[…] Todo es Gracia. Nuestra salvación es Gracia. Nuestra santidad es Gracia. Donándonos la Gracia, Él nos da más de lo que merecemos. […] Papa Francisco – Ángelus – 20-09-2020
TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO A
SAN MATEO, APÓSTOL Y EVANGELISTA (F)
TIEMPO DTE EL AÑO – CICLO A
DOMINGO XXV
Los pensamientos de ustedes no son los míos
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del profeta Isaías 55, 6-9
¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca! Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva a Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar.
Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del Señor-. Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 144, 2-3. 8-9. 17-18 (R.: 18a)
R. El Señor está cerca de aquellos que lo invocan
Día tras día te bendeciré,
y alabaré tu Nombre sin cesar.
¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza:
su grandeza es insondable! R.
El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas. R.
El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Filipos 1, 20b-26
Hermanos:
Sea que viva, sea que muera, Cristo será glorificado en mi cuerpo. Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si la vida en este cuerpo me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir. Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo.
Solamente les pido que se comporten como dignos seguidores del Evangelio de Cristo.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19,30 – 20,16
«El Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: «Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo.» Y ellos fueron.
Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: «¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?» Ellos les respondieron: «Nadie nos ha contratado.» Entonces les dijo: «Vayan también ustedes a mi viña.»
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: «Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros.»
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: «Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada.»
El propietario respondió a uno de ellos: «Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?»
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.»
Palabra del Señor.
PARA REFLEXIONAR
- La palabra profética siempre repiqueteó en Israel, pero muchas veces su mensaje cayó en el vacío, porque el pueblo no quiso hacer caso. Basándose en ella, Isaías dirige a su pueblo un mensaje de consuelo y de esperanza. Por eso el prólogo de su obra comienza con estas palabras: “Consuelen a mi pueblo”. El Señor se acuerda de su pueblo y le ofrece el camino del retorno, de la liberación.
- El profeta Isaías se vuelve ahora hacia los fieles que se preparan a regresar, y precisa que una de las condiciones de este nuevo estado de cosas es «buscar al Señor», ponerse en estado de conversión. La conversión está al alcance del que tiene verdadero interés de cambio.
- Se presenta a Dios perdonador. La era mesiánica que se anuncia es de características tan radicalmente nuevas, que los planes del hombre apartado de Dios no tendrán cabida en ella.
***
- La carta a los cristianos de Filipos, es una de las más personales de Pablo en la que aparecen más frecuentemente los sentimientos del Apóstol respecto a su Señor.
- Todo el sentido y la realidad de la vida de Pablo está en Cristo. Por eso, incluso la muerte es para san Pablo una ganancia, pues así espera llegar a unirse definitivamente con el Señor.
- Por la unión con Cristo, Pablo está dispuesto a sacrificar ese gozo, en bien de sus hermanos. El que es capaz de sacrificarlo todo en favor de los demás, está ya comenzando a vivir la vida de verdad, aunque aún lo haga en la contradicción de esta vida.
***
- En la época de Jesús, de fuerte crisis social, el desempleo era muy abundante. Los obreros solían reunirse en una plaza a la salida del sol, donde acudían los amos para buscar los braceros que necesitaban para la jornada entera.
- Los primeros jornaleros contratados a las seis, trabajan doce horas, junto a ellos hay otros que han trabajado en la viña desde las nueve, las tres y las cinco de la tarde respectivamente.
- Según las prescripciones del Antiguo Testamento el salario debía pagarse el mismo día en que había sido realizado el trabajo. El jornal diario solía ser un denario que era el mínimo con el que podía subsistir un hombre con su familia. El dueño de la viña manda a su mayordomo que pague a los obreros en orden inverso a como habían sido contratados. Y que todos reciban la misma cantidad. Los últimos pasan a primeros y los primeros a últimos. Al ser el mismo pago para todos, los últimos en cobrar comparan y exigen.
- El amo de la parábola da a todos lo suficiente para vivir, a los primeros porque se lo han ganado y a los segundos porque él es bueno. Los que ahora protestan han recibido todo el jornal por el que voluntariamente se habían contratado.
- El problema de los primeros contratados arranca precisamente de su justicia, de su obligación cumplida, de su cumplimiento. Todo esto lo viven como derecho adquirido, como exigencia, como superioridad.
- La injusticia de que creen ser víctimas no consiste en recibir una paga insuficiente, sino en ver que el amo es bueno con los otros.
- El amo de la parábola de Jesús, es Dios nuestro Padre que no quiere establecer con los hombres, a quienes hace sus hijos, aquellas relaciones propias que un amo tiene con sus jornaleros, relaciones de simple justicia.
- El Dios que nos presenta la parábola es el Dios generoso, el Dios que no condiciona sus dones a nuestros méritos, el Dios que no espera recibir para dar, el Dios gratuito que nos ama por nosotros y no por lo que hacemos, el Dios Padre que nos ha dado a su Hijo sólo porque nos ama y como muestra de su amor.
- Dios quiere crear unas relaciones instauradas en el amor y en la gracia. Por eso premia por encima de cualquier mérito y no nos da lo que merecemos, sino lo que quiere, porque nos quiere, lo que verdaderamente necesitamos.
- En este evangelio el denario representa la gracia de Dios que nunca se mide por los merecimientos del hombre, sino por la inmensa bondad de Dios que nos quiere.
- El discípulo de Jesús todo lo experimenta como don; no se entiende a sí mismo ni actúa desde lo que está mandado, ni desde la ley del mínimo esfuerzo. El verdadero discípulo, trabajador del reino, según el corazón del Evangelio, es el que se desinteresa del salario y encuentra la propia alegría en poder trabajar por el Reino porque descubre que vale la pena.
- Es Cristo que sale a nuestro encuentro. Todos somos invitados a ese encuentro. En la comunión con el Señor se gesta la comunión entre nosotros y con todos, sin excepción.
PARA DISCERNIR
- ¿Cuál es mi actitud frente a los que no son “de los nuestros”?
- ¿Me alegra el cambio de los otros?
- ¿Siento envidia de los que reciben lo mismo que yo con un esfuerzo diferente?
REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA
Para mí la vida es Cristo
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
Id a mi viña
…”La parábola de los obreros enviados a trabajar en la viña en horas diferentes, que reciben todos la misma paga de un denario, ha planteado siempre problemas a los lectores del Evangelio. ¿Es aceptable el modo de actuar del propietario? ¿No viola el principio de la recompensa justa? Los sindicatos se sublevarían al unísono si alguien actuara como ese propietario.
