Lectura del libro del Apocalipsis   7, 2-4. 9-14

Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Ángeles que habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar:

«No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios.»

Oí entonces el número de los que habían sido marcados: eran 144. 000 pertenecientes a todas las tribus de Israel.

Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente: « ¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!»

Y todos los Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: «¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén!»

Y uno de los Ancianos me preguntó: « ¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas?»

Yo le respondí: «Tú lo sabes, señor.»

Y él me dijo: «Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero.»

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 23, 1-2. 3-4b. 5-6 (R.: cf. 6)

R.        Así son los que buscan tu rostro, Señor.

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,

el mundo y todos sus habitantes,

porque él la fundó sobre los mares,

él la afirmó sobre las corrientes del océano.  R.

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor

y permanecer en su recinto sagrado?

El que tiene las manos limpias

y puro el corazón;

el que no rinde culto a los ídolos.  R.

El recibirá la bendición del Señor,

la recompensa de Dios, su Salvador.

Así son los que buscan al Señor,

los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.  R.

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan          3, 1-3

Queridos hermanos:

¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él.

Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   4,25 – 5, 12

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • El Apocalipsis nos muestra que el camino de los hijos, que desemboca en la gloria de la Jerusalén celestial, no es otro que el camino del Hijo que ha pasado por la gran tribulación. Quienes han caminado con Jesús y ahora gozan con su dicha; nos ofrecen el ejemplo de su vida, la ayuda de su intercesión.

***

  • San Juan en la primera carta, pide a sus destinatarios que no dejen de asombrarse y admirar el inmenso amor de Dios por el que nos ha hecho a todos hijos suyos.

***

  • En las bienaventuranzas de Mateo, Jesús es presentado subiendo al monte. Jesús como nuevo Moisés, realiza el acto fundacional del nuevo pueblo de Dios. Los signos de pertenencia a este pueblo serán las situaciones que vivían sus miembros iluminadas desde la fe.
  • Jesús declara bienaventurados a los que viven con radicalidad y realismo en la vida las exigencias del reino.
  • El Concilio Vaticano II, en varias ocasiones, recuerda que «los fieles de cualquier condición y estado son llamados por Dios, cada uno por su camino, a la perfección de la santidad por la cual el mismo Padre es perfecto». Con este llamamiento a la santidad no se nos invita a ninguna forma absurda de vida o a caminar hacia una meta imposible. Aspirar a la santidad es aspirar a la felicidad total que todo hombre desea.
  • La santidad, no es un logro que se alcanza en un más allá, sino un estilo de vida en este más acá, traducido en obras de amor, de misericordia, de justicia y de paz. En la presentación de las bienaventuranzas en la festividad de todos los Santos Mateo pone una brújula en nuestro trabajo por alcanzar la santidad, entendida ésta, como la lucha constante por abrirnos cada vez más, al paso de Dios y dejar que en el cada día nos dé, la plenitud de la vida en medio de la lucha por construir el Reino.
  • Los santos nos demuestran que seguir a Cristo es posible, y que vale la pena. Estos hombres y mujeres tuvieron defectos, cometieron pecados, no eran perfectos. Fueron «como nosotros». Pero creyeron en el Evangelio, y que la gracia supera abundantemente nuestras limitaciones. Los santos han tenido a Dios como anhelo y fundamento determinante de sus vidas y por eso sus vidas fueron transformadas.
  • Santo es quien ha decidido construir ese nuevo mundo bienaventurado donde los hombres se aman, son solidarios y se ayudan, donde no se rechazan unos a otros por su condición social o poder. Santo es el que no abandona la lucha aunque sea lenta y fatigosa. Santidad es mantener la esperanza de que la lucha realizada por y con Jesús, tendrá un buen final y la fraternidad entre los hombres irá haciéndose realidad hasta que todos seamos auténticamente hermanos. Así es el hombre santo y bienaventurado que ha descubierto la mejor parte, la que nunca le será quitada.

PARA DISCERNIR

  • ¿Siento el llamado a la santidad?
  • ¿Qué lugar ocupan las bienaventuranzas en mi vida cristiana?
  • ¿Estoy convencido que ser santo en el mundo de hoy vale la pena?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Sean santos como su Padre Celestial

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

Los diversos grados de la perfección

La Escritura llama a nuestro libre arbitrio a diferentes grados de perfección, según el estado y la medida de cada alma en particular. Todas las almas no tienen la misma virtud, ni la misma voluntad, ni el mismo fervor. La palabra divina establece, por así decirlo, grados y medidas diversos en la perfección.

Tenemos una marca que se evidencia en la variedad de las bienaventuranzas evangélicas. ¡Felices a los que pertenece el Reino de los cielos, felices los que poseerán la tierra, felices los que serán consolados, felices los que serán saciados! Pensamos, sin embargo, que hay diferencia entre habitar los cielos y poseer la tierra, cualquiera que ella sea. Hay diferencia entre el consuelo y la plenitud y saciedad de la justicia. La distancia es grande entre recibir misericordia y gozar de la muy gloriosa visión de Dios: “Hay cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, y cada uno tiene su propio resplandor: uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas, y aun las estrellas difieren unas de otras por su resplandor. Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles” (1 Cor 15,40-42). (…)

Lo ven entonces, la perfección comporta diferentes grados. (…) En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones” (Jn 14,2), dice el Salvador. Los otros astros brillan en el cielo, sin embargo, hay mucha distancia entre el resplandor del sol, de la luna, de Venus y de las otras estrellas.

San Juan Casiano (c. 360-435) – fundador de la Abadía de Marsella – Conferencias, Sobre la perfección, XII

PARA REZAR

Estoy en tus manos: moldéame totalmente.

He aquí, soy tu siervo, dispuesto a todo,

porque no quiero vivir para mí, sino para ti,

y ojalá el Cielo concediera que esto fuera de manera perfecta y digna.

Amadísimo Jesús, dame tu gracia,

para que obtenga en mí y permanezca en mí hasta el final.

Dame el deseo y la voluntad de aquello que más te agrada y te complace.

Que tu voluntad sea mi voluntad; que la siga y me conforme plenamente a ella;

que tenga un solo querer y no querer contigo;

que solo pueda desear o no desear aquello que tú deseas o no deseas.

Concédeme morir a todas las cosas del mundo.

