hermano mío, el Señor Jesús -el mismo que se te apareció en el camino- me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo.»
En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas.
Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15)
R. Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.
¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos! R.
Es inquebrantable su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre. R
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 51-59
Los judíos discutían entre sí, diciendo: « ¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?»
Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente.»
Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.
Palabra del Señor.
PARA REFLEXIONAR
- Hoy escuchamos una de las tres versiones que el libro de los Hechos nos trae de la llamada “conversión” de Saulo.
- Saulo es un hombre practicante y de firmes convicciones religiosas, empeñado en combatir lo que él considera una secta que cree en una herejía. Este hombre, de pronto, es cegado por un resplandor e interpelado por una voz en su camino a Damasco.
- Saulo que creía perseguir a los discípulos encuentra a «Jesús». Es sorprendido por Cristo resucitado presente en sus seguidores. Jesús había dicho: «Lo que hagan al más pequeño de los míos, me lo han hecho a mí.» Jesús le dirá: «¿por qué «me» persigues?»
- La iniciativa ha sido de Cristo Jesús. Elige como su testigo al que más persigue a su comunidad. Sin embargo, Pablo es un instrumento elegido por Jesús para dar a conocer su nombre.
- La respuesta de Pablo a Cristo es firme y generosa porque tiene calidad humana y religiosa. El encuentro con el Resucitado lo transforma y se ocupa de la fe siguiendo las reglas fijadas en la época por el catecumenado. A pesar de sus iniciales reticencias, Ananías ejerce aquí su padrinazgo. La iniciación dura al menos tres días; recibe la imposición de manos y sus sentidos son sanados y termina con el bautismo.
- A partir de este momento pasa al primer plano de las narraciones del libro de los Hechos y será el principal protagonista de las empresas misioneras de la segunda parte del libro.
- La visión luminosa del camino de Damasco ha influenciado la misión de Pablo y el contenido de su mensaje. Pablo irá a revelar esta luz a las naciones.
- El haber descubierto que el crucificado había resucitado, entraña para él la obligación de reconocer en la cruz un instrumento de salvación, que sustituye a la antigua ley.
***
- Estamos en el final del discurso de Jesús sobre el Pan de la vida. Antes hablaba de ver y creer en el enviado de Dios. Ahora habla de comer y beber la Carne y la Sangre que Jesús va a dar para la vida del mundo en la cruz.
- En la mentalidad de los contemporáneos de la comunidad cristiana, comer la carne y beber la sangre era un verdadero sacrilegio. La sangre debía ser vertida en la piedra del sacrificio. La separación de sangre y carne significaba la muerte. En este contexto se refiere por igual a la Eucaristía y a la muerte en la cruz.
- Quien se decide a participar de la suerte de Jesús debía ser consciente de que arriesga su propio destino. La Eucaristía es en este contexto solidaridad total con el crucificado. Entregando la vida se recibe la resurrección definitiva.
- Para que no haya dudas, aclara que el pan que se consagra en la Eucaristía es verdaderamente su cuerpo. No es una presencia “simbólica”, o meramente espiritual, sino que es real y substancialmente su cuerpo. Por eso, se trata de comer a Jesús y esto es precisamente lo que nos da la Vida.
- El fruto del comer y beber a Cristo es el mismo que el de creer en Él: participar de su vida. Antes había dicho: «el que cree, tiene vida eterna». Ahora dice: «el que come de este pan vivirá para siempre». En dos versículos se describe la comunión que se da entre el Resucitado y sus fieles desde la Eucaristía.
- La unión de Cristo con su Padre es misteriosa, vital y profunda. Así quiere Cristo que sea la de los que lo reciben y comen.
- La vida de Cristo es la vida de Dios. Cristo vive por el Padre y el que comulga vivirá por Cristo. No hay para el cristiano, otra forma de vida sino la del mismo Dios. Vida que se dona, se entrega, se sacrifica, se regala.
- Quien se alimenta de Cristo, quien hace suya su Vida y su misión debe saber que el Señor quiere que su encarnación se prolongue, con toda su entrega, con toda su fuerza salvadora, por medio de su Iglesia.
PARA DISCERNIR
- ¿Iluminan las palabras de Jesús mi vivencia de la Eucaristía?
- ¿Desde qué caminos entro en comunión con la vida de Jesús?
- ¿Qué implica para mi vida de discípulo de Jesús la comunión con el Resucitado para vivir el estilo de vida del Crucificado?
REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DIA
El que come a Jesús vivirá por Él
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
…Ante las pruebas que agitan hoy a la Iglesia —el fenómeno de la secularización, que amenaza con disolver o marginar la fe, la falta de vocaciones sacerdotales y religiosas, las dificultades con las que se encuentran las familias para vivir un matrimonio cristiano—, hace falta recordar la necesidad de la oración.