La dificultad nace de un equívoco. Se considera el problema de la recompensa en abstracto, o bien en referencia a la recompensa eterna. Vista así, el tema contradiría en efecto el principio según el cual Dios «dará a cada cual según sus obras» (Rm 2,6). Pero Jesús se refiere aquí a una situación concreta. El único denario que se da a todos es el Reino de los Cielos que Jesús ha traído a la tierra; es la posibilidad de entrar a formar parte de la salvación mesiánica. La parábola comienza: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana…». Es el Reino de los Cielos por lo tanto el tema central y el fondo de la parábola. El problema es, una vez más, el de la postura de judíos y paganos, o de justos y pecadores, frente a la salvación anunciada por Jesús. Si bien los paganos (respectivamente los pecadores, los publicanos, las prostitutas, etc.) sólo ante la predicación de Jesús se decidieron por Dios, mientras que antes estaban lejanos («ociosos»), no por esto ocuparán en el Reino una posición de segunda clase. También ellos se sentarán en la misma mesa y gozarán de la plenitud de los bienes mesiánicos.
Más aún, puesto que los paganos se muestran más dispuestos a acoger el Evangelio que los llamados «justos» (los fariseos y los escribas), se realiza aquello que Jesús dice como conclusión de la parábola: «Los últimos serán primeros y los primeros, últimos». Una vez conocido el Reino, esto es, una vez abrazada la fe, entonces sí que hay lugar para las diferenciaciones. No es idéntica la suerte de quien sirve a Dios toda la vida, haciendo rendir al máximo sus talentos, respecto a quien da a Dios sólo las sobras de la vida, con una confesión reparadora, en cierto modo, en el último momento.
Aclarado este punto central, es legítimo sacar a la luz las otras enseñanzas de la parábola. Una es que Dios llama a todos y a todas horas. ¡Existe una llamada universal a la viña del Señor! Se trata, en resumen, del problema de la llamada más que del de la recompensa. Este es el modo en que nuestra parábola es utilizada en la exhortación de Juan Pablo II «sobre vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo» («Christifideles laici»): «Los fieles laicos pertenecen a aquel Pueblo de Dios representado en los obreros de la viña… «Id también vosotros a mi viña»» (n. 1-2).
La parábola evoca también el problema del desempleo: «¡Nadie nos ha contratado!»: esta respuesta desconsolada de los obreros de la última hora podrían hacerla propia millones de desempleados. Todos sabemos lo que significa estar desempleado para quien tiene familia o para un joven que quiere casarse y no puede porque falta trabajo y con él la mínima garantía de poder mantener dignamente a la familia. Si falta trabajo para muchos, uno de los motivos (no el único, no el principal, pero ciertamente relevante) es que algunos tienen demasiado. Acumulando diferentes trabajos, todos, en modo distinto, retribuidos.
Otra enseñanza se puede sacar de la parábola. Aquel propietario sabe que los obreros de la última hora tienen las mismas necesidades que los demás, tienen también sus niños que alimentar, como los de la primera hora. Dando a todos la misma paga, el propietario muestra no tener en cuenta tanto el mérito como la necesidad. Muestra ser no sólo justo, sino también «bueno», generoso, humano”…
Raniero Cantalamessa OFM comentarios a Mt 20,1-16.
PARA REZAR
¡Dios mío, qué grande eres!
Hoy, Señor, quiero darte las gracias
porque tu justicia no es como la nuestra:
la tuya es verdadera justicia,
la nuestra suele ser mezquina.
¡Gracias porque tus caminos no son nuestros caminos!
¡Gracias porque tus planes no sólo distan de los nuestros,
sino que además son más altos, mejores, mucho mejores…,
aunque cuando los nuestros se parecen torcer
nos turbamos e incluso nos enfadamos!
¡Gracias por la grandeza de tus planes sobre mi vida,
por lo inapreciable de tus designios
y por la maravilla de tus proyectos sobre toda criatura!
¡Gracias porque para ti, Dios justo,
no son más los primeros que los últimos en llegar “a tus filas”!
Tu amor es igual con todos.
Tu mirada, misericordiosa y tierna con todos.
Tu sonrisa, alegre y viva con cada uno.
Tú, en persona, sales a mi encuentro,
me invitas a gozar de tu amor cada día,
cada instante desde que amanece,
al mediodía, a media tarde, al caer el sol…
Ayúdame, Dios de bondad,
a asimilar que Tú amas a todos, sin excepción alguna,
incluso a los que no entiendo cómo puedes amarlos,
“siendo como son”.
Tú los amas, Tú me amas, Tú nos amas.
¡Qué grande eres, Dios mío!
¡Concédeme la gracia de ir viviendo una justicia como la tuya!
¡Gracias porque no te cansas de buscarme,
gracias porque tu bondad conmigo no tiene fin!
¡Derrochas tu gracia sobre mí
y me encargas el cuidado de tu viña!
Sí, iremos a la viña
y con gozo se desgastarán nuestras fuerzas,
se cansarán nuestras piernas,
encallecerán nuestras manos,
y haremos nuestra tu viña
y tu Reino se irá construyendo también
con nuestras vidas de jornaleros agradecidos.
¡Cuánta tu confianza en mí!
María Concepción López
SAN MATEO, APÓSTOL Y EVANGELISTA (F)
Sígueme. Él se levantó y lo siguió
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Efeso 4, 1-7. 11-13
Hermanos:
Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Espíritu, mediante el vínculo de la paz.
Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.
Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido.
Él comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros. Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 18, 2-3. 4-5 (R.: 5a)
R. Resuena su eco por toda la tierra.
El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos:
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia. R.
Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 9-13
Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Él se levantó y lo siguió.
Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: « ¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?»
Jesús, que había oído, respondió: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»
Palabra del Señor.
PARA REFLEXIONAR
- Mateo estaba sentado en el lugar donde recaudaban los impuestos y Jesús lo invita a seguirlo. El oficio de recaudador de impuestos, estaba mal visto y aquellos que lo ejercían eran considerados publicanos y pecadores. Estaban al servicio del rey Herodes, señor de Galilea, un rey odiado por su pueblo.
- Los fariseos despreciaban a los recaudadores porque los consideraban impuros. La impureza se daba porque permanecían en contacto con extranjeros y porque comerciaban con monedas romanas.
- El pueblo los rechazaba porque generalmente cobraban más de lo debido y se enriquecían de manera escandalosa. Los publicanos estaban en una doble condición de exclusión; eran rechazados por el pueblo y por las autoridades. Para escándalo de muchos Jesús se hace amigo de ellos, y entra en relación con un cobrador de impuestos, con un pecador; y en el colmo de la provocación lo invita a ser de los suyos.
