Lectura del libro del Profeta Isaías                        25,6-10a

El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados.

El arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones.

Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor.

Y se dirá en aquel día: «Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!».

Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña, pero Moab será pisoteado en su suelo, como se pisotea la paja en el estercolero.

Palabra de Dios.

SALMO                                              Sal. 23(22), 1-3.3-4.5.6.

R: El señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término. R.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos    4,12-14.19-20

Hermanos:

Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no tener nada.

Yo lo puedo todo en aquel que me conforta. Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades.

Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús.

A Dios, nuestro Padre, sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   22, 1-14

Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo:

«El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.

Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir.

De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: ‘Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas’.

Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.

Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad.

Luego dijo a sus servidores: ‘El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él.

Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren’.

Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.

Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta.

‘Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?’. El otro permaneció en silencio.

Entonces el rey dijo a los guardias: ‘Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes’.

Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos».

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • Este pasaje pertenece al llamado «apocalipsis de Isaías” que forma una unidad literaria posterior al profeta, y que fue insertado en una época posterior al destierro. Este profeta anónimo, discípulo del Isaías y que vive después del destierro de Babilonia, describe el juicio de Dios.
  • La lectura recoge, bajo el símbolo de un banquete, el aspecto positivo de este juicio de Dios como el banquete que el mismo Dios ha preparado para todos los pueblos. El Señor es un generoso anfitrión que ofrece los mejores manjares y los más exquisitos licores, y los ofrece a todo el mundo sin excluir a nadie.
  • El ágape mesiánico, que congrega en la misma mesa a Israel y a las naciones, se sirve en Sión, la ciudad santa donde los gentiles entran en comunión con Yahvé.
  • El banquete mesiánico es más que una buena comida: es saber que todos los males desaparecen, Yahvé pone fin al oprobio que padece su pueblo elegido y se acabará la burla de sus enemigos.
  • Es un canto de agradecimiento entonado por todos aquellos que han experimentado en su carne la liberación del Señor.

***

  • Pablo ha recibido en la cárcel una ayuda de los filipenses y esto fue para él motivo de alegría, porque significaba prosperidad en las comunidades de Macedonia, que tan mal lo habían pasado económicamente; pero en especial Pablo se alegra del espíritu de colaboración de los filipenses en los trabajos de evangelización. Sin embargo la acción de gracias de Pablo, culmina con una alabanza a Dios Padre, que pone punto final a la carta.
  • También aprovecha la oportunidad y presenta su conducta para que sirva de modelo para otros cristianos.

***

  • En el Evangelio la intención de Mateo es poner de manifiesto como los notables de Israel, sumos sacerdotes, senadores y fariseos que se consideraban a sí mismos los grandes destinatarios de la invitación de Dios, no aceptan la predicación de Jesús y critican su comportamiento.
  • La parábola presenta la celebración de una gran fiesta de bodas. Hay unos invitados que al llegar el momento no quieren asistir. Los criados reciben la orden de ir los cruces de los caminos, e invitar todos los que encuentren, malos y buenos. Así lo hacen y la sala se llena de comensales.
  • El rechazo de los primeros invitados no significa el fracaso del reino. Es más bien la oportunidad para que el reino pueda deshacerse de ciertos condicionamientos humanos, y se abra decididamente hacia todos los hombres. El banquete está preparado y no debe perderse por ellos. En este punto comienza la segunda parte de la parábola. No es suficiente con asistir al banquete: es preciso también llevar el traje de fiesta que el mismo rey entrega.
  • Jesús recoge la herencia universalista del profetismo llevándola hasta sus últimas consecuencias. Con Jesús no hay situación que discrimine este don de Dios: no hay buenos ni malos por nacimiento, por raza, por posiciones económicas o políticas ni por modos de pertenencia religiosa. Para ser buen creyente no es imprescindible ser bueno de antemano sino, aceptar a Jesús.
  • Hay una fiesta a la que está invitada toda la humanidad. Un gran banquete en el que se podrán saciar todas las hambres del ser humano, y que es la liberación definitiva del dolor y de la muerte. Esta llamada de Dios se realiza cada día, y la felicidad del Evangelio se ofrece cada día, pero su plenitud será más allá de este mundo en la vida eterna en Dios. Creemos en ella, la esperamos, porque tenemos la certeza que Dios quiere que la humanidad entera comparta su gozo.
  • El reino es fiesta, pero no de aquellas que sirven de excusa para que nos olvidemos de los problemas de la vida de cada día. Esta es la fiesta de los que empezamos a celebrar que los problemas de cada día no son la última palabra. Es la fiesta con la que se anuncia a la humanidad que es posible superar las causas del abatimiento, de la tristeza, del sin sentido de la vida y de la mayoría de los sufrimientos que padecen los hombres a lo largo y a lo ancho de nuestro mundo.
  • El banquete de bodas es símbolo del reino de Dios, esta fiesta no se realiza por arte de magia. Dios nos brinda, por medio de Jesús el proyecto, las herramientas y la gracia para que lo realicemos. Pero no todos están dispuestos a llevar a cabo esta tarea, no todos quieren participar en esta fiesta de bodas.
  • Dios llama, pero somos nosotros los que debemos responder. Esto nos lleva a la conclusión de la parábola: «Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos». El adjetivo muchos es la manera semítica de decir todos. Esto no significa que unas personas sean llamadas y otras no. La frase significa sencillamente que todos estamos llamados a construir el Reino de los cielos aquí en la tierra.