La gracia de la renovación o de la conversión no se dará más que a una Iglesia en oración. Jesús oraba en Getsemaní para que su pasión correspondiera a la voluntad del Padre, a la salvación del mundo. Suplicaba a sus apóstoles que velaran y oraran para no entrar en tentación (cf. Mt 26,41). Habituemos a nuestro pueblo cristiano, personas y comunidades, a mantener una oración ardiente al Señor, con María…
San Juan Pablo II, Discurso a Ios obispos de Suiza, julio de 1984
PARA REZAR
Al amor de los amores, Jesús Sacramentado
Sagrario del Altar el nido de tus más tiernos y regalados amores.
Amor me pides, Dios mío, y amor me das;
tu amor es amor de cielo, y el mío,
amor mezclado de tierra y cielo;
el tuyo es infinito y purísimo; el mío, imperfecto y limitado.
Sea yo, Jesús mío, desde hoy, todo para Ti,
como Tú los eres para mí.
Que te ame yo siempre, como te amaron los Apóstoles;
y mis labios besen tus benditos pies,
como los besó la Magdalena convertida.
Mira y escucha los extravíos de mi corazón arrepentido,
como escuchaste a Zaqueo y a la Samaritana.
Déjame reclinar mi cabeza en tu sagrado pecho
como a tu discípulo amado san Juan.
Deseo vivir contigo, porque eres vida y amor.
Por sólo tus amores, Jesús, mi bien amado,
en Ti mi vida puse, mi gloria y porvenir.
Y ya que para el mundo soy una flor marchita,
no tengo más anhelo que, amándote, morir.
Santa Teresa de Lisieux
25 DE ABRIL- SAN MARCOS (F)
Predicamos a un Cristo crucificado, fuerza y sabiduría de Dios
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 5, 5b-14
Queridos hermanos:
Que cada uno se revista de sentimientos de humildad para con los demás, porque Dios se opone a los orgullosos y da su ayuda a los humildes. Humíllense bajo la mano poderosa de Dios, para que él los eleve en el momento oportuno. Descarguen en él todas sus inquietudes, ya que él se ocupa de ustedes.
Sean sobrios y estén siempre alerta, porque su enemigo, el demonio, ronda como un león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos dispersos por el mundo padecen los mismos sufrimientos que ustedes. El Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna en Cristo, después que hayan padecido un poco, los restablecerá y confirmará, los hará fuertes e inconmovibles. ¡A él sea la gloria y el poder eternamente! Amén.
Les escribo estas palabras por medio de Silvano, a quien considero un hermano fiel, para exhortarlos y atestiguar que esta es la verdadera gracia de Dios: permanezcan adheridos a ella.
La Iglesia de Babilonia, que ha sido elegida como ustedes, los saluda, lo mismo que mi hijo Marcos. Salúdense los unos a los otros con un beso de amor fraternal.
Que descienda la paz sobre todos ustedes, los que están unidos a Cristo.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 88, 2-3. 6-7. 16-17 (R.: cf. 2a)
R. Cantaré eternamente tu amor, Señor.
Cantaré eternamente el amor del Señor,
proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.
Porque tú has dicho: Mi amor se mantendrá eternamente,
mi fidelidad está afianzada en el cielo. R.
El cielo celebre tus maravillas, Señor,
y tu fidelidad en la asamblea de los santos,
porque ¿quién es comparable al Señor en las alturas?
¿Quién es como el Señor entre los hijos de Dios? R.
¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte!
Ellos caminarán a la luz de tu rostro;
se alegrarán sin cesar en tu Nombre,
serán exaltados a causa de tu justicia. R.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 16, 15-20
Jesús se apareció a los Once y les dijo:
«Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán.»
Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.
Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.
Palabra del Señor.
PARA REFLEXIONAR
- Después de la resurrección, Jesús se aparece a sus discípulos y los envía a anunciar la buena noticia. Galilea abre el camino hacia los paganos. Ahora se cumple la promesa hecha a Abrahán: «serás padre de una multitud de pueblos». El medio para hacer discípulos será el bautismo.
- Quienes reciban el mensaje y se bauticen podrán repetir y actualizar las señales salvadoras de Jesús: expulsar demonios, hablar nuevas lenguas, dominar serpientes, curar enfermos… Anunciarán que la vida se impone sobre la muerte, como mensaje central del mensaje de Jesús.
- Con la resurrección de Jesús ha comenzado el tiempo nuevo en el que la salvación de Dios no tiene fronteras y llegará a todos. La Iglesia nace para evangelizar. El mensaje de salvación acuñado en la cultura del pueblo judío debe abrirse a la cultura y al mundo pagano.
- Hoy también el anuncio del Evangelio se enfrenta a diversas culturas que exigen atención a la pluralidad y respeto a la diversidad. En todas las culturas existen «semillas» o elementos del evangelio, ya que todas están llenas de valores en los que se anida la búsqueda de la verdad, la justicia, la fraternidad.