- El poder de la Palabra de Jesús hace que Mateo se levante y lo siga. El seguimiento genera una relación estrecha con Jesús, de comunión. La comunión en la mesa muestra que los vínculos que Jesús establece hacen de la vida una fiesta, en la que las relaciones se amplían a todos los discípulos con quienes ahora se forma comunidad.
- Jesús no llamó a sus discípulos por su buena conducta o por la pureza de sus vidas: no ha venido a llamar a justos, sino a pecadores. La escuela de Jesús es una comunidad de personas que reconocen sus fragilidades, pero que están en camino de crecimiento y de sanación continua gracias a Jesús.
- Igual que en el relato de la vocación de Simón Pedro, en el corazón del llamado, hay un precioso momento de perdón. Nuestra vocación de discípulos se apoya en la misericordia del Señor con nosotros. Responder implica ponerse en camino de conversión y reaprender la vida con Jesús.
- La misericordia, dada y recibida, es el centro de nuestra espiritualidad y de nuestra acción evangelizadora. Porque valoramos y nos gozamos en el extraordinario amor con que fuimos llamados, somos capaces de compartirlo con todos con el mismo corazón de Dios.
PARA DISCERNIR
- ¿Experimento mi vida en clave de vocación? ¿Para qué me llamó el Señor?
- ¿En qué momento de mi vocación se hizo patente el gesto de misericordia de Dios?
- ¿Qué consecuencias tiene el llamado de Dios?
REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA
Aquí estoy Señor, envíame
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
“El hombre se levantó y lo siguió”
Nuestro Señor le dijo a san Mateo: «Sígueme». Este santo amable fue un modelo para todos los hombres. Había sido en primer lugar un gran pecador, como el Evangelio dice sobre él, y después fue uno de los grandes, entre todos los amigos de Dios. Porque nuestro Señor le habló en el fondo de su ser, y como consecuencia lo abandonó todo para seguir al Maestro.
Seguir a Dios en verdad: en efecto todo está ahí, y para hacerlo, verdaderamente hay que abandonar completamente todas las cosas que no son Dios, cualesquiera que sean. Dios desea corazones; no se interesa por lo exterior, sino que quiere de nosotros una viva devoción interior. Esta devoción es más verdadera, que si rezase más que el mundo entero, o que si cantase tanto, que mi canto subiera hasta el cielo, más verdadera que todo lo que pudiera hacer exteriormente en ayunos, vigilancias y otras prácticas.
Juan Taulero (c. 1300-1361) – dominico en Estrasburgo – Sermón 64
PARA REZAR
Señor, que nos diste la gracia
de pertenecer a tu Iglesia y de participar en Ella
de tu misión de salvar a los hombres,
ayudanos a conocerte mejor,
a seguirte más de cerca,
y a darte a conocer a todos los hombres.
Inspiranos valor y entusiasmo,
para hacernos amigos de todos aquellos
con quienes nos encontremos
y podamos acercarlos a Vos.
Nunca permitas que desdibujemos tu mensaje
con nuestras palabras o acciones.
Mantenenos siempre cerca tuyo
y hacé que seamos vigorosos miembros de tu Iglesia.
Fortalecé y acrecentá tu vida en nosotros,
para que cuanto hagamos sea hecho unidos a Vos
Que vivís y reinás y nos amás por los siglos de los siglos.
Hermanos por la Palabra
Lectura del libro de los Proverbios 21, 1-6. 10-13
El corazón del rey es una corriente de agua en manos del Señor: él lo dirige hacia donde quiere. Al hombre le parece que todo su camino es recto, pero el Señor pesa los corazones.
Practicar la justicia y el derecho agrada al Señor más que los sacrificios.
Los ojos altaneros, el corazón arrogante, la luz de los malvados: todo eso es pecado. Los proyectos del hombre laborioso son pura ganancia, el que se precipita acaba en la indigencia.
Tesoros adquiridos con engaños son ilusión fugaz de los que buscan la muerte. El alma del malvado desea el mal, él no se apiada de su prójimo. El simple se hace sabio cuando se castiga al insolente, y asimila la ciencia cuando se instruye al sabio. El justo observa la casa del malvado y precipita en la desgracia a los malos. El que cierra los oídos al clamor del débil llamará y no se le responderá.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 118, 1. 27. 30. 34. 35. 44 (R.: 35a)
R. Condúceme, Señor, por la senda de tus mandamientos.
Felices los que van por un camino intachable
los que siguen la ley del Señor. R.
Instrúyeme en el camino de tus leyes,
y yo meditaré tus maravillas. R.
Elegí el camino de la verdad,
puse tus decretos delante de mí. R.
Instrúyeme, para que observe tu ley
y la cumpla de todo corazón. R.
Condúceme por la senda de tus mandamientos,
porque en ella tengo puesta mi alegría. R.
Yo cumpliré fielmente tu ley:
lo haré siempre, eternamente. R.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 19-21
Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. Entonces le anunciaron a Jesús: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte.»
Pero él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican.»
Palabra del Señor.
PARA REFLEXIONAR
- La amplia colección de máximas y sentencias, en las que se ha ido sedimentando la sabiduría de todas las generaciones de Israel, tienen el propósito de convertir a todo israelita en un verdadero hombre: fuerte, dueño de sí, libre interiormente, laborioso, competente, recto. Los comportamientos que sugieren están más allá de la alianza y de su moral, pero hacen al hombre capaz de responder con fidelidad.
- Ante la tentación de las apariencias, las virtudes que nos sugiere el fragmento de hoy son las habituales: no presumir de uno mismo ni de su propia rectitud, practicar el derecho y la justicia, la humildad y la diligencia, no ser mentirosos ni violentos, no cerrar el oído al clamor del necesitado porque no será escuchado cuando grite. Es Dios quien conoce el corazón humano y sabe si es sólido o no, y prefiere la justicia y la misericordia a los sacrificios.
***
- Cuando Jesús se entera de que su familia lo busca, no acude como hubiese sido lo normal, sino que responde con una frase que a simple vista nos desconcierta: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».
- La venida de María y de los parientes de Jesús se realiza inmediatamente después del discurso de Jesús sobre la verdadera escucha de la Palabra. María es la primera que ha escuchado la Palabra de Dios y de Ella nace Aquel que es la Palabra. Al mismo tiempo es la que cumplió la voluntad de Dios con radicalidad absoluta: «He aquí la esclava del Señor: hágase en mí según tu palabra».