PARA DISCERNIR

  • ¿Con qué personajes del Evangelio me siento hoy más identificado? ¿Por qué?
  • ¿Qué aspectos de la “fiesta”, del “banquete” al que Jesús me invita me conmueven más?
  • ¿Qué implica para mi vida de hoy, recibir el traje de fiesta?, ¿A qué me compromete?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Abrí mi corazón Señor, para que todos tengan lugar

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

Revestir el traje de bodas

…” ¿Cuál es el traje de bodas del cual habla el Evangelio? Ciertamente que este traje es una cosa que sólo la poseen los buenos, los que han de participar del festín… ¿Serán los sacramentos? ¿El bautismo? Sin el bautismo nadie llega a Dios, pero algunos reciben el bautismo y no llegan a Dios… ¿Es el altar o lo que se recibe del altar? Pero recibiendo el Cuerpo de Cristo algunos comen y beben su propia condenación  (1C 11,29). ¿Qué es, pues?, ¿el ayuno? Los malos ayunan también. ¿El frecuentar la Iglesia? Los malos van a la Iglesia como los demás…

¿Qué es, pues, este traje de bodas? El apóstol Pablo nos dice: «El fin de los mandamientos es la caridad que procede de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera» (1Tm 1,5). Éste es el traje de bodas. No se trata de un amor cualquiera, porque a menudo se ven a hombres deshonestos amar a otros…, pero no se ve en ellos esta caridad «que nace de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera»; pues esta caridad es el traje de bodas.

«Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles, dice el apóstol, si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden…Ya podría tener el don de predicción y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor no soy nada» (1C 13, 1-2)…Ya podría yo tener todo esto, dice, sin Cristo «No soy nada»… ¿Cuántos bienes son inútiles si un solo bien falta! Si no tengo amor, aunque distribuyera todos mis bienes, confesara a Cristo hasta derramar la sangre por él (1C 13,3), de nada me serviría todo ello, puesto que puedo obrar así por amor a la gloria… «Si me falta el amor, no sirve para nada». Éste es el traje de bodas. Examinaos: si lo tenéis, acercaos confiadamente al banquete del Señor.

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia

Sermón 90; PL 38, 559s

PARA REZAR

Señor, al salir de esta eucaristía,
no quiero que se me olviden las palabras
que Tú has hecho resonar
en mi interior.
Ayúdame a mantener el carácter
fundadamente ilusionado,
propio de quienes te escuchan.
Deseo actuar siempre en sintonía contigo.
Hazme un hombre a tu imagen:
más de espíritu que de letra,
más de creatividad que de rutina,
más de constancia que de lamentos,
más de amistad que de leyes.
Que me alegre lo que a Ti te alegra.
Que ame lo que Tú amas.
Gracias por haberme invitado
al banquete de tu amistad.
Grítame fuerte, Señor.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia 4, 22-24. 26-27. 31-5,1

Hermanos:

Está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de su esclava y otro de su mujer, que era libre. El hijo de la esclava nació según la carne; en cambio, el hijo de la mujer libre, nació en virtud de la promesa.

Hay en todo esto un simbolismo: estas dos mujeres representan las dos Alianzas. La primera Alianza, la del monte Sinaí, que engendró un pueblo para la esclavitud, está representada por Agar.

Pero hay otra Jerusalén, la celestial, que es libre, y ella es nuestra madre. Porque dice la Escritura: ¡Alégrate, tú que eres estéril y no das a luz; prorrumpe en gritos de alegría, tú que no conoces los dolores del parto! Porque serán más numerosos los hijos de la mujer abandonada que los hijos de la que tiene marido.

Por lo tanto, hermanos, no somos hijos de una esclava, sino de la mujer libre. Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 112, 1-2. 3-4. 5-7 (R.: cf. 2)

R.        Bendito sea el nombre del Señor para siempre.

Alaben, servidores del Señor,

alaben el nombre del Señor.

Bendito sea el nombre del Señor,

desde ahora y para siempre.  R.

Desde la salida del sol hasta su ocaso,

sea alabado el nombre del Señor.

El Señor está sobre todas las naciones,

su gloria se eleva sobre el cielo.  R.

¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,

que tiene su morada en las alturas,

y se inclina para contemplar el cielo y la tierra?

El levanta del polvo al desvalido,

alza al pobre de su miseria.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   11, 29-32

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: «Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.

El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.

El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • En la carta a los Gálatas que seguiremos leyendo durante dos días más, el tema que continua apareciendo es la lucha de Pablo contra los judaizantes radicalizados que se aferran a la ley, y por tanto, de modo implícito rechazan el evangelio de Jesús.
  • A los judaizantes que quieren volver a la antigua Alianza, les recuerda que en esa misma escritura estaba el anuncio de la “Nueva Alianza”.
  • Pablo quiere dejar bien claro que la salvación es un don gratuito, un regalo sobrenatural, procedente de una promesa gratuita. No podemos salvarnos por nosotros mismos, «ni por el bien que hacemos», ni por el cumplimiento exacto de la ley.

***

  • Cuando Jesús acababa de exorcizar a un endemoniado, los oyentes le piden un signo. Sin negar su asombro ante este escepticismo, pone frente a ellos la actitud de los ninivitas, que se convirtieron al oír la palabra de Jonás y, aquí hay uno mayor que Jonás y mayor que la misma reina de Saba.
  • Los judíos se sitúan en el plano más externo: necesitan milagros maravillosos para tener fe y convertirse. Exigen pruebas y demostraciones y no se les concederá más que la palabra viva de un Nazareno, que por el poder del Espíritu, con sus gestos y acción liberadora, los invita a la fe. No se les dará ningún otro signo más que el mismo Jesús.
  • La fe a la que invita Jesús se vive en libertad. Cristo proclama que la fe descansa únicamente sobre la confianza puesta en la persona del enviado.
  • El milagro físico tiene verdadera significación si interpela a la persona del testigo. Por eso también, la mayoría de los milagros solicitan la conversión interior y la fe; la solicitan, pero no la dan. El verdadero creyente no pide signos exteriores, porque en la persona misma de Jesús, descubre la presencia y la intervención discreta de Dios.
  • La vida, obra y muerte de Jesús a mano de los hombres, es la señal que debe ser aceptada. Es el Dios que aparentemente fracasa en la persona de Jesús. Es el Dios que muere en Jesús pero que resucita al tercer día. Es el Dios que en Jesús y por Jesús, comparte la suerte de los abandonados, los pobres, los despreciados de la historia. La señal, no es una acción arbitraria y portentosa, porque Dios no violenta la historia. En el crucificado habrá que descubrir al resucitado. No hay fe fuera del misterio de muerte y de resurrección del enviado. Los cristianos seguimos al resucitado por el camino del crucificado.
  • Este rostro sufriente de la hora extrema, de la hora de la Cruz  es «misterio en el misterio, ante el cual el ser humano ha de postrarse en adoración». En efecto, «para devolver al hombre el rostro del Padre, Jesús debió no sólo asumir el rostro del hombre, sino cargarse incluso del “rostro” del pecado» San Juan Pablo II.
  • En el anuncio del Evangelio, el verdadero signo que podemos ofrecer es que nuestros gestos demuestren que la palabra, ha sido eficaz en nosotros y nos ha salvado, nos ha liberado y nos hace caminar como hombres nuevos, capaces de amar, de ser misericordiosos, de ser constructores de  la paz, y de ser solidarios con los que sufren.