San Carlo Acutis

Lectura del libro del Apocalipsis. Ap 21,1-5a.6b-7.

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Y escuché una voz potente que decía desde el trono: -Esta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado.

Y el que estaba sentado en el trono dijo: -«Ahora hago el universo nuevo». Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Los sedientos beberán de balde de la fuente de agua viva. El que ha vencido es heredero universal: yo seré su Dios y él será mi hijo.

Palabra de Dios.

SALMO                        Sal 129, 1-8

R: A ti, Señor, elevo mi alma.

¡Cuánto me han asediado desde mi juventud

que lo diga Israel,

cuánto me han asediado desde mi juventud,

pero no pudieron contra mí! R.

Clavaron un arado en mis espaldas

y abrieron largos surcos.

Pero el Señor, que es justo,

rompió el yugo de los impíos. R.

¡Retrocedan llenos de vergüenza

todos los que aborrecen a Sión:

sean como la hierba de los techos,

que se seca antes de ser arrancada! R.

Con ella, el segador no llena su mano,

ni cubre su pecho el que ata las gavillas.

Y nadie comenta al pasar:

«El Señor los ha bendecido». R.

Descienda sobre ustedes nuestra bendición,

en el nombre del Señor. R.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto    15, 20-23


Hermanos:
Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección.

En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
     24, 1-8


El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: «¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: «Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día»». Y las mujeres recordaron sus palabras.
Palabra de Dios.

PARA REFLEXIONAR

  • La primera lectura lleva nuestros pensamientos hacia la eternidad, se abren ante nosotros perspectivas de aquel «nuevo cielo» y de aquella «nueva tierra», que serán la «morada de Dios entre los  hombres»; donde “Dios enjugará las lágrimas de sus ojos, y la muerte no existirá más, no habrá duelo, ni gritos, ni  trabajo, porque todo esto es ya pasado”. Esta es ya realidad vivida, por la inmensa multitud de los santos, que en el  cielo gozan del encuentro con Dios.

***

  • Pablo habla del hecho histórico de la resurrección de Jesucristo para resaltar su valor salvífico, viendo en esa resurrección el principio de la nueva creación. Cristo resucita, pero resucita como «primicias» de los muertos, y por su unión a Él viven ahora ya «nueva vida» y resucitarán todos los que han creído en él. Es el nuevo Adán que arrastra consigo a toda la humanidad hacia la justicia y la vida.

***

  • La perspectiva última para el cristiano no es la muerte, sino la vida. Y la vida eterna; esa es su esperanza, una participación plena más allá de los límites de la vida presente y más allá de la muerte, en la vida misma infinita de Dios. 
  • En la certeza de la resurrección de Jesús radica la serenidad del cristiano frente a la muerte. Serenidad que no se confunde con insensibilidad o resignación apática; muy por el contrario es el convencimiento firme de que la muerte, contrariamente a lo que parece, no tiene la última palabra. La muerte ha sido vencida por la vida nueva del resucitado.
  • Por eso, la invitación a creer que hace Jesús en el Evangelio, significa creer en un amor que está más allá de las debilidades humanas. Un amor que es más fuerte que cualquier mal que los hombres podemos hacer. Un amor que es vida para siempre, esperanza que no falla, confianza infinita.
  • Creemos que Dios ha venido a vivir en medio de nosotros, creemos que Dios ha vivido nuestra misma vida, con sus angustias y dolores, con sus ilusiones y esperanzas, en la persona de su Hijo. Nuestra misma vida, vivida con un amor infinito, totalmente entregado a un amor hasta la muerte. Un amor que es resurrección, vida nueva para siempre.
  • Los cristianos, cuando recordamos a nuestros difuntos, lo hacemos mirando a Jesús, muerto en la cruz por amor, que ha resucitado, que vive por siempre, y que nos llama a todos a compartir su vida. Esto no significa que esté ausente el dolor que siempre significa recordar a las personas que ya no están entre nosotros. Pero hay una invitación a experimentar la paz, que nos da saber que nuestros difuntos, están en buenas manos, en las manos de este Dios que quiere acoger a todos sus hijos.
  • El misterio total del hombre sólo alcanza a vislumbrarse desde el misterio de Cristo, el enigma de nuestra muerte sólo puede ser iluminado desde la suya, asumida libre y amorosamente por nosotros y por nuestra salvación; superada luego por el poder de Dios con su resurrección gloriosa; anticipo y prenda a su vez de nuestra propia resurrección.
  • Dios es un Dios de vida y de vivos, no un Dios de muerte. Hoy es un día para la esperanza. Si la muerte ha sido vencida, ¿qué nos puede hacer temblar? Nada. Para quien sepa ponerse confiadamente en manos de Dios, habrá desaparecido toda esclavitud, toda opresión, toda muerte. Y todo esto nos llevará a vivir en verdadera y continua esperanza, que nos lleva a trabajar con toda confianza por ese mundo nuevo, distinto, en paz, en armonía y fraternidad que todos queremos.
  • Junto a todos los santos ya gloriosos, queremos celebrar la memoria de nuestros difuntos. En esta Eucaristía que celebramos recordando a nuestros difuntos, comemos el Cuerpo de Cristo para unirnos a Él más fuertemente. Porque la Eucaristía es compartir ya ahora su vida nueva, como prenda de que un día viviremos su resurrección. 

PARA DISCERNIR

  • ¿Cuál es mi actitud ante la muerte? ¿La aguardo con angustia o esperanza?
  • ¿Cómo reaccionas ante la muerte de un ser querido?
  • ¿Cómo podemos entender la muerte desde la vida y pasión del Señor?
  • ¿Cómo me preparo para el día en que el Señor me llame?