- María está unida estrechamente a Jesús, por lazos más fuertes que los de la simple familiaridad, la actitud obediencial a la Palabra de Dios funda el verdadero vínculo. Precisamente porque creyó en la Palabra de Dios fue que llegó a ser la Madre del Hijo santo de Dios.
- María es modelo de todo discípulo, porque ella sabe hacer el recorrido espiritual que va del “oír” al “hacer” la Palabra de Dios, y esto es precisamente lo que Jesús le ha dicho a sus discípulos que deben hacer para ser de los suyos.
- Aunque la primera impresión es que Jesús quisiera poner distancia de su familia, en realidad los está poniendo de modelo de aquella escucha auténtica que lleva al cambio de actitud y comportamiento, ellos son los que “escuchan la Palabra de Dios y la practican”.
- Nuestros vínculos con Jesús no pueden ser solamente los de la inteligencia que se adhiere a una palabra portadora de verdad. Tampoco son solamente los vínculos de la voluntad que acepta dócilmente una ley. Son vínculos del corazón que elige sus mismas opciones fundamentales y acepta en comunión, su mismo destino. Escuchar la palabra y hacerla, crea entre Cristo y nosotros, esos vínculos del corazón que hacen a dos seres inseparables entre sí, en comunión de vida y destino a pesar de las distancias, de las oscuridades, de las incomprensiones que la vida puede presentar en algún momento.
PARA DISCERNIR
- ¿Mi escucha de la Palabra es como la de María?
- ¿Qué obstáculos encuentro para vivir lo que escucho?
- ¿Siento que la Palabra crea un vínculo nuevo con Jesús y la realidad?
REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA
Quiero obedecer tu Palabra Señor
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
Vivía de fe como nosotros
…”¡Cuánto me hubiera gustado ser sacerdote para predicar sobre la Santísima Virgen! Un solo sermón me habría bastado para decir todo lo que pienso al respecto.
Ante todo, hubiera hecho ver qué poco se conoce su vida. No habría que decir de ella cosas inverosímiles o que no sabemos; por ejemplo que de muy pequeñita, a los tres años, la Santísima Virgen fue al templo para ofrecerse a Dios con ardientes sentimientos de amor, totalmente extraordinarios, cuando tal vez fue allá sencillamente por obedecer a sus padres… Para que un sermón sobre la Virgen me guste y me aproveche, tiene que hacerme ver su vida real, no su vida supuesta; y estoy segura de que su vida real fue extremadamente sencilla. Nos la presentan inaccesible, habría que presentarla imitable, hacer resaltar sus virtudes, decir que ella vivía de fe igual que nosotros, probarlo por el Evangelio, donde leemos. «No comprendieron lo que quería decir». Y esta otra frase, no menos misteriosa: «Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño». Esta admiración supone una cierta extrañeza, ¿no te parece, Madrecita?
Sabemos muy bien que la Santísima Virgen es la Reina del cielo y de la tierra, pero es más madre que reina; y no se debe decir que a causa de sus prerrogativas eclipsa la gloria de todos los santos como el sol al amanecer hace que desaparezcan las estrellas. ¡Dios mío, qué cosa más extraña! ¡Una madre que hace desaparecer la gloria de sus hijos…! Yo pienso todo lo contrario, yo creo que ella aumentará con mucho el esplendor de los elegidos. Está bien hablar de sus privilegios, pero no hay que quedarse ahí… ¡Y quién sabe si en ese caso algún alma no llegará incluso a sentir cierto distanciamiento de una criatura tan superior y a decir: «Si eso es así, mejor irse a brillar como se pueda en un rincón».
Lo que la Santísima Virgen tiene sobre nosotros es que ella no podía pecar y que estaba exenta del pecado original. Pero por otra parte, tuvo menos suerte que nosotros, porque ella no tuvo una Santísima Virgen a quien amar, y eso es una dulzura más para nosotros y una dulzura menos para ella.”…
Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897) – Últimas Conversaciones, 21 – 08 – 1897
PARA REZAR
Señor, asiste el peregrinar
y el trabajo de tu pueblo,
para que entre todos,
buscando vivir la fidelidad a tus enseñanzas,
podamos ser signos de paz,
de esperanza y de amor,
en medio de una sociedad
que vive los desafíos
de la mentira y la corrupción.
En tus manos depositamos
el deseo de vivir
y de formar comunidades eclesiales,
en las cuales todos se sientan hermanos
en torno a tu Palabra.
Amén.
MIÉRCOLES XXV DTE EL AÑO
Anunciar desde la vida
Lectura del libro de los Proverbios 30, 5-9
Toda palabra de Dios es acrisolada, Dios es un escudo para el que se refugia en él. No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y seas tenido por mentiroso.
Hay dos cosas que yo te pido, no me las niegues antes que muera: aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des ni pobreza ni riqueza, dame la ración necesaria, no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: « ¿Quién es el Señor?», o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el nombre de mi Dios.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 118, 29. 72. 89. 101. 104. 163 (R.: 105a)
R. Señor, tu palabra es una lámpara para mis pasos.
Apártame del camino de la mentira,
y dame la gracia de conocer tu ley. R.
Para mí vale más la ley de tus labios
que todo el oro y la plata. R.
Tu palabra, Señor, permanece para siempre,
está firme en el cielo. R.
Yo aparto mis pies del mal camino,
para cumplir tu palabra. R.
Tus preceptos me hacen comprender:
por eso aborrezco el camino de la mentira. R.
Odio y aborrezco la mentira;
en cambio, amo tu ley. R.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 1-6
Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades. Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, diciéndoles: «No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos.»
Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes.
Palabra del Señor.
PARA REFLEXIONAR
- Los últimos pensamientos que leemos del Libro de los Proverbios se basan también en el valor de la Palabra de Dios, que es nuestro mejor tesoro y escudo.
- El sabio pide a Dios relativizar los bienes que la vida nos quiera dar para tener la libertad interior para buscar lo que merece el valor mayor, Dios.
***
- La misión de los doce debe reproducir los rasgos de la misión de Jesús; tiene que estar respaldada por el testimonio. Además, serán una prefiguración de la Iglesia; en ellos es toda la comunidad de testigos la que se levanta para dar testimonio de Cristo y de su mensaje.
- La Iglesia es evangelizadora y misionera por naturaleza.
- La Evangelización es la revelación del plan de salvación en el cual podemos reconocer que toda realidad pertenece ya al universo íntimo de Dios. Y esta revelación sólo la pueden hacer el creyente y la Iglesia situándose en el corazón de toda realidad, de toda palabra, pensamiento, amor, cultura, sociedad, civilización. No para poner a Jesús allí donde no está, sino para mostrar que Él está ya en todas partes.