PARA DISCERNIR

  • ¿Qué espero que Dios haga en la historia?
  • ¿Pido signos para mi fe?
  • ¿Doy signos de mi fe?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Creo Señor, aumenta mi fe

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«Aquí hay uno que es más que Salomón»

…“Dejadme citar un salmo, dicho por el Espíritu Santo a David; decís que se refiere a Salomón, vuestro rey, pero es ciertamente a Cristo a quien se refiere… «Dios mío, confía tu juicio al rey» (Sl 71,1). Porque Salomón llegó a ser rey, vosotros decís que este salmo se refiere a él, siendo así que las palabras del salmo señalan claramente a un rey eterno, es decir, a Cristo. Porque Cristo nos ha sido anunciado como rey, profeta, Dios, Señor, ángel, hombre, jefe supremo, piedra, niño pequeño por su nacimiento, primero como un ser de dolor, después subiendo al cielo, viniendo de nuevo en su gloria con la realeza eterna…

«Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud… Que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan»… Salomón fue un rey grande e ilustre; es bajo su mandato que se ha construido el Templo de Jerusalén, pero queda claro que nada de lo que se dice en el salmo se le dice a él. Todos los reyes no le han adorado, no ha tenido un reino que llegara a los confines de la tierra, sus enemigos no se prosternaron ante él para lamer el polvo…

Salomón no es tampoco «Señor de los ejércitos» (Sl 23,10); es Cristo. Cuando resucitó de entre los muertos y subió al cielo, se ordenó a los príncipes establecidos por Dios en los cielos «abrid las puertas» de los cielos para que «entre el Rey de la gloria», suba «se siente a la derecha del Padre, hasta que haga de sus enemigos estrado de sus pies», como lo dicen otros salmos (23,109). Pero cuando los príncipes de los cielos lo vieron sin belleza, honor, ni gloria en su aspecto (Is 53,2), no le reconocieron y se preguntaban: «¿Quién es ese rey de la gloria?» (Sl 23,8) el Espíritu les contestó: «El Señor, Dios de los ejércitos. Él es el Rey de la gloria». En efecto, no es Salomón, por muy gloriosa que fuera su realeza…, que se ha podido decir de él: «¿Quién es ese Rey de la gloria?»”…

San Justino (hacia 100-160), filósofo, mártir – Diálogo con Trifón

PARA REZAR

Oración del testigo

Es hora de ser tus testigos, Señor del alba.
Es hora de construir juntos la civilización del amor.
Es hora de salir a las plazas y ciudades como hermanos.
Es hora de hacer del mundo un arco iris de unidad y de color.

Es hora de anunciar la vida desde la vida hecha fiesta.
Es hora de gritar al mundo de los hombres tu salvación.
Es hora de gritar como voceros del alba a hombres y mujeres,
que el Crucificado ha resucitado, y el mundo sabe a redención.

Es hora de vivir en la luz y abrir caminos sin fronteras.
Es hora de darse la mano y hacer un coro grande al sol.
Es hora de decir a los miedosos; no teman, tengan ánimo,
que el mundo, el corazón del mundo, vive en Resurrección.

Es hora de juntarnos como amigos en un solo pueblo.
Es hora de marchar unidos sembrando la paz y el amor.
Es hora de llamar al hombre hermano, hermano mío.
Es hora de vivir en armonía, en lazos de hermandad y comunión.

Que así sea.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia 5, 1-6

Hermanos:

Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud. Yo mismo, Pablo, les digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada. Les vuelvo a insistir: todos los que se circuncidan, están obligados a observar íntegramente la Ley. Si ustedes buscan la justicia por medio de la Ley, han roto con Cristo y quedan fuera del dominio de la gracia.

Porque a nosotros el Espíritu, nos hace esperar por la fe los bienes de la justicia. En efecto, en Cristo Jesús, ya no cuenta la circuncisión ni la incircuncisión, sino la fe que obra por medio del amor.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 118, 41. 43. 44. 45. 47. 48 (R.: 41a)

R.        Que llegue hasta mí tu misericordia, Señor.

Que llegue hasta mí tu misericordia, Señor,

y tu salvación conforme a tu promesa.  R.

No quites de mi boca la palabra verdadera,

porque puse mi esperanza en tus juicios.  R.

Yo cumpliré fielmente tu ley:

lo haré siempre, eternamente.  R.

Y caminaré por un camino espacioso,

porque busco tus preceptos.  R.

Me deleitaré en tus mandamientos,

que yo amo tanto.  R.

Elevaré mis manos hacia tus mandamientos

y meditaré en tus preceptos.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   11, 37-41

Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer.