REPITAMOS Y VIVAMOS HOY LA PALABRA

Creo, Señor que eres la Resurrección y la Vida

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

…“¿Creemos que nosotros gozaremos de la eterna  bienaventuranza? Somos mortales, pero quien nos lo ha  prometido es omnipotente, es Dios. Y, ¿no puede hacer un  ángel del hombre el que hizo al hombre de la nada? ¿O es  que Dios tiene al hombre por nada, habiendo muerto por él su  Hijo único? Cobre alientos la flaqueza humana, no desespere,  no se abata, no diga: «¡Es imposible!». Dios lo ha prometido.  Apareció entre los hombres, vino a tomar nuestra muerte y a  prometernos su vida…, pues dijo: «Padre, quiero que donde  estoy yo estén también ellos conmigo». ¡Qué inmenso amor!  Vino donde estamos nosotros, para que estemos con Él,  donde Él está. Hombre mortal, Dios te ha prometido que  vivirás eternamente. ¿No lo crees? Créelo, créelo, pues es  más lo que ha hecho que lo que te ha prometido. ¿Qué hizo?  Morir por ti. ¿Qué prometió? Que vivirás con Él. Es más  increíble que el Eterno muera que el mortal viva eternamente.  

Pues bien, lo más increíble ya ha sucedido, Dios murió por el  hombre; entonces, ¿no ha de vivir el hombre con Dios, no  vivirá eternamente el hombre mortal por quien murió el que  vive para siempre? El Verbo se hizo carne para ser cabeza de  la Iglesia. Algo nuestro ya está arriba, en el cielo: la carne que  aquí tomó el Verbo, la carne en la que murió, en la que fue  crucificado. 

Tus primicias te han precedido, ¿y todavía dudas de que tú  has de seguirlas?”… 

San Agustín. Narraciones sobre los salmos, 148, 8

PARA REZAR

Hoy te bendice nuestro corazón,

Padre, Dios de la vida,

porque en Cristo Jesús,

vencedor del pecado y de la muerte,

vemos que el fin de nuestro camino es la vida contigo.

En Jesús radica nuestra esperanza

de vida sin término,

porque es resurrección y vida

para todo el que cree en Él.

Así la vida de los que creemos en ti, Señor,

no termina, se transforma,

y al deshacerse nuestra morada terrenal,

adquirimos otra mansión eterna para vivir siempre a tu lado.

¡Bendito seas, Señor! Haz que nuestro

contacto con Cristo por su palabra,

por la fe y por los sacramentos,

despierte tu gesto creador

que da vida al hombre para siempre. Amén

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos   2, 5-11

Hermanos:

Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús. El, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.

Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor.»

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 21, 26b-27. 28-30a. 31-32 (R.: 26a)

R.        Te alabaré, Señor, en la gran asamblea.

Cumpliré mis votos delante de los fieles:

los pobres comerán hasta saciarse

y los que buscan al Señor lo alabarán.

¡Que sus corazones vivan para siempre!  R.

Todos los confines de la tierra

se acordarán y volverán al Señor;

todas las familias de los pueblos

se postrarán en su presencia. R.

Porque sólo el Señor es rey

y él gobierna a las naciones.

Todos los que duermen en el sepulcro

se postrarán en su presencia.  R.

Glorificarán su poder.

Hablarán del Señor a la generación futura,

anunciarán su justicia a los que nacerán después,

porque esta es la obra del Señor.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   14, 1a.15-24

En aquel tiempo:

Uno de los invitados le dijo: « ¡Feliz el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!»

Jesús le respondió: «Un hombre preparó un gran banquete y convidó a mucha gente. A la hora de cenar, mandó a su sirviente que dijera a los invitados: «Vengan, todo está preparado.» Pero todos, sin excepción, empezaron a excusarse. El primero le dijo: «Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes.» El segundo dijo: «He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes». Y un tercero respondió: «Acabo de casarme y por esa razón no puedo ir.»

A su regreso, el sirviente contó todo esto al dueño de casa, y este, irritado, le dijo: «Recorre en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paralíticos.»

Volvió el sirviente y dijo: «Señor, tus órdenes se han cumplido y aún sobra lugar.»

El señor le respondió: «Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente para que entre, de manera que se llene mi casa. Porque les aseguro que ninguno de los que antes fueron invitados ha de probar mi cena.»»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • Pablo pone delante como modelo los sentimientos propios de Cristo Jesús.
  • Luego transmite un himno cristológico, que con seguridad la comunidad conocía y cantaba. Este himno en pocas líneas expresa el misterio pascual de Cristo, su muerte y su resurrección, su humillación y su glorificación por Dios.
  • Usa el término griego: «kénosis», que significa anonadamiento, se vació de sí mismo. Y no es que Cristo dejara de ser por un solo instante el Hijo de Dios, sino que aceptó voluntariamente la humilde condición humana y no hizo ostentación de su categoría divina. El himno termina exaltando gozosamente a Jesús como el «Kyrios», como el Señor.
  • Es el himno de la solidaridad de Dios con los pequeños, los pobres, los débiles; con la propia vida de su Hijo.
  • El deseo de Pablo es llevar a la comunidad de Filipos a un estilo de relaciones mutuas más en consonancia con el Evangelio.

***

  • Debido a las leyes religiosas de la época, una inmensa mayoría del pueblo quedaba excluída del culto y la religión. La exclusión también se extendía a causa de la procedencia, las posibilidades económicas, la posición social. Los jefes del pueblo mantenían a toda costa aquellas diferencias. Jesús las ignora completamente, y comienza por hacer presente el reino de Dios, invitando a entrar en él a todos los marginados y excluidos.
  • Por medio de Jesús, en la parábola, Dios “se cuenta a Sí mismo”. Dios es como un rey que ha preparado las bodas de su hijo, con la ansiedad propia de los días que preceden a esa fiesta.
  • La idea del “banquete del reino de Dios” también llamado “banquete mesiánico”, la encontramos por primera vez en el profeta Isaías, dando así origen a las expectativas sobre una futura era mesiánica; caracterizada por la reunión que hace Dios de todas las naciones en un gran banquete. Ese banquete ya está siendo ofrecido por el Padre al pueblo israelita precisamente en Jesús.
  • Los tres ejemplos de este pasaje evangélico resumen la respuesta de todos los que viven para sí y no aceptan la invitación porque las preocupaciones, las riquezas y los placeres, son más importantes.
  • Ante el desprecio, el dueño de la casa muestra su indignación pero no se resigna. El plan de salvación universal manifestado con la presencia del reino de Dios, se realizará, aunque Israel, el primer invitado, lo rechace.
  • La gratuidad absoluta es el gran signo; se invita entonces a los que no poseen nada, como figura de los paganos. Como no se consideran dignos, tienen que ser persuadidos a entrar.
  • Hoy, Dios sigue recorriendo las plazas. Hoy, nosotros estamos invitados a la cena salvífica de Dios, a las bodas del hijo del rey, a la mesa pascual. La humanidad coja, lisiada, ciega; es esa humanidad a la que Dios invita a las bodas, no a una humanidad ideal. La alegría será a la medida del asombro de encontrarnos en la sala de bodas, a pesar de nuestros defectos y de nuestras miserias.
  • El cristiano tiene por regla la vida de Jesús. El amor se hace servicio. Cuando vive la humildad del servicio desinteresado, del Hijo Único, sabe que participa ya de la victoria pascual.