- El evangelizador necesita constantemente dejarse evangelizar por la fuerza de la palabra y por la vida de los hermanos.
- Leer, rezar, vivir y compartir el Evangelio, a fin de que penetre en nuestro interior. De ese modo, poco a poco, podremos encontrar los modos concretos para anunciar el evangelio; con una creatividad que es respuesta a las necesidades de los hombres y comunión con el proyecto de Dios.
PARA DISCERNIR
- ¿Experimento la misión como parte ineludible de mi vida de cristiano?
- ¿Me dejo evangelizar por la vida de mis hermanos?
- ¿Me renuevo en el encuentro con la Palabra?
REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA
Enviados por Ti Señor, te anunciamos
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
“Les envió por primera vez”
Ser apóstol ¿por medio de qué? Con aquellos que Dios pone a su disposición: los sacerdotes tienen sus superiores que les dicen lo que deben hacer. Los laicos deben ser apóstoles con aquellos a quienes pueden atender: sus prójimos y sus amigos, pero no sólo con ellos; la caridad no es estrecha, sino que abraza todo lo que abraza el corazón de Jesús.
¿Por medio de qué? Por los medios mejores, dándose a aquellos a los que se dirigen: con todos aquellos, sin excepción, con quienes están en relación a través de la bondad, la ternura, el afecto fraterno, el ejemplo de la virtud, por la humildad y la dulzura que siempre son atractivas y muy cristianas. Con algunos sin decirles jamás una palabra de Dios ni de religión, teniendo paciencia como Dios es paciente, siendo buenos como Dios es bueno, siendo un hermano tierno y orante. Con otros hablando de Dios en la medida en que ellos puedan soportar; desde que está en su pensamiento la búsqueda de la verdad por el estudio de la religión, procurando se relacionen con un sacerdote muy bien escogido y capaz de hacerles bien. Sobre todo ver en toda persona humana a un hermano.
San Carlos de Foucauld (1858-1916) – ermitaño y misionero en el Sahara – Carta a Joseph Hours, 3 de mayo de 1912
PARA REZAR
Señor, haz que tus dones
se hagan vida en nuestra Comunidad.
Necesitamos personas
que sepan escuchar.
Personas que crean la paz.
Personas que construyan la unidad y la comunidad,
que equilibran y reconcilian,
que dan testimonio
y que dicen la verdad, sin lastimar.
Necesitamos personas
en las que tu Espíritu resplandece,
que irradien esperanza
y desinteresadamente se comprometan,
para Ti y tu Reino.
Señor, danos personas capaces
de conmover a otros con su actitud,
personas que rezan
y que también hacen realidad esa oración.
Señor, convierte nuestra Comunidad,
en una comunidad misionera,
digna de ser colaboradora tuya,
en el servicio de la salvación del mundo.
Amén.
Reconocer a Jesús
Lectura del libro del Eclesiastés 1, 2-11
¡Vanidad, pura vanidad!, dice Qohelet. ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad! ¿Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol? Una generación se va y la otra viene, y la tierra siempre permanece. El sol sale y se pone, y se dirige afanosamente hacia el lugar de donde saldrá otra vez. El viento va hacia el sur y gira hacia el norte; va dando vueltas y vueltas, y retorna sobre su curso.
Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena; al mismo lugar donde van los ríos, allí vuelven a ir.
Todas las personas están gastadas, más de lo que se puede expresar.
¿No se sacia el ojo de ver y el oído no se cansa de escuchar? Lo que fue, eso mismo será; lo que se hizo, eso mismo se hará: ¡no hay nada nuevo bajo el sol!
Si hay algo de lo que dicen: «Mira, esto sí que es algo nuevo.» en realidad, eso mismo ya existió muchísimo antes que nosotros. No queda el recuerdo de las cosas pasadas, ni quedará el recuerdo de las futuras en aquellos que vendrán después.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17 (R.: 1)
R. Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.»
Porque mil años son ante tus ojos
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche. R.
Tú los arrebatas, y son como un sueño,
como la hierba que brota de mañana:
por la mañana brota y florece,
y por la tarde se seca y se marchita. R.
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…?
Ten compasión de tus servidores. R.
Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor;
que el Señor, nuestro Dios,
haga prosperar la obra de nuestras manos. R.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 7-9
El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: «Es Juan, que ha resucitado.» Otros decían: «Es Elías, que se ha aparecido», y otros: «Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado.»
Pero Herodes decía: «A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?» Y trataba de verlo.
Palabra del Señor.
PARA REFLEXIONAR
- Después del Libro de los Proverbios, leemos una breve selección del libro sapiencial llamado Qohelet que significa «el predicador», el que habla a los demás en una asamblea de hermanos. De ahí el nombre griego de «Eclesiastés», el que habla a la asamblea o iglesia. La primera frase, ya resume todo el espíritu del libro; que está marcado por un sano escepticismo proveniente de la experiencia humana: todo es vanidad» o «vaciedad”, «nada hay nuevo bajo el sol»…
- El autor de estas palabras decepcionantes, vivía hacia el siglo III a. de J.C. en una época de brillante civilización: el helenismo, en que, muchos de sus contemporáneos se lanzaban ávidamente a la facilidad, al confort, incluso al lujo de la civilización griega; y quiere expresar en un lenguaje práctico, algunos de los sentimientos humanos más corrientes: el desencanto… el aburrimiento… el peso de la condición humana… la aparente absurdidad de la vida y de la muerte…
- La vida para el Eclesiastés es de carácter cíclico, todo se repite indefinidamente en una triste monotonía. Esta sabiduría no está aún iluminada por la meditación de la historia de la salvación que lleva a la escatología.
- Porque carece del sentido de la historia, carece también del sentido del hombre. No se lo imagina liberado de las presiones y de las alienaciones por su Señor, y capaz incluso, de colaborar en la construcción del tiempo de Dios.
***
- La misión realizada por los discípulos suscita interés en los destinatarios por conocer a fondo la identidad de Jesús. Jesús en su época causó desconcierto y confusión. A todos les inquietaba este hombre que andaba por todos los caminos haciendo prodigios y anunciando una buena noticia a los pobres. Algunos lo unían a la figura de Juan el Bautista.
- Varios de los seguidores de Juan fueron más tarde sus discípulos. Otros lo veían como un nuevo Elías, profeta que vendría a realizar el juicio decisivo de Dios sobre Israel. Muchos lo asimilaban a la fuerte tradición profética y lo veían en la línea de los grandes del Pueblo elegido. De las opiniones divididas acerca de Jesús, no estaban ajenos ni los miembros más sencillos ni los grandes jefes religiosos, ni los gobernantes.