- La evangelización tiene que ser un proceso dinámico, respetuoso y de mutuo enriquecimiento, por el cual el evangelio, comunica a la cultura novedad y claridad en sus contenidos trascendentes de justicia, verdad, amor; mientras la cultura le ofrece la riqueza de su propia tradición, la fuerza de sus oportunas búsquedas, y la novedad de sus típicas expresiones.
San Marcos
- Juan, por sobrenombre romano Marcos, tenía el mismo nombre judío que el joven predilecto de Jesús. Pero Juan Marcos no era uno de los Doce. Este personaje recién aparece en los Hechos de los Apóstoles. Se lo cita por primera vez cuando Simón Pedro, milagrosamente es liberado de la cárcel y se refugia en casa de María, madre de «Juan, por sobrenombre Marcos».
- En los primeros años de la década de los cuarenta, Bernabé y Pablo, que juntos habían trabajado entre los paganos, vuelven de Antioquia a Jerusalén, que se ha quedado sin Santiago y Pedro. Traen una colecta para la Iglesia de Jerusalén, que está pasando un momento de grave necesidad y se van hacia Antioquía llevándose a Marcos, que era primo de Bernabé. Marcos comienza entonces su obra como colaborador y ayudante, pero se separó de ellos cuando llegaron a Panfilia, regresando a Jerusalén. En estos versículos se hace referencia a él simplemente como «Juan».
- Cuando Pablo iba a iniciar su segundo viaje, tuvo una grave disputa con Bernabé a propósito de «Juan, llamado Marcos»: Bernabé quería que fuese con ellos, pero Pablo se negaba, ya que los había abandonado en el viaje anterior. Pablo y Bernabé terminaron por separarse, y Marcos acompañó al segundo, en su viaje.
El evangelio de San Marcos
- Marcos es el Evangelio más antiguo y más breve de los cuatro. De él se servirán Mateo y Lucas para escribir sus evangelios. Para entender el evangelio de Marcos tenemos que saber que entre sus destinatarios predominan los no judíos, que se reunían en las casas para celebrar el culto y tener catequesis. Es un Evangelio hecho para esos miembros de la comunidad, que comenzaban su itinerario cristiano. Es como un manual básico para los catecúmenos. Marcos se propone escribir el “principio” de la Buena Nueva de Jesucristo y disipar todo tipo de confusiones sobre la identidad de Jesús.
- El Evangelio de Marcos presenta a Jesús como el Mesías y el Hijo de Dios, el vencedor del poder del demonio; por eso, se dedica sobre todo a narrar milagros. El Cristo que presenta Marcos, no es un Mesías triunfalista y coronado de victoria, sino un Cristo que va decidido a la cruz. Es un Jesús incomprendido y rechazado por los hombres, no un Jesús de triunfos humanos. Los discípulos y el pueblo esperaban un Mesías triunfante y no sufriente.
- Marcos, quiere despertar en el catecúmeno, y en nosotros, la misma profesión de fe que Pedro hizo frente a Jesús, que revela su identidad con la autoridad que le dan sus milagros y la coherencia y novedad de sus actitudes.
- Marcos es quien más subraya las tradiciones misioneras. Es una comunidad organizada para evangelizar.
PARA DISCERNIR
- ¿Cómo es el Jesús en el que creo?
- ¿Qué Jesús anuncio?
- ¿Experimento la necesidad de evangelizar?
- ¿Acepto que la fe cristiana pueda encarnarse en otras realidades?
PARA REZAR
Quédate con nosotros, Señor,
acompáñanos, aunque no siempre
hayamos sabido reconocerte.
Tú eres la Luz en nuestros corazones,
y nos das tu ardor con la certeza de la Pascua.
Tú nos confortas en la fracción del pan,
para anunciar a nuestros hermanos
que en verdad Tú has resucitado
y nos has dado la misión de ser testigos
de tu victoria.
Quédate con nosotros, Señor,
Tú eres la Verdad misma,
eres el revelador del Padre,
ilumina Tú nuestras mentes con tu Palabra;
ayúdanos a sentir la belleza
de creer en ti.
Tú que eres la Vida,
quédate en nuestros hogares
para que caminen unidos,
y en ellos nazca la vida humana generosamente;
quédate, Jesús, con nuestros niños
y convoca a nuestros jóvenes
para construir contigo el mundo nuevo.
Quédate, Señor, con aquellos
a quienes en nuestras sociedades
se les niega la justicia y la libertad;
quédate con los pobres y humildes,
con los ancianos y enfermos.
Fortalece nuestra fe de discípulos
siempre atentos a tu voz de Buen Pastor.
Envíanos como alegres misioneros,
para que nuestros pueblos,
en ti adoren al Padre, por el Espíritu Santo.
A María, tu Madre y nuestra Madre,
Señora de Guadalupe, Mujer vestida de sol,
confiamos el Pueblo de Dios peregrino
en este inicio del tercer milenio cristiano.
Amén.
Tomada del magisterio de Benedicto XVI en Aparecida.