PARA DISCERNIR

  • ¿Me siento llamado al banquete del reino por pura gratuidad?
  • ¿Siento que tengo méritos para ser llamado?
  • ¿Invito a la fiesta de mi existencia a los más desvalidos?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Jesús es el Señor

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene la casa»

…”Santo, Santo, Santo eres verdaderamente tú, Señor Dios nuestro, la grandeza de tu santidad no tiene límites: todas las cosas las has dispuesto con rectitud y justicia. Has modelado al hombre con el barro de la tierra, les has honrado haciéndole la imagen misma de Dios, lo has colocado en el Paraíso de delicias  prometiéndole la inmortalidad y el goce de los bienes eternos, si observaba los mandatos. Pero transgredió tu mandato, Dios verdadero, y, seducido por la astucia de la serpiente, víctima de su propio pecado, él mismo se sometió a la muerte. Según tu justo juicio, fue echado del Paraíso a nuestro mundo, devuelto a la tierra de donde había sido sacado.

Pero en tu Cristo, dispusiste para ellos la salvación a través del nuevo nacimiento, porque no has rechazado para siempre a la criatura que en tu bondad habías creado; según la grandeza de tu misericordia has velado por ella de múltiples maneras. Enviaste a los profetas, hiciste milagros a través de los santos que, en cada generación, te fueron agradables; has dado la Ley para ayudarnos; has puesto ángeles para que nos guarden.

Y cuando llegó la plenitud de los tiempos, nos has hablado en tu Hijo único, por quien has creado todo el universo; él es el resplandor de tu gloria e imagen de tu naturaleza; lo sostiene todo con su palabra todopoderosa; no guardó celosamente su igualdad con Dios, sino que, siendo Dios desde toda la eternidad, apareció en la tierra, convivió con los hombres, tomó carne de la Virgen María, aceptó la condición de esclavo, asumió nuestro cuerpo de miseria, para hacernos conformes a su cuerpo de gloria (Hb 1, 2-3; Flp 2, 6-7; 3, 21).

Puesto que por el hombre el pecado entró en el mundo, y con el pecado, la muerte, plugo a tu Hijo único, que estaba eternamente en tu seno, oh Padre, nacer de una mujer, condenar el pecado en su propia carne, para que los que murieron en Adán, tengan la vida en Cristo (Rm 5,12; 8,3). Habitando en este mundo, nos dio unos preceptos de salvación, nos hizo dar la espalda al error de los ídolos, nos llevó a conocerte, a ti, Dios verdadero. A través de todo ello nos ha conquistado para él como un pueblo escogido, un sacerdocio real, una nación santa (1P 2,9)”… 

La Divina Liturgia de San Basilio (siglo IV) – Plegaria eucarística, 1a. parte

PARA REZAR

«Danos, oh María
un corazón grande y generoso, 
que llegue a todos los dolores
y a todas las lágrimas.
Haz que seamos verdaderamente 
como nos quieres,
los padres de los pobres.
Que toda nuestra vida
esté consagrada
a dar a Cristo al pueblo,
y el pueblo 
a la Iglesia de Cristo. 
Que arda y 
se consuma de Cristo
en una luminosa
evangelización de los pobres»

Don Orione

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos   2, 12-18

Queridos míos, ustedes que siempre me han obedecido, trabajen por su salvación con temor y temblor, no solamente cuando estoy entre ustedes, sino mucho más ahora que estoy ausente. Porque Dios es el que produce en ustedes el querer y el hacer, conforme a su designio de amor.

Procedan en todo sin murmuraciones ni discusiones: así serán irreprochables y puros, hijos de Dios sin mancha, en medio de una generación extraviada y pervertida, dentro de la cual ustedes brillan como haces de luz en el mundo, mostrándole la Palabra de Vida. De esa manera, el Día de Cristo yo podré gloriarme de no haber trabajado ni sufrido en vano.

Y aunque mi sangre debiera derramarse como libación sobre el sacrificio y la ofrenda sagrada, que es la fe de ustedes, yo me siento dichoso y comparto su alegría. También ustedes siéntanse dichosos y alégrense conmigo.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 26, 1. 4. 13-14 (R.: 1a)

R.        El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es el baluarte de mi vida,

¿ante quién temblaré?  R.

Una sola cosa he pedido al Señor,

y esto es lo que quiero:

vivir en la Casa del Señor

todos los días de mi vida,

para gozar de la dulzura del Señor

y contemplar su Templo.  R.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Espera en el Señor y sé fuerte;

ten valor y espera en el Señor.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   14, 25-33

Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: «Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.

¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: «Este comenzó a edificar y no pudo terminar.»

¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.

De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • En el texto de hoy encontramos a Pablo exhortando a sus comunidades, a crecer siempre, a seguir trabajando, a madurar todavía más en su fe. Lo hace con ejemplos bien concretos.
  • Pablo está en la cárcel. Ve próxima su muerte a las puertas de Roma. Pero está alegre y transmite a su comunidad la convicción de que vale la pena vivir los valores del evangelio.
  • Les confiesa la esperanza que tiene puesta en ellos. Para que sigan creciendo en la fe, está dispuesto a derramar su sangre. Su perseverancia y fidelidad, será para él, su gloria y su corona.