- La misión apostólica parece ser tan efectiva, que hasta el tetrarca Herodes resulta interesado en conocer a Jesús. La pregunta que plantea es provocada por lo que conoce que Jesús ha realizado hasta ese momento y de lo cual el mismo evangelio nos da testimonio. La figura de Jesús lo inquieta, pero no lo mueve la búsqueda de la verdad, sino el temor a que salgan a la luz pública las maldades que había obrado en el pasado.
- También hoy oímos decir con relación a Jesús todo tipo cosas, pero junto a esas opiniones se nos hace imprescindible preguntar a Jesús mismo en la Iglesia quién es Él. Siguiendo el camino que nos propone Lucas, el reconocimiento verdadero y la confesión de fe sólo es posible a partir de la visión, la escucha y el discernimiento de las obras de Jesús; sólo así se conseguirá captar a fondo su identidad.
- Acercarse a Jesús, beber de su evangelio, compartir desde nuestras manos sus gestos salvadores, crear espacios de comunión y encuentro en nuestro corazón por la oración nos revelarán una y otra vez su identidad y la nuestra.
- “Él debe ser vuestro amigo y vuestro apoyo en el camino de la vida. Sólo Él tiene palabras de vida eterna» San Juan Pablo II.
PARA DISCERNIR
- ¿Qué es lo que más me atrae de la identidad de Jesús?
- ¿Qué nos hace falta para crecer en la confesión de la verdadera fe?
- ¿Qué me ayuda en mi camino de conocimiento de Jesús?
REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA
Señor Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios Vivo
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
“Herodes trataba de ver a Jesús”
El sol y la luna iluminan nuestros cuerpos. Así, Cristo y la Iglesia iluminan nuestro espíritu. Por lo menos los iluminan si nosotros no somos unos ciegos en el espíritu. Porque así como el sol y la luna no dejan de irradiar su claridad sobre los ciegos que no ven la luz, así Cristo envía su luz a nuestro espíritu. Pero esta iluminación sólo será efectiva si nuestra ceguera no les ofrece obstáculo. Pues bien, por de pronto que los ciegos sigan a Cristo gritando: “¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!” (Mt 9,27) y cuando hayan recobrado la vista, gracias a Cristo, serán iluminados por el esplendor de su luz.
Pero no todos los que ven son iluminados de la misma manera por Cristo. Cada uno lo es según la medida de la que es capaz de recibir la luz (cf Lc 23,8ss)…No vamos todos a él por el mismo camino, sino cada uno va según sus propias posibilidades. (cf Mt 25,15)
Orígenes (c. 185-253) – presbítero y teólogo – Homilía sobre el Génesis, I 5-7; SC 7, pág. 70-73
PARA REZAR
Mediadores
Postrado ante ti, Señor,
me envuelven los recuerdos,
de aquellos que fueron fuego
y encendieron en mi, la llama de tu Amor.
Quiero darte gracias, Señor,
por la voz dulce que me enseñó a rezar
por los ojos que alumbraron mi mirada
y me hicieron verte en los demás.
Por la mano tendida que me acogió
y me ayudó a caminar hacia ti,
por esos brazos fuertes
que alzaron para verte mejor,
por los oídos que en silencio me escucharon,
y por el eco invisible que tu presencia me mostró.
Gracias, Señor.
Y pedirte, Señor, quisiera,
la luz y la fuerza,
para transmitir esa herencia
y también poder ser yo,
voz que tu oración enseñe,
ojos que muestren tu mirada,
mano que de seguridad,
brazos fuertes,
oídos para acompañar,
y que siguiéndote
deje el eco de tu presencia
en mi humilde caminar.
Luis S. Gallardo
VIERNES XXV DTE EL AÑO
Tú eres el Mesías de Dios
Lectura del Libro de Eclesiastés 3,1-11
Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado; un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse; un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar; un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar; un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz.
¿Qué provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo? Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres para que se ocupen de ella. El hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo, pero también puso en el corazón del hombre el sentido del tiempo pasado y futuro, sin que el hombre pueda descubrir la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 144 (143), 1-2.3-4.
R: Bendito el Señor mi Roca
Bendito sea el Señor, mi Roca,
el que adiestra mis brazos para el combate
y mis manos para la lucha.
El es mi bienhechor y mi fortaleza,
mi baluarte y mi libertador;
él es el escudo con que me resguardo,
y el que somete los pueblos a mis pies.
Señor, ¿qué es el hombre para que tú lo cuides,
y el ser humano, para que pienses en él?
El hombre es semejante a un soplo,
y sus días son como una sombra fugaz.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 18-22
Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos le respondieron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado.»
«Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?»
Pedro, tomando la palabra, respondió: «Tú eres el Mesías de Dios.»
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.
«El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.»
Palabra del Señor.
PARA REFLEXIONAR
- La liturgia en esta semana, nos propone sólo tres cortos extractos del Libro del Eclesiastés. Se trata de un libro breve y fascinante. Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo.
- El autor del Eclesiastés no es un ateo. El tiempo, finalmente, tiene pues un sentido; pero no en sí mismo, sino en Dios, en la eternidad de Dios.
- Algo de lo “permanente” se construye en el núcleo mismo de lo que fluye y pasa. “Incluso si en mí el hombre exterior se va arruinando, el hombre interior se construye día a día”, decía san Pablo, que próximo a la muerte, era consciente de ir hacia la vida, una vida que ya había comenzado.
***
- Después de haber dado el signo mesiánico por excelencia, Jesús se retira a orar como en otros acontecimientos muy significativos para su ministerio. Los discípulos están presentes mientras Jesús reza, pero no participan en la oración, no comparten todavía su intimidad. Mientras tanto, flota en el ambiente la gran pregunta: « ¿Será el Mesías?»
- Los discípulos, igual que muchos, al ver las actitudes de Jesús estaban desconcertados respecto a su verdadera identidad. Jesús se mostraba como un ser profundamente auténtico que fundaba su identidad humana, en una inquebrantable fe en el Reino y en la relación filial con Dios.
- Los discípulos esperaban que Él fuera el liberador de Israel. Sus expectativas mesiánicas, apuntaban a la liberación de la opresión romana con la institucionalización de un gobierno propio.
- Entre la gente se barajan toda suerte de opiniones. La mayoría lo tienen por una reencarnación de Juan Bautista. Otros por Elías que había de preceder a la venida del Mesías. Unos terceros creen que es un profeta de los antiguos que ha vuelto a la vida. Nadie, se atreve a decir que es el Mesías. Lleva una carga política y peligrosa en exceso. Además, tantos que pretendían serlo han fracasado y finalmente fueron aplastados por los romanos.