Pero el Señor le dijo: «¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia. ¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • Para Pablo, vivir con la libertad de los hijos de Dios, es dejarse mover por el Espíritu de Cristo, y no por un legalismo exagerado, que se fiaba más de los méritos que de la gracia de Dios y, que el mismo Jesús ya había criticado en los fariseos.
  • Dios no salva al hombre por sus méritos, sino por puro amor al cual nos adherimos por la fe, la esperanza y la caridad. En Cristo, ni la circuncisión, ni la incircuncisión tienen valor: lo que cuenta es la fe que actúa por la caridad.

***

  • Continúa el viaje de Jesús, camino de Jerusalén. Lucas sitúa en este contexto una serie de recomendaciones y episodios. Durante tres días escucharemos sus duras invectivas contra los fariseos. La preocupación farisea por la pureza legal, dividía a la humanidad en “puros” e “impuros”, en judíos y no-judíos, desfigurando el verdadero rostro de Dios.
  • Jesús confronta al fariseo y a los presentes y los llama a revisar su actitud de vida. Muchos de ellos empleaban la pureza ritual para encubrir los robos, las injusticias y las malas intenciones que cometían diariamente. El pueblo acudía a ellos buscando un juicio justo, la defensa de sus derechos, pero a ellos sólo les interesaba sacar beneficio económico de su servicio.
  • Jesús denuncia, especialmente en los fariseos, una concepción de la vida que apaga la Palabra y le impide alcanzar a los hombres. Jesús cuestiona estas prácticas y muestra cómo son continuadores de una mala tradición que no reconoce el valor del ser humano. La ley por la ley esclaviza, mata, aleja cada vez más la probabilidad de la acción de Dios en nuestros corazones. Lo que verdaderamente mancha, es la maldad interior, que convierte al hombre y a la mujer en injustos respecto de los otros.
  • La práctica cristiana consiste en el mandamiento del amor. El amor es el que hace el corazón puro, no las prácticas rituales vacías de contenido. La pureza interior es el resultado del amor a los demás.
  • Jesús habla de la limosna, considerada por los judíos como una de las obras más excelentes, pero insiste, en la necesidad de un cambio interior y sincero, que sin descuidar las normas de vida comunitaria o cultural, supere el cumplimiento del dar dinero en atención a la prescripción legal, y permita la realización de una sociedad más justa y equilibrada. No alcanza que entreguemos ofrendas en el templo o alguna limosna si descuidamos la práctica de la misericordia y del amor solidario.

PARA DISCERNIR

  • ¿Qué concepto tengo de pureza?
  • ¿Qué relación encuentro entre pureza y caridad?
  • ¿Qué lugar ocupa la limosna en mi camino de fe?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Tu Palabra Señor es mi alegría

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro?»

…”«Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato». Como veis, nuestros cuerpos son llamados aquí con los nombres de objetos de tierra y frágiles, que una simple caída puede romper. Y los íntimos sentimientos del alma son llamados por expresiones y gestos del cuerpo, tal como lo que encierra el interior de una copa se deja ver por fuera. .. Ved, pues, que no es el exterior de una copa o de un plato lo que nos ensucia el interior.

Como buen maestro, Jesús os ha enseñado cómo limpiar las manchas de nuestro cuerpo, diciendo: Más bien dad como limosna lo que tenéis y todo le demás será puro en vosotros». ¡Veis bien cuántos remedios hay! La misericordia nos purifica. La palabra de Dios también nos purifica, tal como está escrito: «Vosotros estáis ya  limpios gracias a la palabra que os he anunciado» (Jn 15,3)…

Es el punto de partida de un buen pasaje: el Señor nos invita a buscar la simplicidad y condena el estar ligado a lo que es superfluo y ramplón. Los fariseos, a causa de su fragilidad, son comparados, y no sin razón, a la copa y al plato: observan escrupulosamente puntos que no tienen ninguna utilidad para nosotros, y olvidan aquello donde se encuentra el fruto de nuestra esperanza. Cometen, pues, una gran falta, despreciando lo mejor. Y sin embargo, también a esta falta se le ha prometido el perdón si viene detrás de la misericordia y la limosna”…

San Ambrosio (hacia 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia – Comentario

PARA REZAR

Oración para la acción

Señor, danos la sabiduría
que juzga desde arriba y ve a lo lejos
danos el Espíritu que omite
lo insignificante en favor de lo esencial.

Enséñanos a serenarnos
frente a la lucha y a los obstáculos
y a proseguir en la fe, sin agitación
el camino por Ti trazado.

Danos una actividad serena
que abarque con una visión
unitaria, la totalidad.

Ayúdanos a aceptar la crítica
y la contradicción
Haz que sepamos evitar
el desorden y la dispersión.

Que amemos todas las cosas
juntamente contigo
Oh Dios, fuente de ser,
únenos a Ti y a todo lo que te converge
hacia la alegría y la eternidad

Amén.

Padre Ignacio Larrañaga

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia 5, 18-25


Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.

Se sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios.

Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está de más, porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos.

Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por él.

Palabra de Dios

SALMO                           Sal 1,1-2.3.4.6.

R.        El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.

Dichoso el hombre

que no sigue el consejo de los impíos,

ni entra por la senda de los pecadores,

ni se sienta en la reunión de los cínicos;

sino que su gozo es la ley del Señor,

y medita su ley día y noche. R.

Será como un árbol

plantado al borde de la acequia:

da fruto en su sazón

y no se marchitan sus hojas;

y cuanto emprende tiene buen fin. R.

No así los impíos, no así;

serán paja que arrebata el viento.

Porque el Señor protege el camino de los justos,

pero el camino de los impíos acaba mal. R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   11, 42-46

« ¡Ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.

¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas!

¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!»

Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: «Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros.»

El le respondió: « ¡Ay de ustedes también, porque imponen a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo!»