***

  • Jesús planteará clara y directamente las condiciones para su seguimiento. Ya no alcanza la simpatía hacia Él o la simple admiración de su causa. El seguimiento exige cambios verdaderamente radicales.
  • Aparecen con nitidez en este pasaje tres condiciones que no admiten medias tintas. En la realización de estas condiciones se da la aptitud para el seguimiento.
  • Se trata de hacer una opción total por la persona de Jesús y por la nueva escala de valores que Él propone. La opción por Él y su reino está por encima de todas las relaciones. Esa preferencia radical aparece en la expresión semita ‘odiar’, que significa “preferir por encima de”.
  • El discípulo es el que camina detrás de Jesús hacia Jerusalén, el lugar de la entrega, de la muerte y la resurrección. El discípulo debe llevar su cruz, no se trata de una cruz cualquiera, sino de la misma cruz que Jesús va a asumir en Jerusalén. El discípulo, como Jesús asume la cruz por causa del Reino de Dios. Una cruz que es camino de salvación.
  • Jesús nos llama, por tanto, a no dejarnos llevar por las simples apariencias, a fiarnos de Él, aunque su propuesta tenga la apariencia de una renuncia absurda y hasta casi inhumana.
  • Las parábolas del constructor que no pudo terminar la torre y la del rey que sale a la guerra y se rinde sin presentar batalla, sirven para demostrar que la decisión no puede hacerse superficialmente. Los medios humanos con los que contamos, por muy importantes que sean, son insuficientes para la construcción del reino de Dios y para afrontar las dificultades que se presenten. La única posibilidad inteligente, es renun­ciar a contar exclusivamente con los propios medios, para poder experimentar la fuerza que Dios nos ofrece.
  • El amor, el don y la gracia preceden a toda exigencia de seguimiento. Sólo, en y por amor, podemos entender el seguimiento al que nos invita Jesús. Toda renuncia, por más loable que parezca, si no se completa por, con y en el amor, se puede convertir en sufrimiento estéril. Cada uno es llamado por amor, a cada uno se le ofrece la salvación por amor, sin más exigencia que la de escuchar y seguir a Jesús desde el amor.

PARA DISCERNIR

  • ¿Acepto las cruces cotidianas?
  • ¿Me rebelo ante el sufrimiento?
  • ¿Soy solidario con las cruces ajenas?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Que muestre tu Palabra de Vida, Señor

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«El que de entre vosotros no renuncie a sus bienes no puede ser discípulo mío»

…“Querida hermana: ¿Cómo puedes preguntarme si puedes tú amar a Dios como le amo yo…?  Mis deseos de martirio no son nada, no son ellos los que me dan la confianza ilimitada que siento en mi corazón. A decir verdad, son las riquezas espirituales las que hacen injusto al hombre cuando se apoya en ellas con complacencia, creyendo que son algo grande… Yo sé muy bien que lo que le agrada a Dios en mi pobre alma es verme amar mi pequeñez y mi pobreza, es la esperanza ciega que tengo en su misericordia… Este es mi único tesoro.

Hermana querida…, comprende que para amar a Jesús…, cuanto más débil se es, sin deseos ni virtudes, más cerca se está de las operaciones de este Amor consumidor y transformante… Con el solo deseo de ser víctima ya basta; pero es necesario aceptar ser siempre pobres y sin fuerzas, y eso es precisamente lo difícil, pues «al verdadero pobre de espíritu ¿quién lo encontrará? Hay que buscarle muy lejos», dijo el salmista… No dijo que hay que buscarlo entre las almas grandes, sino «muy lejos», es decir, en la bajeza, en la nada…

Mantengámonos, pues, muy lejos de todo lo que brilla, amemos nuestra pequeñez, deseemos no sentir nada. Entonces seremos pobres de espíritu y Jesús irá a buscarnos, por lejos que nos encontremos, y nos transformará en llamas de amor… ¡Ay, cómo quisiera hacerte comprender lo que yo siento…! La confianza, y nada más que la confianza, puede conducirnos al amor… El temor ¿no conduce a la justicia…?

Ya que sabemos el camino, corramos juntas. Sí, siento que Jesús quiere concedernos las mismas gracias a las dos, que quiere darnos gratuitamente su cielo”…

Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897), carmelita descalza, doctora de la Iglesia – Carta 197, del 17- 09 -1896

PARA REZAR

Delante de la cruz los ojos míos,
quédenseme, Señor, así mirando,
y, sin ellos quererlo, estén llorando
porque pecaron mucho y están fríos.
Y estos labios que dicen mis desvíos
quédenseme, Señor, así cantando,
y, sin ellos quererlo, estén orando
porque pecaron mucho y son impíos.
Y así con la mirada en vos prendida,
y así con la palabra prisionera,
como la carne a vuestra cruz asida,
Quédenseme, Señor, el alma entera,
y así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así, cuando queráis, me muera.

Rafael Sánchez

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos   3, 3-8

Hermanos:

Los verdaderos circuncisos somos nosotros, los que ofrecemos un culto inspirado en el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, en lugar de poner nuestra confianza en la carne, aunque yo también tengo motivos para poner mi confianza en ella.

Si alguien cree que puede confiar en la carne, yo puedo hacerlo con mayor razón; circuncidado al octavo día; de la raza de Israel y de la tribu de Benjamín; hebreo, hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, un fariseo; por el ardor de mi celo, perseguidor de la Iglesia; y en lo que se refiere a la justicia que procede de la Ley, de una conducta irreprochable.

Pero todo lo que hasta ahora consideraba una ganancia, lo tengo por pérdida, a causa de Cristo. Más aún, todo me parece una desventaja comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 104, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 3b)

R.        Alégrense, los que buscan al Señor.

¡Canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas!

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor!  R.

¡Recurran al Señor y a su poder,

busquen constantemente su rostro;

recuerden las maravillas que él obró,

sus portentos y los juicios de su boca!  R.

Descendientes de Abraham, su servidor,

hijos de Jacob, su elegido:

el Señor es nuestro Dios,

en toda la tierra rigen sus decretos.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   15, 1-10

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos.»

Jesús les dijo entonces esta parábola: «Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: «Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido.»

Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.»

Y les dijo también: «Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: «Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido.»

Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • Pablo se pone a sí mismo como ejemplo. Está orgulloso de pertenecer al pueblo de Israel. Si él predica la liberación de la ley antigua, no es porque no sea o no se sienta judío.
  • Pero su encuentro con Cristo Jesús ha sido decisivo en su vida. Antes como buen fariseo, Pablo trataba de vivir «irreprochablemente», y por eso se apoyaba en «títulos», en «pertenencias» a grupos.
  • Pero, desde que fue alcanzado por Jesucristo, todo lo que antes para él era ganancia, lo consideró pérdida, “lo estimó basura”, “con tal de ganar a Cristo”.