- La confesión de fe de Pedro, aunque reconoce el carácter trascendente de la misión de Jesús, tiene todavía el tinte de sus ideales políticos. Por eso, Jesús tiene que aclararle cuál es el destino del “Hijo del Hombre”. La misión y la vida de Jesús rebasaban las expectativas vigentes e iniciaban una nueva manera de concebir las relaciones con Dios, con el hermano y la búsqueda de un mundo mejor.
- La primera etapa del discipulado nos conduce a la adhesión a la Persona de Jesús, como única respuesta valedera, a nuestras búsquedas más profundas.
- Pero después se hace necesario dar un paso más. El Mesías, necesita recorrer el camino hacia Jerusalén en que tiene lugar la historia de la Pasión. Esta es la suerte reservada al Hijo del Hombre y es también la suerte que debe ser asumida por todos sus seguidores si quieren, como Él, ser agentes de transformación de un mundo dominado por el egoísmo, la injusticia y el éxito aparente.
- La causa de Jesús necesita testigos confiables que asuman la posibilidad de la entrega de la propia vida para que los hombres tengan Vida.
PARA DISCERNIR
- ¿Acepto la cruz en el horizonte de mi camino de fe?
- ¿Me puedo identificar con un Mesías entregado y sufriente?
- ¿Vivo mi fe de acuerdo a las categorías del mundo?
REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA
Creo Señor, que eres el Mesías
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
…“¡Cristo! Siento la necesidad de anunciarlo, no puedo callarlo: « ¡Desdichado de mí si no anuncio el Evangelio! (1C 9,16). Para esto he sido enviado; soy apóstol, soy testigo. Cuanto más lejos está el objetivo más difícil es la misión, más me siento apremiado por el amor (2C 5,14). Debo proclamar su nombre: Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo (Mt 16,16). Él es quien nos ha revelado al Dios invisible, el primer nacido de toda criatura, es el fundamento de toda cosa (Col 1,15s). Es el Señor de la humanidad y el Redentor: nació, murió y resucitó por nosotros; es el centro de la historia y del mundo. Él es el que nos conoce y nos ama; es el compañero y el amigo de nuestra vida. Es el hombre del dolor y de la esperanza; es el que ha de venir y un día será también nuestro juez, nosotros le esperamos, es la plenitud eterna de nuestra existencia, nuestra bienaventuranza.
Nunca acabaría de hablar de él: él es la luz, es la verdad; mucho más, es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6). Es el Pan, la Fuente de agua viva que sacian nuestra hambre y nuestra sed (Jn 6, 35; 7, 38); Es el Pastor, nuestro guía, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano. Igual que nosotros, y más que nosotros, ha sido pequeño, pobre, humillado, trabajador, desdichado y paciente. Para nosotros habló, hizo milagros, y fundó un Reino nuevo en el que los pobres serán dichosos, en el que la paz es el principio de la vida de todos juntos, en el que los que son puros de corazón y los que lloran serán exaltados y consolados, en el que los que suspiran por la justicia serán escuchados, en el que los pecadores pueden ser perdonados, en el que todos son hermanos.
Jesucristo: vosotros habéis oído hablar de él, e incluso la mayoría sois ya de los suyos, sois cristianos. ¡Pues bien! A vosotros cristianos os repito su nombre, a todos os lo anuncio: Jesucristo es «el principio y el fin, el alfa y la omega» (Ap 21,6). ¡Él es el rey del mundo nuevo; es el secreto de la historia, la llave de nuestro destino; es el Mediador, el puente entre la tierra y el cielo…; el Hijo del hombre, el Hijo de Dios…, el Hijo de María… Jesucristo! Acordaos: es el anuncio que hacemos para la eternidad, es la voz que hacemos resonar por toda la tierra (Rm 10,18) y por los siglos de los siglos”…
San Pablo VI – Homilía en Manila, 29 – 11 – 1979
PARA REZAR
Ven Señor Jesús
Ven Señor Jesús, hijo de Dios
que entraste en el mundo como uno de tantos,
que podamos en tu Iglesia mostrarte
como único salvador y redentor.
Ven Señor Jesús, a nuestra historia
para que comprendiendo tu amor redentor
descubramos que cada momento
de nuestra existencia
forma parte de una historia de salvación.
Ven Señor Jesús, y danos tu sabiduría y dulzura
que nos permita trabajar en las cosas cotidianas
dejando una impronta de tu presencia.
El Hijo del hombre va a ser entregado
Lectura del Eclesiastés 11, 9-12, 8
Alégrate, muchacho, mientras eres joven, y que tu corazón sea feliz en tus años juveniles. Sigue los impulsos de tu corazón y lo que es un incentivo para tus ojos; pero ten presente que por todo eso Dios te llamará a juicio. Aparta de tu corazón la tristeza y aleja de tu carne el dolor, porque la juventud y la aurora de la vida pasan fugazmente.
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días penosos y vengan los años en los que dirás: «No encuentro en ellos ningún placer»; antes que se oscurezcan el sol y la luz, la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes cargadas de lluvia. En aquel día temblarán los guardianes de la casa y se encorvarán los hombres vigorosos; se detendrán las moledoras, que ya serán pocas, y se oscurecerán las que miran por las ventanas; se cerrarán las puertas de la calle, mientras declina el ruido del molino; cesará el canto de los pájaros y enmudecerán las que entonan canciones.
Entonces se temerán las cuestas empinadas y los terrores acecharán por el camino.
El almendro estará florecido, se pondrá pesada la langosta y la alcaparra perderá su eficacia. Porque el hombre se va a su morada eterna, mientras las plañideras rondan por la calle.
Sí, acuérdate de él antes que se corte la hebra de plata y se quiebre la ampolla de oro, antes que se haga pedazos el cántaro en la fuente y se rompa la cuerda del aljibe; antes que el polvo vuelva a la tierra, como lo que es, y el aliento vuelva a Dios, porque es él quien lo dio.
¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. ¡Nada más que vanidad!
Palabra de Dios.
SALMO Sal 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17 (R.: 1)
R. Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.»
Porque mil años son ante tus ojos
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche. R.
Tú los arrebatas, y son como un sueño,
como la hierba que brota de mañana:
por la mañana brota y florece,
y por la tarde se seca y se marchita. R.
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…?
Ten compasión de tus servidores. R.
Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor;
que el Señor, nuestro Dios,
haga prosperar la obra de nuestras manos. R.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 43b-45
Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres.»
Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.
Palabra del Señor.
PARA REFLEXIONAR
- El Eclesiastés, se termina con una hermosísima evocación de la «juventud», los buenos años que hay que aprovechar, porque la vejez acecha. La juventud es un don de Dios que hay que vivir en la expansión y alegría, pero del que tendremos que rendir cuentas.
- Los jóvenes serán sabios si son capaces de aprovechar la vida viviéndola en plenitud, pero responsablemente haciendo el bien, que es la mejor manera de construirse un futuro válido, sin olvidar que la juventud es pasajera y vanidad como todo lo restante.
- A los ancianos se les recomienda una sana resignación. No vale desesperar, ni hacerse ilusiones exageradas. Resulta inútil añorar la juventud. Lo mejor es vivir cada edad de la vida con realismo.
- Cada cosa tiene su tiempo, tanto jóvenes como ancianos deben saber ofrecer a Dios lo mejor de su vida. Ya sea energía y vigor, o debilidad y reposo.
***
- Los discípulos no podían admitir que el camino del enviado de Dios tuviera que pasar necesariamente por la cruz. Ellos, igual que gran parte del pueblo, esperaban un Cristo triunfante que mediante un poder absoluto y arrollador realizara la liberación tan esperada. Las palabras de Jesús cuestionaban hondamente a los discípulos y había “algo” que les impedía comprender.
- Ese “algo” eran las falsas expectativas mesiánicas que tenían y no coincidían con el obrar de Jesús. Esto lo llevó en el momento de la prueba a enfrentar su destino en absoluta soledad.
- Ese “algo” era un mundano triunfalismo que los volvía ciegos ante la novedad definitiva de un Dios, que se abaja hasta las profundidades más absolutas de la vida de los hombres, para elevarlas hacia Dios. Esa ceguera les impedía ponerse del lado del hombre, que realmente los podía salvar.
- Aceptar el camino de la cruz de Jesús es dejarlo ser nuestro redentor, más aún, es dejarnos amar por Dios, y salir de nuestras cortas categorías de la inmediatez y del éxito.
- Cristo asumió libremente el dolor hasta la muerte, para que sea para nosotros, camino de encuentro con el Padre de toda vida. Cargó sobre sí todos nuestros sufrimientos y por sus llagas hemos sido curados. El camino de nuestra verdadera liberación pasa por dejarnos perdonar por un Dios que nos ama hasta el punto de morir por nosotros.
- Una de las claves de la sabiduría cristiana que nos lleva a la verdadera libertad, es el reconocimiento de la grandeza y de la inmensidad del Amor de Dios, al mismo tiempo que admitimos nuestra pequeñez.
PARA DISCERNIR
- ¿Acepto el camino del dolor?
- ¿Me desilusiona un Jesús que sufre?
- ¿Cómo vivo mis sufrimientos?
REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA
Quiero seguirte Señor, quiero imitar tu entrega
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
«Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres»
…”Los soldados romanos, después de flagelar a Jesús, coronarlo de espinas y revestirlo de un manto de burla, lo condujeron a Pilato. Este militar de corazón duro, aparentemente se sobrecogió al ver a este hombre desecho, roto. Lo presentó a la multitud, invitándola a la compasión, declarando: «Idou ho anthropos; Ecce homo» que nosotros traducimos habitualmente por: « ¡Ahí tenéis al hombre!» (Jn 19,5). Pero, en griego, quiere decir más exactamente: « ¡Ved, este es el hombre!» En boca de Pilato, estas palabras eran las de un cínico que quiere decir: «Nos gloriamos de ser hombres, pero ahora, miradle, este gusano de tierra, es el hombre! ¡Cuán menospreciable y pequeño es!». En estas cínicas palabras, el evangelista Juan, ha reconocido, sin embargo, unas palabras proféticas que ha transmitido a la cristiandad.
Sí, Pilato tiene razón al decir: «¡Ved, este es el hombre!». En él, en Jesucristo, podemos leer qué es el hombre, el proyecto de Dios, y cuál es el trato que le reservamos. Viendo a Jesús destrozado podemos ver cuán cruel, pequeño y mezquino puede llegar a ser el hombre. En él podemos leer la historia del odio del hombre y la historia del pecado. Pero en él, en su amor que sufre por nuestra culpa, podemos ver todavía mejor la respuesta de Dios: Sí, éste es el hombre que Dios ha amado hasta el polvo, que Dios ha amado hasta el punto de seguirle hasta el último sufrimiento de la muerte. Hasta en la máxima bajeza, sigue siendo el llamado de Dios, el hermano de Jesucristo, llamado a tomar parte en el amor eterno de Dios.
La pregunta «¿Qué es el hombre?» encuentra su respuesta en la imitación de Jesucristo. Poniendo nuestros pasos en los suyos, podemos aprender día tras día qué es el hombre en la paciencia del amor y del sufrimiento junto a Jesucristo, y así llegar a ser hombres. Así es que queremos levantar los ojos hacia aquel que Pilato y la Iglesia nos presentan. El hombre, es Él. Pidámosle que nos enseñe a llegar a ser verdaderamente unos hombres, a ser hombre”…
Papa Benedicto XVI – Sermones de Cuaresma 1981, nº 3
PARA REZAR
Para resucitar con Vos
Ilumina nuestras sombras para llevar tu luz.
Ilumina nuestras sonrisas para abrazar tus resurrecciones.
Ilumina nuestras impotencias para fortalecernos en tu amor.
Ilumina nuestro andar, hoy quedándonos en nuestros hogares, para crecer en la entrega.
Ilumina nuestras palabras para no tener miedo a tus silencios.
Ilumina nuestras lágrimas para seguir sembrando.
Ilumina nuestros errores para aprender de vos
Ilumina nuestra oración para no ser sordos a tu llamada.
Ilumina nuestro latir para no perder el ritmo del Reino.
Ilumina nuestras necesidades para animarnos a vivir más allá de ellas
Ilumina nuestro amor para que sea incondicional y hasta el extremo como el tuyo.
Ilumina nuestro soñar para despertar contigo.
Ilumina nuestra música para cantar con los demás
Ilumina nuestras heridas para regarlas desde tu manantial.
Ilumina nuestros carismas y nuestras espiritualidades, para que sean plenitud de vida.
Ilumina nuestras distancias para construir nuevas cercanías.
Ilumina nuestra Eucaristía, hoy espiritual, para hacerla en memoria tuya.
Ilumina nuestra paz, que es la Tuya.
Marcos Alemán sj.