Palabra del Señor

PARA REFLEXIONAR

  • Terminamos hoy la lectura de la carta a los Gálatas en la que Pablo presenta las «obras de la carne» y los «frutos del Espíritu».
  • Para Pablo, la palabra «carne» designa la naturaleza frágil del hombre, la mentalidad meramente humana especialmente los deseos egoístas, la falta de control y los fallos en la relación con los demás, que se oponen a su verdadera vocación. La carne se opone al amor auténtico, como demuestra la lista de sus obras.
  • En cambio, el fruto del Espíritu es el amor y sus signos son el gozo y la paz, y sus manifestaciones se presentan como la paciencia, la bondad y la benevolencia. La fe y la humildad son las que permiten la acogida de esta gracia.
  • Se conoce que el discípulo camina según el Espíritu cuando vive con alegría, con amabilidad, con dominio de sí.
  • La libertad dada por Cristo, concedida y no merecida servirá para amar más. La ley entera encuentra su cumplimiento en esta única palabra: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

***

  • La ley estaba hecha para permitir una convivencia social armoniosa y para que se evitara el crecimiento descontrolado de la brecha entre ricos y pobres, ignorantes e instruidos, piadosos y pecadores. Pero esta ley, muchas veces manipulada por autoridades inescrupulosas religiosas judías y romanas, se convirtió en una carga pesada e inútil, que  oprimía al pueblo en nombre de Dios. Los fariseos quieren aparecer como irreprochables, para ser honrados y estimados como piadosos.
  • Lucas nos presenta tres acusaciones muy duras de Jesús contra los fariseos, y una contra los doctores de la ley: pagan los diezmos hasta de las verduras más baratas, pero luego descuidan: «el derecho y el amor de Dios»; «les encantan los asientos de honor», «son como tumbas sin señal» que por fuera, parecen limpias, y por dentro sólo tienen la corrupción de la muerte.
  • Jesús se rebela contra este modo de presentar la ley; confrontándolos con lo central de la palabra de Dios que son la justicia y la misericordia. No hay convivencia posible entre el cumplimiento de la ley y la práctica de la injusticia. No se puede ser un hombre religioso siendo inmisericorde con el humilde.
  • Si Jesús echa en cara a fariseos y escribas su pecado, es para moverlos a conversión. La verdadera justicia no consiste en el conocimiento puntilloso de la ley, echando cargas sobre los hombros de los demás, sino en ayudar a los «pobres» a llevar su propia carga.
  • Es necesario que el discípulo, viva en una constante purificación de sus motivaciones, para que el encuentro con Dios, se realice en la autenticidad de una existencia, vivida conforme al querer de Dios.
  • La fe no es un concepto bellamente dicho para hacer comprender a los demás; sino la responsabilidad de ayudar a vivir al hermano, un compromiso real en la transformación del mundo.

PARA DISCERNIR

  • ¿Qué considero importante en mi camino de fe?
  • ¿Experimento la justicia como una necesidad para expresar mi vivencia cristiana?
  • ¿Qué criterios iluminan mi relación con Dios y con los demás?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Ven Espíritu Santo y renuévanos

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

El celo amargo de los fariseos

Se encuentran formas de mal celo que toman la apariencia de buen celo. Por ejemplo, el celo de los fariseos, estrictos observantes de la ley exterior. Ese celo “amargo” (…) no tiene su fuente en el amor de Dios y del prójimo, sino en el orgullo. Los que son afectados de orgullo están llenos de una estima descomedida por su propia perfección. No poseen otro ideal que el propio y es despreciado todo lo que no se acuerda con él. Quieren que todo se pliegue a su forma de ver y hacer y por eso las disensiones. Ese celo finaliza en odio.

Miren con cuanta aspereza los fariseos, animados de ese mal celo, persiguen al Señor posándole preguntas insidiosas, tendiéndole trampas y poniéndole escollos. No buscan la verdad sino que quieren encontrar en falta a Cristo. Miren como lo apuran, lo provocan para que condene a la mujer adúltera: “Moisés nos ordena lapidar a esta mujer. ¿Qué dices tú, Maestro?” (Jn 8,5). Miren cómo le reprochan de realizar sanaciones el día del shabbat (Lc 6,7), cómo reprochan a los discípulos de estrujar las espigas el día de reposo (Mt 12,2), cómo se escandalizan cuando ven  al divino Maestro comer con pecadores y publicanos (Mt 9,2). Son todas manifestaciones de ese “celo amargo” en que entra muy seguido la hipocresía.

Beato Columba Marmion (1858-1923) – abad – El buen celo

PARA REZAR

Porque nos amas, tú el pobre.

Porque nos sanas, tú herido de amor.

Porque nos iluminas, aun oculto,

cuando la misericordia enciende el mundo.

Porque nos guías, siempre delante,

siempre esperando,

te adoro.

Porque nos miras desde la congoja

y nos sonríes desde la inocencia.

Porque nos ruegas desde la angustia

de tus hijos golpeados,

nos abrazas en el abrazo que damos

y en la vida que compartimos

te adoro.

Porque me perdonas más que yo mismo,

porque me llamas, con grito y susurro

y me envías, nunca solo.

Porque confías en mí,

tú que conoces mi debilidad

te adoro.

Porque me colmas

y me inquietas.

Porque me abres los ojos

y en mi horizonte pones tu evangelio.

Porque cuando entras en ella, mi vida

es plena

te adoro.

José María Rodríguez Olaizola, sj

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1,1-10

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús, que residen en Éfeso.

Les deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.

Palabra de Dios

SALMO           Sal 97,1-6

R: El Señor da a conocer su victoria.

Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas:

su diestra le ha dado la victoria,

su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia:

se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado

la victoria de nuestro Dios.

Aclamad al Señor, tierra entera;

gritad, vitoread, tocad. R.

Tañed la cítara para el Señor,

suenen los instrumentos:

con clarines y al son de trompetas,

aclamad al Rey y Señor. R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   11, 47-54

Dijo el Señor:

« ¡Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado! Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros.

Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos. Así se pedirá cuenta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo: desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto.

¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden.»

Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas y tendiéndole trampas para sorprenderlo en alguna afirmación.

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • Durante más de dos semanas leeremos la carta que escribió Pablo a los cristianos de Efeso que era la capital de la provincia romana de Asia, famosa por su cultura, su comercio y sus templos paganos.
  • Pablo en su segundo y tercer viaje había evangelizado aquella ciudad. Esta carta la escribe desde Roma, entre los años 61 y 63, es decir, durante su primera cautividad.
  • El pasaje de hoy reproduce la «bendición» con la que Pablo abre su epístola. Esta bendición se inspira probablemente en una oración del ritual judío para cada día.
  • Pablo les presenta cuál es el plan salvador de Dios Padre y sobre todo la riqueza del misterio de Cristo y de la Iglesia, su comunidad.
  • Todo es iniciativa de Dios, que nos ha predestinado desde la eternidad a ser sus hijos, a ser salvados por Cristo. Estamos unidos a su Hijo Jesús, en quien Dios piensa «recapitular todas las cosas del cielo y de la tierra». Bendecimos a Dios, porque Él nos ha bendecido antes con toda clase de bendiciones, en Cristo Jesús.
  • La expresión «en Cristo» significa la mediación por la que las bendiciones del Padre se realizan. La redención o «remisión de los pecados», es la posibilidad ofrecida a todo hombre unido a Cristo. El gran don es Cristo que nos obtiene por su sangre la redención, el perdón de nuestras faltas. Esta es la prueba de la gratuidad.

***

  • Desde antiguo, por boca de los profetas Dios había mostrado su rechazo a quienes en su nombre, en medio del pueblo de la Alianza, promovían la injusticia, desdibujando el auténtico rostro de Dios. Muchos pastores, dirigentes del pueblo y falsos profetas con sus actitudes, sus normas y preceptos humanos contradecían la bondad y la justicia de Dios.
  • La misión de los profetas en su tiempo consistía en enfrentarlos y desenmascararlos públicamente. Siempre la profecía estuvo marcada por su incomodidad; para el que recibe el don, por la violencia interna que le causa; y para los interlocutores porque se sienten interpelados.
  • Por eso, frecuentemente, los contemporáneos del profeta pretenden condenarlo al silencio, lo calumnian, lo desacreditan, así hasta que muere. Llega entonces el momento de erigirle el sepulcro y de organizarle homenajes, cuando ya no molesta.
  • Jesús les echa en cara esta actitud hipócrita y siguiendo la línea profética, en el marco de una cena en casa de un fariseo, descubre a todos aquellos que se empeñan en hacer de Dios, un objeto que se puede manipular a conveniencia. Los mismos que condenaban la idolatría, llevaban a los hombres de buena fe a adorar un Dios que no era el verdadero.
  • Jesús critica de modo frontal la corriente de los fariseos y legistas que han puesto la ley como único absoluto. No se puede hacer de la norma un absoluto, sin correr el riesgo de deformar el auténtico rostro del Dios de la justicia y la misericordia. Tampoco se puede poner la ley por encima del hombre sin hacer de él, un ser deshumanizado y deshumanizante.
  • Para Jesús caminar en la fe, es vivir desde el amor, que lleva a la libertad. Vivir la fe es dar espacio y cabida para todos, sin hacer distinción de personas. Los fariseos viven una práctica de sometimiento y apegados a las normas, excluyen y desprecian a la mayoría, por incumplidores de unas leyes que ellos mismos inventaron.
  • Jesús pone de manifiesto su rechazo, al uso que hacen del nombre de Dios, y a la imagen falseada y extraña que transmiten. El Dios Santo es también presentado intransigente, intolerante, vengativo, implacable contra quien quebranta el más mínimo precepto.
  • “No hay cosa más peligrosa que juzgar las cosas de Dios con los discursos humanos”. San Juan Crisóstomo

PARA DISCERNIR

  • ¿Nos sentimos propietarios de la verdad?
  • ¿Exigimos lo que no vivimos?
  • ¿Nos creemos los únicos que tenemos razón en todas las discusiones?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Tu amor Señor permanece para siempre

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«Aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel» (Hb 12,24)

Caín y Abel, aparentemente honraban a Dios con un culto idéntico, pero, de hecho, presentaban sus ofrendas con unas disposiciones completamente distintas. Las del mayor sólo tenían la apariencia de don, las del más joven, por el contrario, eran testimonio de su reverencia y piedad. Es de ahí que nacieron los sentimientos de envidia…, y Abel fue asesinado (Gn 4,3s)…

Encuentro en Abel la imagen de Cristo. Ciertamente, el Salvador es el justo por excelencia…, pero entre todos los hombres de la antigua alianza, Abel es el príncipe de la justicia… Por otra parte, el mismo Salvador puso a Abel el primero en la línea de los justos cuando dijo a los judíos: «Os digo que a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario»…

Admirable cosa: porque combatió el primero en favor de la justicia, Abel tiene el honor de sufrir el primero a causa de la piedad. Verdaderamente es la prefiguración de Cristo que murió a causa de la verdad. La sangre de Abel anunciaba la sangre de Cristo: clamaba desde la tierra (Gn 4,10); también clama  la sangre del Señor. Pero la sangre de Abel era una súplica, la sangre de Cristo es la reconciliación del mundo…

Por eso el apóstol Pablo recordando a uno y otro, confiesa la superioridad de la sangre de Cristo. Escribe: «Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, a la asamblea de innumerables ángeles, a la congregación de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel» (He 12,22-24)…

Si, esta sangre habla, suplica en favor de los pecadores, intercede por el mundo. La sangre de Cristo es verdaderamente la purificación del mundo; la sangre de Cristo, es la redención de los hombres.