***

  • El capítulo 15 de San Lucas nos transmite las parábolas de la misericordia. Para muchos aquí se encuentra “el corazón del evangelio”. Hoy leemos la de la oveja descarriada y la de la moneda perdida.
  • La ocasión para decirlas, se la brindan a Jesús los fariseos y los letrados, que murmuraban porque Él recibía y comía con los publicanos y pecadores que solían acercarse para escucharlo.
  • La ley de Israel estaba hecha para que el pueblo, luego de la liberación de Egipto, llegara a ser autónomo, equitativo y auténtico. Jesús se enfrenta a muchos que se creían los más grandes de la sociedad porque «cumplían» la ley. Pero, la realidad era que cumplían sólo la letra, olvidando el espíritu de la ley porque la usaban para beneficio propio y en muchos casos era fuente de división y exclusión.
  • La justicia para los letrados y fariseos era pensada como el estricto cumplimiento de la ley. Las imágenes del pastor que, lleno de alegría, se carga sobre los hombros a la oveja perdida, y la de la mujer que reúne a sus vecinas para comunicarles su alegría por la moneda encontrada, quieren mostrar el gozo de un Dios lleno de comprensión y clemencia, cuya justicia está impregnada de misericordia.
  • La lógica de las parábolas desafía el pensamiento común del ser humano. Que una oveja suscite más preocupación que las noventa y nueve restantes, y una dracma provoque más inquietud que las otras nueve, muestran que esta misericordia divina supera cualquier cálculo y medida humana. El Buen Pastor no da por definitivamente perdida a ninguna de sus ovejas.
  • Para Jesús, el hombre que busca lo perdido y la mujer que busca su dracma, son las únicas formas adecuadas de expresar la actitud misericordiosa de Dios.
  • La narración de estas parábolas, son una invitación para que tratemos de imitar la actitud de ese Dios, que busca a los que han fallado, uno por uno, haciéndoles fácil el camino de vuelta, acogiéndolos y alegrándose. El Reino de Dios es una casa donde todos son admitidos, donde no hay excluidos.
  • La tolerancia, la paciencia, el respeto y la delicadeza, que tiene Jesucristo cuando sale muchas veces a buscarnos, es la que nos invita a vivir con nuestros hermanos. No basta con saber esperar que vuelva el que se ha alejado, el amor del discípulo impone salir a buscarlo.

PARA DISCERNIR

  • ¿Tenemos corazón mezquino o corazón de buen pastor?
  • ¿Acogemos nosotros así a los demás cuando han fallado y se arrepienten?
  • ¿Damos margen para la rehabilitación a los que han fallado?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Que se alegren los que buscan al Señor

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

En busca de la oveja perdida

…”Me alejaba, me alejaba cada vez más, mi Señor y mi vida, y mi vida comenzaba a ser una muerte, o mejor aún, era ya una muerte a vuestros ojos. Y todavía en este estado de muerte Vos me conservabais… Había desaparecido del todo la fe, pero el respeto y la estima permanecían intactos. Vos me hacíais otras gracias, Dios mío, me conservabais el gusto por el estudio, las lecturas serias, las cosas bellas, el asco por el vicio y la abyección. Yo hacía el mal, pero no lo aprobaba ni me gustaba… Vos me distes esta vaga inquietud de una conciencia que, a pesar de estar adormecida, no estaba del todo muerta.

Jamás he sentido esta misma tristeza, este malestar, esta inquietud de entonces. Dios mío, era, sin duda, un don vuestro; ¡qué lejos estaba de sospecharlo! ¡Cuán bueno sois! Y al mismo tiempo que, por una invitación de vuestro amor, privabais a mi alma de ahogarse irremediablemente, guardabais mi cuerpo: porque si entonces hubiera muerto hubiera ido al infierno… ¡Cómo por milagro me habéis hecho salir de estos peligros en viajes, tan grandes y múltiples! ¡Esta inalterable salud en los lugares más malsanos, a pesar de mis grandes fatigas! ¡Oh, Dios mío, cómo teníais vuestra mano sobre mí, y qué poco la sentía yo! ¡Cómo me habéis guardado! ¡Cómo me cobijabais bajo vuestras alas siendo así que yo ni tan solo creía en vuestra existencia! Y mientras así me guardabais, pasaba el tiempo, y juzgasteis que se acercaba el momento oportuno de hacerme entrar en el redil.

A pesar de todo, habéis desatado todas mis malas ligaduras que me hubieran mantenido alejado de Vos; incluso habéis desatado los lazos buenos que me hubieran privado de ser un día vuestro del todo…Vuestra mano sola ha hecho esto al principio, en medio y al fin. ¡Cuán bueno sois! Era necesario para preparar mi alma a la verdad; el demonio es demasiado dueño de un alma que no es casta para dejar entrar en ella la verdad; Vos no podíais entrar, Dios mío, en un alma en la que el demonio de las pasiones inmundas reinaba como señor. Vos querías entrar en la mía, o buen Pastor, y Vos mismo habéis echado fuera a vuestro enemigo”…

 San Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en el Sahara

Retiro en Nazaret, noviembre 1897

PARA REZAR 

Dame, mi Dios, un corazón tolerante,

comprensivo y misericordioso como el tuyo. 

Señor, dame la gracia de amar con tu

corazón.

Amén

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Filipos   3, 17-4, 1

Sigan mi ejemplo, hermanos, y observen atentamente a los que siguen el ejemplo que yo les he dado. Porque ya les advertí frecuentemente y ahora les repito llorando: hay muchos que se portan como enemigos de la cruz de Cristo. Su fin es la perdición, su dios es el vientre, su gloria está en aquello que los cubre de vergüenza, y no aprecian sino las cosas de la tierra. En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo. El  transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio.

Por eso, hermanos míos muy queridos, a quienes tanto deseo ver, ustedes que son mi alegría y mi corona, amados míos, perseveren firmemente en el Señor.

Palabra de Dios.

SALMO          Sal 121, 1-2. 3-4a. 4b-5 (R.: cf. 1)

R.        Vamos con alegría a la Casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la Casa del Señor»!

Nuestros pies ya están pisando

tus umbrales, Jerusalén.  R.

Jerusalén, que fuiste construida

como ciudad bien compacta y armoniosa.

Allí suben las tribus,

las tribus del Señor.  R.

-Según es norma en Israel-

para celebrar el nombre del Señor.

Porque allí está el trono de la justicia,

el trono de la casa de David.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   16, 1-8

Jesús decía a sus discípulos:

«Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. Lo llamó y le dijo: «¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto.»

El administrador pensó entonces: «¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza. ¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!.»

Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: «¿Cuánto debes a mi señor?» «Veinte barriles de aceite», le respondió. El administrador le dijo: «Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez.»

Después preguntó a otro: «Y tú, ¿cuánto debes?» «Cuatrocientos quintales de trigo», le respondió. El administrador le dijo: «Toma tu recibo y anota trescientos.»

Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz.»

Palabra del Señor.

PARA REFLEXIONAR

  • Pablo quiere dejar bien en claro que ser cristiano afecta a la manera de vivir, al estilo de conducta. Invita a participar en la carrera que él lleva.
  • Conocen cuál es el sentido de la vida y lo que deben hacer para alcanzar la meta cristiana, pero este conocimiento, no es más que un primer paso. Es necesario que se lancen hacia delante y corran hasta alcanzar «el galardón de la soberana vocación de Dios, en Cristo Jesús».
  • Aunque el mundo pretenda presentar la satisfacción de nuestros instintos y el placer de los sentidos como criterio fundamental de la existencia, un cristiano sabe que hay otros valores superiores a los que dar prioridad en su vida.
  • Los discípulos deben vivir el hoy con alegría, con coherencia, con vigilancia.

***

  • Lucas continúa esta sección de instrucción a sus discípulos con una nueva parábola: el mayordomo astuto. ¿Por qué elogia al administrador? Para comprenderlo, hay que situar la parábola en un contexto mucho más amplio, para poder ver que se presenta como un resumen de todo el evangelio.
  • Jesús ya había hablado del “administrador fiel y prudente”, encargado de distribuir a cada uno su ración. La ración debía ser abundante; la misericordia debe ser grande como la del Padre. Esto se encuentra en el trasfondo de la escena del administrador que perdonó las “deudas” a los deudores del amo.
  • Un patrón pide cuentas a su mayordomo porque éste malgasta sus bienes. El mayordomo quedará sin empleo y tendrá que ganarse la vida de otra forma. Ya no se encuentra en condiciones de cavar y, mendigar le resulta vergonzoso. Entonces se le ocurre esta salida astuta: al que debía cien barriles de aceite, le pasa la cuenta sólo por cincuenta; y al que debía cien medidas de trigo, le pasa cuenta sólo por ochenta. Con esto buscaba ganarse la simpatía y el aprecio de los deudores de su patrón para ser recibido luego por ellos con agradecimiento. Renuncia a unos derechos de cobro, para conseguir una ganancia mejor en su nueva situación de desempleado. Esto, es lo que admira su patrón, y lo que lleva a Jesús a sentenciar que «los hijos de este mundo son más sagaces que los hijos de la luz».
  • El amor de Dios es gracia sin condiciones. El Señor nos ha enriquecido con su Vida, y ha derramado abundantemente su Espíritu Santo en nosotros, para administrar los bienes de Dios; dejando de lado nuestras miradas egoístas, miopes y sin audacia; abriendo nuestros ojos y trabajando, para que el Reino de Dios, llegue a quienes se han alejado de Él, viven hundidos en el dolor, el pecado, o dominados por  la injusticia o la maldad.

PARA DISCERNIR

  • ¿Anuncio el evangelio a tiempo y a destiempo?
  • ¿Comprometo todos mis dones en este anuncio?
  • ¿Aprovecho todas las oportunidades para dar testimonio de mi fe?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Hazme siempre hijo de tu luz, Señor

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

Vivir como buen gerente de los dones de Dios

…”De estas regiones [India y Sri Lanka] no sé escribiros nada más si no es esto: son tan grandes las consolaciones comunicadas por Dios nuestro Señor a los que van por entre los paganos para convertirlos a la fe en Cristo, que si hay algún gozo en esta vida, es este, ciertamente. A menudo me ocurre oír decir a alguno que está entre estos cristianos: « ¡Señor, no me des tantas consolaciones en esta vida! Pero, puesto que en vuestra bondad y misericordia infinitas me las dais, ¡llevadme a vuestra santa gloria! ¡Tanta es la pena que se tiene de vivir sin veros, una vez  que os habéis manifestado así a vuestra criatura!» ¡Oh, si los que buscan conocerlo a través del saber en los estudios se esforzaran tanto para buscarlo en estas consolaciones del apostolado, no pasarían día y noche buscando el saber! Si los gozos que busca un estudiante en lo que aprende, los buscara haciendo sentir a su prójimo lo que le es necesario para conocer a Dios, cuanto más consolado y mejor preparado se encontraría para dar cuenta de sí mismo cuando Cristo volverá y le pedirá; «Dame cuenta de tu gestión»…

Acabo pidiendo a Dios nuestro Señor… que nos reúna en su santa gloria. Y para obtenernos este beneficio, tomemos por intercesoras y abogadas todas las almas santas de las regiones en que me encuentro… A todas estas santas almas, les pido que obtengan de Dios nuestro Señor, todo el tiempo que nos queda de separación, la gracia de sentir en lo íntimo de nuestras almas su santísima voluntad y cumplirla perfectamente”…

San Francisco Javier (1506-1552), misionero jesuita – Carta del 15•01•1544

PARA REZAR

Tú nos llamas, Señor y Dios nuestro,

a anunciar tu Reino.

El tiempo se ha cumplido:

ha llegado la hora de la fe.

Te suplicamos, Señor,

que liberes nuestros corazones con tu Espíritu

y afiances nuestra decisión:

ha llegado la hora de que nos pongamos

a seguir a tu Hijo como sus discípulos y misioneros.
Ayúdanos a llevar el evangelio a todos los hombres.
Que nunca nos cerremos a nadie y atendamos a las llamadas que nos hacen.
Que caminemos con los ojos abiertos y el corazón en la mano
confesando nuestra fe, sin miedo ni vergüenza
siendo testigos tuyos en el mundo,
llevando la Buena Noticia a la humanidad,

construyendo una  Iglesia unida, justa y fraternal.
María Madre de los Apóstoles,

enséñanos la radicalidad del Evangelio,

para no desfigurar el mensaje de salvación

y que un día podamos encontrarnos con todos en el Reino.