Severiano de Gabala (?-c. 408) – obispo en Siria – Homilía sobre Caín y Abel

PARA REZAR

[…] Te encuentro

cuando me dejo sentir

sin espacio, sin tiempo, sin querer personal.

Te encuentro

cuando soy,

de vuelta yo,

la misma.

Y todo el tiempo

te encuentro diferente.

Me doy la vuelta

y el árbol que eras

ya está echando flores

y raíces fuertes.

La luz que dabas

a aquellas pequeñas hojas

ya está apuntando

a otra dirección.

Y, es ahí,

cuando me doy cuenta

de que eres novedad todo el tiempo.

Y, es ahí,

cuando me doy cuenta

de que jamás te podré poseer

porque tú ya me tienes.

Sarah Elizabeth Müller

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso    1,11-14

En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad-
a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.
En él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido.

Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios

SALMO           Sal 33 (32) ,1-2.4-5.12-13

R: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Aclamen, justos, al Señor;

es propio de los buenos alabarlo.

Alaben al Señor con la cítara,

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; R


Porque la palabra del Señor es recta

y él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor.


¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se eligió como herencia!

El Señor observa desde el cielo

y contempla a todos los hombres;

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   12, 1-7

Se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos a otros. Jesús comenzó a decir, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido. Por eso, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad, será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas.

A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más. Yo les indicaré a quién deben temer: teman a aquel que, después de matar, tiene el poder de arrojar a la Gehena. Sí, les repito, teman a ese.

¿No se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos. Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • El pasaje, que pertenece al himno inicial de la carta, está lleno de motivos de esperanza.
  • El Padre nos ha destinado a ser su pueblo y propiedad suya, en Cristo hemos sido salvados, y todos hemos recibido la marca del Espíritu, que es «prenda de nuestra herencia» final. El término usado por Pablo evoca el «sello» con el que se marcaba a las ovejas para comprobar a quien pertenecen. La presencia del Espíritu en nosotros nos marca para poder ser reconocidos por Él, como suyos.
  • Los que han conocido la Buena Noticia de que hemos sido salvados por el amor de Dios y han creído en la Buena Noticia ya están heredando, y ya son salvados; pero «mientras llega la redención completa», el Espíritu es la garantía de la herencia que espera al final.
  • La vida cristiana para Pablo es un dinamismo vital, lo realizado hasta hoy no es más que un inicio, un «primer avance» que un día llegará a la plenitud y su total cumplimiento.

***

  • Lucas nos dice que Jesús rodeado de la multitud que lo sigue se dirige en primer lugar a sus discípulos para advertirlos de la levadura de los fariseos. Jesús aquí está hablando de una actitud externa de justicia, sabiduría, observancia de la ley; que no está respaldada por el amor, la misericordia, la justicia y el respeto por la dignidad de la persona humana.
  • Jesús está convencido que para muchos será difícil dejar de lado las exigencias legalistas con las que han crecido y vivido hasta su llegada. Muchos temen abandonar ciertos criterios y prácticas religiosas pensando que Dios los va a desechar.
  • La hipocresía es el pecado típico del fariseo y Jesús teme que esa “mala levadura”  se filtre en la nueva comunidad; por eso  invita a los discípulos a estar atentos y a cuidar sus corazones. Con fuerza y con paciencia los irá llevando desde el cumplimiento de ritos externos hacia lo central, lo fundamental de la vida del creyente: el amor y la misericordia de Dios, que no necesita absolutamente de nuestros cumplimientos ni los exige so pena de castigo.
  • La libertad de Jesús frente a la ley, frente al legalismo y fariseísmo de su tiempo deben incorporarse en el comportamiento de los que lo siguen para ser verdaderos discípulos suyos.
  • Dios jamás se olvida de nosotros. Él siempre vuelve su mirada compasiva y nos contempla con gran amor. Prueba de ello es su propio Hijo que, hecho uno de nosotros, dio su vida por nosotros en un amor que llegó hasta el extremo. “Dado que aquí no puedes elegir el no morir, mientras vives elige el no morir eternamente». San Agustín

PARA DISCERNIR

  • ¿Somos verdaderamente aquello que mostramos?
  • ¿Tememos a Dios o lo amamos?
  • ¿Qué lugar ocupa el cumplimiento en mi vida de fe?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

No temo Señor, te sigo

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

“Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis.”

Nuestro amantísimo Salvador nos asegura en muchos lugares de la Sagrada Escritura que él está constantemente cuidando de nosotros y tiene su mirada puesta sobre nuestras vidas; él mismo nos lleva y nos llevará siempre en su corazón, en su pecho y en sus entrañas…

Tengamos cuidado de no apoyarnos nunca, ni en el poder o el favor de nuestros amigos, ni en nuestros bienes, ni en nuestro espíritu, ni en nuestro saber, ni en nuestras fuerzas, ni en nuestros buenos deseos y propósitos, ni en nuestra oración, ni siquiera en la confianza que podemos tener en Dios, ni en los medios humanos, ni en cosa alguna creada, sino únicamente en la sola misericordia de Dios. No quiero decir que no hayamos de servirnos de todas estas cosas, y hacer de nuestra parte todo lo que esté en nuestro poder para vencer los vicios, para ejercitarnos en la virtud y para llevar y cumplir las tareas que Dios nos ha confiado y cumplir con las obligaciones que derivan de nuestro estado. Pero debemos renunciar a todo apoyo y confianza que podamos tener en las cosas mencionadas, y fiarnos de la pura bondad de Nuestro Señor. De manera que debemos esforzarnos tanto y trabajar según nuestras fuerzas, como si nada esperáramos de Dios; y no obstante, no debemos apoyarnos en nuestro trabajo y cuidado, sino, como si no hiciéramos nada, esperar todo únicamente de la misericordia de Dios.

San Juan Eudes (1601-1680) – presbítero, predicador, fundador de institutos religiosos – “El Reino de Jesús”, 2ª parte, Obras completas l922, tomo 1, pag. 238

PARA REZAR

Quiero seguirte, Señor

A pesar de las incomprensiones de los demás.
A pesar de mis momentos débiles.
A pesar de las horas de cansancio.
Quiero ser dichoso con los que te siguen
con corazón sencillo.

Con los pobres que sienten necesidad de Ti.
Con los que sufren en su caminar por la vida.
Con los que trabajan por implantar la justicia.
Con los de corazón puro.
Con los que llevan consigo la paz y la transmiten

Quiero seguirte Señor…

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Efeso     1, 15-23

Hermanos:

Habiéndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los hermanos, doy gracias sin cesar por ustedes, recordándolos siempre en mis oraciones.

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza.

Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.

Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 8, 2-3a. 4-5. 6-7 (R.: 7)

R. Diste dominio a tu Hijo sobre la obra de tus manos.

¡Señor, nuestro Dios,

qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Quiero adorar tu majestad sobre el cielo:

con la alabanza de los niños y de los más pequeños. R.

Al ver el cielo, obra de tus manos,

la luna y la estrellas que has creado:

¿qué es el hombre para que pienses en él,

el ser humano para que lo cuides? R.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

lo coronaste de gloria y esplendor;

le diste dominio sobre la obra de tus manos,

todo lo pusiste bajo sus pies. R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   12, 8-12

Jesús dijo a sus discípulos:

«Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios. Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios.

Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.

Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • La comunidad de Éfeso es famosa por su fe y su amor a todos. Pablo adecuándose a las leyes tradicionales de la acción de gracias judía, en su oración, pide que Dios les conceda sabiduría para conocerlo mejor.
  • Pablo sabe muy bien que hay una manera de conocimiento de Cristo que no depende del hombre, sino del don de Dios, del regalo de un espíritu de sabiduría y de revelación que, iluminando los ojos del corazón, hace comprender la esperanza a la que somos llamados, las riquezas sin medida de su herencia para con nosotros, los creyentes.
  • Esta sabiduría es esperanza, porque es la confianza en que el Dios de Jesucristo está obrando en la historia. Este poder de Dios no está reservado sólo para el futuro, sino que desde ahora ha puesto a Cristo como cabeza de todos los seres en el misterio mismo de la Iglesia.

***

  • Jesús continúa la instrucción tanto a sus discípulos de modo particular, como a la gente en general en su subida a Jerusalén. Esta vez lo hará mostrando la radicalidad que implica el seguimiento. Optar por Jesús no se puede reducir al ámbito íntimo del corazón, necesariamente tiene que manifestarse, verse también exteriormente.
  • La  libertad  de Jesús frente a las prácticas legales,  el cuestionamiento de ciertas prácticas sin contenido, la invitación a cuidarse de la levadura de los fariseos, buscan que sus discípulos puedan experimentar y vivir la novedad del Reino con un corazón nuevo. El seguidor, con la experiencia de una conciencia liberada, vivirá y trasmitirá una experiencia religiosa que libera y humaniza.
  • La blasfemia contra el Espíritu Santo se presenta aquí en los que, viendo la luz, la niegan, y no quieren ser perdonados ni salvados. Son ellos mismos los que se excluyen del perdón y la salvación: El Padre que no nos olvida, Jesús que «se pondrá de nuestra parte» el día del juicio, y el Espíritu que nos inspirará cuando nos presentemos ante los magistrados y autoridades para dar razón de nuestra fe.
  • Jesús nos asegura el amor de Dios y el auxilio eficaz de su Espíritu. Además Él mismo saldrá fiador a favor nuestro en el momento decisivo. No se dejará ganar en generosidad, si nosotros hemos sido valientes en nuestro testimonio, si no hemos sentido vergüenza en mostrarnos cristianos en nuestro ambiente.

PARA DISCERNIR

  • ¿Me animo a dar testimonio en mi ambiente?
  • ¿Experimento el haber sido liberado?
  • ¿Confío en la presencia del Espíritu que me sostiene?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Quiero testimoniarte Señor

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

Los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura (Rom 8,18)

Ármense de esa paciencia que obra tantas maravillas en los santos. (…) Reflexionemos y veremos que nuestros sufrimientos en esta vida, la gravedad de nuestros pecados y el horror de los tormentos del infierno, no tienen proporción con la enormidad de los sufrimientos de Cristo y con la recompensa celestial. Nuestros Padres se regocijaban por los días de humillación y los años de pruebas que el Señor preparaba (…) La paciencia es un diamante, con ella el alma resiste a las adversidades; es un remedio ya que sana todas las heridas; un escudo porque protege de todos los ataques. Nunca nadie podrá tocarnos si hemos empezado a librar interiormente el combate contra nosotros mismos. (…)

En la construcción de un edificio se golpea, se talla, se esculpe la piedra destinada a un lugar de honor. Así ocurre con nosotros, somos apremiados en este mundo con el fin de entrar en el templo celestial, en el que no escucharemos ningún golpe de martillo. La alegría no debe venir que después de la tristeza necesaria por nuestras faltas pasadas, para nuestra perfección espiritual y el crecimiento de nuestra gloria eterna. ¡Labor fecunda, precioso dolor, felices lágrimas que el Todopoderoso secará en los ojos de los probados! Jesús ha dicho que el Reino de los cielos es el atributo de los que sufren persecución por la justicia (Mt 5,10).

Beato Humberto de Romans (c.1200-1277) – dominico – “Felices los perseguidos por la justicia”

PARA REZAR

Hay que nacer de nuevo

[…] La verdad

se irá curtiendo

en mil duelos.

El espíritu

irá renovando

mi yo gastado.

El agua viva

lavará

cada herida vieja.

Hasta esa muerte final,

que será antesala

de un último nacimiento,

a la Luz, a la Vida,

y al Amor.

Y esta vez ya para siempre.

José María Rodríguez Olaizola, sj