Amén

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Galacia 4, 4-7

Hermanos:

Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos.

Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo ¡Abba!, es decir, ¡Padre! Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.

Palabra de Dios.

SALMO          Jdt 13, 18bcde. 19 (R.: 15, 9d)

R.        ¡Tú eres el insigne honor de nuestra raza!

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía,

más que a todas las mujeres de la tierra;

y bendito sea el Señor Dios,

creador del cielo y de la tierra.  R.

Nunca olvidarán los hombres

la confianza que has demostrado

y siempre recordarán el poder de Dios.  R.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan     2, 1-11

Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía.» Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga.»

Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas.» Y las llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete.» Así lo hicieron.

El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: «Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento.»

Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.

Palabra del Señor.

O de la feria:

Filipenses 4, 10-19

S.R. 111 (112), 1-2.5-6.8a.9

Lucas 16, 9-15

PARA REFLEXIONAR

  • En el episodio de las bodas de Caná, san Juan presenta la primera intervención de María en la vida pública de Jesús poniendo de relieve su cooperación en la misión de su Hijo.
  • Caná es una aldea de Galilea, mencionada tres veces en el evangelio de Juan. Se localiza a unos 8 km. al nordeste de Nazaret, en el camino que lleva a Tiberíades. Juan introduce el signo de Caná, con la indicación: «el tercer día»,  que tiene la finalidad de poner en relación el primer milagro de Jesús con el Sinaí y con la resurrección.
  • Lo mismo que en el Sinaí, Yahvé reveló su gloria dando su ley a Moisés, así en Caná, Jesús revela su gloria dando el vino mejor, símbolo de la nueva ley que es su evangelio. Además del Sinaí, este “tercer día” de Caná, hace referencia al tercer día del misterio pascual: la resurrección. En esta hora el Padre revela la gloria del Hijo, es decir, la verdad plena de su persona.
  • Se celebraban unas bodas. Según las costumbres del Antiguo Testamento, las fiestas de la boda duraban normalmente siete días, y eran lógicamente la ocasión para un alegre banquete, servido habitualmente en casa del esposo. Por tanto, se necesitaba tener una buena provisión de vino. Y esto fue lo que falló en Caná.
  • María estaba entre los invitados de esta celebración. El texto refiere que Jesús y sus discípulos fueron invitados junto con María; nos está indicando que la presencia del Hijo en aquella boda, fue en razón de la madre.
  • La Virgen como experta y preocupada ama de casa, inmediatamente se da cuenta que falta el vino, e interviene para ayudar a los esposos en su dificultad y para que no decaiga la alegría de todos. Dirigiéndose a Jesús, le expresa su preocupación por esa situación, esperando una intervención que la resuelva.
  • Después de una respuesta un tanto enigmática, Jesús accedió a la petición de la madre, y convirtió en vino copioso y de calidad, el agua contenida en las seis tinajas, puestas allí para las abluciones rituales que los judíos realizaban antes de sentarse a la mesa. De esta forma Jesús dio comienzo a sus prodigios y fue aquél, el signo que suscitó la fe incipiente de los discípulos en Él, como Mesías.
  • Es evidente que este relato de las bodas, delinea ya con bastante claridad, la nueva dimensión, el nuevo sentido de la maternidad de María. En el texto de Juan, se manifiesta concretamente una maternidad según el espíritu y no únicamente según la carne; María se preocupa por los hombres, sale al encuentro en toda la gama de sus necesidades. Este ir al encuentro de las necesidades del hombre, la introduce en el radio de acción de la misión mesiánica y del poder salvífico de Cristo.
  • María se pone «en medio», hace de mediadora no como una persona extraña, sino en su papel de madre; consciente de que como tal, puede, «tiene el derecho de», hacer presente al Hijo las necesidades de los hombres. Su mediación tiene un carácter de intercesión: María «intercede» por los hombres.
  • Otra manifestación de la función materna e intercesora de María se encuentra en las palabras dirigidas a los sirvientes: «Hagan lo que Él les diga». La Madre de Cristo se presenta ante los hombres como portavoz de la voluntad del Hijo, indicadora de aquellas exigencias que deben cumplirse para que pueda manifestarse el poder salvador del Mesías.
  • En Caná, gracias a la intercesión de María y a la obediencia de los criados, Jesús  provoca la primera «señal» y contribuye a suscitar la fe de los discípulos. Redemptoris Mater, 21.
  • El Concilio Vaticano II ha escrito sobre esta condición de mediadora de la Santísima Virgen: «María, asunta a los cielos, no ha dejado su misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna. Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada. Por este motivo, la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. «Lo cual, sin embargo, ha de entenderse de tal manera que no reste ni añada nada a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador». (LG 62).
  • La Virgen no es solamente la madre de la cabeza, sino que además ha cooperado con la caridad, al nacimiento de los fieles en la iglesia y es verdaderamente madre de los miembros de Cristo. En esta cooperación, María no ha sido instrumento pasivo en las manos de Dios, sino que ofreció una aportación responsable y activa a través de un servicio libremente expresado y con fe, esperanza y caridad. LG 53.56.

PARA DISCERNIR

  • ¿Busco la intercesión de la Virgen en mi camino de fe?
  • ¿Experimento su cercanía y presencia maternal?
  • ¿Valoro su presencia cooperadora en la salvación realizada por Jesús?

PARA REZAR

Mi santísima Señora, Madre de Dios,

llena de gracia, tú eres la gloria de nuestra naturaleza,

el canal de todos los bienes,

la reina de todas las cosas después de la Trinidad…,

la mediadora del mundo después del Mediador;

tú eres el puente misterioso que une la tierra con el cielo,

la llave que nos abre las puertas del paraíso,

nuestra abogada, nuestra mediadora.

Mira mi fe, mira mis piadosos anhelos

y acuérdate de tu misericordia y de tu poder.

Madre de Aquel que es el único misericordioso y bueno,

acoge mi alma en mi miseria y,

por tu mediación, hazla digna de estar

un día a la diestra de tu único Hijo.

San Efrén de Siria